15322ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15322  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                   Magistrado Ponente   

                                                                                         Dr.  Carlos  E. Mejía Escobar   

                                                                         Aprobado Acta No. 139 (17-VIII/2000)   

Bogotá  D.C.,  veintitrés (23) de agosto de  dos mil (2000).   

V   I   S   T   O   S    

Decide  la  Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  revisión presentada por el defensor de ARIEL RAMIRO GARZON FRANCO,  contra  la  sentencia proferida el 6 de octubre de 1995 por el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Santa Rosa de Viterbo (Boyacá) que confirmó la de  primera  instancia  del Juzgado 4° Penal del Circuito de Sogamoso (Boyacá) que  lo  condenó  a  la  pena  de  28 años de prisión como responsable – junto con  otros  coprocesados  –  de  los  delitos  de  homicidio  de que fueron víctimas  Alcibiades  Ulises  Cárdenas  Ducat  y  Orlando  Quintero  y de la tentativa de  homicidio de que fue víctima Alcibiades Antonio Cárdenas Ducat.   

H   E   C   H   O   S   

Fueron  objeto  de la siguiente reseña en la  sentencia del Tribunal que se agregó en fotocopia con la demanda:   

“ARIEL  RAMIRO  GARZON FRANCO, Campo Elías  Rosero  Tumbe,  Alvaro  Carrero Pérez y Jorge Humberto Forero Pinilla en asocio  de  otras  dos  personas  no  identificadas, se desplazaron desde Barranquilla a  Sogamoso   con   el  propósito  delictivo  de  quitarles  la  vida  a  miembros  integrantes  de  la  familia  Cárdenas, que vinieron a esta última ciudad para  eludir  el  conflicto  armado  que  sostenían  con  la  unidad  familiar de los  Valdeblanquez.   

“Fue así como la tarde del 30 de diciembre  de   1982,   cerca   a   la   plaza   ‘Seis    de    Septiembre’,  interceptaron  a  los  jóvenes  destinatarios  de  su intención  punible,  Alcibiades  Ulises  y  Alcibiades Antonio Cárdenas Ducat, así como a  Orlando  Quintero,  mientras  que José Manuel Cárdenas Moscote y Carlos Camilo  Cárdenas  Moscote  lograron  emprender  la  fuga.   Luego, los trasladaron  dentro  de  un  campero,  por la vía que de Sogamoso conduce a la población de  Aquitania  (Boyacá),  donde  descendieron  en  el sitio denominado ‘Los        Corrales’  y  accionaron  sus  armas contra los  sujetos  pasivos  de  la  acción  ilícita,  después empujaron el vehículo al  abismo  y  como  resultado  de  estos  comportamientos,  se produjo la muerte de  Alcibiades  Ulises  Cárdenas  Ducat  y  Orlando  Quintero, en tanto que Antonio  Cárdenas Ducat resultó gravemente lesionado”.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  REVISION   

1.-             El   accionante  anota  que  funda  su  solicitud  de  revisión  en  el  artículo 232 – 3 del Código de Procedimiento  Penal  que  señala que la acción de revisión procede “cuando después de la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos nuevos o surjan pruebas, no conocidas  al  tiempo  de  los  debates,  que  establezcan la inocencia del sindicado, o su  inimputabilidad”.   

El  accionante  hace  lo  que él llama “un  recuento  crítico” del proceso, dentro del que afirma que el único capturado  en  la  investigación  criminal  –  Cabo  Primero  del Ejército Nacional Jorge  Humberto  Forero  Pinilla – la manipuló entregando los datos que quiso. Elabora  sus  propios  análisis  de la indagatoria rendida por Forero Pinilla (quien fue  aprehendido  en  posesión  de  una  pistola  que fue disparada en contra de los  occisos)  y  del  testimonio  del  también  Cabo Primero del Ejército Nacional  Mariano  Velásquez,  para  concluir que fue desacertada la apreciación que los  Jueces  hicieron  de  tales versiones, pues pasaron por alto, entre otras cosas,  que  se trataba de militares que tenían razones personales de animadversión en  contra  de  su  procurado  GARZON  FRANCO  (también militar) y teniendo ello en  cuenta  “¿no pudieron ponerse de acuerdo para vengarse y perjudicarlo?.   Adicionalmente    destaca   las   contradicciones   que   resultarían   de   la  confrontación  de  las  declaraciones  de  Forero  y  Velásquez  con la de los  señores  Mario  y  Carlos Arturo Camargo respecto de la hora en que el grupo de  asesinos habría llegado a la ciudad de Sogamoso.   

