15306oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15306  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

          SALA DE CASACIÓN PENAL   

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE  E.  CÓRDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 167  

(28-09-2000)  

Bogotá,  D.C.,  tres (3) de octubre de  dos mil (2000).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  EXPEDITO CADENA JIMÉNEZ.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-  El Tribunal Superior de Bucaramanga  sintetizó los hechos así:   

“El  veintisiete de mayo de mil novecientos  noventa  y  siete, en horas de la madrugada, antisociales penetraron al almacén  de  pinturas   “El  Centro  del  Color”  situado en la calle 28 número  10-75  del  Barrio  Girardot  de  esta  ciudad,  violentando  los candados allí  existentes,  para  adueñarse  ilegítimamente  de 254 galones, 15 cuñetes y 18  cuartos  de  pinturas  de  diferentes  colores  y marcas, de 290 aerosoles marca  Pintuco,  4.400  pliegos  de  lija,  una  moto Yamaha V 80 modelo 1997 de placas  FDT66A  y  un  compresor hechizo sin marca con el logotipo SULAIR, bienes éstos  valorados   en  doce  millones  quinientos  mil  pesos  ($12.500.000.oo)  moneda  corriente,  que  trasladaron en un camión Ford, modelo 1959, de placas TBJ966 a  la  residencia  ubicada  en  la  calle  9 número 20-47, barrio San Francisco de  Bucaramanga,  donde  al  descargar  dichos bienes, recién hurtados, los autores  del  hecho  fueron sorprendidos por la Policía Nacional, lográndose la captura  de  Expedito  Cadena  Jiménez,  Juan  Carlos Buitrago y Cristian Paulo Carrillo  Vanegas,  junto  con el menor Oliver Albeiro Rodríguez Rueda, pese a que uno de  tales  individuos logró escapar por los tejados de la vivienda en que guardaban  el  producto  del  ilícito,  en  cuyo  interior,  bien  está  decirlo,  fueron  encontrados  además  otros  elementos  hurtados  anteriormente,  los cuales son  objeto de investigación separada.”.   

2.-  El Juzgado 10° Penal del Circuito  de  Bucaramanga,  mediante  sentencia  del  8  de  junio  de  1998,  condenó  a  Expedito  Cadena  Jiménez,  entre  otros,  a la pena principal de 40 meses de prisión y a las accesorias de  rigor, como coautor del delito de hurto calificado y agravado.   

3.-  Apelado  el fallo por los defensores de  los    acusados,    entre   ellos   el   de   Cadena  Jiménez,   el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  mediante   sentencia   del   5   de   agosto   de   1998,  lo  confirmó  en  su  integridad.   

Contra  esta sentencia su defensor interpuso  el recurso extraordinario de casación.   

         LA DEMANDA DE CASACIÓN   

Al  amparo  del  cuerpo segundo de la causal  primera,  e  invocando  la  comisión  de  un error de hecho por falso juicio de  identidad,  el  defensor  formula  un  único  cargo  contra  la  sentencia  del  Tribunal. Sus argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Sostiene  que  se  dejaron  de  aplicar  los  artículos  2°  y 445 del Código de Procedimiento Penal, en tanto se hizo a un  lado   la  aplicación,  cuando  resultaba  imperioso,  de  los  principios  del  in  dubio  pro  reo  y  la  presunción  de  inocencia, lo cual ocasionó que indebidamente se aplicaran los  artículos  349  y  350 del Código Penal, tipos éstos que contemplan el delito  por el cual se condenó.   

Al momento de concretar los argumentos motivo  de  censura,  el actor manifiesta que el sentenciador de segundo grado dedujo la  certeza  sobre  la responsabilidad, del hecho de que se hubiera aprehendido a su  defendido  en  situación  de  flagrancia, al haberse encontrado en su poder los  elementos  materia  del  ilícito, y de no haber dado una versión satisfactoria  de  ello  al  momento  de  la  captura, dejando a un lado “… las pruebas que  pueden  favorecerlo  …”,  como  que  no  le mereció ninguna credibilidad lo  expuesto  por  el  indagado,  ni  la carencia de antecedentes penales y su buena  conducta.   

Así  mismo,  asevera  que  se  le dio plena  credibilidad   al  denunciante  en  su  afirmación  que  los  candados  estaban  violentados,  lo  que  no se comprobó, sin que se hubiera podido establecer con  claridad  la  manera  como ocurrieron los hechos, por lo que ante una situación  de  duda,  en  que las afirmaciones y las negaciones guardan equilibrio, se debe  absolver.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia recurrida.   

LA CORTE CONSIDERA  

La  demanda  presentada  por el defensor del  sentenciado,  no  reúne los requisitos de claridad y precisión que estatuye el  numeral  3°  del  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento Penal para su  admisión.   

En  efecto, debe recordarse que la casación  no  es  un  mecanismo  oficioso  de control de legalidad de las sentencias, sino  que,   dado  su  carácter  extraordinario  y  rogado,  debe  someterse  a  unos  insoslayables  presupuestos,  cuya  inobservancia  impide  a la Corte abordar el  estudio de fondo.   

En  el  caso sometido a consideración de la  Sala,  si  bien  el  reproche  está  bien  enunciado,  al  postular  violación  indirecta  de los artículos 349 y 350 del C. Penal, por haberse incurrido en la  sentencia  en  error  de  hecho  por  falso juicio de identidad, sin embargo, no  ocurre  lo  mismo  en  lo  que  concierne  a su desarrollo, pues el libelista no  indica  cuáles  fueron  los  medios  de  convicción  sobre  los  que versó el  desatino,  ni  de  qué  manera  se  falseó su contenido objetivo, haciéndolos  decir  más de lo que su texto reza, o menos de lo que revela o algo diferente a  lo  que  contiene,  ni  cuál su incidencia frente a las conclusiones del fallo,  habiendo  limitado  el  discurso  argumentativo  a  oponerse  a las conclusiones  probatorias  del fallador, desconociendo que el criterio de éste prevalece, por  venir  la  sentencia  amparada  por la doble presunción de acierto y legalidad,  como  cuando  pretende  que  de  la  situación  de  flagrancia no se infiera la  responsabilidad,  o  a  atacar la credibilidad otorgada a unos medios de prueba,  como  la  declaración  del  denunciante, y negada a otros, como la versión del  procesado,  sin  acatar  que  cuando  se  trata  de  elementos de convicción no  sometidos  en  cuanto  a su valoración al método de la tarifa legal sino de la  persuasión  racional,  ello  no  configura ningún yerro atacable en casación,  sino  que  constituye  el  ejercicio de la facultad conferida al juzgador por la  propia  ley  y  solo  limitada  por  los  postulados  de  la sana crítica, cuya  vulneración tampoco demuestra.   

Frente a los anotados yerros de la demanda y  dado  que a la Corte no le es permitido, en virtud del principio de limitación,  corregirlos,  se impone su rechazo, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo  226 del Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  EXPEDITO     CADENA    JIMÉNEZ.    En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso   (art.   197   del   C.   de   P.P.).   Devuélvase   al   Tribunal  de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GÓMEZ  GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                          ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                           TERESA  RUÍZ  NUÑEZ   

Secretaria  

    

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