15682nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15682  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°196  

Bogotá,  D.  C., noviembre veintiuno (21) de  dos mil (2000).   

ASUNTO  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  de CARLOS ENRIQUE ARIAS  BOBADILLA, sindicado de homicidio doloso.   

HECHOS  

La noche del 29 de marzo de 1998, en el barrio  Galán  de  Fusagasugá,  CARLOS  ENRIQUE  ARIAS BOBADILLA y CAMPO ELIAS ESPITIA  VARGAS  le  propinaron navajazos a Bernabé Villalba Moreno, causándole heridas  que  le  acarrearon  la muerte, producida el 7 de abril siguiente en el Hospital  “La Samaritana” de Bogotá.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Abierta  la  investigación,  los  aludidos  individuos  fueron  oídos  en indagatoria y el 6 de abril de 1998, la Fiscalía  11  Local  de  Fusagasugá  les  decretó  medida  de  aseguramiento de caución  prendaria,  por  lesiones  personales  (fs.  43  y  Ss.,  cd.  1).  Ampliada  la  indagatoria  de  CARLOS  ENRIQUE  ARIAS  BOBADILLA,  el  6  de  julio de 1998 se  celebró  en la Fiscalía 5ª Seccional de Fusagasugá audiencia de formulación  de  cargos  para  sentencia  anticipada,  en la cual dicho sindicado aceptó ser  coautor  de  homicidio  doloso  (fs. 226 y Ss., ib.). El 30 de julio de 1998, el  Juzgado  Penal  del  Circuito de esa localidad condenó a ARIAS BOBADILLA por el  delito  aceptado,  imponiéndole  16  años  y  8 meses de prisión, 10 años de  interdicción  de derechos y funciones públicas, y la obligación de indemnizar  los perjuicios respectivos (fs. 239 y Ss., ib).   

Ese  fallo fue apelado por la defensa y el 21  de  octubre  de  1998 el Tribunal Superior de Cundinamarca lo confirmó (fs. 4 y  Ss.,  cd.  Trib.),  revocando únicamente la condena a indemnizar los perjuicios  materiales.   Esta   sentencia  es  objeto  de  casación,  interpuesta  por  la  defensora.   

LA DEMANDA  

Al  amparo  de la causal primera de casación  son formulados dos reproches a la sentencia impugnada, así:   

CARGO  PRIMERO:  Violación directa de la ley  sustancial,  por  aplicación  indebida  del  artículo  323  del Código Penal,  cuando tenía que aplicarse el artículo 325 de dicho estatuto.   

La  impugnante  dice  que  a  pesar  de haber  aceptado  el  sindicado  los  cargos,  la sentencia condenatoria se basó en las  declaraciones   de  quienes  tenían  interés  en  responsabilizarlo,  como  la  denunciante  María Mireya Quevedo Rey, compañera de la víctima. Agrega que el  fallo  debe ceñirse a la prueba recaudada y como en este caso existe duda sobre  la  premeditación  de  la  conducta,  debió  dejarse  “la opción de aceptar  parcialmente el pliego de cargos”.   

CARGO SEGUNDO: Violación indirecta de la ley,  “por  error  de  hecho respecto de la presunción de prueba inexistente dentro  del proceso”.   

La  libelista  señala que hay duda sobre con  cuál  arma  se  causaron las heridas fatales, pues CAMPO ELIAS ESPITIA señaló  haber  sido  quien las ocasionó. Quedaron así vacíos sobre la responsabilidad  de  un  individuo, que no la niega, pero se le endilgan otras circunstancias que  son  de  dudosa  ocurrencia.  Así  se  violó  el  artículo 247 del Código de  Procedimiento  Penal,  “aunque  feacientemente  (sic)  mi poderdante acepte la  responsabilidad  a  él  imputada  en  cuanto al homicidio, pero como se reitera  preterintencional”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Son   varias  las  deficiencias  de  forma,  precisión  y  claridad  que  se  evidencian  en  el  libelo  presentado  por la  defensora  de  CARLOS  ENRIQUE ARIAS BOBADILLA, que contundentemente impiden que  sea  admitida.  Pero  con  precedencia  sobre  el análisis de tales fallas y la  consecuencia  de  hacerlo  innecesario,  ha de observarse la ostensible falta de  interés de quien interpone casación en este asunto.   