Critica,  así  mismo,  los razonamientos del  Tribunal  en  cuanto  consideró  que  las  incriminaciones  en contra de GARZON  FRANCO  fueron  ratificadas  con  la  declaración  del sobreviviente Alcibiades  Antonio  Cárdenas  Ducat,   pues,  a  su  juicio,  éste  confirmaría  la  actividad  ilícita de Forero Pinilla pero no la de GARZON FRANCO.  Echa de  menos  el  cumplimiento del principio de investigación integral  y enumera  pruebas,  que a su parecer, de haberse practicado hubieran arrojado un resultado  diferente  del  enjuiciamiento  a  que fue sometido su poderdante, entre las que  cita la indagatoria de éste.   

2.-            Para  la  demostración de la causal que  invoca,  el  accionante  agrega  la siguiente documentación, que relaciona como  pruebas nuevas:   

2.1.-            Fotocopias   de   las   declaraciones  extraproceso   rendidas   por  Benito  Orozco  Llerena,  Luis  Carlos  Peñalosa  Ascárate,  Alberto  Figueroa  Lora  y Gilberto Enrique García Herrera, ante un  Juez  Civil del Circuito de Barranquilla.  Estas personas señalaron que el  condenado  GARZON  FRANCO  se  mantuvo en la ciudad de Barranquilla (Atlántico)  durante  los días 28, 29, 30 y 31 de diciembre de 1982, dedicado a reparaciones  locativas  en  casa  de  su  suegro  y  a  colaborar  en  la  construcción  del  alcantarillado de la carrera 75C con calle 83 de esa ciudad.   

Con  esas  declaraciones  pretende probar que  para  la  época  de  los hechos el entonces Cabo Primero del Ejército Nacional  GARZON  FRANCO  estaba  en  Barranquilla  y  por  tanto no podía estar al mismo  tiempo en Sogamoso.   

Afirma además, que esas declaraciones fueron  entregadas  al Juzgado 2° Superior de Sogamoso, solicitando su práctica dentro  del  proceso  penal  lo que no se hizo, sin que haya razón clara para esta  omisión.   

2.2.-          Igualmente  y  con  el  mismo propósito  agrega  el  original  de las declaraciones juradas extrajudiciales rendidas ante  notario  público  por  María  Estela  Cabarcas  de  Pren,  Ivett  María Páez  Cabarca,  Divis  María García Herrera, Benito Orozco Llerena, Gilberto Enrique  García  Herrera, Evaristo Orozco Llerena, Rafael Santiago Hernández Mancilla y  Angela María García de Camargo.   

2.3.-          Fotocopias  de los órdenes de los días  27  y  28 de diciembre de 1982 del Batallón de servicios de Barranquilla.   Con  ello  pretende  acreditar  que  el  27  no  se le fijó ningún servicio al  entonces  Cabo  Primero  ARIEL  RAMIRO  GARZON  FRANCO  y  que  el 28 salió con  permiso.   

2.4.-          Fotocopia del folio de vida en el que no  figura  ninguna  anotación  para  los  días  27 a 31 de diciembre de 1982; del  formulario  CP-1,  donde se hace la calificación del Suboficial sin anotaciones  en  los  días  señalados;  de  una  certificación  del  Ministerio de Defensa  Nacional  en  la que consta que GARZON FRANCO se encontraba en servicio activo y  pertenecía  al  batallón  de Servicios No. 2 de la Guarnición de Barranquilla  para los días 27 y 28 de diciembre de 1982.   

