14468mar1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso N° 14468  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                      MAGISTRADO  PONENTE   

                   ALVARO ORLANDO  PEREZ PINZON   

                    Aprobado Acta  No. 040   

          Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  dieciséis (16) de marzo del año dos  mil (2000).   

          VISTOS   

Se  pronuncia  la Corte sobre los requisitos  formales  de la demanda de casación presentada por el defensor de HECTOR EMILIO  PALACIOS  MENA,  contra  la  sentencia  del  diez  (10)  de  diciembre  de 1997,  proferida por el Tribunal Superior de Quibdó .   

ANTECEDENTES   

1.              El   2   de   septiembre   de   1995,  aproximadamente  a  las  7  p.m.,  se  encontraba  JULIO  CESAR CUESTA MORENO en  compañía  de  su  novia  MARIA  NORA  MOSQUERA,  JORGELINO  MORENO  RAMIREZ, y  otros   amigos,  en  el  estadero  “Universo  Musical”,  del perímetro  urbano  de  la  ciudad de Quibdó. En ese momento se hizo presente HECTOR EMILIO  PALACIOS  MENA,   quien  había   tenido  con el citado JORGELINO  MORENO  R.  varios  conatos  de  pelea.  Entre  JULIO  CESAR  CUESTA  y PALACIOS  MENA   se  suscitó un rápido altercado, que desencadenó en una refriega,  en  el  curso  de  la  cual  éstos  se  causaron  heridas  recíprocas con arma  cortopunzante.   JULIO   CESAR   CUESTA  MORENO  falleció  al  poco  tiempo,  a  consecuencia de dichas lesiones.   

2.             La  Fiscalía  Primera  de  la  Unidad  Especializada  de  Quibdó abrió la correspondiente investigación,  en el  curso  de  la  cual  escuchó  en  declaración  a los testigos  y vinculó  mediante  diligencia  de  indagatoria  a  HECTOR  EMILIO PALACIOS MENA. El 12 de  septiembre  de  1995,  al  resolver  su  situación  jurídica,  se  abstuvo  de  imponerle  medida  de  aseguramiento,  por  considerar que pudo haber actuado en  circunstancia  excluyente  de  antijuridicidad.  El 7 de enero de 1997, la misma  Fiscalía  calificó  el mérito del sumario, mediante resolución de acusación  en  contra de PALACIOS MENA, como autor del delito de homicidio, y lo sometió a  medida de aseguramiento de detención preventiva.   

3.  En  la etapa del juicio le correspondió  conocer  al  Juzgado  1º.   Penal  del  Circuito  de Quibdó. Realizada la  audiencia  pública,  el  procesado  fue absuelto, pues según el Juzgado había  actuado  en  legítima  defensa  de  su  vida.  Impugnada  esta decisión por la  Fiscalía,  el  Tribunal  Superior  de  Quibdó la revocó y condenó a PALACIOS  MENA  a  la  pena  principal  de  25  años  de  prisión  y  a  la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por el término de 10 años,  como  autor  responsable  del  delito  de homicidio en la persona de JULIO CESAR  CUESTA MORENO, mediante sentencia del 10 de diciembre de 1997.   

LA  DEMANDA   

El   recurrente  anuncia  dos cargos en  contra de la sentencia atacada.   

Primer  cargo.   Se  apoya en la causal  primera  prevista  en  el  artículo  220  del  C.  de P. P. Lo enuncia así: la  sentencia  es  violatoria  de los artículos 29 de la Constitución Nacional, 2,  4,  y  29-4  del  Código  Penal,  así   “como  algunos  principios  generales   del   derecho,   normas   que   establecen   en   materia  penal  la  favorabilidad”.   

Luego  de  formular el cargo, transcribe las  normas  presuntamente  violadas  y  cita  algunos  apotegmas  que podrían tener  relación  con  el   principio  in  dubio  pro  reo,  con  el  derecho a la  legítima   defensa   y   con   la  valoración  crítica  del  testimonio.  Por  último,  señala que   

“Como esta resolución ( la sentencia de  segunda  instancia)  fue  resuelta  en perjuicio de quien sostiene que actuó en  legítima  defensa,  y  no  se  le  pudo  demostrar lo contrario la decisión es  contraria  a  derecho,  pues  quebranta  postulados de la Carta Fundamental, del  código  penal,  del  código  de procedimiento penal y principios generales del  derecho.  Como  consecuencia  de lo anterior es evidente que el Ad quem lesionó  garantías fundamentales de rango Constitucional y Legal”.   

Segundo  cargo.  Invoca la causal 3ª. y con  base   en   ella   presenta  realmente  dos  cargos:  I.  Sentencia  dictada  en  juicio   viciado  de  nulidad,  por  la  inactividad  del defensor. II. Las  pruebas  en  la  investigación,  son  causa de nulidad, ya que “…es nula de  pleno   derecho,  la  prueba  obtenida  con  violación  al  debido  proceso”.   

