14607abr

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14607  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

MAGISTRADO PONENTE  

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No. 051  

                                Santa Fe de  Bogotá, D.C., tres (03) de abril del año dos mil (2000).   

VISTOS  

          Se resuelve sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por el apoderado de la señora CLAUDIA PATRICIA  COVALEDA  VELASQUEZ  contra  la sentencia proferida por el Tribunal Nacional, en  la  que  se condenó a aquella en su condición de coautora a una pena principal  de  36  años  de  prisión por el delito de secuestro extorsivo en concurso con  falsedad  personal,  a  multa  de  ciento  cuarenta  salarios  mínimos  legales  mensuales   y   a  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  10  años.   

                               

ANTECEDENTES   

RICHARD     STEAHELIN    NOCHES    fue  secuestrado   en  Barranquilla  el  28 de enero de 1994. Después de algún  tiempo,   el  DAS  capturó  a  GABINO  HERNANDO  CHANCHI BECERRA y CLAUDIA  PATRICIA  COVALEDA VELASQUEZ en el momento en que llamaban a RAQUEL ELENA ACOSTA  DE  ROBAYO,  quien  había sido designada interlocutora  por los padres del  menor  para las conversaciones que se venían adelantando con los plagiarios. El  primero  de los retenidos dio información que sirvió para rescatar al párvulo  en  Medellín   y  capturar  a  CECILIA  SANCHEZ LONDOÑO, ELIZABETH NAGLES  DIAZ, AIMAR DARIO VALDEZ CAICEDO y MARTHA  EDITH VELASQUEZ.   

                            ACTUACION PROCESAL   

La   Fiscalía  Regional  de  Barranquilla  adelantó  la  investigación  correspondiente. A ella fueron vinculados CLAUDIA  PATRICIA   COVALEDA  VELASQUEZ  y/o  LILIANA  MARIA  RESTREPO  ARBOLEDA,  GABINO  HERNANDO  CHANCHI  BECERRA  y/o  RICARDO  RAMIREZ ANDRADE, MARTHA EDITH COVALEDA  VELASQUEZ,  GLORIA  CECILIA  SANCHEZ  LONDOÑO,  ELIZABETH  NAGLES  DIAZ, EDWING  TAVARES  DIAZ,  EDITH  ALVARADO DE TAVARES y AIMAR DARIO VALDES CAICEDO. Cerrada  la   investigación,   el  instructor  calificó  el  mérito  del  sumario  con  providencia  del 18 de julio de 1995 profiriendo resolución de acusación   contra  los  dos primeramente mencionados como coautores del delito de secuestro  extorsivo  agravado  en  concurso  con uso de documento público falso. Por este  hecho  punible acusó a MARTHA EDITH COVALEDA VELASQUIEZ, GLORIA CECILIA SANCHEZ  LONDOÑO  y  ELIZABETH  NAGLES  DIAZ,  y  precluyó  la  instrucción contra los  demás.  En  segunda  instancia esta providencia fue confirmada, pero se revocó  la resolución de acusación contra ELIZABETH NAGLES DIAZ.   

Un Juzgado Regional de Barranquilla conoció  de  la  etapa  del  juicio  y  luego de practicada la audiencia pública, dictó  sentencia  condenando  a  GABINO HERNANDO CHANCHI a 36 años de prisión por los  delitos  imputados  en  la  resolución  de acusación, a GLORIA CECILIA SANCHEZ  LONDOÑO  y  CLAUDIA PATRICIA COVALEDA las sentenció a 35 años de prisión por  el  delito  de  secuestro extorsivo, pero a ésta última la exoneró del delito  de  uso de documento público falso. A MARTHA EDITH COVALEDA la absolvió. En el  fallo  se  impuso interdicción de derechos y funciones públicas por 10 años y  multa    a    cada   uno   equivalente   a   140   salarios   mínimos   legales  mensuales.   

Apelada  la  sentencia, el Tribunal Nacional  condenó  a  CLAUDIA PATRICIA COVALEDA por el delito de falsedad personal, tasó  la  pena  en razón  del concurso con el secuestro extorsivo en 36 años de  prisión   y   confirmó  en  lo  demás  la  decisión  de  primera  instancia.   

                                     LA DEMANDA   

          1. Se acusa la sentencia de violar normas  de  derecho  sustancial  de  manera  indirecta,  por  error  de  hecho, al   “desconocer  la  existencia de varias pruebas” que conducen a la absolución  de  CLAUDIA  PATRICIA COVALEDA VELASQUEZ, señalamiento que se hace a través de  dos cargos, de la siguiente manera:   

1.1. Primer cargo.  

Comienza por indicar que su poderdante en la  indagatoria   negó  la participación en el secuestro extorsivo y explicó  debidamente   por  qué  tenía en su poder una cédula a nombre de LILIANA  MARIA  RESTREPO  ARBOLEDA,  para entrar a citar luego el texto de los artículos  334   y   352   del   C.P.P.   y   sin  más  consideraciones  aseverar  que  se  “desconoció”   la  injurada  de CLAUDIA PATRICIA COVALEDA, no obstante  que  después  atribuye  el  error del fallador  al hecho de “no tener en  cuenta”  la  defensa  que la procesada planteó en la diligencia de descargos.  Concluye que sin ese error se habría absuelto a su defendida.   

