15343jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15343  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado Acta No.  125   

Santafé de Bogotá D.C., julio veinticuatro  (24) de dos mil (2000).   

Vistos:  

Examina  la  Sala si la demanda de casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JOHN  JADUAER  RAMOS  LOPEZ, reúne en su  aspecto  formal los requisitos a que se refería el artículo 225 del Código de  Procedimiento   Penal,   antes   de   la   vigencia  de  la  ley  553  de  éste  año.   

Hechos y actuación procesal:  

El  1º  de  enero  de  1995, en el inmueble  ubicado  en  la  calle 39 #53 A 29 sur de Santafé de Bogotá, ALEXANDER QUESADA  GARZON  recibió  varias  heridas  con  arma  cortopunzante que le produjeron la  muerte.   

Por  los  anteriores hechos JOHN RAMOS LOPEZ  fue  vinculado al proceso a través de declaración de persona ausente.  Se  le  dictó  detención  preventiva  el  18 de diciembre de 1995, por el cargo de  homicidio  agravado  en  virtud  de  la causal 7ª del artículo 324 del Código  Penal.    El  3  de  septiembre  de  1996  la Fiscalía estimó que el  procesado  cometió  homicidio  simple  y  en tal sentido modificó la medida de  aseguramiento.   

RAMOS  LOPEZ  rindió  indagatoria  el  3 de  octubre  siguiente  y el 14 de enero de 1997 fue acusado por el delito homicidio  simple.   Se  tramitó  el  juicio  y  el  6 de noviembre del mismo año el  Juzgado  34  Penal  del  Circuito  dictó  sentencia  de  primera  instancia. Le  reconoció  al  inculpado  haber  actuado  en  exceso  de legítima defensa y lo  condenó  a la pena principal de 4 años y 2 meses de prisión, interdicción de  derechos  y  funciones públicas por el mismo lapso y al pago de los respectivos  daños y perjuicios causados con la infracción.    

El  Tribunal Superior de Santafé de Bogotá  revisó  el  fallo  a  instancias  del  recurso de apelación interpuesto por la  Fiscalía.   Se pronunció el 5 de junio de 1998 a través del fallo objeto  de  la casación, mediante el cual  decidió condenar a RAMOS LOPEZ, por el  cargo  de  la  acusación,  a 25 años de prisión e interdicción de derechos y  funciones públicas por el lapso de 10 años.   

La demanda:  

El único cargo que le realiza a la sentencia  lo  apoya  la  defensa  en  la  causal  1ª  de casación, cuerpo segundo.   Señala  que el Tribunal violó indirectamente el artículo 30 del Código Penal  “…al  fundar  certeza en incorrecta apreciación de las pruebas, incurriendo  en  error  de hecho por distorsionar el sentido de los medios de convicción con  efectos  que  no se derivan de su contexto, lo que equivale a un falso juicio de  identidad”.   

Transcribe  un  aparte  del fallo, según el  cual  no  puede admitirse que el procesado actuó en exceso de legítima defensa  debido a que no existió agresión injusta, y anota:   

“Tal  conclusión  no emerge del análisis  del  conjunto probatorio, como correspondía al momento procesal del fallo, sino  que  los  medios  de  convicción  fueron  fraccionados,  otorgando credibilidad  únicamente  a  la  compañera  del  hoy  occiso,  Sra.  CLAUDIA  MARINA LOPEZ y  descartando  lo dicho por el procesado, como la ampliación de aquella (CLAUDIA)  cuando  aclara aspectos que son favorables a este porque evidencian el exceso en  la  legítima  defensa.   Otros testimonios, como los de NANCY RAMOS LOPEZ,  EDGAR  OCAMPO  ROZO,  MARIA SALGAR, dan respaldo al planteamiento de la defensa,  de la que se dijo por la Sala:   

‘El   señor  defensor  del  procesado, en su calidad de no apelante, presenta escrito para la  segunda  instancia,  en el cual primero plantea, que ninguno de los testigos vio  arma  alguna  a  su prohijado, en segundo lugar que fue ALEXANDER quien agredió  en  la  pelea  definitiva,  cuando  fuera a la casa atendiendo un llamado que de  allí  le hicieron, quien fuera atacado por varias personas, por lo cual hubo de  defenderse  con  la  navaja caída del bolsillo del hoy occiso, por lo cual  considera   acertada   la  decisión  de  la  primera  instancia  y  depreca  su  confirmación.   

