15163jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15163  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

Aprobado Acta No. 117  

          Santafé  de  Bogotá,  D.C.,   once (11) de julio del año dos  mil (2000)   

          VISTOS:   

          Resuelve  la  Sala sobre la admisibilidad de la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  del  señor JAIRO ALEXI MEJIA GONZALEZ, contra la  sentencia  de  segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Medellín  el  6  de  julio  de  1998,  en la cual se le condenó a la pena principal de 40  años  y  4 meses de prisión por los delitos de homicidio agravado y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

          HECHOS:   

          El  día  20  de  junio  de  1997, aproximadamente a las 2: 30 de la  tarde,    se    encontraba   la   señora   MARGARITA  ESCOBAR  en  la esquina de la calle 44B con la carrera  Carabobo,  cerca  del  antiguo  bar  “Córdoba”,  de la ciudad de Medellín,  donde  ofrecía  boletas  para  la  rifa  de  un  reloj, cuando súbitamente fue  atacada  por  un  hombre  que  le  hizo  varios  disparos  con un arma de fuego,  causándole  múltiples  heridas  en  su humanidad, a consecuencia de las cuales  falleció  minutos  después.  A  pocos  metros  del  lugar  de  los  hechos  se  encontraban  los señores Gustavo Adolfo Roldán Jiménez y Elkín Dario García  Chica,  que  se  desempeñaban  como  Escoltas en Grupos de Operación Técnica,  miembros  activos  de  las  asociaciones  “Convivir”,  quienes  de inmediato  intimidaron  al  agresor  para  que  se  detuviera,  pero  éste al escuchar sus  gritos,  les  hizo  varios disparos y emprendió la huida, siendo perseguido por  los  citados  escoltas,  quienes le causaron varias heridas en el intercambio de  disparos,  y   lograron  su  captura  a pocas cuadras del lugar del crimen,  cuando  intentaba camuflarse entre unos plásticos. El retenido fue identificado  como JAIRO ALEXI MEJIA GONZALEZ.   

          ACTUACION PROCESAL:   

          1.  El  20  de  junio  de  1997,  el   día  de  los hechos, la  Fiscalía  Seccional  de  Reacción Inmediata inició la indagación preliminar.  El  24  de  junio  siguiente  ordenó la apertura de investigación, y ese mismo  día  escuchó  en  diligencia  de  indagatoria a JAIRO  ALEXI  MEJIA  GONZALEZ,  cuya situación jurídica fue  resuelta  el  26  de junio del mismo año por la Unidad Segunda de Fiscalías de  Delitos  contra  la  Vida  y  la  Integridad  Personal,  que le impuso medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por  los delitos de homicidio y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

          2.  El  13  de agosto de 1997 la Fiscalía le recibió diligencia de  ampliación  de indagatoria a JAIRO ALEXI MEJIA GONZALEZ, en la cual le formuló  cargos  por  la muerte de la señora LIGIA CORTEZ MONTOYA, quien falleció en el  Hospital   General de Medellín a causa de las heridas que recibió durante  los  múltiples  disparos  que  se  hicieran  la  tarde de los hechos materia de  investigación.  El  22  de  agosto  siguiente  la  Fiscalía  le  resolvió  la  situación  jurídica  por  este  cargo,  absteniéndose  de imponerle medida de  aseguramiento.   

          3.  El  doce  de  septiembre  de  1997  se  cerró  parcialmente  la  investigación  y  se calificó el mérito del sumario el 16 de octubre de 1997,  con   resolución   de  acusación  contra  JAIRO  ALEXI  MEJIA  GONZALEZ,  como  autor   de  los  delitos  de  homicidio agravado y porte ilegal de armas de  fuego de defensa personal.   

          4.  El  juicio  correspondió al Juzgado Décimo Penal del Circuito,  despacho  que  el 16 de abril de 1998 profirió sentencia condenatoria contra el  citado  procesado y le impuso cuarenta (40) años y cuatro (4) meses de prisión  como  autor  de los delitos que se le imputaran en la resolución de acusación.  Apelado  dicho  fallo,  el  Tribunal Superior de Medellín lo confirmó mediante  decisión del 6 de julio de 1998.   