Con  estos  documentos  pretende  probar  que  GARZON  FRANCO  pertenecía  al  Ejército  Nacional  entre  el  27  y  el 31 de  diciembre  de  1982, que no se evadió durante esa época y regresó después de  la  franquicia  a  su  Unidad  Militar  y  que  estuvo  de turno del 27 al 28 de  diciembre  por  lo que no pudo viajar con el grupo comandado por Forero Pinilla.   

2.5.-          Fotocopia  de una comunicación dirigida  el  2  de febrero de 1983 por el Jefe de Personal del Batallón de Servicios No.  2  del  Ejército  Nacional  en Barranquilla al Director Seccional del DAS de la  misma  ciudad  en  la  que  da  cuenta de una herida de bala que sufrió el Cabo  Segundo  José  Arturo  Forero Pinilla  quien se evadió a partir del 27 de  diciembre de 1982 de esa Unidad Militar. (folio 106)   

Con  esa prueba pretende demostrar que Forero  Pinilla  fue herido “al parecer por GARZON FRANCO”, que ello comprobaría la  existencia  de  enemistad  entre  éste y aquel  y que por lo tanto esa era  “una dificultad para viajar juntos a Sogamoso”.   

3.-            Adicionalmente  solicita la práctica de  las siguientes pruebas:   

3.1.-          Reconocimiento  en  fila de personas del  condenado  GARZON  FRANCO por parte de los testigos Alcibiades Antonio Cárdenas  Ducat,  Mario  Camargo  y Carlos Arturo Camargo.              

El  objetivo de esas pruebas es demostrar que  el  señor  GARZON  FRANCO  no  estuvo  en  Sogamoso  para  los días finales de  1982.   Así  mismo  estima que hay absoluta confusión probatoria sobre la  identidad  del  llamado  a  juicio pues se convocó a GARZON FRANCO y a un alias  “Caregamín”,  los  que según el testimonio de Forero Pinilla, son la misma  persona.   

3.2.-          Ubicar  a  través del Juzgado 1° Penal  Municipal   de  Sogamoso  a  Edgar  Miguel  Hernández  Reyes  y  escucharlo  en  declaración  juramentada sobre el acantonamiento simultáneo de Velásquez Ruiz  y  GARZON  FRANCO en el batallón Tarqui, la subordinación del uno al otro y si  el primero indicó su propósito de vengarse del segundo.   

Con esa prueba pretende demostrar el estado de  ánimo  y el resentimiento de Velásquez en contra de GARZON FRANCO  que lo  hace “altamente sospechoso en su declaración”.   

3.3.-          Obtener certificación del Comandante del  Batallón  de  Artillería  No. 1 Tarqui sobre la detención que sufrió en esas  instalaciones   entre   1978   y   1980   el  Cabo  Primero  Mariano  Velásquez  Ruiz.   

Con ello busca demostrar el grado de enemistad  de  Velásquez  respecto  de GARZON FRANCO como consecuencia de la mala conducta  de aquel en el Ejército Nacional.   

3.4.-          Realizar  diligencia  de careo entre los  testigos  Mariano  Velásquez  Ruiz  y  Carlos Arturo Camargo para determinar la  verdadera  hora  en  que  el  grupo  hospedado en el hotel Santander de Sogamoso  salió a comprar ropa informal.   

Con  ello  demostrará  que  Velásquez  Ruiz  faltó  a  la verdad como fruto de un acuerdo con Forero Pinilla para perjudicar  a  GARZON  FRANCO.   Advierte  que  esa  prueba es procedente en virtud del  principio  de  integración  consagrado  en  el  artículo  21  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.-             El  procedimiento  penal  ha  definido  estrictamente  las  causales  bajo las que puede solicitarse la revisión de una  sentencia  ejecutoriada,  de  una resolución de preclusión de investigación o  de  un  auto  de cesación de procedimiento (artículo 232) y la forma como ello  debe  impetrarse  de  la  autoridad  competente  (artículo  234), requisitos de  interpretación estricta y restrictiva.    