‘…No  puede la  Corporación  a  acceder  a  la  petición  del profesional del derecho, por las  argumentaciones        que        arriba       se       esbozaron…’   

“El  origen  del  error,  como podemos ver  –concluye      el  censor—está   entre  la  realidad  de la prueba en conjunto: declaraciones de ISIDORO QUESADA RICO, GUIDO  BEJARANO,  CLAUDIA  MARINA  LOPEZ  MORENO  (en sus dos versiones) CARLOS ENRIQUE  MORENO,  NANCY  RAMOS  LOPEZ,  MARIA  LUCELY LOPEZ DE RAMOS, EDGAR OCAMPO ROZO y  MARIA  JULISSA  SALGAR  que, con lo dicho por el hoy sentenciado en su injurada,  demuestran  el exceso en la justificante.  Al otro extremo del error, está  la  posición  de  la  Sala  que  se  apega a lo depuesto en una oportunidad por  CLAUDIA  MARINA  LOPEZ  (descartando  la  segunda)  para  imponer  en  semejante  cantidad la pena, sin atenuante alguna”.   

En  conclusión,  insiste  en  que se violó  indirectamente  la  ley  sustancial  debido  a  error de hecho.  La segunda  instancia  –dice—  apreció  en  forma  incorrecta  las  pruebas.   “…mediante  un  falso  juicio de identidad, se desconocieron  las   reglas   de   la  sana  crítica  en  la  valoración  de  los  medios  de  convicción”.    Pide   como   consecuencia   que   se   casa   el  fallo  impugnado.   

Consideraciones de la Sala:  

El  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad  que  le  atribuyó  el  casacionista  a  la  sentencia  impugnada, le  imponía  como  deber  demostrarle  a  la  Corte  qué  medio  o  qué medios de  convicción   fueron   tergiversados   por   el  sentenciador  en  su  contenido  material.   Es  decir,  qué  fue lo que se hizo decir a las pruebas que no  decían  y,  además,  cómo  de  no  haberse incurrido en la equivocación otro  hubiera sido el sentido del fallo.   

Ninguna de tales exigencias, sin embargo, fue  cumplida  por  la  defensa.   Transcribió  un  aparte  de la sentencia, de  acuerdo  con  el  cual el Tribunal, sobre la base de otorgarle credibilidad a la  testigo  CLAUDIA  MARINA  LOPEZ  (compañera  del  occiso  y amiga del acusado),  descartó   la  estructuración  del  elemento  “agresión  injusta”  de  la  legítima  defensa y por ende no le dio cabida a la aplicación del artículo 30  del  Código  Penal.   Acto seguido señaló el casacionista, sin más, que  dicha  conclusión  no  emerge del análisis del conjunto probatorio, dejando en  claro  su  inconformidad  con  la  misma,  pero  sin precisar en ningún momento  alguna equivocación del Tribunal.   

Cuando  se refiere al “origen del error”  lo  que  hace  patente  es  su  desacuerdo  con  la  circunstancia de no haberle  otorgado  credibilidad  a  varios  testimonios  que  a su parecer demostraban el  exceso  en  la  legítima de defensa y de que se haya creído en lo dicho en una  de  sus  intervenciones  por  CLAUDIA  MARINA  LOPEZ,  con  cuyo  fundamento  se  descartó  la  existencia  de  la figura.  Ese simple acto de oponerse a la  conclusión  del  fallador,  como  lo  ha  dicho  reiteradamente  la  Corte,  es  completamente  marginal  a  la  casación,  que  no se encuentra instituida como  tercera instancia del proceso penal.   

El  defensor, como se ve, lo único que hace  es  invocar como error de hecho un falso juicio de identidad, sin suministrar un  solo argumento para demostrarlo.    

Al  final de la demanda da a entender que el  error  anotado se produjo por desconocimiento de las reglas de la sana crítica,  lo  cual no disuelve la deficiencia anotada.  Aunque puede admitirse que la  transgresión  evidente  de las reglas de la sana crítica constituye un caso de  falso  juicio de identidad (la Sala ha preferido tratar autónomamente tal error  bajo   la   denominación   de  falso   raciocinio),  de  todas  formas  un  planteamiento  así  implica señalar la ley científica, el principio lógico o  la  regla  de la experiencia desconocida por el Juez, demostrando adicionalmente  cómo  de no haberse producido la vulneración otra habría sido la orientación  de la sentencia.   

Como  nada de lo precedente fue cumplido por  el defensor, no procede la admisión de la demanda.    

Por  lo  expuesto,  de  conformidad  con  el  artículo  226 del Código de Procedimiento Penal, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado JOHN JADUAER RAMOS  LOPEZ.   

2. Declarar desierto  el  recurso  y  devolver las  diligencias al Tribunal de origen.   

3.   Contra  la  presente   decisión   no   procede   recurso   alguno   (art.  197  del  C.  de  P.P.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                               JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                         JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                                 CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                        NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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