15313ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15313  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 139  

          Santafé   de   Bogotá,   D.   C.,  diecisiete  de  agosto  de  dos  mil   

VISTOS  

          Por  medio  de sentencia fechada el 22 de julio de 1998, el Tribunal  Nacional,   en   vista   de   la   segunda  instancia  provocada  por  el  grado  jurisdiccional  de  la  consulta,  condenó  a la mujer SANDRA JANNET RODRÍGUEZ  SASTOQUE  a la pena principal de cinco (5) años de prisión y multa equivalente  a  doce  (12)  salarios  mínimos  legales  mensuales,  como  autora  del delito  consistente  en  conservar  sustancias  a  base  de  cocaína,  conforme  con el  artículo  33,  inciso 1° de la ley 30 de 1986, antes de la reforma introducida  por   la  ley  365  de  1997.   En  la  misma  decisión,  el  ad  quem impuso a la procesada la sanción  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas, por un período  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la libertad; le negó el subrogado de la  condena  de  ejecución  condicional;  revocó la detención domiciliaria otrora  concedida por el juez y dispuso la captura de la sentenciada.   

          El  defensor  de la procesada interpuso la casación y, conforme con  los  artículos  225  y  226  del  Código  de  Procedimiento Penal, la Corte se  pronunciará sobre los aspectos formales de la demanda presentada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          En  razón  de  manifestaciones  hechas  por  el vecindario sobre la  existencia  de  una  presunta venta de alucinógenos, el día 13 de diciembre de  1995,  aproximadamente  a  las  5:45  minutos  de la tarde, un grupo de policía  adscrito  a la Unidad de Estupefacientes de la SIJIN, llevó a cabo un operativo  de  registro  sobre  el  inmueble  situado  en  la  calle  9ª N° 12-53, sector  conocido  como  “La  Calle del Cartucho” de esta capital.  A la entrada  de  la edificación funcionaba una tienda de comestibles y gaseosas, lugar en el  cual  nada  hallaron  los  agentes, pero, en el fondo de la misma, detrás de un  mostrador  ubicado en una cocina, toparon dos (2) bolsas que contenían un total  de  tres  mil  novecientos setenta y ocho con cinco (3.978.5) gramos de bazuco o  sustancia  a  base  de  cocaína,  y  en una de ellas el material narcótico, en  cantidad  de  dos  mil ciento veinticuatro (2.124) gramos, estaba distribuido en  cuatro    mil    seiscientas    ocho    (4.608)   papeletas   listas   para   el  suministro.   

          Como  el  establecimiento  abierto al público era atendido entonces  por  dama  que  se  identificó  como  SANDRA  PATRICIA OSPINA, los policías la  retuvieron  en  la  misma  ocasión,  pero  posteriormente se estableció que su  verdadero nombre era SANDRA JANNET RODRÍGUEZ SASTOQUE.   

          Pasadas  algunas  horas, las mujeres OFELIA FLÓREZ DE CALVO, MARÍA  EDILMA  ESTRADA  MARES  y  NURI STELLA FRANCO DE IZQUIERDO, se presentaron a las  instalaciones  de  la  SIJIN,  lugar  donde había sido recluida la primera dama  capturada,  ofrecieron  a los policiales del procedimiento la suma de un millón  de  pesos  ($  1.000.000.oo)  para  obtener  su  liberación,  y después fueron  aprehendidas  cuando  hacían  entrega  real  del dinero ofrecido, momento en el  cual  además  se  les  decomisó la cantidad total de un millón quinientos mil  pesos ($ 1.500.000.oo).   

          Iniciada  la  investigación  por  un  fiscal regional adscrito a la  Dirección  de  esta  ciudad, se recibió indagatoria a las cuatro (4) imputadas  y,  por  medio  de resolución fechada el 19 de diciembre de 1995, se ordenó la  detención  preventiva  de  las mismas (Cuaderno original 1, fs. 44, 46, 52, 58,  63 y 82).   

          Surtido  el  trámite  correspondiente,  la  Fiscalía  calificó el  mérito  sumarial  el 18 de octubre de 1996, por medio de resolución en la cual  acusa  a  SANDRA  JANNET  RODRÍGUEZ  SASTOQUE  por  el  delito  descrito  en el  artículo  33  de  la  ley  30  de 1986, y a MARÍA EDILMA ESTRADA MARES, OFELIA  FLÓREZ  DE  CALVO  y  NURY  STELLA  FRANCO  IZQUIERDO  como coautoras del hecho  punible  de  cohecho  por dar u ofrecer (art. 143 C. P.).  En relación con  las   tres   (3)   últimas   procesadas,  la  misma  providencia  precluyó  la  investigación  por  el  ilícito  de  tráfico  de estupefacientes y ordenó la  ruptura  de  la  unidad  de proceso, con el fin de que la actuación por cohecho  llegara  a  conocimiento  de  los jueces penales de circuito, decisión que así  quedó   en   firme   el   6  de  diciembre  de  1996  (Cuaderno  2,  fs.  77  y  104).   

