15002(16-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 15002  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado Acta N° 057  

Bogotá D. C., dieciséis (16) de junio de dos  mil seis (2006).   

V    I    S   T   O  S   

Decide   la  Corte  lo  concerniente  a  su  competencia  para  seguir conociendo de la ejecución de las penas que impuso al  ex  Fiscal  Segundo  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior de Sincelejo, doctor  FÉLIX    ENRIQUE    PARDO    CASTELLÓN,  quien  descuenta  la pena de prisión en su domicilio, ubicado en  el municipio de Arjona (Bolívar).   

A  N  T  E  C E D E N T E   

Mediante sentencia del 29 de julio de 2003, la  Corte   condenó   al   doctor  Félix  Enrique  Pardo  Castellón,   ex  Fiscal  Segundo  Delegado  ante  el  Tribunal  de  Sincelejo,  a las penas principales de 38 meses de prisión, multa  equivalente  a  52  salarios mínimos legales mensuales vigentes e interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  3  años, como autor responsable del  delito  de  prevaricato  por  acción.  Así  mismo,  se  le otorgó la prisión  domiciliaria,   cumpliéndola  actualmente  en  su  residencia,  ubicada  en  el  municipio de Arjona (Bolívar).   

CONSIDERACIONES    DE    LA   SALA   

1.  Se hace necesario que, con la entrada  en  vigencia  de  la Ley 906 de 2004, la Sala proceda a verificar si conserva la  competencia  para  conocer de la ejecución de las penas que le impuso al doctor  Félix    Enrique    Pardo    Castellón,   ex   Fiscal  Segundo  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de  Sincelejo,  toda  vez  que  si  bien es cierto el inciso 2º del numeral 8º del  artículo  79  de la Ley 600 de 2000 se la concede por ostentar fuero legal para  su  juzgamiento, también lo es que el parágrafo primero del artículo 38 de la  Ley  906  de  2004, se la otorga en primera instancia a los jueces de ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  del lugar donde se encuentre cumpliendo la  pena, y la segunda instancia al respectivo juez de conocimiento.   

2.    Acatando   el   principio   de  favorabilidad   que   rige  en  materia  penal  y  procesal  penal  con  efectos  sustanciales,  según  así  lo  disponen  los artículos 29 de la Constitución  Política  y  6º  de  las  Leyes  600  de  2000  y  609  de 2004, la Sala viene  insistiendo  en  la  procedencia  de la aplicación retroactiva de la Ley 906 de  2004  a  asuntos  normados por la Ley 600 de 2000 por ocurrir los hechos bajo su  vigencia,  cimentada  en  que  no solo opera en casos de sucesión de leyes sino  además  en  la  coexistencia  de  normas,  siempre que los preceptos llamados a  regular  el  asunto  jurídico de los dos Estatutos prevean el mismo supuesto de  hecho  y  no  hagan  parte  de  la  esencia  o  naturaleza jurídica del sistema  procesal  penal acusatorio recientemente implementado, y el seleccionado reporte  ventajas al procesado o condenado.   

Así,  es claro que las normas comparadas que  fijan   el  funcionario  competente  para  ejecutar  las  penas  tienen  efectos  sustanciales,  dentro  de  lo  cual  no  puede  dejarse  pasar  por alto que las  decisiones  que  adopta esta Sala en dicha materia tienen el carácter de única  instancia  por  ser  la  Corte  Suprema  de  Justicia  el máximo tribunal de la  jurisdicción   ordinaria   en   el   país,   mientras  que  el  nuevo  Código  Procedimiento  Penal  al asignar la competencia al Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de Seguridad y la segunda instancia al respectivo juez de conocimiento,  materializa  las garantías fundamentales de impugnación y de segunda instancia  por  medio  del  recurso  ordinario de apelación, lo cual hace parte ineludible  del  debido  proceso  consagrado  en  el  artículo  29  de  la Carta Política,  preceptos  que  por  integrar el proceso de ejecución de las penas impuestas al  doctor  Pardo  Castellón, no  hacen  parte  de  la  esencia  o  naturaleza  jurídica  del  nuevo  sistema  de  investigación,  acusación  y juzgamiento consagrado en Colombia por la Ley 906  de  2004,  situación  que transforma en un imperativo constitucional y legal la  aplicación  retroactiva  de  su  artículo  38,  por  reportarle  beneficios al  condenado  frente  a  la reglamentación que del mismo supuesto de hecho hace la  Ley 600 de 2000.   

Sobre este puntual aspecto, recientemente dijo  la Corte:   

“Si  bien  es  cierto,   de  conformidad  con lo dispuesto por el artículo 79-8 de la Ley  600  de  2000,  la  competencia  para  conocer  de la ejecución de la sentencia  condenatoria  en  los  casos  de  procesados  o  condenados  que  gocen de fuero  constitucional  o  legal  permanece  en  la  autoridad judicial de conocimiento,  advierte  la  Corte  que  con  la entrada en vigencia de la Ley 906 de 2004, tal  precepto  resulta  inaplicable  por restrictivo en los casos de única instancia  de  que conoce la Corporación, al no permitir la impugnación de sus decisiones  ya  que  la Corte Suprema de Justicia es el Máximo Tribunal de la Jurisdicción  Ordinaria     en    el    país,    ‘en  tanto que al asignarla al Juez de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad  el nuevo Código de Procedimiento Penal y la segunda instancia al  respectivo  juez  de  conocimiento,  materializa las garantías fundamentales de  impugnación  y segunda instancia a través del recurso ordinario de apelación,  las  cuales hacen parte del derecho al debido proceso consagrado en el artículo  29  de la Carta Política’  tal  cual  ha sido indicado por la jurisprudencia (Cfr. Auto de única Instancia  de agosto 3 de 2005. Rad. 22099).   