          LA DEMANDA:   

          El  casacionista  anunció  dos  cargos  en  contra  de la sentencia  atacada,   

          Primer cargo.   

          Se  apoyó  en la causal primera prevista en el artículo 220 del C.  de  P.  P. Lo enunció así: “Consiste en ser la sentencia  violatoria de  la    ley   sustancial   por   error   en   la   apreciación   de   la   prueba  testimonial”.   

            Como fundamento del cargo señaló que las sentencias de instancia  predican   como   circunstancia   de   agravación   la   de   haber  obrado  el  procesado   inspirado  por  sentimientos de venganza en contra de Margarita  Escobar  (la  occisa),  en  razón  a  que ésta meses antes de su muerte había  asegurado  ante  las  autoridades  que  “Jairo  Alexi alias el primo” era el  responsable  del  homicidio  de  su hija Luz Angela Gómez Escobar (a. la YaYa).   

          De  manera por demás confusa expresó que dicha circunstancia   de  agravación  se fundamentaba en los testimonios trasladados del otro proceso  donde  se investigaba la muerte de la citada  joven, en los que se afirmaba  que  ésta  “fue  asesinada  por  la banda de delincuentes que dirige alias el  primo”,    a  pesar  que  el  Fiscal  que  profirió  la  resolución  de  acusación   en  la  Audiencia  Pública  se  retractó  y  arrepintió  de  considerar  que  JAIRO ALEXI MEJIA GONZALEZ    y   alias  “el  primo”  fueran  la  misma  persona.  De  ello   infirió el censor que si JAIRO ALEXI MEJIA  GONZALEZ,  su representado, y el sujeto a quien llaman  “alias  el  primo” no son  la  misma  persona, mal se le podría deducir a su defendido la circunstancia de  agravación    consistente    en    haber   obrado   por   un   sentimiento   de  venganza.   

          Agregó  el  libelista  que  no  está  demostrada  en el proceso la  pertenencia  de  su  representado  al grupo de alias el Primo, y en consecuencia  “no  se  puede  de  buenas a primeras deducirle el agravante del numeral 4 del  artículo  324  de C. Penal. Deducirlo infundadamente sería violar a más de la  ley  sustantiva,  las  garantías  constitucionales  y  procesales como el de la  favorabilidad y del in dubio pro reo”.   

          En  el mismo capítulo formuló un segundo reproche. “Hay también  violación  de la ley sustancial por error en la apreciación de los testimonios  de  GUSTAVO  ADOLFO ROLDAN y ELKIN DARIO GARCIA CHICA”. Aseguró que en dichos  testimonios  existían  vacíos,  imprecisiones  y  contradicciones,  como   afirmar  que  otras  personas les dispararon cuando perseguían a JAIRO ALEXI, y  no  ubican ni identifican a tales personas. Consideró que es una inconsistencia  asegurar  que no están en condiciones de reconocer a MEJIA GONZALEZ, y al mismo  tiempo  afirmar  éste  sea la persona que   capturaron el 20 de junio  de 1997.   

          Citó   como   normas   violadas   los  artículos  23,  35  y   324-4  del Código Penal.   

          Segundo  cargo.  El  reproche  en  este  caso se hizo con base en la  causal  prevista en el numeral 3º. del artículo 220 del C. de P. P., porque se  dictó sentencia en un juicio viciado de nulidad.    

          Sustentó  la  censura  en  la  negativa  del  juzgado en decretar y  practicar  la diligencia de reconocimiento en fila de personas del sindicado por  parte  de  los  señores  miembros  de  la Convivir. Consideró que dicha prueba  debió  practicarse  para  abundar  en  garantías  procesales y en el derecho a  la   defensa   del  sindicado;  con  su  negativa  se violó el debido  proceso,  pues  el  artículo  29  de  la  Constitución Nacional expresa que el  sindicado  tiene  derecho  a  presentar  pruebas  y  a  controvertir  las que se  alleguen en su contra.   

          Pidió  a  la  Corte  casar  la  sentencia y en su lugar proferir la  decisión que en derecho corresponda.   

