15399nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15399  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE  E.  CÓRDOBA POVEDA   

Aprobado   acta   N°  190   

(8-11-2000).  

Bogotá D.C., diez (10) de noviembre de dos  mil (2000).   

         

V I S T O S  

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  RENE ARÉVALO TAFUR.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.   EL  Tribunal  Superior  de  Cali  sintetizó los hechos así:   

         “Se  generaron  el  26  de octubre de  1.996,  en  la  ciudad de Palmira, siendo aproximadamente las seis y media de la  tarde,  en  la  tienda  ubicada en la calle 40 Nro. 9-A-70, propiedad del señor  JESÚS  ARBEY  MELO  QUINTERO, luego de que RENÉ ARÉVALO TAFUR atentara contra  la  vida  de  WILLIAM MAURICIO CAICEDO BECERRA y diera muerte a SIGIFREDO ORTÍZ  RAMÍREZ con disparos de arma de fuego.”   

2.-  El  Juzgado  3° Penal del Circuito de  Palmira,  mediante  sentencia  del  2  de abril de 1998, condenó a Arévalo  Tafur a la pena principal de 45  años  de  prisión  y  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  por  10  años,  como  autor  de  los  delitos de homicidio agravado,  homicidio  agravado  en  la  modalidad  de  tentativa y porte ilegal de armas de  fuego de defensa personal.   

Inconforme  con  la  anterior decisión, el  defensor  interpuso  el  recurso  de  apelación, el cual al ser desatado por el  Tribunal  Superior  de  Cali,  el  12  de  agosto  de  1998,  la confirmó en su  integridad.   

El señalado defensor recurrió en casación  la sentencia y presentó la demanda dentro del término legal.   

         

LA     DEMANDA     DE   CASACIÓN   

Al  amparo  del cuerpo primero de la causal  primera de casación presenta un cargo, que se resume así:   

Acusa  al  fallador de haber violado la ley  sustancial  por  vía  directa y,  concretamente, cita el artículo 247 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  pues estima que el juzgador nunca arribó al  grado de certeza exigido para condenar.   

Al  momento de concretar el yerro, sostiene  que  lo  que pretende es efectuar “… un planteamiento enderezado a demostrar  que  la  instancia  erró al no efectuar un análisis global sobre las probanzas  arrimadas  al  proceso  …”  no  sin antes advertir que la censura de ninguna  manera pretende controvertir el “análisis de las pruebas”.   

Empieza  por  afirmar  que  la  captura fue  ilegal,  en la medida que se efectuó a consecuencia de una llamada telefónica,  es  decir,  no  medió  para  su  realización  una  orden  judicial que así lo  permitiera,  así  como  tampoco  encuentra  que se tratara de una situación de  flagrancia  y,  ni  siquiera, de que se estuviera dentro de las posibilidades de  una captura administrativa.   

Luego  manifiesta que el reconocimiento que  se  hizo  en  las  instalaciones  del  CAI, al cual fue llevado el capturado, es  manifiestamente  ilegal  y  no  podía tomarse como elemento probatorio, pues la  Policía   Nacional   no   puede   practicar   pruebas.  Por  ello,  cuando  los  sentenciadores  toman  como  elemento  probatorio  ese  supuesto reconocimiento,  “contribuyen” a la violación del artículo 247 del C. de P.P..   

También  sostiene  que  la  diligencia  de  inspección  judicial  al  sitio  de  los  hechos se llevó a cabo sin el debido  cumplimiento  de las exigencias legales, como quiera que se efectuó a plena luz  del  día  cuando  es sabido que al momento de los acontecimientos no se contaba  con  iluminación alguna, para colegir que si estos elementos se hubieran tenido  en  cuenta,  otra  hubiese  sido la suerte de la “certeza” predicada por los  falladores como existente.   

Además,  acusa  como  otro error que en la  práctica  de  esta  diligencia  se  hubiesen  recibido testimonios a personas a  quienes   no   sólo   no  se  les  tomó  el  juramento  sino  que  no  se  les  identificó.   

