16598nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16598  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente:   

          Dr. JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

         Aprobado  acta  N°  190   

(8-11-2000)  

Bogotá, D.C., diez (10) de noviembre de dos  mil (2000).   

         V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  las  demandas  de  casación presentadas a nombre de los procesados DANIEL  OBISPO  GUERRERO  y BENARDINO GUERRERO CRUZ.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-   El juzgador de segunda instancia  sintetizó los hechos así:   

         “Se tiene conocimiento que el día 14 de  mayo  de  1995 fueron interceptados, a la altura del peaje ubicado a seiscientos  metros  de  la  ciudad  de Barranquilla, por la vía que conduce a Riohacha, por  varios  individuos  que  portaban  armas  de  fuego  y  brazaletes  del Das, los  señores  Gaspar  Lubo  Vanegas,   su   cuñado,   Federico   Palacios   Aragón,   y  su  conductor,  Heriberto Enríquez Iguarán,  cuando  se  movilizaban  en  el  automotor  marca  Ford  Ranger,  de  placa  QAK  113.   

         “El  señor  Federico  Aragón  logró  huir  de  los plagiarios,  cuando  trataban  de conseguir un nuevo vehículo, ante el desperfecto mecánico  presentado  por  el  que  los  transportaba,  pero  éstos se llevaron a los dos  restantes  con rumbo desconocido, y los mantuvieron en cautiverio hasta el 19 de  julio  del  mismo  año,  cuando  decidieron  dejarlos  en  libertad”.   

2.-  Un  Juzgado  regional de Barranquilla,  mediante  sentencia  del  12 de agosto de 1998, condenó a los procesados Daniel  Obispo  Guerrero  y Bernardino Guerrero Cruz a las penas principales de 35 años  de  prisión  y  multa  de  133  salarios  mínimos  legales  mensuales, y a las  accesorias    de    rigor,    como    coautores    del   delito   de   secuestro  extorsivo.   

Inconformes  con la anterior decisión, los  defensores de los procesados   

interpusieron  el recurso de apelación, el  cual  al ser desatado por el Tribunal  Nacional, el 24 de marzo de 1999, la  confirmó en su integridad.   

Contra   el   fallo  los  mismos  sujetos  procesales  interpusieron  el  recurso  extraordinario de casación y dentro del  término de ley presentaron las respectivas demandas.   

         LAS       DEMANDAS      DE      CASACION   

1.-   Demanda  presentada a nombre de Daniel Obispo Guerrero.   

Al  amparo  del cuerpo segundo de la causal  primera  de casación, acusa al fallador de haber transgredido la ley sustancial  de  manera  “final e indirecta”, por errores de hecho, “POR FALSOS JUICIOS  DE  IDENTIDAD  Y  DE  EXISTENCIA  EN  LA  ESTIMACIÓN Y VALORACIÓN DE LA PRUEBA  INDICIARIA”.   

Con  relación  a  las  normas sustanciales  transgredidas, dice:   

“…EL INCISO 1° DEL ART. 247 DEL CÓDIGO  DE  PROCEDIMIENTO  PENAL,  EN  EL ART. 268 DEL CÓDIGO PENAL (ART. 1° LEY 40 DE  1993),  EN  LA  SEGUNDA PARTE DEL ART. 445 DEL C. DE  P.P. Y EN EL ART. 269  DEL  C. P. (ART. 1° L. 40/93): LAS DOS PRIMERAS, POR APLICACIÓN INDEBIDA Y LAS  ÚLTIMAS  POR  FALTA  DE APLICACIÓN, ELLO EN VIRTUD DEL QUEBRANTAMIENTO MEDIATO  DE  LOS  PRECEPTOS DESCRITOS EN EL ART. 248, INCISO 1°… – SEGUNDA PARTE- Y EN  LOS ARTS. 301, 302 Y 303 DEL ESTATUTO PROCEDIMIENTAL CITADO…”   

En    el    capítulo    que    llamó  “INTRODUCCIÓN”,  asevera que pretende demostrar que en razón a los errores  cometidos  en  la apreciación de la prueba, se dio por demostrada la existencia  del  delito  de  secuestro  extorsivo, no obstante las dudas en ese sentido, las  que  debieron  ser  resueltas  a  favor  de  su poderdante, por lo que ha debido  acusársele por el punible de secuestro simple.   

Dice  que  el incumplimiento de lo anterior  llevó  a que la justicia regional conociera el asunto y condenara por el delito  de secuestro extorsivo agravado.   

En otro acápite que denominó “ERRORES EN  LA  ESTIMACIÓN  DE  LA  PRUEBA  INDICIARIA”,  dice  que  considera importante  destacar  los argumentos que tuvo el fallador de segunda instancia para condenar  al   procesado   por   el   delito   de   secuestro   extorsivo,   a   lo   cual  procede.   

