15664(20-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 15664  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 178  

         Bogotá,   D.   C.,  veinte  (20)  de  noviembre  de  dos  mil  uno  (2001).   

VISTOS  

         La  Sala  se  pronuncia  de  fondo  sobre las demandas de casación  presentadas   por   el  defensor  de  Víctor  Óscar  Klínger  Braham  y Edilma  Klínger  Braham en contra de la sentencia del 1° de  septiembre  de  1998  por  medio  de  la  cual  una  Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Quibdó, al resolver la apelación interpuesta en contra  de  la  del  26  de junio del mismo año a través de la cual el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  absolvió  a  los aludidos, la revocó y, en su lugar, los  condenó  a las penas principales de 52 meses de prisión y multa de 54 salarios  mínimos  legales  mensuales,  y   40  meses  de  prisión  y multa de 17,3  salarios  mínimos  legales  mensuales, como autor y cómplice, respectivamente,  del    delito   de   violación   al   régimen   legal   de   inhabilidades   e  incompatibilidades.   

HECHOS  

         El  20  de  septiembre  de  1994, Víctor  Óscar  Klínger  Braham, Jefe del Servicio Seccional  de   Salud   del   Departamento  del  Chocó,  y  LUZ  MARÍA  GONZÁLEZ  OROZCO  suscribieron  un  contrato,  a  través  del  cual  la última se comprometía a  vender  a  la entidad zapatos y vestidos para dotación de los empleados, por un  valor       total      de      $18’318.150.  El  12  de  octubre  siguiente,  la  señora  LUZ  MARÍA  recibió  9  cheques  por  valor  de $8’884.303,  monto  del  anticipo pactado, títulos que hizo efectivos  en  el respectivo banco, al salir del cual, varios sujetos armados la despojaron  de  esa  suma,  por lo que acudió a instaurar la respectiva denuncia, en la que  especificó  que  ella  firmó  el  contrato  para  hacerle  el favor a su amiga  Edilma  Klínger  Braham, a  quien   realmente   le  fue  adjudicado  pero  le  aseveró  que  no  lo  podía  firmar.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

         Luego  de  una  indagación  preliminar, el 22 de marzo de 1995, al  detectarse  irregularidades  en  el  trámite  de  la  contratación, se dispuso  compulsar  copias  para  que por separado se investigara el delito de hurto y el  original  del expediente se remitió a la Fiscalía Quinta Seccional de Quibdó,  despacho  que el 23 de marzo siguiente abrió investigación y, tras vincular al  señor  Víctor  Óscar  Klínger  Braham,  el  7  de abril del mismo año decretó su detención preventiva  como  responsable  del  concurso  de  delitos de violación al régimen legal de  inhabilidades  e  incompatibilidades  y  contrato sin cumplimiento de requisitos  legales,  previstos  en  los  artículos  144  y  146  del  Código Penal; a las  señoras    Edilma    Klínger   Braham  y  LUZ  MARÍA  GONZÁLEZ  OROZCO se les impuso igual medida pero  como cómplices de infringir el artículo 144.   

         El  3  de agosto de 1995 se declaró cerrada la instrucción, el 29  de  septiembre  siguiente  se  profirió  resolución  de  acusación contra los  indagados,  en  los  mismos  términos  por  los  cuales se les impuso medida de  aseguramiento.  Esta decisión fue recurrida y el 7 de diciembre del mismo año,  un  Fiscal  Delegado  ante  el  Tribunal  de  Quibdó  declaró la nulidad de lo  actuado  respecto  de  LUZ  MARINA  GONZÁLEZ,  en  tanto  que  se  modificó la  acusación  a los hermanos Klínger Braham,   para   dejarles  cargos,  a  Víctor  Óscar     como    autor    y    a    Edilma  en  calidad  de  cómplice,  del  delito  de  interés  ilícito  en  la  celebración de contratos previsto en el  artículo  145 del Código Penal (en lugar del 144 citado por el a quo), dejando  vigente  el  de  celebración  indebida  de  contrato  sin  el  cumplimiento  de  requisitos legales (artículo 146) para el primero.   