“En    el  pronunciamiento  que viene de evocarse, la Corte reiteró el criterio sentado en  la  decisión  del  28  de  julio  de  2005,  dentro del proceso radicado con el  número    19093,    en   el   cual    indicó   lo   siguiente:   

‘2. Ciertamente,  como  lo  recuerda  el  peticionario,  la  Sala  ha  sostenido  que  las  normas  procesales  que  regulan  los  recursos tienen efectos sustanciales,   

‘[e]n la medida  en  que  por razón de su limitación, ampliación, consagración, eliminación,  etc.    pueden   verse   afectadas   -positiva   o   negativamente-   garantías  fundamentales,  característica  ésta  que  es  -en  el  fondo-  lo que permite  calificar  que  una  norma  instrumental alcance esa condición. (Auto del 16 de  febrero del 2005, radicado 23.006).   

‘3. En la misma  providencia,  la  Corte  reconoció  la  favorabilidad que reporta una norma que  permite  un  mayor  acceso  a  la  administración de justicia dando lugar a los  recursos  de  apelación  o  casación, y expresamente declaró que ‘constituye  prenda de mayor garantía  una  decisión  con  doble  instancia  o con casación que de única…’   

‘4. Y, frente a  la  literalidad del artículo 533 de la Ley 906 del 2004, que limita su vigencia  a  los  delitos  cometidos  con  posterioridad al 1º de enero del año 2005, la  Corporación admitió que    

‘[l]as  normas  que  se  dictaron  para  la  dinámica  del  sistema  acusatorio colombiano, son  susceptibles   de   aplicarse  por  favorabilidad  a  casos  que  se  encuentren  gobernados   por  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  a  condición  de  que  no se refieran a  instituciones  propias  del  nuevo  modelo  procesal  y de que los referentes de  hecho  en  los dos procedimientos sean idénticos. (Auto del 4 de mayo del 2005,  radicado 19.094).   

‘5. Conclúyese  de lo anterior que como la vigilancia de la ejecución  de  la pena no es una institución propia del sistema acusatorio; el supuesto de  hecho  en  los dos procedimientos es el mismo; y el parágrafo 1º del artículo  38  de la Ley 906 del 2004 es más favorable en este caso para los intereses del  condenado,    su   aplicación   inmediata   resulta   procedente   (se destaca).   

‘En  consecuencia,  se  ordenará  remitir  el expediente al reparto de los jueces de  ejecución   de   penas   y   medidas   de   seguridad   de  Bogotá’.   

“Como quiera que  el  Parágrafo  1º  del  Artículo  38  de  la  Ley  906  de 2004 establece que  ‘cuando  se  trate  de  condenados  que  gocen  de  fuero constitucional o legal, la competencia para la  ejecución  de las sanciones penales corresponderá, en primera instancia, a los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  del lugar donde se  encuentre  cumpliendo  la  pena.  La segunda instancia corresponderá al juez de  conocimiento’,  resulta  evidente  que  dicho precepto, por integrar el proceso de ejecución de la pena,  no   hace   parte   del  nuevo  modelo  de  investigación  y  juzgamiento   establecido  en  dicho  Estatuto, e involucra tan sólo un asunto de competencia  con  posterioridad  a  la normativamente establecida para la investigación y el  juzgamiento,  que  no  compromete  para  nada  las  garantías fundamentales del  sentenciado  aforado  constitucional  o  legal, y sí, por el contrario, como ha  sido  visto  en  los precedentes aquí mencionados, le reporta mayores ventajas,  es  de  concluirse  que  resulta  de  aplicación  inmediata  por haber derogado  tácitamente  la disposición sobre dicha temática contenida en el artículo 79  de  la ley 600 de 2000”.1   

3.  En esas condiciones, como quiera que  el   sentenciado,   doctor   Félix   Enrique   Pardo  Castellón, se encuentra descontando la pena privativa  de  la  libertad  en  su domicilio, ubicado en el municipio de Arjona, localidad  que  pertenece  al Distrito Judicial de Cartagena, de conformidad con el último  inciso  del  artículo  42  de  la  Ley  906  de  2004,  se ordenará remitir el  expediente  al  Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Cartagena,  despacho  judicial  que,  en  aplicación  de la citada norma, tiene  competencia en dicho Distrito.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

DECLARAR  que  la  vigilancia  de  la  ejecución  de  la  pena  impuesta  al  doctor  FÉLIX    ENRIQUE    PARDO    CASTELLÓN  corresponde  al Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Cartagena, despacho a donde se ordena remitir el expediente.   

El  doctor  PARDO  CASTELLÓN,   quien   se   encuentra   en   prisión  domiciliaria  en  su  residencia  ubicada  en el municipio de Arjona (Bolívar),  queda a disposición del mencionado Juzgado en dicho lugar.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

       Excusa  justificada   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

        Secretaria     

1 Rad.  24959, auto del 16 de marzo de 2006.     

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