1.2. Segundo cargo.  

Se incurrió en error de hecho al desconocer  la  ampliación  de  la  indagatoria  de  GABINO  CHANCHI  BECERRA, ya que éste  confesó   su   participación   sin  involucrar  a  CLAUDIA  PATRICIA  COVALEDA  VELASQUEZ,      a      quien      excluye      expresamente     de     cualquier  participación.   

1.3.  El  sentenciador  ignoró  las pruebas  referidas  en los cargos anteriores, con lo cual violó los artículos 246, 247,  248  y  254 del C.P.P. Esta circunstancia dio lugar a la aplicación indebida de  los artículos 1° de la ley 40 de 1993 y 227 del Código Penal.   

                       2.  Con  fundamento  en  la  causal  segunda  de  casación  le  atribuye  a la sentencia  impugnada   no  estar  en  consonancia  con  los  cargos  formulados  en la  resolución  de  acusación,  pues  se  condenó por secuestro extorsivo con las  agravantes  de  los  numerales 1° y 3° del artículo 3° de la ley 40 de 1993,  cuando  éstas  no  habían  sido  consideradas en la resolución de acusación.  Igualmente  se   sentenció  por  el  delito  de  falsedad  personal, hecho  punible  distinto  al  atribuido en la calificaciónen la cual se imputó uso de  documento público falso.   

3.  Sostiene el libelista que hay lugar a la  causal  tercera  de  casación  por  cuanto  el  Tribunal,   al resolver el  recurso  interpuesto  contra  la  sentencia proferida por el Juzgado Regional de  Barranquilla,   aumentó la pena a 36 años de prisión sin tener en cuenta  que  el  defensor  fue apelante único, con lo cual violó el inciso segundo del  artículo 31 de la C.N.   

                      4.   Haciendo  planteamientos  subsidiarios  solicita  que de prosperar alguno de los  cargos  por  la  causal  primera,  se profiera sentencia absolutoria. Si se  admite  la  causal  segunda,  que  se  dicte  fallo  de condena por el secuestro  extorsivo  sin las agravantes de los numerales 1° y 3° del artículo 3° de la  ley  40  de  1993  y  se  absuelva por el delito de “uso de documento público  falso”  por  cuanto   los  jueces de instancia consideraron que no existe  este  delito.  Si  se  acogen los cargos por la causal tercera, que se falle sin  las  agravantes  de  los  numerales  1° y 3° del artículo 3° de la ley 40 de  1993.   

                                              CONSIDERACIONES DE LA SALA   

1.   El   artículo  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal  establece los presupuestos formales de admisibilidad de la  demanda,  entre  los  que  importa  resaltar,   para efectos del asunto sub  judice,  la  obligación que tiene el impugnante de seleccionar correctamente la  causal  aducida,  precisando  y  demostrando  los  fundamentos,  el  error  y su  incidencia  en  la  sentencia,  so  pena  que  de su inobservancia devenga en el  rechazo de la demanda.   

         

2.  De  los dos cargos presentados al amparo  del  cuerpo  segundo  de  la  causal  primera  del artículo 220 del C.P.P. debe  decirse que:   

                                    

                 2.1.  Se  quedaron  sin  demostración  porque el desarrollo que se intentó en la demanda registra sólo  la  exposición  del  criterio  que se formó el censor en la evaluación de las  indagatorias  de  CLAUDIA  PATRICIA COVALEDA VELASQUEZ y GABINO HERNANDO CHANCHI  BECERRA,  raciocinio que por su informalidad es propio de las alegaciones que se  hacen  en  las  instancias y que por ende no es acorde  con la naturaleza y  alcance  del  motivo  aducido en sede de casación, que comporta hacer un juicio  de  legalidad  al  fallo  a  través  de  un  escrito  que debe cumplir precisos  requisitos de forma y contenido.   

                     2.2.  La  inconsistencia  revelada en la demanda es producto de la falta de determinación  de   la  causa  a  la  que  se  le  atribuye  el  yerro.  Mírese  cómo  en  la  argumentación  no  se  hace  referencia  específica  a  qué fue lo ignorado o  supuesto   en   materia   probatoria   y   cómo,  también,   se  acude  a  razonamientos  que  resultan  contradictorios  con  el  motivo  alegado. De esta  última   situación   es  ejemplo  en  el  cargo  primero  la  pretensión  del  casacionista  de  querer  sustentar  el  desconocimiento  de la existencia de la  injurada  con  la aseveración de que no se tuvo “en  cuenta  la  defensa del procesado, que consta en la indagatoria”, situación  ésta  que  nada  tiene  que  ver  con el error de hecho  aducido.   