No  busca  pues,  la  acción  de  revisión,  subsanar  errores  de juicio o de procedimiento porque esa es la función de los  recursos  de  instancia  y  de  la  casación.   La  revisión,  en cambio,  pretende  la  reparación  de  injusticias  a  partir de la demostración de una  REALIDAD  HISTORICA diferente a la del proceso y únicamente dentro del marco de  invocación precisado por las causales establecidas en la ley.   

2.-             El  accionante  basa  la  solicitud  de  revisión  del  fallo,  “en  el  artículo  232-3 del Código de Procedimiento  Penal”,   específicamente   en   cuanto  hace  a  la  aparición  de  pruebas  nuevas.   

Para  acreditar  el  contenido  básico de la  petición  agrega  fotocopias  de algunos documentos de las oficinas de personal  sobre  el servicio militar al que estaba vinculado el condenado GARZON FRANCO al  momento de la comisión del ilícito.   

Igualmente agrega en copias y originales, las  declaraciones  de personas a las que les constaría la presencia en Barranquilla  durante  los  días 28, 29, 30 y 31 de diciembre de 1982 del entonces Suboficial  del Ejército Nacional ARIEL RAMIRO GARZON FRANCO.   

Si  GARZON  FRANCO estaba para esas fechas en  Barranquilla,  resultaba  imposible que simultáneamente se hallara en Sogamoso,  donde  ocurrieron  los  hechos  por  los que se le juzgó y condenó, por lo que  sería inocente.   

3.-             La   Corte   Suprema  de  Justicia  ha  construido  el  concepto  de  prueba  nueva  en  materia  de  revisión bajo dos  parámetros  que  constituyen  los principios basilares de tal causal:  1.-  Que  se  trate  de un mecanismo probatorio no incorporado al proceso; y; 2.- Que  su  aporte  ex  novo  tenga  el  valor de modificar sustancialmente el juicio de  responsabilidad     penal    concretado    en    la    condena    impuesta    al  accionante.   

El  análisis del Juez que debe decidir sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  incluye  entonces no sólo el  carácter  novedoso  de  la  prueba,  sino  el de su aptitud probatoria, pues el  concepto  de  prueba nueva se integra con los dos factores, a falta de uno – por  lo  menos  –  la  demanda  debe  inadmitirse.   No  basta  entonces la mera  alegación  de  la  injusticia  material  de la decisión que pretende removerse  sino  que deben demostrarse de entrada unas circunstancias tales que creen en el  funcionario  competente  la  convicción de que ha ocurrido una real afectación  al  contenido de justicia del fallo, auto o resolución cuya inmutabilidad busca  derrumbarse.   

Esa  naturaleza  dual  del concepto de prueba  nueva,  ha  sido  expresada  por  la  Sala  entre  otras  decisiones  en  las de  revisión   del 1 de diciembre de 1983, Magistrado Ponente Reyes Echandía;  7  de  julio de 1994, Magistrado Ponente Gómez Velásquez; 18 de marzo de 1997,  Magistrado  Ponente Arboleda Ripoll; 19 de diciembre de 1995, Magistrado Ponente  Pinilla   Pinilla;   y,   5   de   mayo   de   1998,  Magistrado  Ponente  Páez  Velandia.   

Recientemente,  el 27 de marzo de 2000,   la  Sala indicó que  “(…) el concepto de prueba nueva, en cambio, hace  relación  a  un  medio  probatorio  no incorporado al proceso, cuyo surgimiento  tuvo  ocurrencia  después  de  él, que da cuenta de un hecho desconocido, o de  una  variante sustancial de un hecho conocido en las instancias procesales, cuyo  aporte  conduce  a  concluir,  en  un  grado  de  certeza,  que se condenó a un  inocente o como imputable a quien no lo era.   