Al  acudir  a  sentencia  anticipada  hay una  manifestación  de  la  voluntad  del  procesado  de aceptar, sin condiciones ni  posibilidad  de  retractación,  su  responsabilidad  en  los  cargos  que se le  formulan,  a  cambio  de lo cual se le favorece con una importante reducción en  la  pena.  Frente  al  fallo  que  se  profiera,  el interés de la defensa para  recurrir  se  encuentra  legalmente  limitado  y  únicamente  puede impugnar lo  concerniente  a  la dosificación punitiva, la condena de ejecución condicional  y  la  extinción de dominio (art. 37B-4 C. de P. P.), al igual que acerca de la  indemnización   de   perjuicios  y  ante  el  trascendente  quebrantamiento  de  garantías fundamentales.   

El   principio  de  preclusión  de  las  actuaciones  judiciales  impone  la  irretractabilidad,  luego  de efectuada tal  manifestación  en la oportunidad procesal respectiva, lo cual permite preservar  la seguridad jurídica.   

Si  la  ley  considera  que  el defensor y el  procesado  carecen  de  interés para apelar la sentencia anticipada en cuanto a  la   aceptación  de  la  responsabilidad,  tampoco  lo  tienen  para  acudir  a  casación,  pues se utilizaría la vía de la impugnación extraordinaria con el  fin    de    eludir   la   limitación   legal   e   introducir   la   proscrita  retractación.   

En  el caso concreto, la defensa respetó, en  principio,  lo  establecido  por el ordinal 4° del artículo 37B del Código de  Procedimiento  Penal,  al haber apelado contra la sentencia de primera instancia  únicamente  en lo relacionado con la dosificación punitiva y la cuantía de la  indemnización de los perjuicios (fs. 255 y 256 cd. 1).   

No  acontece  lo  mismo,  sin embargo, con la  casación  interpuesta,  en  cuya demanda confusamente se alega que la sentencia  condenatoria   se   basó   en   testimonios  de  quienes  tenían  interés  en  responsabilizar  a  ARIAS  BOBADILLA,  debiendo  haberse  dejado  la opción, no  aducida en su momento, de una aceptación parcial de los cargos.   

Agrega un inane cuestionamiento sobre el arma  con  la  cual  fueron  asestados  los navajazos letales y reclama, así mismo de  manera   inoportuna,  culpabilidad  preterintencional,  con  lo  cual  vanamente  pretende desdecir los cargos libre y voluntariamente admitidos.   

Intenta  de  esa  forma  inaceptable, sembrar  dudas   sobre  algunos  aspectos  circunstanciales  y  reclamar  una  pretendida  intención  de  sólo herir al causar el homicidio, cuando en la realización de  la  diligencia  prevista por el artículo 37 del Código de Procedimiento Penal,  para  sentencia  anticipada,  el  procesado aceptó su responsabilidad frente al  cargo    de   homicidio   doloso,   tal   como   le   fue   formulado   por   la  Fiscalía.   

De  tal  manera,  resulta  palmario  que a la  defensora  no  le  asiste  interés para acudir a casación, por lo cual se debe  rechazar  la  demanda  y declarar desierta la impugnación interpuesta, mediante  esta  providencia,  que adquiere ejecutoria en la fecha en que es suscrita (art.  197 C. de P. P.) y no admite recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR  IN LIMINE, por ausencia de interés  jurídico,  la  demanda presentada en defensa del procesado CARLOS ENRIQUE ARIAS  BOBADILLA    y,    en    consecuencia,    declarar    desierta    la   casación  interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE   E.   CORDOBA  POVEDA    

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE            JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                          CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                       NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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