                      2.3.  El  casacionista  no  demostró  la  trascendencia de la censura, pues se abstuvo de  señalar  de  qué  manera  los  cargos incidieron en el fallo recurrido, con lo  cual  la  formulación  del  reparo  resulta incompleta. Pero,  además, la  inocuidad  de  aquélla  se  pone  de presente con el ataque parcial  a los  medios  de  prueba,  porque  el  censor  no  se  ocupó  del  estudio  y  de  la  demostración  de  la  insuficiencia  de  los  demás  elementos  de  juicio que  sirvieron de fundamento a la decisión impugnada.   

                 3. La demanda  tampoco   acierta  en los cargos que se hacen con base en la causal segunda  de casación. En verdad:   

La falta de consonancia entre la sentencia y  la  resolución  de  acusación  es  un  error  que  afecta  el  debido proceso,  situación  prevista  por  el  legislador como causal de casación en el numeral  2º  del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal. Esta irregularidad se  subsana  casando el fallo y dictando el de reemplazo.   

    

              Cuando se invoca esta causal, su  demostración      debe     hacerse     mediante      confrontación     de  la   resolución de acusación con la sentencia,  con  el   fin  de  verificar  si se ha condenado por cargos no previstos en  ésta,  o  si  se  han dejado de resolver aquellos expresamente formulados. Este  error  in  procedendo  implica  comprobar  ante  la  Corte  una  condena  que no  corresponde  a  la  realidad  fáctica  y  jurídica  tenida  en  cuenta  en  la  acusación,  de  manera  que  se  ponga  en  evidencia  que  el  fallo desbordó  aquélla.   

               El  actor  plantea  aquello  que  considera  incongruente sin entrar a desarrollar lo afirmado, esto es, a cotejar  la  resolución  de  acusación  con  la  sentencia,  ni a demostrar por qué se  excedieron  los  términos  de  la  acusación.  El  ataque se quedó en simples  enunciados  respecto  de  los  cuales  la  Corte  no puede hacer pronunciamiento  alguno  en  razón  de  los  límites  que  en el trámite de la casación se le  imponen,  con   excepción  de  la oficiosidad  que se consagra en los  casos de violación de las garantías fundamentales.   

                De otra parte,  el  demandante  desconoció  que  está  obligado  en sus solicitudes a proponer  soluciones  que  se  compadezcan  lógicamente  con  el  fundamento, contenido y  alcance  de la causal que aduce. En el presente caso, al acusar la sentencia por  desajuste  con  la  calificación,  insinuó  a  la  Corporación que profiriera  decisión  de  fondo  condenando  sin  agravantes  por secuestro extorsivo y que  absolviera   por  la  falsedad,  pretensión  esta  que  constituye  olvido  del  principio  de no contradicción,  toda vez que en  tal  hipótesis  el  fallo  de  reemplazo  que  se  debe  dictar  no  ha  de ser  absolutorio,  como equivocadamente lo propone el libelista, sino uno ajustado al  pliego  de cargos, porque cuando se acude a  la incongruencia se acepta que  la    calificación    ha   sido    correcta   más   desconocida   en   la  sentencia.   

                 4. Con base en  la  causal  tercera  de casación, se acusa la sentencia de haber desconocido el  inciso  segundo  del  artículo  31  de  la  Constitución Nacional en cuanto el  superior  agravó  la  pena  previa apelación interpuesta exclusivamente por el  condenado.   

         Con  independencia de que el demandante  no  respetó  el  principio de prioridad, según el cual el reproche por nulidad  debe  ser señalado en primer término porque de prosperar tornaría sin sentido  el  estudio  de  los demás reparos formulados contra el fallo, hay que señalar  que  uno  de  los  deberes  del actor es seleccionar y  presentar  adecuadamente  en  la demanda  la causal por medio de la cual se  cuestiona  el fallo de segunda instancia, habida cuenta de la autonomía con que  cuenta  cada  una  de ellas y de  las consecuencias de distinta índole que  para  el  proceso devienen, en caso de prosperar. Esta carga imprescindible para  el   censor   no  fue  cumplida,  pues  demandó  la  sentencia  por  la  causal  tercera   cuando  ha  debido hacerlo por la primera, por violación directa  de  la  ley  sustancial. Con tal presentación, también se aparta el escrito de  la forma técnica que el cargo exigía.   

                                            

Lo  dicho  en esta providencia es suficiente  para  que  la  Sala,  con  base  en lo dispuesto por el artículo 226 del C.P.P.  declare inadmitida la demanda por inidoneidad formal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

    

RESUELVE   

              Rechazar la demanda de casación  presentada  por  el defensor de doña CLAUDIA PATRICIA COVALEDA VELASQUEZ y, por  consiguiente,      declarar     desierto     el     recurso     de     casación  interpuesto.   

          Contra este auto no procede ningún recurso.   

                                       

                                           Cópiese,     cúmplase     y    devuélvase    al    Tribunal    de  Origen.   

                    EDGAR LOMBANA  TRUJILLO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL          JORGE ENRIQUE  CORDOBA     POVEDA                         

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE          JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                      

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON         NILSON PINILLA  PINILLA                                           

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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