Dice  que  la  sentencia  también  peca al  indicar  que  el  testigo  Alexander Jaramillo Carmona se encontraba de frente a  quien  disparó y que tenía una visibilidad perfecta para identificarlo, cuando  en   la  propia  inspección  judicial  se  dejó,  por  la  fiscalía,  expresa  constancia  sobre  que  el  testigo,  según éste lo expresó, no podía ver el  rostro de esa persona.   

También,  reprocha  que  el Tribunal a las  declaraciones  de  Israel  Arévalo  Buitrago,  Desnhesir  Lenis  Varón, Eroila  Varón  de  Martínez,  Luci  Esmeralda  Lenis  Varón y Carlos Arturo Escarpeta  Varón,   sin   fundamento,   equivocadamente   y   acudiendo   a   “conceptos  subjetivos”,  las  haya encontrado inconsistentes y sin motivo alguno para ser  tenidas  en  cuenta,  bajo  el  pretexto de que por amistad o dolor perdieron su  objetividad,  cuando  lo que buscaban los testimoniantes era la reproducción de  “hechos  y  vivencias  percibidos  directamente”,  concluye  el  demandante.   

Por  ello, ante la presencia de una condena  no  ajustada  a  la realidad procesal, demanda la prosperidad de la censura y la  absolución de su representado.   

LA     CORTE  CONSIDERA   

Sin mayor esfuerzo se advierte que el libelo  que  a  nombre  del procesado presentó su defensor, no reúne los requisitos de  claridad  y precisión que exige el numeral 3° del artículo 225 del Código de  Procedimiento Penal para su admisión.   

En  efecto,  ha  dicho esta Corporación en  reiteradas   oportunidades,   que  la  demanda  de  casación  no  es  de  libre  formulación,  sino  que  debe ser un escrito lógico y sistemático, sometida a  unas  insoslayables  exigencias,  que no pueden ser suplidas por la Sala, por lo  que  su inobservancia impide abordar el estudio de fondo, debiendo, por ende, si  faltan, ser rechazada.   

Entre los desatinos del libelo, se destacan  los siguientes:   

    

1. Se  aparta  de  la  hipótesis  casacional  escogida  (violación  directa)  que  implica aceptar los hechos tal  como  fueron  plasmados  y  las  pruebas  tal  como  fueron  apreciadas  por  el  sentenciador,  siendo  el  cuestionamiento  puramente jurídico, para atacar los  elementos de convicción que sustentaron el fallo.     

    

1. No  indica  cuál  fue  la  norma  sustancial  vulnerada  ni  su  sentido, haciéndole al demandante la advertencia  que el artículo 247 del C. de P. Penal no tiene ese carácter.     

    

1. En forma incoherente critica   la  manera  como  se  efectuó  la  captura  del  procesado,  sin  que diga qué  relación  puede  existir  entre  esa,  a  su  parecer, ilegal aprehensión y la  causal aducida.     

    

1. Relaciona,  a continuación, tres  errores  de  derecho  por  falso juicio de legalidad, atinentes al señalamiento  del   procesado  en  las  instalaciones  del  C.  A.  I.,  a la inspección  judicial  en  el sitio de los hechos y a la recepción de unos testimonios, pero  los  deja  en  el enunciado, pues no sólo no los desarrolla cabalmente sino que  no indica su trascendencia frente a la parte conclusiva del fallo.   

2. Finalmente,   reclama  por  la  credibilidad  negada  a  los  testimonios de varias personas, sin percatarse que  ello  no constituye ningún error demandable en casación, dentro del método de  valoración  probatoria  de la persuasión racional que nos rige, a menos que se  demuestre  que  en  su  apreciación  se desconocieron los postulados de la sana  crítica, labor que tampoco emprende el casacionista.     

Ante los desatinos de la demanda y dado que  la  Corte,  en  virtud  del  principio  de limitación, no puede subsanarlos, su  rechazo se impone.   

Por   lo   expuesto,   la   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  RENE ARÉVALO TAFUR   

En  consecuencia,  se  declara  desierto el  recurso interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno (art. 197 C de P.P.).   

Devuélvase     al     Tribunal    de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                            JORGE    ANIBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                            NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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