15684nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15684  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 196  

          Bogotá, D. C., veintiuno de noviembre de dos mil.   

VISTOS  

          El  Tribunal  Superior  de  Medellín,  según  sentencia de segundo  grado  fechada  el  30  de  octubre  de  1998,  confirmó la condena impuesta al  procesado  HORACIO  RESTREPO  VALENCIA y, por ende, la consecuencia principal de  treinta  y  seis  (36)  meses de prisión, al hallarlo responsable del delito de  HOMICIDIO CULPOSO AGRAVADO.   

          Como   el   defensor   presentó  demanda  de  casación,  la  Corte  examinará  su  admisibilidad, conforme con los artículos 220 y 225 del Código  de Procedimiento Penal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Según  lo  declara  la  sentencia  impugnada, aproximadamente a las  once  de  la  noche  del  8  de junio de 1996, los señores HANDEL MIGUEL ZAPATA  CADAVID  y  SILVIO  EDÍVER  LÓPEZ  ARENAS partieron en sendas motocicletas del  municipio   de  Bello  (Antioquia)  hacia  la  ciudad  de  Medellín  y,  cuando  transitaban  por  la  calle  32  con  la carrera 50 de la primera población, un  campero  marca  Lada,  conducido  por  HORACIO  RESTREPO  VALENCIA, hizo un giro  prohibido  para  regresarse,  momento  en el cual fue colisionado por el segundo  motociclista,  quien sufrió graves traumatismos que produjeron su muerte cuatro  (4) días después.   

          El  conductor  imputado  continuó su trayecto, pero fue aprehendido  poco después en el barrio Niquía de la misma localidad.   

          Adelantada  la  instrucción,  la  fiscal  a  cargo  del caso dictó  resolución  acusatoria  en  contra  del  sindicado, fechada el 14 de octubre de  1997,  como  autor  del delito de homicidio culposo previsto en el artículo 329  del  Código  Penal,  agravado por la circunstancias señalada en el numeral 2°  del  artículo  330  del mismo estatuto.  Esta decisión fue confirmada por  la  Unidad  de Fiscalía ante el Tribunal de Medellín, por medio de resolución  del 25 de noviembre del mismo año (fs. 119 y 154).   

          Correspondió  el  juicio  al  Juez  Primero  Penal  del Circuito de  Bello,  funcionario  que  dictó  sentencia  condenatoria en contra del acusado,  datada  el  14  de  julio  de  1998, por cuyo medio impuso la sanción principal  antes  indicada.  El fallo fue confirmado por el Tribunal, tal como se hizo  ver al comienzo de este proveído (fs. 206 y 227).   

CONTENIDO DE LA DEMANDA  

          Con  base  en  la  causal  de  casación prevista en el numeral 1°,  cuerpo  segundo,  del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento Penal, el  demandante  aduce  un  error  de hecho por falso juicio de existencia, yerro que  supuestamente  dio lugar a la indebida aplicación de los artículos 329 y 330-2  del  Código  Penal,  247,  254 y 294 del Código de Procedimiento Penal, y a la  falta    de   aplicación   del   artículo   445   del   último   ordenamiento  citado.   

          Expone  que  no  se  tuvo  en cuenta la declaración del señor JHON  FREDY  GONZÁLEZ  ARENAS,  agente  de tránsito en la población de Bello, quien  asevera  que  los  dos  motociclistas  iban  ebrios  y  ya  se  habían caído a  inmediaciones  de  la fábrica Postobón, antes de llegar al lugar del siniestro  investigado.   

          El  testigo  señala  que la ubicación del cuerpo de la víctima en  el  croquis  no  corresponde  a  la realidad, pues ellos recogieron al lesionado  cerca  al  segundo semáforo en sentido norte-sur.  Por otra parte, dice el  demandante,  la  ubicación  del  cuerpo  de  la víctima se hizo con base en la  manifestación  de  HANDEL MIGUEL ZAPATA CADAVID en la diligencia de inspección  judicial,  señalamiento  en  el  que  tampoco coincide con JHON FREDY GONZÁLEZ  ARENAS.   