         En  providencia  del 12 de septiembre de 1996, el Tribunal Superior  de  Quibdó  anuló  lo  actuado  desde el calificatorio, tras lo cual, el 29 de  noviembre   siguiente  se  acusó  a  Víctor  Óscar  Klínger  como  autor de los delitos previstos en los  artículos  144  y  146  del Código Penal, y a Edilma  Klínger como cómplice del primero.   

         El  26  de  junio  de  1998,  el Juez Segundo Penal del Circuito de  Quibdó,  luego  de  cumplir  con  las  formas  propias  del  juicio,  profirió  sentencia  absolutoria  en  favor de los dos indagados, decisión que, recurrida  por  el  Fiscal  Delegado,  fue  revocada  por  una  Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  el 1° de septiembre siguiente, para condenar a Víctor  Óscar  Klinger  como autor y a  Edilma  Klinger en calidad  de  cómplice  del  delito  previsto  en  el artículo 144 del Código Penal. El  defensor  de  los  condenados  interpuso recurso extraordinario de casación, en  tiempo  presentó  las  correspondientes demandas, las cuales fueron admitidas y  se recibió concepto del Procurador Segundo Delegado en lo Penal.   

LAS DEMANDAS  

         El     defensor     común    de    los    hermanos    Víctor      Óscar     y  Edilma  Klínger  Braham,  a  pesar de  presentar  dos  escritos  diversos,  los  redactó  de idéntica manera, lo cual  permite su análisis conjunto.   

         Como  cargo  principal  acude  a la causal primera, cuerpo segundo,  del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal vigente para ese entonces  en  cuanto  a  la violación indirecta por error de hecho al apreciar la prueba,  lo  que  llevó  a  la  aplicación  indebida  de los artículos 144 del Código  Penal,  57  de  la ley 80 de 1993 y 247 del Código de Procedimiento Penal, para  comprobar  lo  cual  asevera  que  debe  creerse  la  primera  versión  de  LUZ  MARÍA   GONZÁLEZ  OROZCO,  ratificada en indagatoria, de la que surge que  fue  obligada  a  acusar  en  forma mentirosa a Edilma  Klínger, de lo cual colige que no hubo delito porque  LUZ   MARÍA   no   tiene   parentesco   con  Víctor  Óscar. Por otra parte, agrega, si se cree la segunda  versión  de  la señora GONZÁLEZ OROZCO, que no encuentra respaldo, se incurre  en  error  de hecho por falso juicio de identidad al vulnerar el principio de la  sana  crítica,  debiéndose  casar  el  fallo  y  absolver  a  los  sindicados.   

         Como  subsidiario,  plantea un segundo cargo soportado en el inciso  primero  del  artículo  220,  al  estimar  que  hubo  violación  directa,  por  aplicación  indebida,  de los artículos 57 de la ley 80 de 1993, con relación  a  la  multa  impuesta (se aplicó la de la ley 80/93, cuando era más favorable  la  de  la ley 190/95), y falta de aplicación de los artículos 6° del Código  Penal y 32 de la ley 190 de 1995.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

         El  señor  Procurador  Segundo Delegado en lo Penal (e) solicita a  la  Sala  no  casar  la sentencia, porque respecto del primer cargo el censor se  equivoca  al  pretender  que  como  desde  su  personal  óptica  es creíble la  retractación  de  un  testigo,  ella  debe  ser  aceptada,  y  al no hacerlo el  fallador  incurre  en  falso juicio de identidad, cuando, por el contrario, este  yerro  radica en tergiversar el medio de convicción, lo que no ocurrió en este  evento,  sino  que  el  Tribunal  consideró que la digna de credibilidad era la  posición inicial de la señora LUZ MARÍA GONZÁLEZ OROZCO.   

         En  lo que respecta a la segunda censura que alude a la aplicación  de  la  ley 190 de 1995, la Procuraduría anota que ésta no modificó de manera  expresa  la  pena  señalada  en el artículo 144 del Código Penal, sino que la  ratificó en sus artículos 18 y 32.   