En  otro  título  que  llamó  “ERROR DE  HECHO,  POR FALSO JUICIO DE IDENTIDAD EN LA ESTIMACIÓN DEL INDICIO QUE SURGE DE  LAS  PALABRAS QUE PEDRO JOSÉ OJEDA PONE EN BOCA DE WILSON”, asegura que ellas  sólo  permiten  inferir  con  alguna gravedad, que no discute, que este último  participó  en  los  hechos,  pero  lo  que resulta un absurdo es deducir que se  perseguían   fines   económicos  “sin  que  se  hubiera  oído,  ya  sea  en  indagatoria  o en declaración juramentada a la persona que se menciona bajo ese  nombre   (Wilson),  para  que  corroborara  o  infirmara  la  realidad  de  esas  manifestaciones y para que se conociera la razón de su dicho”.   

Tampoco  puede  llegarse  a esa inferencia,  asevera,  cuando  el citado Wilson no aparece vinculado a este diligenciamiento,  que  permita  dar  como  cierta  la  existencia  del  grupo  delictual al que se  refieren y que se dice que cometía secuestros.   

Igualmente   cree  que  dicha  inferencia  “aparece  menos  lógica”,  cuando la existencia de la “banda” quedó en  entredicho,  ya  que  fue  la  misma  justicia la que se abstuvo de acusar a los  procesados por el delito de concierto para delinquir.   

Agrega  que  el  falso  juicio de identidad  denunciado  se  hace  más  notorio, al observar los términos genéricos de las  expresiones  lanzadas  por Wilson contra su primo Daniel, “que de manera clara  se  relacionan  con  otros  secuestros  diferentes al de LUBO VANEGAS  y de  Heriberto  ENRÍQUEZ”,  apreciándose,  igualmente,  que  de manera habilidosa  “y  acudiendo con facilidad al mecanismo probatorio del indicio, se le da este  carácter  a  un  testimonio  de  oídas  (el de Pedro Ojeda), para otorgarle la  calidad  de testigo a una persona ( Wilson), que no ha declarado en forma alguna  dentro del proceso”.   

Por tal motivo, aduce, el fallador de manera  ilógica  hace  una deducción sobre un hecho indiciario comprobado, pero que no  es  convergente  con  lo que se pretende demostrar, es decir, los plagios objeto  del   proceso,   por   lo   que  incurrió  en  el  falso  juicio  de  identidad  anotado.   

En  lo  que  atañe  al  “FALSO JUICIO DE  EXISTENCIA    DEL    SUPUESTO   INDICIO,   ESTRUCTURADO   SOBRE   LA   CAPACIDAD  ECONÓMICA   DEL  SECUESTRADO LUBO VANEGAS”, advierte que tampoco aparece  demostrado  en  el  expediente  para  inferir  que  el  secuestro  tenía  fines  extorsivos.   

Anota  que lo único que se sabe del señor  Lubo  Vanegas  es  que  es  un  comerciante  y  ex Concejal de Riohacha, pero se  desconoce  su capacidad económica, pues al expediente no se allegaron probanzas  al  respecto,  máxime  cuando  el  fallo,  al  narrar los hechos, no relató el  propósito  extorsivo  y  la  fuente  de  esa conclusión, razón por la cual se  incurrió  en  falso  juicio  de  existencia  en  la  estimación  de  la prueba  indiciaria.   

En  lo que denominó “ERROR DE HECHO, POR  FALSO  JUICIO  DE  EXISTENCIA,  EN  RELACIÓN  CON EL CONTRAINDICIO ESTRUCTURADO  ALREDEDOR   DE   LA  FORMA  COMO  FUERON  LIBERADOS  LOS  SECUESTRADOS”,   manifiesta  que  conforme  a  las  declaraciones  rendidas  por  Lubo  Vanegas y  Heriberto  Enríquez,  se advierte que los mismos fueron puestos en libertad por  la  propia  voluntad  de  los  secuestradores,  sin  que se hubiera hecho alguna  exigencia  “por  su recate”, teniendo tiempo suficiente para ello, en razón  a   que   la   privación   ilícita   de   la   libertad   duró  más  de  dos  meses.   

Por lo tanto, dice, los falladores debieron  deducir  que  los  fines del secuestro no fueron extorsivos de los que contempla  la  ley  penal  o,  por  lo  menos,  admitir  que  “había duda sobre aquellas  intenciones  delictivas”,  debiendo,  por  tanto, “ubicar la conducta de los  procesados  en  términos  más favorables…”, adecuando su comportamiento al  tipo  penal  de  secuestro  simple,  lo  que aquí no ocurrió, constituyendo un  error de hecho por falso juicio de existencia.   

