14677abr

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14677  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°51  

Santa Fe de Bogotá, D. C., tres (3) de abril  de dos mil (2000).   

ASUNTO  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  en defensa del procesado RAFAEL NOEL  ORTEGA, sindicado de homicidio.   

HECHOS Y ANTECEDENTES PROCESALES  

La  noche  del 5 de septiembre de 1994, en el  sector  de Marbella en Cartagena, Rosa Elena Arroyo Jiménez fue muerta mediante  “asfixia   mecánica  (sumersión)”,  hecho  por  el  cual  fue  acusado  de  homicidio y condenado en las instancias RAFAEL NOEL ORTEGA.   

La  Fiscalía  de  dicha  ciudad,  a  nivel  Seccional,  abrió investigación, oyó en indagatoria a RAFAEL NOEL ORTEGA y el  24  de  octubre  de  1994 dispuso su detención preventiva (fs. 95 y Ss. cd. 1).  Cerrada  la  instrucción,  el  29  de  septiembre  de  1995  le  fue  proferida  resolución de acusación por homicidio doloso (fs. 143 y Ss. ib.).   

Correspondió  al  Juzgado  Tercero Penal del  Circuito  de  Cartagena  celebrar  la audiencia pública; el 10 de marzo de 1997  profirió  sentencia condenatoria por homicidio simple, imponiéndole al acusado  25  años  de  prisión  y  10  años  de  interdicción de derechos y funciones  públicas,  al  igual  que  la obligación de indemnizar los perjuicios causados  (fs.  324  y  Ss.  ib.),  fallo  que, apelado por la defensa, el 19 de diciembre  siguiente  confirmó  el  Tribunal Superior de Cartagena, mediante sentencia que  ahora es objeto de casación.   

LA DEMANDA  

Al   amparo  de  la  causal  primera  de  casación,  la  defensora  formula un solo cargo, al considerar que se presentó  error  de  hecho,  por  falso  juicio  de  identidad,  al partir “del supuesto  equivocado    de    que    los   sucesos   estaban   plenamente   probados,   no  estándolos”.   

La demandante dice que se dio alcance errado a  los  testimonios  de  David  Luna,  Amelia  Arroyo  Jiménez,  Brígida Jimez de  Morelo,  Eugenio  Arroyo,  Rosmira  Colpas, María Teresa Llorente Censio, Dalys  Elena  Contreras  Miranda  y  Rangel  Valdés  (nombres tomados textualmente del  libelo),   al   igual  que  a  la  injurada  de  RAFAEL  NOEL  ORTEGA  y  a  los  indicios.   

Estima  inadmisible  que  se  hayan tenido en  cuenta  las  declaraciones  de  Rosmira Corpas, Brígida Jiménez, Amalia Arroyo  Jiménez  y David Luna Benavides (así mismo textual), quienes expresaron que el  sindicado   había   amenazado  de  muerte  a  la  víctima,  estimando  además  “insuficiente”  el indicio de haberse encontrado y hablado con ella, pues no  se   apreciaron   los   testimonios   que  indican  que  se  habían  encontrado  casualmente, como lo dijo en la injurada.   

Señala  que  el procesado inicialmente negó  haberse  visto con Rosa Elena Arroyo Jiménez esa noche, pero luego expresó que  el  encuentro  fue  casual,  lo  cual  debe creérsele especialmente al aparecer  corroborado  por  Atilio  Bustamante,  Dalys  Elena  Contreras  y  María Teresa  Llorente.   

Anota  que la muerte ocurrió de siete a doce  de  la  noche,  según el acta de levantamiento, pero su representado la dejó a  las  nueve  de  la noche, como lo ratifica Rangel Valdés. Con estos testimonios  se   determina   la   inocencia  del  acusado  y  no  se  encuentra  probada  su  responsabilidad,  ni  existe la prueba de que trata el artículo 247 del Código  de Procedimiento Penal para condenar.   

Dice  que  el  a  quo  tuvo  como indicios la  presencia  del  sindicado  en  el  lugar  de  los  hechos,  el estado en que fue  encontrado  el  cadáver, los enfrentamientos preexistentes y haber desaparecido  de su casa el día siguiente de los sucesos.   