         Sobre  la  condena  de  la señora Edilma  Klínger  como  cómplice,  el  Ministerio  Público  concluye  que  la  defensa carece de legitimidad para impugnar este aspecto, por  cuanto  el  Tribunal  fue  claro  en  referir  que,  en  efecto,  aquella no era  cómplice  sino  autora,  pero  como  en  los cargos la Fiscalía dedujo que era  partícipe,  así  falló  para  guardar  consonancia  entre  la acusación y la  sentencia,    conclusión    que    favoreció   a   la   señora   Klínger Braham.   

CONSIDERACIONES  

El error de hecho  

         El  primer  cargo  se  plantea  como violación indirecta de la ley  sustancial  a  través de un error de hecho en la apreciación del testimonio de  LUZ  MARÍA  GONZÁLEZ  OROZCO.  Una tal presentación alude al denominado falso  juicio  de  identidad  que  se  presenta en relación con la observación de los  medios  probatorios  existentes,  por  cuanto  el  funcionario  distorsiona  sus  alcances   y   les   suministra  un  contenido  diferente  al  que  en  realidad  contienen.   

         Bajo  tales  premisas,  constituye  carga  del  actor,  que  no  se  cumplió,  demostrar,  con  las  consideraciones pertinentes, qué apartes de la  declaración  que  reseña  el  juzgador  los  puso a decir lo que no relató la  testigo.  No  sólo no se hace tal cosa, sino que el censor se limita, a través  de  la  elaboración  de  un  alegato de libre factura, propio de las instancias  pero  extraño a la técnica del recurso extraordinario, a efectuar una personal  y  subjetiva forma de apreciación de ese elemento de juicio, con la pretensión  de  que  la  Sala  privilegie  su  ejercicio  al  del Tribunal, olvidando que el  último  llega  a  esta  sede  precedido  de  la  doble presunción de acierto y  legalidad.   

         No   se   plantea   tergiversación  alguna  de  lo  dicho  por  la  declarante,  sino  que  con  énfasis  se  alude  a  que sólo debe estimarse su  versión  inicial,  a  partir de la cual, desde su particular óptica, el censor  concluye  que no se deriva responsabilidad en contra de sus asistidos, labor que  extraña  a  las  reglas  de  un  proceso  como  es  debido,  en  especial a las  establecidas  por  el  legislador para analizar las pruebas, entre las cuales se  encuentra  aquella  del  artículo 238 del actual Código de Procedimiento Penal  (254  del  anterior)  que exige que ellas deben apreciarse, no de manera aislada  como  es  la  pretensión, sino en conjunto de acuerdo con las reglas de la sana  crítica.   

         Tales  postulados acató el Tribunal, que en forma razonada expuso,  luego  de  valorar  las  diversas  posiciones procesales de la señora GONZÁLEZ  OROZCO,  que  merecía  plena  credibilidad  aquella  en  donde  señaló  a los  hermanos  Klínger  Braham  como responsables del ilícito contrato.   

         De  otra  parte,  si el propósito del censor era cuestionar que en  el  proceso  de  valoración  el  juzgador  no  acató los postulados de la sana  crítica,  la  censura  ha  debido  enfocarla  por  vía  del  denominado  falso  raciocinio,  lo  que no sólo no hizo, sino que tampoco demostró qué reglas de  la  lógica,  máximas de la experiencia o aportes de la ciencia se infringieron  en  el fallo, sin que tal alcance pueda tener la expresión de que “La lógica  y  el  sentido  común nos indican que hay que creerle a la primera versión”,  como  que ni siquiera insinúa el soporte jurisprudencial, legal o de cualquiera  otra  índole  del  que  derive  esa  conclusión que, además, significaría un  régimen  de  tarifa  probatoria, por cuanto impondría el deber de aceptar, sin  cuestionamiento   alguno,   la   primera  posición  procesal  del  testigo,  en  oposición  precisamente  al  buen juicio, que es el parámetro que se impone en  la estimación de los elementos de convicción.   

         El cargo se desestimará.   