“La  idea  de prueba nueva, entonces, no se  limita  a  la  circunstancia  de  que  el medio probatorio no figure aportado al  proceso  cuya  revisión  se  pretende o sea posterior a la sentencia. Se exige,  además,  que la evidencia que se presenta como novedosa, de haber sido conocida  en  su  momento  por  el  juzgador   lo  habría llevado con seguridad a la  absolución  del procesado.  Eso es precisamente lo que le otorga carácter  de novedoso”.1   

4.-            Frente  a  premisas  tan  estrictas,  el  material  probatorio  agregado  por  el  accionante  no  reúne  las condiciones  suficientes  y  necesarias para tenerse como prueba nueva.  La necesidad de  variación  sustancial  del  juicio  que  culminó en la condena del actor ARIEL  RAMIRO   GARZON   FRANCO  debe  fundamentarse  exclusivamente  en  la  capacidad  demostrativa   intrínseca   de   los   medios   probatorios  aportados  por  el  actor.   Ese  mérito  probatorio de la prueba presuntamente nueva no puede  hacerse  depender de los análisis personales del defensor que asuma la tarea de  presentar  técnicamente  la  acción,  sino  que  debe surgir objetivamente del  material probatorio aportado.   

Cuando  el  mérito  probatorio de los medios  aportados  con  la  demanda  de  revisión,  depende  de la reevaluación de las  pruebas  que sirvieron de fundamento a la sentencia que se pretende revisar y de  la  interrelación  del  resultado  de  esos  análisis con lo que presuntamente  demuestra  el material presentado como novedoso, entonces las pruebas no reúnen  los  requisitos necesarios para denominarse como nuevas.  En tal evento, es  claro  que  lo  que  se  pretende  no  es poner de presente la existencia de una  situación  probatoria  novedosa, sino simple y llanamente actualizar debates ya  superados  en  las  fases  de instancia que debió recorrer el proceso objeto de  revisión   para   que   su   fallo   de   fondo   hiciera   tránsito   a  cosa  juzgada.   

5.-            La  demanda  de  revisión  parte  en su  análisis   de   lo  que  el  actor  llama  “un  recuento  crítico”  de  la  investigación   y   de   las   decisiones  tomadas.   Allí  opone  a  las  conclusiones   del  fallo  que  hizo  tránsito  a  cosa  juzgada,  sus  propias  aseveraciones  sobre  lo que él considera que era la forma correcta de apreciar  el  material  probatorio  que  sirvió  de  fundamento  de  la condena de GARZON  FRANCO.   

Como la sentencia funda la responsabilidad de  GARZON  FRANCO  en la declaración del coprocesado Jorge Humberto Forero Pinilla  y  en  el  testimonio  de  Mariano  Velásquez,  entonces el demandante pretende  demostrar  que  éstos tenían un sentimiento de animadversión en su contra que  fue   el   que   los   determinó   para   declarar   en   la   forma   como  lo  hicieron.   

La  afirmación  del  supuesto sentimiento de  animadversión  que  Forero  Pinilla  y  Velásquez  tenían en contra de GARZON  FRANCO  es, dentro de la lógica que maneja la demanda, un presupuesto necesario  para  poder  traer  a colación las versiones de todas las personas que declaran  haber  visto  al  entonces  Suboficial  del  Ejército Nacional GARZON FRANCO en  Barranquilla  durante  los mismos días en que ocurrieron en Sogamoso los hechos  por los que resultó condenado.   

Lo  anterior,   porque  para  que  las  atestaciones  agregadas  a  la  demanda de revisión puedan tener algún mérito  probatorio,  le  resultaba  necesario  desconocer  el de las versiones de Forero  Pinilla  y  Mariano  Velásquez Ruiz.  Ello por cuanto esos dos compañeros  de  armas  del  condenado  GARZON  FRANCO fueron enfáticos, uno, en señalar su  coparticipación  en los homicidios agotados y en grado de tentativa, y el otro,  en  afirmar  su presencia en Sogamoso el 29 de diciembre de 1982, día en el que  arribó  a  esa localidad el grupo de asesinos que segó las vidas de Alcibiades  Ulises  Cárdenas  Ducat  y  Orlando  Rojas  e  intentó contra la de Alcibiades  Antonio Cárdenas Ducat.   

