15144oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15144  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                                  Aprobado       Acta       Nro:  183-X-26-2000   

          Bogotá   D.C.,   viernes   veintisiete  de  octubre  del  año  dos  mil.   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Corte  en  relación  con  la admisibilidad de la  casación  excepcional  propuesta  por  el  defensor  del  sargento  viceprimero  NASARIO CHAPARRO VELANDIA con  fundamento  en  lo  dispuesto  en el inciso 3º del Art. 218 del C. de P. Penal,  modificado  por  el  Art. 35 de la Ley 81 de 1993, contra la sentencia del 30 de  julio  de  1998 proferida en segunda instancia por el Tribunal Superior Militar,  confirmatoria  de  la  condena  de siete (7) meses de prisión que el Comandante  del  Batallón  de Infantería Nº 34 “Juanambú” del Ejército Nacional con  asiento  en  Florencia,  Caquetá,  como  Juez  Militar de primera instancia, le  impuso  al procesado al declararlo penalmente responsable de la conducta punible  de       ataque      al      inferior.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Del  proceso  adelantado  contra  el  soldado  José  Naín Sánchez  González  por  desertar de las filas del Ejército Nacional llevándose consigo  el  armamento de dotación, se compulsaron copias para investigar la conducta de  su  inmediato  superior, el suboficial NAZARIO CHAPARRO  VELANDIA,  quien  el  29  de  septiembre  de  1997  le  propinó  severa golpiza al primero por negarse éste a cumplir la absurda orden  que  aquél  le impartió de formar un “escuadrón de  grillos”  o  un “pelotón  de  cucarrones”, castigo impuesto por desobedecer la  prohibición  de  ver  televisión  en una casa de familia en el área rural del  municipio  de  Albania,  Caquetá,  donde se hallaba acantonada la compañía de  contraguerrilla  a  la  que  pertenecían  agredido  y  agresor, siendo éste su  comandante.   

          La  correspondiente  instrucción  la  adelantó el Juzgado 37 Penal  Militar  con  sede  en  Florencia,  Caquetá,  despacho que luego de escuchar en  descargos  al sindicado le definió su situación jurídica imponiéndole medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  excarcelación como presunto  infractor  del  Art.  104  del  derogado  Código Penal Militar -Decreto 2550 de  1988-.   Perfeccionada  en  lo posible la investigación el asunto pasó al  Juez  Militar  de primera instancia, quien decretó su cierre, y por resolución  del  22 de mayo de 1998 convocó a Consejo Verbal de Guerra sin intervención de  vocales  al acusado, imputándole el cargo de ataque al  inferior (Fls. 153 a 160).   

          Instalada  la  Corte  Marcial y celebrado el correspondiente debate,  por   sentencia   del   12   de  junio  de  1999  el  Comandante  del  Batallón  “Juanambú”  con  sede  en  Florencia  y  de acuerdo con el cargo endilgado,  condenó  al  procesado  a  la  pena privativa de la libertad  de la que se  hizo  mérito  en  el  acápite  inicial  de  este proveído, cuya confirmación  íntegra impartió el Tribunal Militar, como igualmente se anotó.   

          Inconforme   el   defensor  del  procesado  con  las  decisiones  de  instancia,  mediante  escrito de Fls. 206 y diciendo simple y llanamente invocar  el  inciso  3º  del Art. 218 del C. de P. Penal, interpuso recurso de casación  contra  la  sentencia  de  segundo  grado  por  “las  razones  allí  previstas como son la garantía de los derechos fundamentales de  mi  defendido  o  para  el  desarrollo de la Jurisprudencia Nacional”,  cuya  sustentación realizó con la demanda que posteriormente  presentó (Fls. 213 a 216).   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

En vigencia del reformado Art. 218 del C. de  P.  Penal,  normatividad aplicable al caso dada la época en que la impugnación  se  propuso,  valga  decir,  con  anterioridad al 15 de enero del año en curso,  fecha  a  partir  de  la  cual  entró a regir la Ley 553/2000, reiterativamente  señaló  la doctrina de esta Corte los requisitos de procedibilidad del recurso  extraordinario  de  casación  discrecional,  cuya interposición debía hacerse  contra  el fallo de segundo grado proferido por el extinto Tribunal Nacional, un  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  o  el Tribunal Superior Militar, por  delitos  no  sancionados  con  pena  privativa  de  la  libertad,  o que la pena  imponible  fuera  inferior a seis (6) años de prisión. O contra las sentencias  dictadas  en  segunda  instancia por un Juzgado Penal del Circuito, sin importar  el  término  máximo  de duración de la pena señalada para el correspondiente  delito, ni la clase de medida impuesta.    