La multa  

         De  manera  subsidiaria, se formula una segunda censura con soporte  en  la causal primera, cuerpo primero, por aplicación indebida del artículo 57  de  la  ley  80 de 1993 y falta de aplicación de los artículos 6° del Código  Penal  entonces vigente y 32 de la ley 190 de 1995, por cuanto la multa se fijó  bajo  los  parámetros  de  la  ley  80,  cuando resulta de aplicación, por ser  benigno al sindicado, el último estatuto.   

         La  conducta típica por la cual se dictó sentencia de condena fue  la  prevista  en  el  artículo 144 del Código Penal de 1980, “Violación del  régimen  legal  de  inhabilidades  e  incompatibilidades”, que en su versión  original  y  respecto  de  la  multa,  que  es  el  tema  objeto  de censura, la  establecía en un monto de “hasta cinco millones de pesos”.   

         El  artículo  57  de  la  ley 80 de 1993, bajo el título “De la  infracción  de  las  normas de contratación”, estableció que “El servidor  público  que realice alguna de las conductas tipificadas en los artículos 144,  145  y  146  del Código Penal, incurrirá en prisión de cuatro (4) a doce (12)  años  y  en  multa  de  veinte  (20) a ciento cincuenta (150) salarios mínimos  legales mensuales”.   

         Con  posterioridad,  el artículo 32 de la ley 190 de 1995 dijo que  “Para  los  delitos contra la administración pública no contemplados en esta  ley  que tengan pena de multa, ésta será siempre de diez (10) a cincuenta (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes de acuerdo con la dosificación  que  haga  el juez”. Como quiera que ese estatuto no hizo referencia alguna al  tipo penal del artículo 144, surgía de recibo esta disposición.   

         Como  los  hechos  objeto  de  condena  ocurrieron  entre  el 20 de  septiembre  y  el  12  de  octubre de 1994, por encontrarse vigente la ley 80 de  1993,  ésta  sería  la llamada a aplicar en lo relacionado con la fijación de  la  multa,  pero  dado  que  la  sentencia  se profirió con posterioridad a que  entrara  a  regir la ley 190 de 1995, que respecto del artículo 144 del Código  Penal  introdujo  modificaciones  a  esa  clase  de  sanción,  es obvio que por  presentarse  un  conflicto  de leyes en el tiempo competía al juzgador realizar  un  estudio  para, acatando el principio y derecho constitucional fundamental de  la  favorabilidad,  escoger  la  norma que resultara benigna a los intereses del  sujeto  pasivo  de  la acción penal, comparación que exige el recibo de la ley  190  de 1995, porque moverse entre 10 y 50 salarios resulta beneficioso frente a  20 y 150 de la ley 80/93.   

         En   estas   condiciones,   acierta   el  censor  en  su  propuesta  subsidiaria,  porque  el  juzgador no sólo no realizó el obligatorio juicio de  favorabilidad  sino que, además, escogió la norma que resultaba perjudicial al  sujeto  pasivo  de  la acción penal, lo que comporta que de manera parcial deba  casarse   la   sentencia   impugnada   para  modificar  la  sanción  pecuniaria  impuesta.   

         Se  equivoca  el  Procurador  Delegado  cuando  pretende que de los  artículos  18  y  32 de la ley 190/95 surge que la multa se fija entre 20 y 150  salarios  mínimos, como que estos eran los parámetros de la ley 80 de 1993, en  tanto  que  aquella  es posterior y en su artículo 32 de manera expresa reguló  que  la sanción pecuniaria para delitos no contemplados allí, entre los que se  encuentra   el   de   violación   del   régimen   legal   de  inhabilidades  e  incompatibilidades,  “será  siempre  entre  diez  (10)  a  cincuenta  (50)”  salarios,  de  donde  resulta extraño el entendimiento que de la norma concluye  el  Ministerio  Público  y que parece ser producto de acoger, sin análisis, la  transcripción  equivocada  que del artículo 144 del Código Penal de 1980, con  sus modificaciones, hiciera una publicación de hojas sustituibles.   