          CONSIDERACIONES DE LA SALA:   

1.  En  atención a que la demanda no reúne  los  requisitos  formales,  se  declara  desierto el recurso, de acuerdo con las  previsiones del artículo 226 del Código de Procedimiento Penal.   

El   trámite  del  recurso  de  casación  corresponde  a  un  sistema rogado y de carácter dispositivo; por consiguiente,  al actor le competen varias tareas, especialmente las siguientes:   

a.          Relacionar,   de   manera   detallada,   las   normas   que   estima  violadas,  sobre  todo  las  que  resultan afectadas finalmente, vale decir, las  sustantivas.   

b.    Indicar,   también   minuciosamente, el cómo y el por qué de  su apreciación.   

c.           Señalar       con      suficiencia  la  prueba  de la existencia  del error o de los errores que predica de la sentencia.   

d.           Precisar la trascendencia del yerro en la  sentencia.   

          e.  Acreditar que  de  no  haber  sido por la falla judicial, la decisión  habría  sido  sustancialmente        diversa.    

         

Si  no  se  cumplen estos pasos básicos, el  recurso  está  llamado  a  fracasar porque a la Corte le está vedado suponer o  inquirir  por el alcance del cargo planteado por el censor, respecto de cada una  de las disposiciones invocadas como violadas.   

2. Lo anterior emana en esencia del artículo  225  del  Código de Procedimiento Penal, que establece como requisitos formales  de  la demanda de casación la identificación de los sujetos procesales y de la  sentencia  impugnada;  la  síntesis  de  los hechos juzgados y de la actuación  procesal;  la  enunciación  de la causal  y   la  formulación  del cargo que se aduce para pedir la  revocatoria  del fallo, con indicación clara y precisa de sus fundamentos y las  normas  que  se  consideran  infringidas;  y, además, si fueren varios los  cargos,  sustentarlos  en  capítulos separados, con proposición subsidiaria de  aquellos cargos que sean excluyentes.   

              3.  Sin respetar el principio de  prioridad,  según  el cual el reproche por nulidad debe ser señalado en primer  término  porque  de  prosperar  tornaría  sin sentido el estudio de los demás  reparos    formulados   contra   el   fallo,   el   defensor   de   MEJIA  GONZALEZ,  con  base  en  la causal  tercera  de  casación, acusó  a  la  sentencia   de  haber  sido dictada en un juicio viciado de nulidad.  Estimó  que  se  violó  el artículo 29 de la Constitución Nacional en cuanto  expresa  “ que el sindicado tiene derecho a presentar pruebas y a controvertir  las que se alleguen en su contra”.   

                    Este cargo lo  hizo   consistir  en  la  negativa  del  juez  de  la  causa  para  decretar  el  reconocimiento  en  fila  de personas del señor MEJIA GONZALEZ por parte de los  miembros de la Convivir que intervinieron en su captura.   

          Este  reproche  carece  igualmente de exactitud y está huérfano de  desarrollo  y  demostración.  No  concretó la clase de nulidad en que basó la  censura,  ya que indistintamente postuló en el mismo cargo violación al debido  proceso,   la   ruptura   del  derecho  de  defensa  y  el  desconocimiento  del  contradictorio.  Olvidó  que  cada  uno  de  esos  reproches  merece alegación  autónoma  y  fundamentación  diversa.  Fuera  de  eso, no indicó el actor las  normas  que  estimaba  infringidas,  ni precisó de qué manera la irregularidad  procesal   denunciada,   esto  es,  la  no  realización  de  la  diligencia  de  reconocimiento  en  fila de personas, repercutió en la afectación del trámite  surtido   y   que  culminó  con  la  expedición  de  la  sentencia  impugnada.   

          4.  El libelista planteó un segundo cargo por vía de la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, “por error en la apreciación de la prueba  testimonial”,  el  cual  condujo  a  que  se violara el artículo 324, numeral  4   del  C.  Penal.  Pero  no  señaló en forma clara y precisa de cuáles  testimonios  se  trataba;  sólo indicó que son “…los testimonios recibidos  en  ese  otro  proceso,  cuyas  copias se trajeron a éste..”. Tampoco dijo ni  explicó  a  cuál  forma  de  error  quería  referirse:  si  a falso juicio de  existencia   por   suponer   o   ignorar  una  prueba;  si  a  falso  juicio  de  identidad   al distorsionarla; a falso raciocinio frente a las reglas de la  sana  crítica;  o   a  error  de  derecho por falsos juicios de legalidad.   

