14495(25-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 14495  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°046  

Bogotá,  D. C., veinticinco (25) de abril de  dos mil dos (2002).   

ASUNTO  

Resuelve la Corte la casación interpuesta en  defensa  de BENHUR DE JESÚS BETANCUR, contra la sentencia del Tribunal Superior  de  Medellín  que  modificó  la  condena proferida por el Juzgado 21 Penal del  Circuito  de  esa  ciudad,  atenuando  la  participación  a  cómplice de hurto  calificado  y  agravado  y declarando que la indemnización de perjuicios es por  $2’300.000  a  favor de la  compañía  de  seguros que asumió el riesgo, en lugar de pagarle $360.000 a la  denunciante.   

HECHOS  

Hacia  las 8:15 de la mañana del 10 de enero  de  1997, cuando la arquitecta Yolima del Socorro García Quintero llegaba en su  auto  Mazda  323 NX, 1991, de placas MLF 875, a la obra que adelantaba frente al  templo  San Javier en Medellín, fue amenazada con revólver por una pareja, que  se  llevó  el automotor avaluado en $13’000.000,  donde  además  iban  elementos  de  trabajo  estimados en  $360.000.   

A  medianoche  del 14 de ese mismo mes, en la  carretera  de Medellín a Manizales, fue capturado por la Policía de Carreteras  BENHUR     DE     JESÚS    BETANCUR,    cuando    conducía    el    mencionado  vehículo.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Abierta   la   investigación  y  oído  en  indagatoria,  el  21  del  mismo  mes  la Fiscalía 16 Seccional de Manizales le  impuso  a  BENHUR  DE  JESÚS  BETANCUR  detención  preventiva  como  autor  de  receptación  (fs.  26 y Ss.), providencia apelada por el sindicado y modificada  el  21  de  febrero de dicho año por la Fiscalía 3ª Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Manizales,  que  mantuvo  la  medida  precautelar,  pero por hurto  calificado y agravado (fs. 44 y Ss.).   

Enviadas  las  diligencias  a la Fiscalía 82  Seccional  de  Medellín, que había asumido la denuncia inicial, realizó otras  diligencias  y  cerró la instrucción, profiriendo resolución de acusación el  24  de  abril  de  1997,  por el mencionado hurto calificado agravado (fs. 141 y  Ss.), enjuiciamiento no recurrido.   

Correspondió al Juzgado 21 Penal del Circuito  de  Medellín  adelantar  el juicio y, celebrada la audiencia pública, el 30 de  septiembre  de  1997  condenó  a BENHUR DE JESÚS BETANCUR como autor del hurto  por  el  cual fue acusado, imponiéndole 40 meses de prisión y de interdicción  de  derechos  y  funciones públicas, y la obligación de pagar a la denunciante  la  suma  de  $360.000  como indemnización de perjuicios (fs. 245 y Ss.), fallo  apelado  por  la  defensa  y  modificado  el  19  de  diciembre  del mismo año,  determinando  que  la  participación  del enjuiciado fue como cómplice, por lo  cual  disminuyó  a  20  meses  las penas. Además, al haber sido la denunciante  resarcida  por la compañía “Suramericana de Seguros”, la indemnización de  los  perjuicios  la  impuso  a  favor  de  la  aseguradora,  por  $2’300.000,  “en lugar de la obligación  de  pagarle  a  la ofendida” (fs. 286 y Ss.), fallo que es objeto de casación  interpuesta por el defensor.   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  primero,  el  libelista  formula  como  único  cargo,  ser la sentencia  directamente  violatoria  de  la  ley, al haber sido erróneamente interpretados  los  artículos  31  de  la  Constitución  y  17  del decreto 2700 de 1991, que  consagraban  la  prohibición  de  la  reformatio  in  pejus,  dando  lugar a la  aplicación  indebida  de  los  artículos  103  y 105 del decreto 100 de 1980 y  falta  de  aplicación  de los artículos 4, 13 y 243 de la Carta y 48 de la ley  estatutaria de la administración de justicia.   