Adicionalmente,  la  impugnación debía ser  presentada   por   quien   estuviese  legitimado  para  ello,  valga  decir,  el  Procurador,  su  Delegado,  o el defensor del procesado, recurso que, acorde con  lo   normado   en   el   Art.  323  ibidem,  era  menester  interponer  durante  el término de ejecutoria del  fallo  de  segundo grado impugnado, esto es, dentro de los 15 días siguientes a  su  última  notificación,  lapso  en  el  cual,  además,  y  como presupuesto  inherente  a  la  naturaleza  misma  del  recurso, el impugnante también debía  correr  con  la  carga  de  presentar  la  fundamentación de rigor frente a los  motivos  que  la  ley  le otorga para su interposición, ya sea para procurar el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  nacional  con  el  fin  de  darle  una nueva  orientación   o   propender   por  su  unificación,  ora  para  garantizar  la  protección   y   restablecimiento  de  un  derecho  constitucional  fundamental  presuntamente  conculcado en las instancias ordinarias, de tal manera que tenía  que  mostrarle a la Corte, en forma clara y precisa, por qué de la necesidad de  su intervención para, por dicha vía, conocer del asunto.   

En relación con la oportunidad que tiene el  impugnante  para  interponer  el  recurso  de casación por la vía excepcional,  tema  que  es  materia de la presente decisión, expuso la Sala en auto del 5 de  mayo   de   1998   con   ponencia   del   Magistrado   Carlos   Eduardo   Mejía  Escobar:   

“El  proceso  en  general  y  el  penal  en  particular  sería inconcebible sin orden, sin etapas  delimitadas,  sin  una  estructura  clara  que  demarque  qué  puede  hacer  el  funcionario  judicial,  qué  las  partes  y  en  qué  momentos.  Se  trata del  denominado  principio  de  oportunidad, de eventualidad o de preclusividad, cuya  importancia   aparte  de  la  ya  señalada  de  distribuir  organizadamente  la  actividad  de  los  sujetos del proceso, radica en constituirse en condición de  validez de sus actos.   

“En  materia  de  recursos  el  principio  tiene  plena  operancia.  Existe  una  oportunidad para  proponerlos  y  sustentarlos,  y por fuera de ellos una y otra actividad carecen  de   valor,   como  también  aquella  dirigida  a  suplir  una  fundamentación  deficiente.   

“La oportunidad  procesal  para  solicitar  la casación excepcional es el término de ejecutoria  de  la  sentencia.  Vale  decir,  dentro de los 15 días siguientes a la última  notificación,   mismo   lapso   con  el  que  cuentan  los  sujetos  procesales  autorizados  para  interponerlo para ofrecerle a la Corte las razones de hecho y  de  derecho  demostrativas  de  la  necesidad  del conocimiento del caso para el  desarrollo   de   la   jurisprudencia   nacional,  bien  para  darle  una  nueva  orientación  o  para  unificarla;  o  para  garantizar  la  protección  de los  derechos      fundamentales     (…).” -Destaca la Sala-.   

Pues  bien,  si  en  el  evento examinado la  última  notificación  del  fallo  se produjo el 12 de agosto de 1998, fecha de  desfijación  del edicto (Fls. 203 Vto. del cuaderno de Tribunal), hasta el 3 de  septiembre  siguiente  se  estaba  en término para interponer el extraordinario  recurso   y   “sustentarlo  debidamente”   con   indicación   de   los   motivos  que  incentivaban  tal  pretensión,  puesto  que ante el juzgador que emite el correspondiente fallo no  se  surte ningún traslado para la sustentación de rigor, habida cuenta que por  mandato  legal,  corresponde  exclusivamente  a  la  Corte,  en  ejercicio de su  discrecionalidad,   decidir   si   lo   admite  o  lo  rechaza,  “sin  que  la  competencia  para  emitir  tal  pronunciamiento  pueda  entenderse    extendida    a   otro   órgano   distinta   de   ella”,  como  se  dijera  en auto del 22 de noviembre del año pasado.   

Si  bien  es  cierto  la  impugnación  se  interpuso  en  término hábil -11 de agosto-, también lo es que el escrito por  cuyo  medio se pretendió sustentar el recurso extraordinario sólo se presentó  el  25  de  septiembre  siguiente  (Fls. 213 a 216), lo cual significa que   deviene  extemporáneo y por  lo  tanto  ningún  efecto tiene respecto de la aspiración del impugnante, como  ya  se advirtió. En consecuencia, la Corte no puede ocuparse de la solicitud de  casación que por la vía excepcional se interpuso.   

Del mismo modo se observa que en el trámite  posterior  a  la  impugnación, con desconocimiento de esa competencia exclusiva  que  la  ley  le  otorga  a  esta  Corte  para  pronunciarse en relación con la  admisibilidad   del  recurso,  el  Ad-Quem,  sin  estar  facultado  para ello, como con antelación se anotó,  optó  por  conceder  el recurso, situación que amerita decretar la nulidad del  auto de fecha 14 de agosto de 1998 que así lo dispuso a Fls. 211.   

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE  

         1.   DECRETAR   LA   NULIDAD  del  auto  proferido  por  el  Tribunal  Superior Militar el 14 de  agosto  de  1998  de  Fls.  211,  según  se  anotó en las motivaciones de este  proveído.                           

         2.       NEGAR      por  extemporáneo  el  recurso extraordinario de casación que, por  la  vía  excepcional, invocó  el   defensor   del   procesado,   NAZARIO   CHAPARRO  VELANDIA,   de   acuerdo   con  lo  indicado  en  las  consideraciones de la presente providencia.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

CÚMPLASE  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                 NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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