15662nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15662  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 196  

          Bogotá, D. C., veintiuno de noviembre de dos mil.   

VISTOS  

          De  acuerdo  con  la  sentencia fechada el 30 de octubre de 1998, el  Tribunal   Superior  de  Popayán  condenó  al  acusado  LUIS  GABRIEL  CAICEDO  GONZÁLEZ  a las penas principales de dos (2) años de prisión, multa de un mil  pesos  ($  1.000.oo)  y  suspensión de un año (1) en el ejercicio de “juegos  similares  al  que  causó  el  deceso de JOHAN RODRIGO CASTILLO”, después de  revocar el fallo absolutorio emitido en primera instancia.   

          La  defensora  ha  propuesto  la casación y, de conformidad con los  artículos  220  y  225  del  Código de Procedimiento Penal, la Corte proveerá  sobre su admisibilidad.   

HECHOS Y ACTIVIDAD PROCESAL:  

          Pasada  una noche de fiesta, ya al amanecer del día 5 de octubre de  1995,  un  grupo  de jóvenes se situó en el parque del barrio “Palacé” de  la  ciudad  de Popayán, lugar en el cual LUIS GABRIEL CAICEDO GONZÁLEZ y JOHAN  RODRIGO  CASTILLO  ROSERO  se  liaron en un juego de manos, cayeron al piso y el  segundo  se  golpeó la base de su cabeza contra un sardinel, motivo por el cual  fue  conducido  al  hospital “San José” de la población, centro en el cual  le  detectaron  un  trauma  craneoencefálico  que  le  produjo  su muerte horas  después, merced a la herniación de las amígdalas cerebelosas.   

          Cumplida   la   investigación,   la   fiscal   instructora   dictó  resolución  acusatoria  en contra del procesado LUIS GABRIEL CAICEDO GONZÁLEZ,  fechada   el   15  de  julio  de  1997,  como  autor  del  delito  de  homicidio  culposo.   Esta decisión fue confirmada en segunda instancia por la Unidad  de  Fiscalía ante el Tribunal de Popayán, según resolución del 24 de octubre  del mismo año (fs. 287 y 321).   

          El  Juez  Cuarto Penal del Circuito absolvió al acusado, de acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el  fallo  de  12  de  junio de 1998, pero, gracias a la  apelación  interpuesta  por el apoderado de la parte civil, el Tribunal revocó  la  decisión  y  condenó  al responsable en los términos antes indicados (fs.  439 y 499).   

LA DEMANDA  

          Con  base  en  la  causal primera de casación, la defensora postula  una  violación  indirecta  de la ley sustancial, pues supuestamente el Tribunal  no  apreció  la  prueba  en  su  totalidad,  ya que dejó de examinar una parte  fundamental  de los hechos, cual fue lo ocurrido después del golpe recibido por  la  víctima  durante  el juego, dado que no hubo una atención médica rápida,  adecuada y diligente en el hospital “San José”.   

          En  efecto,  los  testimonios  de  ANSELMO  LEÓN  INCHIMA  JOAQUI y  JULIÁN  ANDRÉS  SALDAÑA fueron mutilados en parte, porque éstos manifestaron  que  la  asistencia  médica  fue  tardía  e  indebida,  como  lo  confirma  la  declaración  del  médico  JOSÉ ALBERTO SALAZAR.  El error de hecho lo ha  cometido  el  juzgador  porque dejó de examinar la prueba en conjunto, pues, si  lo  hace,  se  habría impuesto la confirmación del fallo absolutorio, debido a  que    perviviría   una   duda   razonable   sobre   la   responsabilidad   del  acusado.   

          Por  otra  parte,  en  consonancia  con  lo declarado por el médico  SALAZAR  y  el  contenido  del  dictamen  de  necropsia,  la  víctima tenía un  “tumor  de  vieja formación”, que frecuentemente le producía convulsiones,  como  lo  acreditan  sus  propios  compañeros, prueba que tampoco fue apreciada  para  establecer  que  otra pudo haber sido la causa del fallecimiento.  En  verdad,  la  zona  intraparenquimatosa  hemorrágica fue descubierta en el área  posterior  del  hemisferio  cerebeloso  derecho,  lesión  que era completamente  diferente   del   hematoma  subdural  surgido  por  el  golpe  en  la  base  del  cráneo.   