Aduce el censor que el Tribunal desconoció la  prohibición  de  agravar  la  pena  al  procesado cuando es apelante único, al  incrementar  la  suma de los perjuicios a resarcir, de $360.000 a $2’300.000,  con lo cual se apartó “sin  ninguna  justificación  expresa  de  la interpretación que razonadamente y con  autoridad  se ha hecho del precepto constitucional por el intérprete autorizado  de la Constitución”.   

El  ad  quem  efectuó  una  interpretación  gramatical  de  la  expresión  jurídica  “pena”,  como  no equivalente del  concepto  de  “obligación” que surge en contra de quien ocasiona daños con  su   ilícito  proceder  pero,  en  criterio  del  censor,  una  interpretación  constitucional   “debe   partir   del  concepto  material  y  finalístico  de  ‘empeoramiento’         o         ‘agravación’   (pejus),   sin  dejar  de  lado  la  prohibición  constitucional  de  indefensión,  el  carácter predominantemente  acusatorio  del  proceso  penal  y  los  principios  de  congruencia y seguridad  jurídica”.  Agrega que “la jurisprudencia y la doctrina constitucionales ya  han   descartado   interpretaciones  gramaticales  del  art.  31  constitucional  semejantes  a  la sostenida en el fallo atacado”, aserto que apoya en citas de  origen nacional y extranjero.   

De  tal manera, el defensor solicita casar la  sentencia  impugnada  y  dictar  en  su  reemplazo  el  fallo que declare que no  procede  la  condena en perjuicios deducida por el ad quem, sino la proferida en  primera instancia, por valor de $360.000.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Cuarta  Delegada  para  la  Casación  Penal  solicita  desestimar  el  cargo  formulado,  por  ausencia  de  interés   jurídico   del   sujeto  procesal  impugnante,  al  relacionarse  su  pretensión  con  la condena al pago de perjuicios y no corresponder su cuantía  a la exigida para la procedencia de la casación civil.   

Analiza  que  el recurso fue formulado contra  una  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  un  Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  y  el delito por el cual fue juzgado y sentenciado BETANCUR,  tiene  prevista  una pena privativa de la libertad que excede de 8 años, lo que  en  principio,  de manera general y ordinaria, confiere legitimidad e interés a  los  sujetos  procesales  para  atacar  el  fallo  en casación. No obstante, al  haberse  dirigido  el  reproche  de  forma  exclusiva  a  lo  relacionado con la  indemnización  de  perjuicios,  debe  tenerse  en  cuenta  la  remisión que el  artículo  221  del  decreto  2700 de 1991 (208 ley 600 de 2000), efectúa a las  causales  establecidas  para la casación civil, al igual que a su cuantía, que  para   la   fecha   de   la   sentencia   atacada  ascendía  a  $53’790.000.   

Al  haber  establecido el ad quem el monto de  los      perjuicios      en      $2’300.000,  en  lugar  de $360.000 de la primera instancia, el acusado  habría   sufrido   un  agravio  económico  correspondiente  a  la  diferencia,  $1’940.000,   bastante  inferior  a  la  cuantía  para  recurrir en casación, por lo cual no puede ser  estimada la impugnación extraordinaria.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Independientemente  de  la  razón  que  le  asistió  al  Tribunal,  al  observar  que  lo  agravado  no fue la pena sino la  cuantía  de  la  obligación  civil  de  quien ocasionó daños con su ilícito  proceder,  la  Sala  encuentra  acertado el concepto del Ministerio Público, al  verificar  que el defensor carece de interés jurídico para acudir en casación  con  el  objetivo exclusivamente económico que le motiva, concerniente al monto  de los perjuicios que el acusado debe indemnizar.   