         El  Tribunal impuso para el autor una multa de 54 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  esto  es,  que  al  mínimo  de 20 previsto en el  artículo  57  de  la ley 80 de 1993, le aumentó 34, que equivalen a poco menos  de  una cuarta parte del parámetro de movilidad. Respetando tales criterios, al  mínimo  de  diez  salarios de la ley 190-32 se debe incrementar una proporción  similar  para  obtener  un  total de 19 salarios, que será la pena de multa que  deba   pagar   el   señor  Víctor  Óscar  Klínger  Braham.   

         Con    los    mismos    criterios,    la    señora    Edilma  Klínger  Braham  fue  condenada  como  cómplice  y respecto de la pena pecuniaria se partió del mínimo, que en  el  evento  de  la  norma  favorable,  ley  190-32,  resultan  ser diez salarios  mínimos   legales  mensuales  vigentes  que  disminuidos  en  una  sexta  parte  (artículo  24  del  Código  Penal de 1980), arrojan un total de 13,33 salarios  que es la multa con la que debe cumplirse.   

Una consideración final  

        La Sala advierte lo siguiente:   

        En  un  primer  calificatorio,  del  25  de  septiembre de 1995, el  señor  Víctor  Óscar  Klínger Braham fue  acusado  como  autor  de los delitos de violación al régimen  legal  de  inhabilidades  e  incompatibilidades  y  contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales,  y  su hermana Edilma  como cómplice de la primera conducta. La segunda instancia de la  Fiscalía,  en resolución del 7 de diciembre siguiente confirmó esta decisión  respecto  del  cargo  imputado  a  aquél como autor de celebración indebida de  contrato  sin  el  cumplimiento  de  requisitos  legales,  y  la modificó en el  sentido  de no deducir el delito del artículo 144 del Código Penal (violación  del  régimen  de  inhabilidades), sino el descrito en el 145 (interés ilícito  en   la   celebración   de   contratos),   que   le   imputó   a  Víctor  Óscar como autor y a la dama en  calidad de cómplice.   

        Luego  de  un  inicial fallo del Juzgado Segundo Penal del Circuito  de  Quibdó, una Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de esa ciudad, en  auto  del  12  de septiembre de 1996, declaró la nulidad de lo actuado a partir  inclusive  del aludido calificatorio del 25 de septiembre de 1995, al considerar  que  el  delito  realmente  cometido  fue  el  previsto  en el artículo 144 del  Código    Penal,   violación   del   régimen   legal   de   inhabilidades   e  incompatibilidades.   

        Para  llegar  a esa conclusión, el Tribunal partió de un supuesto  equivocado   como  que  aseguró  que  inicialmente  los  hermanos  Klínger   Braham  fueron  acusados  del  delito  de violación al régimen de inhabilidades e incompatibilidades y que la  segunda  instancia  varió  esa  situación para deducir interés ilícito en la  celebración   de  contratos,  lo  cual  no  es  cierto,  pues,  como  acaba  de  reseñarse,  el calificatorio del 25 de septiembre de 1995 dedujo a Víctor  Óscar autoría en violación al  régimen  de  inhabilidades  e incompatibilidades y celebración de contrato sin  cumplimiento      de      requisitos      legales      y      a     Edilma  complicidad en el primer delito;  por  su  parte,  la  Fiscalía  de  segunda  instancia,  en providencia del 7 de  diciembre  siguiente,  dejó  vigente la imputación de celebración de contrato  sin  cumplir requisitos legales, cargada al primero, pero a éste y a la señora  les  modificó  la  acusación por violación al régimen de inhabilidades, para  deducirles,   en   su   lugar,   interés   ilícito   en   la  celebración  de  contrato.   

        En  estas condiciones, el auto del Tribunal del 12 de septiembre de  1996  no  se  percató de la formulación de cargos por celebración de contrato  sin  cumplir  requisitos  legales, a pesar de lo cual afectó de nulidad toda la  acusación.   