6.-            Pero  esa  lógica de la demanda resulta  incompatible  con la naturaleza de la causal elegida y con la fundamentación de  la  misma.   Si  la  premisa  necesaria de la demanda es la de que “ambos  testigos  de  cargo,  Forero  Pinilla  y  Velásquez  Ruiz,  tuvieron  problemas  anteriores  con mi cliente; problemas, que seguramente los llevaron a ponerse de  acuerdo  para perjudicarlo” (folio 6), lo que está aseverando es que “ambos  testigos  de  cargo”  faltaron a la verdad.  Si ello es así, entonces la  causal  que  ha  debido  aducirse  no es la 3ª del artículo 232 del Código de  Procedimiento  Penal,  sino la 5ª, previa demostración judicial de la falsedad  que alega el demandante.   

Como para ese tipo de alegación es necesario  agregar  la  sentencia  en  firme  que  demuestre la falsedad de la prueba y tal  requisito   no   ha  sido  acreditado  por  el  accionante,  se  inadmitirá  la  demanda.   

7.-            Pero  aún  si  el análisis se limitara  exclusivamente  a  la  documentación anexada a la demanda, con prescindencia de  la  fundamentación  que  el  accionante  hace de la causal, el resultado sería  igualmente la inadmisión de la acción.   

Las  declaraciones  juradas  extrajudiciales  rendidas  ante notario público por María Estela Cabarcas de Pren, Ivett María  Páez  Cabarca,  Divis  María  García Herrera, Benito Orozco Llerena, Gilberto  Enrique  García  Herrera,  Evaristo  Orozco Llerena, Rafael Santiago Hernández  Mancilla  y  Angela María García de Camargo (folios 148 a 155), no reúnen las  características   duales  necesarias  para  que  puedan  tenerse  como  pruebas  nuevas.   

Carecen por completo de la seriedad necesaria  como  para fundar en ellas un juicio rescindente, declaraciones que se rindieron  en  el  año  de  1998, respecto de hechos que ocurrieron en el año de 1982, es  decir  16  años  después,  en las que se incurre en severos desfases que hacen  dudar  de  su credibilidad.  Al efecto solo baste señalar que Ivett María  Páez  Cabarca  (folio 149), Benito Orozco Llerena (folio 151), Gilberto García  Herrera  (folio  152)  y  Rafael Santiago Hernández Mancilla (153) declaran que  conocen  al  condenado  ARIEL RAMIRO GARZON FRANCO desde hace 5 o 6 años, lapso  que  resulta  evidentemente  incompatible  con el propósito de esa declaración  que  pretende  acreditar  hechos  ocurridos  en  1982,  época para la cual esos  declarantes   ni   siquiera   conocían   a   aquél   sobre  el  que  pretenden  testimoniar.   

Ahora,   lo   que   parecen  demostrar  las  declaraciones  rendidas  ante  la  Notaría 1ª del Círculo de Barranquilla, es  que  quienes  allí  acudieron  a  declarar, algunos de los cuales ya lo habían  hecho  ante  el  Juzgado  5°  Civil  del  Circuito  de  Barranquilla  en  1986,  repitieron  como una lección, el mismo texto de las versiones que antes habían  rendido.    Especialmente   demostrativo   de  esta  aseveración  son  las  declaraciones  de  Benito  Orozco  Llerena  (folios 33 y 151) y Gilberto Enrique  García  Herrera (folios 40 y 152) quienes en 1986  señalan que conocen al  condenado  GARZON  FRANCO desde hace 5 o 6 años y en 1998 siguen declarando que  lo  conocen hace exactamente el mismo tiempo, sin caer en cuenta que entre una y  otra  declaración  han  mediado  12  años.   Tal  imprecisión  no  puede  explicarse  en  otra  cosa que en la falta de seriedad de esas declaraciones, lo  que  impone su inadmisión como “pruebas nuevas” para la demostración de la  causal  3ª  del  artículo 232 del Código de Procedimiento Penal, por lo que –  también por estas razones – se inadmitirá la demanda.   