          El  11  de  febrero  de 1997, asumió el conocimiento del proceso un  Juez  Regional,  sólo  en  relación  con  la  acusada SANDRA YANETH RODRÍGUEZ  SASTOQUE,  funcionario  que dictó sentencia absolutoria el 2 de febrero de 1998  (Cuaderno 3, fs. 3 y 83).   

          Surtido   el  grado  jurisdiccional  de  la  consulta,  el  Tribunal  Nacional  revocó  la  absolución  y  dictó  el fallo condenatorio que ha sido  objeto de casación (Cuaderno Tribunal, fs. 14).   

CONTENIDO DE LA DEMANDA  

          El  defensor  de  la  condenada  acudió  a  la  causal  primera  de  casación,  por  la  vía del error de hecho como falso  juicio  de  identidad,  con  el  fin  de  impugnar  la  sentencia  del  Tribunal  por  supuesta violación indirecta del numeral 5° del  artículo  29  del  Código  Penal,  dada  la  incorrecta  apreciación  de  las  pruebas.   

          El  demandante ofrece como fundamento de la impugnación el hecho de  que  el Tribunal Nacional, a pesar de que las pruebas recaudadas evidenciaban la  existencia  de  un  estado  de  necesidad  en la conducta de la procesada SANDRA  JANNET  RODRÍGUEZ  SASTOQUE,  omitió  la aplicación de dicha justificante, en  contravía    de    lo    que   en   justicia   había   decidido   la   primera  instancia.   

          Transcribe  una parte del fallo de segunda instancia, según la cual  el   Tribunal  reconoce  que  la  procesada  se  vio  enfrentada  a  condiciones  indudablemente  adversas,  porque  había  perdido  la  ayuda  de  su compañero  permanente,  quien  días  antes  violentamente  perdió  la vida, y ella quedó  desamparada  con  dos (2) hijos menores y en estado de embarazo, sin posibilidad  de  acceder  a  un trabajo, precisamente por su condición de gravidez.  El  ad  quem admite, igualmente,  que  esa  situación  lamentable  se agravó con el paso de los días, porque la  desdichada  mujer  debió  padecer  la  angustia  de  incumplir sus obligaciones  económicas,  entre ellas la del pago de arriendo, y fue impulsada al extremo de  ver  en  riesgo  la  satisfacción  del  alimento  para  sus hijos y avizorar la  imposibilidad de sufragar los gastos de su futuro parto.   

          Agrega  que  la  anterior  reflexión  del Tribunal no era gratuita,  sino  que,  por  el  contrario,  hallaba  respaldo  en los testimonios de SANDRA  LILIANA   DÍAZ   CONTRERAS   y  NELSON  CONDE  MEDINA,  que  en  lo  pertinente  transcribe.   

          A  pesar  de  la  información reseñada, y otra más que obra en el  proceso,  el  Tribunal  Nacional  alegó  para  desconocer  la  justificante  lo  siguiente:   

“Ahora      bien,     comprensible  resultaba  su  afán  de  colocarse laboralmente para  alcanzar   una   remuneración  que  le  permitiera  su  sustento  y  el  de  su  familila;  sin  embargo  ello no le obligaba a aceptar  sin  el  más  mínimo  reparo  la  ejecución  de  una actividad que sabía era  ilícita  y  contraria  a  aquellos  valores éticos que desde la cuna le fueron  inculcados  no  obstante  que  su ya notorio estado de  gravidez  le  impedía  su  vinculación  laboral  con  empresas   particulares   o   entidades   de   carácter  oficial”  (Cuaderno  Tribunal,  fs.  63.   Las  subrayas  las  hace  el  demandante).   

          Finaliza   el   censor  con  otra  observación:   el  fallador  cometió  un error de hecho “porque mediante un falso  juicio  de  identidad  se  desconocieron  las  reglas  de la sana crítica en la  valoración    de    los    medios    de    convicción    y   su   equivalencia  jurídica” (fs. 64).   