          Sólo  se  limitó  a  cuestionar  el  fallo por el hecho de que los  jueces  de  instancia  no acogieron la supuesta retractación de la Fiscalía en  la  Audiencia   Pública, cuando expresó que no existía la certeza de que  JAIRO  ALEXI  MEJIA  GONZALEZ   y el sujeto a quien llamaban “Jairo Alexi  alias el primo” fueran la misma persona.   

          No  hizo  el  demandante ningún reparo al soporte probatorio tenido  en  cuenta  por  el  Tribunal  para  deducir  la circunstancia de agravación en  mención,  con  lo cual puso de manifiesto la vacuidad de su censura, pues no se  ocupó  del  estudio  y de la demostración de la insuficiencia de los elementos  de  juicio  que  sirvieron  de  fundamento a la decisión impugnada.     

          Además,  olvidó  el libelista que cuando son varios los cargos, se  deben  sustentar  en capítulos separados. Por ello, en el desarrollo del primer  cargo  acusó también a la sentencia del Tribunal  de ser violatoria de la  ley  sustancial  por  error  en  la  apreciación  de los testimonios de Gustavo  Adolfo Roldán y Elkin Dario García Chica.   

          Este  reproche,  al  igual  que  el anterior, se halla completamente  vacío  de  la  correspondiente  argumentación  jurídica;  el  casacionista no  precisó   ni  demostró   en    qué   clase  de  error  se  incurrió  en  la  apreciación de los testimonios referidos, ni su incidencia y  trascendencia en el fallo impugnado.   

          Señaló  el  casacionista  como  normas  sustanciales  violadas los  artículos  23,  35 y 324-4 del Código Penal, pero no precisó el sentido de la  supuesta  violación, si lo fue por falta de aplicación, aplicación indebida o  interpretación errónea.   

                    

                      Todas estas  fallas  impiden el estudio a fondo de la presente demanda e inhiben a la Sala de  ampliar  su  esfuerzo  puesto que de conformidad con el principio de limitación  previsto  en el artículo 228 del Código de Procedimiento Penal,  no le es  dado  a  la  Corte corregir, complementar o  de cualquier otra forma suplir  al recurrente en la confección de la demanda de casación.   

         

          Por  último, importa recordar que como las sentencias producidas en  las  instancias  se  encuentran  precedidas de la doble presunción de acierto y  legalidad,   le   corresponde   al   proponente en casación  probar  la  existencia  de protuberantes y manifiestos yerros en la sentencia, y  no  reducir  su  tarea  a  simplemente  sentar  su opinión sobre la prueba para  oponerla al criterio judicial.   

         Como   la  demanda  analizada  no  reúne  las  exigencias  formales  mínimas,  se impone su rechazo y, por supuesto, la declaración de desierto del  recurso   de   casación.                           

         En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala  de Casación Penal,   

         RESUELVE:   

         

         1.  Rechazar  in  límine  la demanda de casación presentada por el  defensor    del    ciudadano    JAIRO   ALEXI   MEJIA  GONZALEZ,  contra  la  sentencia  de segunda instancia  proferida   el   6  de  julio  de  1998  por  el  Tribunal Superior de  Medellín.  En  consecuencia, declarar desierto el recurso y devolver el proceso  al Tribunal de origen.   

         

        2.  De  conformidad  con  lo  dispuesto  por el artículo 197 del C.  de  P. P., contra esta decisión no procede recurso alguno.   

         

         

        Comuníquese y cúmplase.   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO           

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CORDOBA   POVEDA                  

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE                     JORGE  ANIBAL GOMEZ GALLEGO                          

MARIO   MANTILLA   NOUGUES            CARLOS E.  MEJIA  ESCOBAR                   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                                            

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria     

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