          Sostiene  la  impugnante  que  la no apreciación de la prueba en su  conjunto  produce  una  lesión  al  debido  proceso,  razón por la cual se han  vulnerado  los  artículos  29  de  la  Constitución  Política,  249 y 254 del  Código de Procedimiento Penal.   

          Pretende  la demandante que la Corte case la sentencia atacada y, en  lugar, absuelva al procesado.   

ANÁLISIS FORMAL  

          El   primer   equívoco  relevante  de  la  demanda  estriba  en  su  confusión  sobre  la  causal de casación escogida, pues, inicialmente se apoya  en  la  primera,  definida  como  una  presunta  violación  indirecta de la ley  sustancial,  pero  curiosamente  después aduce una violación al debido proceso  por falta de evaluación conjunta de la prueba (causal tercera).   

          Ahora   bien,   la   actora   parece  referirse  a  un  error   de   hecho   por   falso   juicio  de  identidad,  cuando  acota  la mutilación parcial de los testimonios rendidos  por  los  jóvenes ANSELMO LEÓN INCHIMA JOAQUI y JULIÁN ANDRÉS SALDAÑA, pero  más  adelante  se  confunde  en la cita de una presunta transgresión al debido  proceso,  apoyada  con  la  cita  del artículo 249 del Código de Procedimiento  Penal,  lo  cual sugiere la idea de que la justicia no investigó con igual celo  lo  favorable  al  imputado.   Ambas  situaciones  son  diferentes,  porque  igualmente  desencadenan  consecuencias  diversas,  pues  la primera podría dar  lugar   a   un  fallo  sustitutivo  de  absolución,  mientras  que  la  segunda  inexorablemente  conduce  a  una  nulidad que regresaría las cosas a la fase de  instrucción (C. P. P. art. 229).   

          Como  los  planteamientos  esbozados  son incompatibles, tanto en su  naturaleza  como  en  sus  consecuencias,  la  Corte  no  podrá  optar  por  la  demandante, pues la casación es eminentemente rogada.   

          Y  en  relación con el testimonio del médico JOSÉ ALBERTO SALAZAR  GARCÍA  y  el  acta  de necropsia, no ha precisado la impugnante si el Tribunal  ignoró  completamente  dichas pruebas (falso juicio de  existencia) o tergiversó sus contenidos (falso  juicio  de  identidad) o simplemente  si  su  apreciación  se  hizo  con  desconocimiento  de  las  pautas de la sana  crítica       (falso      raciocinio).   

          Tampoco  se  ha  demostrado la determinación y trascendencia de los  datos  probatorios según los cuales, por hipótesis, la causa de la muerte pudo  haber  sido la negligencia en la atención médica o la concurrencia de un tumor  de  vieja  formación  en  la  víctima.   Es  que,  como  la demanda no lo  suministra,  se  ignora  entonces  cuáles  fueron  los juicios del sentenciador  sobre  la  causalidad  y  determinación  del resultado muerte, dado que sólo a  partir  de ellos se podría empezar la discusión en sede de casación, pues, de  otra  manera,  se revive un debate propio de instancia que consiste en enjuiciar  directamente  los  hechos y las pruebas, y no los razonamientos plasmados por el  Tribunal en el fallo cuestionado.   

          Y  aunque  se  diera por allanado este último vacío en la demanda,  quedaría  pendiente  una  demostración  de  la  influencia determinante de las  supuestas  concausas en la producción del resultado, lo cual no se logra con la  simple  referencia a lo que presuntamente dice el testimonio médico o la prueba  pericial, sino mediante una cita fidedigna de sus contenidos.   

          Por  falta  de  un mínimo de exposición lógica del cargo, la Sala  rechazará la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

          No   admitir   la   demanda   de   casación   analizada.    En  consecuencia,  se  declara  desierta  la  impugnación concedida por el Tribunal  Superior de Popayán.   

          En relación con este proveído, no proceden recursos.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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