        Como  consecuencia  de  la  nulidad,  el 26 de noviembre de 1996 se  calificó  el  mérito  del  sumario  y Víctor Óscar  Klínger  Braham fue acusado como autor de los delitos  de  violación  del  régimen  de  legal de inhabilidades e incompatibilidades y  celebración  de  contrato  sin cumplimiento de requisitos legales, previstos en  los   artículos  144  y  146  del  Código  Penal,  en  tanto  que  su  hermana  Edilma   lo   fue   como  cómplice del primer ilícito.   

        Si  esos fueron los cargos de la resolución de acusación, que fue  notificada  por  anotación  en  estado  del 20 de diciembre de 1996, sin que se  interpusiera  recurso  alguno contra ella, la sentencia del 26 de junio de 1998,  proferida  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito, incurre en irregularidades  que   –en   principio-  serían  subsanables  por  la  vía  de  la  nulidad, en la medida que parte del  supuesto  equivocado  de que sólo se formuló acusación por el delito previsto  en  el  artículo  144 del Código Penal y sobre él edifica la absolución, sin  hacer  referencia,  siquiera  tácita,  al  ilícito  del  artículo 146; por el  contrario,  da  a  entender  que las pruebas apuntarían a un tipo penal (el del  artículo  146),  diverso  de  aquél  por  el  que  se  acusó, lo cual pone de  manifiesto  la  creencia  clara,  pero  errada,  respecto  a la no existencia de  acusación por violar el artículo 146.   

        En  igual  yerro  incurrió el Tribunal Superior de Quibdó, porque  no   se  percató  que  respecto  de  Víctor  Óscar  Klínger  Braham  hubo  acusación  por  dos  delitos  (artículos  144  y  146  del  Código  Penal)   y  se limitó a revisar lo  concerniente  al  artículo  144,  revocando  la  absolución  para  condenarlo.   

        No  obstante  la falencia, en el presente evento no se subsanará a  través  del  mecanismo de la nulidad, como que ésta es una solución extrema a  la   cual   sólo  debe  acudirse  cuando  no  exista  otro  medio  procesal  de  corrección.  De la reseña comentada surge que en relación con el ilícito del  artículo  144  sí  se  profirió  sentencia  siguiendo  las formas propias del  juicio,  luego  es  evidente que sobre éste no hay lugar a observación alguna,  que  sólo  cabría  respecto  del tipo penal del artículo 146, por el que hubo  acusación  formal,  pero  ninguna  decisión final. Pero no consulta la lógica  declarar  la  nulidad  parcial  de un acto que no se produjo, porque el reenvío  del   trámite  sería  a  la  fase  previa  al  fallo  de  primer  nivel,  pero  exclusivamente  en  lo  atinente  al  delito  por el que no se dictó sentencia,  cuando  es  evidente  que la solución, que no comporta vulneración a garantía  alguna,  es que se compulsen copias para que se cumplan los actos omitidos, esto  es,  que  se  emita  la  sentencia  por el delito a que se alude y se aplique el  procedimiento que de allí surja.   

         

        Debe  quedar claro que si bien es posible pensar en complementar el  fallo  sobre  la base de la eventual inconsonancia entre acusación y sentencia,  lo   cierto   es  que  si  se  acudiera  a  ello  podrían  resultar  cercenados  hipotéticos   instrumentos   defensivos,  verbi  gratia  la  apelación  de  la  sentencia  de  primera  instancia  o  la  casación respecto de la de segunda, o  intereses  de  los  otros  sujetos procesales. La medida tomada tampoco afecta a  los  condenados,  toda  vez  que ante una supuesta sentencia condenatoria, entre  otras cosas, sería procedente la acumulación de penas.   

         

        En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         

        1.  Casar de manera parcial la sentencia impugnada en el sentido de  que    la   multa   que   como   pena   principal   deben   pagar   Víctor       Óscar       Klínger       Braham       y  Edilma  Klínger  Braham  es  de  19  y 13,33 salarios mínimos legales mensuales vigentes,  respectivamente.   

        2.  Compulsar  copias  del  proceso y remitirlas al Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Quibdó  para  que imprima el trámite explicado en la  parte motiva.   

        Notifíquese,    y    devuélvase   al   Tribunal   de   origen   y  cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                          JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA             

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                                                           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO           

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZON            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                              

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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