8.-             En   cuanto   tiene  que  ver  con  la  documentación  atinente  a  la  vinculación del condenado GARZON FRANCO con el  Ejército  Nacional  (folios  44  a  106  y 156 a 159),  tampoco reúne las  características  duales  necesarias para que merezca la calificación de prueba  nueva.    La demostración documental de que para los días 27 y 28 de  diciembre  de  1982  el condenado GARZON FRANCO se encontraba en servicio activo  en  el  Ejército  Nacional  (folio  156),  no tiene la virtualidad jurídica de  señalar  la  supuesta  inocencia  de  su  cliente  que alega el defensor.    

La  sentencia parte de la demostración de la  presencia  del  grupo  de  asesinos  en la ciudad de Sogamoso para el día 29 de  diciembre  de  1982,  fecha  perfectamente  compatible  con la franquicia de que  gozaba  el  Cabo  GARZON  FRANCO  para  ese  mismo  día.   Esa  situación  administrativa  de  ninguna  manera es contradictoria con la de servicio activo,  por  lo  que  una  constancia  (folio  156)  de  que  para  los días 27 y 28 de  diciembre  de  1982  el  Cabo GARZON FRANCO se encontraba en servicio activo, no  significa,  como  quiere  darlo  a  entender  el  defensor,  que no estuviera en  franquicia esos mismos días.    

Los  otros  documentos  que el abogado agrega  para  demostrar que la franquicia del condenado GARZON FRANCO se inicia desde el  28  de  diciembre  de  1982,  no  pueden ser valorados por la Sala a causa de la  ilegibilidad  de  los  mismos.   Ni  la  orden  del  día No. 293 del 27 de  diciembre  de 1982 (folio 44), ni la supuestamente 294 del día siguiente (folio  46)  permiten  su  lectura,  son  fotocopias  tomadas  al  parecer de documentos  microfilmados   que   tienen   espacios   oscuros   que  impiden  acceder  a  su  contenido.    El   documento   del   folio   46,  aparte  del  problema  de  ilegibilidad,  contiene  una  enmendadura  hecha  a  mano  que  hace dudar de su  inmutabilidad.   

El deber legal del demandante en revisión en  cuanto  a la aportación de las pruebas que demostrarían los hechos básicos de  la  petición,  no  se  agota  en  la  formalidad  de  su  adjunción,  sino que  naturalmente  implica  que  esos  medios  probatorios  puedan  ser  conocidos  y  analizados  por  el Juez que debe decidir sobre la revisión, pues del resultado  de  ese  análisis  depende  la decisión de admisión o no de la acción.   Contraría  ese  elemental  principio  la anexión de pruebas documentales cuyos  textos  sean  ilegibles.   Si el Juez no puede acceder al contenido físico  de  la  prueba,  por  la imposibilidad física de su lectura, menos puede emitir  algún  juicio  sobre  el  carácter  novedoso o no del medio.  Esta razón  también impone la inadmisión de la demanda.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          Reconocer  al  doctor  Armando  Gómez  Marroquin  como apoderado de  ARIEL   RAMIRO   GARZON   FRANCO,  en  los  términos  del  poder  conferido,  e  INADMITIRLE  la  demanda  de  revisión que presentó en su nombre.   

.   

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE           

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                         

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                            JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                              CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                                NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1.-                      Acción   de   Revisión.  Radicación  15822.  Accionante  Luis  Alejandro  Pico  García.  Magistrado  Ponente  Carlos Eduardo  Mejía Escobar.     

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