Luego de hacer un recuento de lo expuesto y  de  enunciar  nuevamente  las normas transgredidas, solicita a la Corte casar la  sentencia  recurrida  y, en consecuencia, condenar al procesado por el delito de  secuestro simple.   

2.-   Demanda   presentada  a  nombre  de  Bernardino Miguel Guerrero Cruz.   

Con apoyo en la causal tercera de casación,  el  defensor  del  sindicado  presenta  un  único cargo contra la sentencia del  Tribunal,  censura  que  plantea  conforme a los parámetros formales que la ley  establece para este extraordinario recurso.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

1.-  Demanda  presentada a nombre de Daniel  Obispo Guerrero.   

La  demanda  presentada  por su defensor no  reúne  los  requisitos  de claridad y precisión que exige el artículo 225 del  Código de Procedimiento Penal para su admisión.   

En efecto, adolece de insalvables desatinos  técnicos, entre los cuales se pueden destacar los siguientes:   

1°  En lo que respecta al error por falso  juicio  de  identidad  que  aduce  con relación a las palabras pronunciadas por  Pedro  José  Ojeda,  lo  confunde  con  el  de  hecho por falso raciocinio, sin  percatarse  que  el  primero  surge  cuando al apreciarse la prueba se falsea su  tenor  literal,  poniéndola  a  decir  lo que su texto no reza. Esto es, no hay  identidad  o  correspondencia  entre  lo  que  la  prueba  expresa  y  lo que el  sentenciador   manifiesta   que   su  texto  dice.  Es  de  carácter  objetivo,  contemplativo.  En  cambio, la segunda modalidad se comete cuando el fallador al  analizar  el  mérito  de  un  elemento  de convicción sujeto a la apreciación  racional,  lo  hace  vulnerando  ostensiblemente  las  leyes  de la ciencia, los  principios  de  la  lógica  o  las  reglas  de  la experiencia. Es de carácter  valorativo.   

Además,  desconociendo que el ataque a la  inferencia  lógica  implica  la  aceptación  del  hecho  indicador,  dirige la  censura  simultáneamente contra los dos, cuando por una parte asevera que no se  recibió  la  declaración  de  Wilson  para  que  infirmara  o  corroborara  lo  manifestado  por  Ojeda  y  cuando  reprocha  el testimonio de éste, por ser de  oídas,  y  por  la otra sostiene que el hecho indiciario está comprobado, pero  que no es convergente con lo que se quiere demostrar.   

2° En cuanto al cuestionamiento que hace a  los  hechos  indicadores  consistentes  en  que  no  se estableció la capacidad  económica  de  Lubo  Vanegas  y en que se no se tuvo en cuenta el contraindicio  estructurado  en  que  los  secuestrados  fueron liberados sin ninguna exigencia  económica,  con  relación  a  los  cuales  estima que se incurrió en error de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia,  no  desarrolla  el  cargo  de manera  completa,  pues  no  muestra  la  incidencia  de los yerros acusados en la parte  dispositiva del fallo.   

3° No tiene claridad sobre el concepto de  norma   sustancial,   pues   le  da  tal  carácter  a  preceptos  eminentemente  procesales,  como  los  artículos  247,  248,  300,  302  y  333  del  C. de P.  Penal.   

Frente a los anotados yerros de la demanda  y  dado  que  a  la  Corte  no  le  es  permitido,  en  virtud  del principio de  limitación,  entrar  a  suplir  sus  inconsistencias,  se impone su rechazo, de  acuerdo  con  lo  dispuesto  por  el  artículo 226 del Código de Procedimiento  Penal.   

2.-   Demanda  presentada  a  nombre  de  Benardino Miguel Guerrero Cruz.   

Como  quiera  que  la demanda de casación  presentada  por su defensor cumple con los presupuestos formales establecidos en  el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento Penal, la Sala la declarará  ajustada  a  las  previsiones legales y dispondrá correr traslado al Procurador  Delegado, para los efectos señalados en el artículo 226, ibidem.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

1.- RECHAZAR IN  LIMINE  la  demanda de casación presentada a nombre  del      procesado       DANIEL      OBISPO  GUERRERO.  En  consecuencia,  se declara desierto el  recurso interpuesto.   

2.-  DECLARAR  FORMALMENTE   AJUSTADA   A  DERECHO  la  demanda  de  casación     presentada     a     nombre     del     procesado     BERNARDINO         MIGUEL         GUERRERO        CRUZ.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                            JORGE    ANIBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                            NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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