EVALUACIÓN FORMAL  

          El  escrito  de  demanda es bastante contradictorio y confuso.   Primero  hace  una  transcripción  de  la sentencia del Tribunal, en la cual se  reconoce  la  situación  difícil por la que atravesaba la procesada al momento  de  los  hechos,  y  agrega que tales condiciones de necesidad no surgían de la  imaginación  del  juzgador  de  segunda  instancia, sino que se infieren de los  testimonios  de  SANDRA  LILIANA DÍAZ CONTRERAS y NELSON CONDE MEDINA.  Es  decir,  a partir de tal óptica, el demandante da a entender que el fallo exhibe  reflexiones  que  condicen  con  la  prueba testimonial, no que la distorsionan,  sólo  que  además  sugiere que tal facticidad era suficiente para reconocer el  estado  de  necesidad,  sin  embargo  de  lo cual el Tribunal se amparó en otro  pretexto para negar la justificante.   

          Si   el  fallo  admite  en  su  contenido  los  datos  necesarios  y  suficientes  para  reconocer  una causal de justificación, a pesar de lo cual y  contradictoriamente  al  final  el  juzgador  la  niega,  la  vía  expedita  de  impugnación  en  sede  de  casación sería ciertamente la causal primera, pero  como     violación     directa     de    la    ley  sustancial,    no    por    la   vía   indirecta  equivocadamente escogida por el  actor,  pues, al fin y al cabo, lo que él mismo reconoce es que las reflexiones  del   Tribunal   están   apoyadas   en  las  probanzas  indicadas,  no  que  la  tergiversan.   

          Con   todo,   al   final   el  demandante  insiste  en  un  supuesto  “falso    juicio    de   identidad”,  por  desconocimiento  de las “reglas de  la  sana  crítica  en  la  valoración  de  los  medios  de  convicción  y  su  equivalencia  jurídica”, pero él no explica cuáles  son  las  pruebas  sobre que recayó tal acción tergiversadora, porque respecto  de  los  testimonios  antes  citados  ya  había  aseverado  su armonía con los  juicios de valor del fallo.   

          Ahora  bien, por lo que aisladamente subraya el censor en el último  texto  traído  a  colación,  parece  sugerir  que existe contradicción en los  argumentos  finales diseñados por el fallador para negar la justificante, pues,  primero  encomia el afán de la procesada por buscar un empleo que le permitiera  su  sustento  y  el  de  su  familia,  así  como resalta la dificultad que ella  simultáneamente  debía  soportar,  por  su  estado  de gravidez, para ocuparse  laboralmente    en   empresas   particulares   o   entidades   oficiales,   pero  paradójicamente    después    resulta    la    negación    del    estado   de  necesidad.   

          Sin  embargo,  no es posible saber si la contradicción del texto de  la  sentencia  es real o aparente, porque el censor lo transcribe a medias, y la  Corte  no  tendría suficiente información para saber cuál fue la razón final  del  Tribunal  para negar la justificante, a pesar de reconocer inicialmente una  situación difícil en la procesada y su familia.   

          Por  otra parte, la jurisprudencia siempre ha sostenido que no basta  que  la persona llegue a condiciones precarias para invocar a su favor el estado  de  necesidad,  como dirimente de la antijuridicidad, pues del precepto legal se  infieren  requisitos  sustanciales y precisos como el peligro actual o inminente  de  un  derecho  propio  o  ajeno;  la  inevitabilidad  del  daño  a un tercero  inocente;  y  la  proporcionalidad  entre  el  mal  que  se  precave y el que se  ocasiona,  entre  otros,  de  tal  manera  que el sujeto activo está obligado a  escoger,  en  situaciones  que  se  lo  permitan,  el  medio  menos nocivo a los  terceros  extraños  y  no el más rentable para su propio interés.  Tales  exigencias  no  fueron  confrontadas  por el demandante, desde el punto de vista  jurídico  ni  tampoco desde lo probatorio, con el fin de mostrar en dicho campo  los  errores  de  hecho  o de derecho supuestamente cometidos por el Tribunal en  tal configuración típica de la justificante.   

          Así  entonces,  no  son claros ni precisos los medios escogidos por  el  actor  para  atacar  la  sentencia,  razón  por  la  cual se inadmitirá la  demanda.   

          Por  lo antes dicho, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          Inadmitir  la  demanda de casación presentada por el defensor de la  procesada SANDRA JANNET RODRÍGUEZ SASTOQUE.   

          En    relación    con    esta   decisión,   no   procede   recurso  alguno.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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