          Respecto  de la trascendencia de la omisión, el actor argumenta que  si  el  mencionado  testimonio  se  hubiera  tenido en cuenta, sin duda no se le  otorga  credibilidad  a  la  versión  del testigo HANDEL MIGUEL ZAPATA CADAVID,  quien  aduce  que  el  automotor conducido por el procesado le dio alcance a las  motocicletas,  lo  cual  es  imposible  lógicamente,  si se tiene en cuenta que  dicho  vehículo  había  disminuido  la velocidad por lo menos a 15 kilómetros  por  hora  para  poder  hacer  el  giro  en  “U”,  y  además  las  motos se  desplazaban a 70 ó 80 kilómetros por hora.   

          De  igual manera, no debió menospreciarse la referencia del testigo  JHON  FREDY  GONZÁLEZ ARENAS, en el sentido de que SILVIO EDÍVER LÓPEZ ARENAS  estaba  ebrio  al momento del percance, pues, aunque la pericia sólo señala 10  miligramos  de  etanol  en sangre, tal cantidad era suficiente para embriagarlo,  como  suele  ocurrir  de acuerdo con el grado de tolerancia de la persona.   Si  el  Tribunal  aprecia el testimonio de GONZÁLEZ ARENAS, sin duda dimensiona  la  imprudencia suicida de la víctima, quien, poseído del alcohol, quiso hacer  una  maniobra  mortal  y  confió  absurdamente  en  que  podía  sobrepasar  el  vehículo conducido por el procesado.   

          Estas  circunstancias,  advierte el demandante, suscitaban un estado  de  duda  que  sólo podía resolverse mediante la aplicación del artículo 445  del  Código  de  Procedimiento Penal, razón por la cual solicita a la Corte la  casación del fallo y la absolución del acusado.   

CONSIDERACIONES  

          Si   en   gracia   de   discusión   se  admitiera  el  falso  juicio  de  existencia respecto del  testimonio  del  agente  JHON  FREDY  GONZÁLEZ ARENAS, de todas maneras resulta  patético  el desvío del ataque, pues, aunque debiera hacerlo, el demandante no  tuvo  en  cuenta  los  razonamientos  concretos  del  Tribunal sobre el material  probatorio,  para  ver  de comprobar cuáles serían sus partes afectadas por la  ausencia de consideración del relato antes indicado.   

          Desde  el  punto  de  vista  de  un  examen probatorio de instancia,  parece  correcto  que  el  sujeto procesal examine directamente el testimonio de  HANDEL  MIGUEL  ZAPATA  CADAVID,  ya de cara al testimonio omitido de JHON FREDY  GONZÁLEZ  ARENAS,  pero  en casación ha menester traer a colación los juicios  del  Tribunal  sobre  el material de convicción, única manera de establecer si  ellos  quedaron  cortos  o  devinieron en absurdos por haber soslayado la prueba  señalada.   Es  que,  se repite, la casación es un juicio sobre el juicio  del  Tribunal, y no un examen directo sobre los hechos y las pruebas del proceso  completo,  pues,  si  así  no  fuera,  se  le  confundiría  con  la  revisión  ex   novo  propia  de  las  instancias,  en  perjuicio  de  las  presunciones  de  acierto  y  legalidad que  comporta su desarrollo jurisdiccional.   

          Como   el   impugnante   ha  privado  a  la  Corte  de  conocer  los  razonamientos  del  Tribunal,  en  torno  a  la  prueba, se tiene que la demanda  carece  de  razón suficiente y, por dicha vía, de la claridad y precisión que  exige la norma procesal penal.  Se inadmitirá.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No  admitir  la  demanda  presentada  a  favor del procesado HORACIO  RESTREPO  VALENCIA.   En  consecuencia, se declara desierta la impugnación  concedida por el Tribunal Superior de Medellín.   

          En    relación    con    esta    providencia,   no   ha   lugar   a  recursos.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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