Manifiesta que se ignoró la duda razonable y  se  presenta  un  error de hecho por desconocimiento de los artículos 445 y 247  del  Código  de  Procedimiento  Penal, al apreciarse erróneamente las pruebas,  por  falso  juicio  de  identidad,  con violación del artículo 323 del Código  Penal    y    debiéndose   absolver   “por   la   causa   de   inculpabilidad  alegada”.   

Por  lo anterior, solicita casar la sentencia  recurrida.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cualquiera  que  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no  es  un  escrito  de  libre elaboración, porque debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  por el artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se consideren infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos a cabalidad y  con  claridad,  precisión  y  lógica,  en armonía con la naturaleza del vicio  reprochado,   además   de   demostrar  la  trascendencia  del  yerro  sobre  la  decisión.   

En  el  caso  bajo  estudio,  la libelista no  expresa  el sentido de la violación, dejando sin especificar si hace referencia  a  la aplicación indebida o falta de aplicación de la norma sustancial, con lo  cual deja el cargo formulado de manera incompleta.   

Inicialmente  indica  que  se  dio un alcance  equivocado  a  los  testimonios  de  Atilio  Bustamante, Dalys Elena Contreras y  María  Teresa  Llorente,  o  sea,  endilga  un  falso juicio de identidad, pero  después  señala que no fueron tenidos en cuenta, insinuando un falso juicio de  existencia  por  omisión. De tal manera, resulta contradictorio y excluyente el  planteamiento,  porque  el juzgador no podía distorsionar unas atestaciones que  no valoró y si las apreció entonces no las ignoró.   

En cuanto a las otras declaraciones que afirma  tienen  un  alcance  distinto  al otorgado por el juez, el censor se queda en el  mero  enunciado,  al no indicar cuáles fueron las tergiversaciones que llevaron  a  dar  por  demostrado  algo  que  no  aparecía  en  su contenido fáctico, ni  señalar su incidencia en el fallo atacado.   

El  impugnante enumera varios de los indicios  tenidos  en  cuenta  por  el Tribunal al confirmar la condena y a la mayoría no  les  formula  cargos, a pesar de que le corresponde censurar todos los elementos  de   convicción   que   soportan  la  sentencia  y  no  dejarle  bases  que  la  fundamenten.   

No imputa un error de hecho o de derecho en la  apreciación  de  las  atestaciones de Rosmira Corpas, Brígida Jiménez, Amalia  Arroyo  Jiménez  y  David Luna Benavides, que dice sirvieron para establecer la  existencia  de  las  amenazas efectuadas contra la víctima, sino que se muestra  inconforme  con  la credibilidad otorgada por el ad quem y pretende que ello sea  contrarrestado  en  casación,  cuando  ésta  no  fue  establecida para dirimir  discrepancias  valorativas,  pues está llamada a censurar, demostrar y corregir  verdaderos   yerros   trascendentes,   con   lo   cual   se   pueda  quebrar  el  fallo.   

No  concreta la forma como surge la duda, que  alega  de  manera   abstracta y genérica, la cual según la impugnante fue  ignorada  por  el  juzgador,  pero  tampoco indica de dónde emerge, ni si versa  sobre  la  autoría,  la  adecuación  típica  u  otro  elemento integrante del  delito.  Además,  incongruentemente  solicita que se absuelva a su representado  por  la  “causa  de  inculpabilidad  alegada”,  a  lo  cual únicamente hizo  referencia  en  la  petición final, sin presentar fundamento alguno tendiente a  demostrar  un  yerro,  que  supuestamente  hubiera  llevado  a desconocer alguna  eximente de culpabilidad, que tampoco especifica.   

Como   la   Corte   no   puede  suplir  las  deficiencias,  ni  corregir los errores e imprecisiones de la demanda, se impone  su  rechazo  de  conformidad  con  lo dispuesto por los artículos 225 y 226 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conduce  a  declarar  desierta  la  impugnación,  mediante  decisión que adquiere ejecutoria en la fecha en que es  suscrita (art. 197 ib.) y no admite recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR  IN  LIMINE  la  demanda presentada en defensa del procesado RAFAEL  NOEL    ORTEGA    y,   en   consecuencia,   declarar   desierta   la   casación  interpuesta.   

Contra   esta   providencia   no   procede  impugnación alguna.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                                     JORGE            E.           CORDOBA  POVEDA                     

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE           JORGE ANIBAL GOMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                          CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON              NILSON   E.  PINILLA  PINILLA               

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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