Así  estatuía  el artículo 221 del decreto  2700  de  1991,  entonces  vigente,  de  similar  texto  al 208 de la ley 600 de  2000:   

“Cuando  el  recurso de casación tenga por  objeto  únicamente lo referente a la indemnización de perjuicios decretados en  la  sentencia  condenatoria,  deberá  tener  como  fundamento las causales y la  cuantía  para  recurrir  establecidas  en  las  normas que regulan la casación  civil,   sin   consideración   a   la   pena   que   corresponde  al  delito  o  delitos.”   

De  conformidad  con  lo  que  disponían los  artículos  2° y 3° del decreto 522 de 1988, en concordancia con el inciso 1°  del  artículo  366 del Código de Procedimiento Civil, para acudir en casación  en    materia    civil   se   señaló   como   base   mínima   $10’000.000,  con  incremento  del 40% cada  dos  años,  desde  el  1º  de  enero  de  1990; así, la cuantía del interés  jurídico,  en  relación  con  el  valor de la indemnización de perjuicios, en  diciembre  de  1997,  cuando  fue  proferida  la sentencia de segunda instancia,  ascendía  a $38’420.000. El  monto   de   $53’790.000  referido  por  la representante del Ministerio Público, empezó a tener vigor a  partir de enero de 1998.   

La  Corte  Suprema,  tanto en Sala Penal como  Civil,  ha  sostenido  que dicha cuantía se determina en la fecha del fallo del  ad  quem, que es objeto de la casación, teniendo en cuenta el valor de la carga  económica  que  se  deduce  del  mismo,  pues con lo en ese momento decidido se  impone  la afectación patrimonial, que habría de dar lugar al cargo respectivo  (cfr.  entre otros, autos de 19 de noviembre de 1996, rad. 11.637, ponente quien  ahora  cumple  igual  función,  y  8  de  marzo  de  1999,  rad. 7.475, Sala de  Casación Civil, M. P. Jorge Santos Ballesteros).   

En  el asunto examinado, el a quo condenó al  acusado  a  pagar  $360.000,  por  los  perjuicios materiales ocasionados con el  ilícito,  a  la  propietaria del automotor hurtado y posteriormente recuperado.  Al  ser  apelada esa sentencia por la defensa, cuestionando entre otros aspectos  que  no se hubiera concedido la rebaja de pena por indemnización de perjuicios,  ni  la  liberación del sindicado, ante la declaración del padre de la ofendida  de  haberle sido cubierto el siniestro por la compañía de seguros, el Tribunal  no  aceptó  tales  argumentos, porque el resarcimiento lo hizo la aseguradora y  por    eso    dispuso    que    se    pagara    a   ésta   los   $2’300.000   que  cubrió,  “siempre  y  cuando  tal  empresa  haga  uso  del derecho de subrogación previsto en el art.  1096 del C. de Comercio”.   

En  tales  circunstancias,  la  resolución  desfavorable  para  la  parte actora, que se contrae al aumento del monto de los  perjuicios  a  indemnizar,  por  la  diferencia  entre  las sumas fijadas en los  fallos      de      segunda      y     primera     instancia,     $2’300.000  –  $360.000  =  $1’940.000,  es  muy  lejana  al  interés  económico  exigido  para  recurrir  en  casación  civil, por lo cual el único  cargo  debe  ser  desestimado,  según  lo  viene  determinando  esta Sala (cfr.  sentencia  de  casación  de  fecha  abril 20 de 1999, rad. 10.391, M. P. Carlos  Augusto    Gálvez    Argote),    pronunciamiento    que   no   admite   recurso  alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1°  DESESTIMAR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de BENHUR DE JESÚS BETANCUR.   

2° Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E. ARBOLEDA RIPOLL           JORGE  E. CÓRDOBA  POVEDA               

          No hay firma   

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS                CARLOS    AUGUSTO    GÁLVEZ    ARGOTE          

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO             ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                         

                                                                                        No hay firma   

CARLOS       EDUARDO       MEJÍA  ESCOBAR        NILSON  PINILLA PINILLA                                                  

         

   TERESA RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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