Sobre este tema, en primer término solicita  casar  la  sentencia  y  absolver a su defendido, y en segundo lugar, en caso de  que  no sea aceptada la legítima defensa, pide se tenga en cuenta lo pertinente  al cargo segundo.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1. La demanda de Casación presentada por el  señor  defensor  de  HECTOR  EMILIO  PALACIOS  MENA  habrá de ser rechazada in  límine  por no reunir los requisitos formales previstos en el artículo 225 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  y  en consecuencia se declarará desierto el  recurso, tal como lo autoriza el artículo 226, ibídem.   

El  libelo  casacional  en estudio se aparta  notoriamente  de  las  exigencias teóricas normativas y de la técnica que rige  este  extraordinario  recurso. El escrito carece de claridad y  precisión,  no  señala  los fundamentos del disenso frente a la sentencia, ni desarrolla en  forma alguna los cargos  formulados.   

1.1.  El demandante dice que apoya el primer  cargo  en  la  causal primera, pero se queda en su enunciación genérica: “La  causal  primera  del  código  de  procedimiento  penal  en el artículo 220 por  considerar  la  sentencia  violatoria de los artículos 29 de la C. N. y 2, 4, y  29-4, del código penal…”.   

A más de lo anterior,  no indica si la  presunta  violación de las normas sustanciales tuvo ocurrencia por vía directa  (causal  primera,  cuerpo  primero) o por vía indirecta (causal primera, cuerpo  segundo).  Sin  embargo,  aunque  pareciera  sugerir  que plantea una violación  directa,  omite  señalar el sentido de la misma, es decir, si se trata de falta  de  aplicación  de  la  norma,  de  aplicación  indebida  de  la  misma,  o de  interpretación errónea.   

Si  bien  al  final  de  la  presentación  del   primer  cargo  pareciera  dar  a  entender  que  podría  aludir a la  violación  indirecta, ya que su discurso hace referencia al aspecto probatorio,  la  verdad  es  que  también  incurre  en  fallas,  primero porque no afirma en  concreto  a qué medios probatorios apunta, y segundo por cuanto no indica si el  error  que  vislumbra  es  de  hecho,  por falso juicio de existencia, por falso  juicio  de identidad  o por falso raciocinio frente a las reglas de la sana  crítica,  o  si  se  trata  de  un  error  de  derecho,  por  falsos juicios de  convicción          o         por         falsos         juicios        de  legalidad.         

1.2. De manera subsidiaria presenta el censor  un  segundo  cargo,  a  la  luz  de  la  causal tercera. Lo hace consistir en la  violación  al derecho de defensa, por la inactividad del abogado defensor en la  etapa   de   la  instrucción.  Este  cargo,  igualmente,   se  queda   huérfano  de  desarrollo y  demostración, pues la crítica que anuncia el  casacionista  carece  de  contenido,  toda  vez   que no  demuestra la  relación  que pueda existir entre la falta de actividad del defensor  y el  sentido  adverso  del  fallo  atacado,  no prueba qué fue aquello que no hizo o  pudo  haber  hecho   el  abogado  para  así  señalar, luego, que una  distinta  asesoría o una diferente estrategia hubiera logrado un resultado más  benigno para el procesado.   

                                    

         

         1.3.  Al  amparo  de  la misma causal tercera, el casacionista como  que  quisiera  insinuar  un  segundo cargo, cuando transcribe la parte final del  artículo  29 del Estatuto Superior: “ …Es nula, de pleno derecho, la prueba  obtenida   con  violación al debido proceso”, para después concluir que  “  en nuestro caso es evidente que las pruebas en la investigación, son causa  de nulidad”.   

         

         Este  presunto  cargo, que no alcanza a adquirir entidad  dada  su  precaria  enunciación,   se   halla  completamente  vacío  de la  correspondiente  argumentación  jurídica.  En  primer  lugar, el demandante no  indica  de manera concreta cuáles son los elementos probatorios  afectados  por   el   falso  juicio  de  legalidad;  en  segundo  lugar,  no  muestra,  con  precisión,     cuáles    son   las   normas   probatorias   supuestamente  quebrantadas;   y,  finalmente, no señala la manera como  el error en  el  tratamiento  de  la  disposición  probatoria  pudo  haber  contribuido a la  violación  de  una  norma sustancial concreta y específica,  ni demuestra  la  influencia   de  la hipotética equivocación  en el  sentido  y  fundamento de la sentencia impugnada.    

         

         2.  Todas estas fallas impiden el estudio a fondo de la demanda que  estudia  la  Sala  y la inhiben de ampliar su esfuerzo puesto que de conformidad  con  el  principio  de  limitación  previsto en el artículo 228 del Código de  Procedimiento   penal,    no   le   es  dado   a  la  Corte  corregir,  complementar  o   de  cualquier  otra  forma  suplir  al  recurrente  en la  confección de la demanda de casación.   

         

         Por  último,  importa  recordar que como las sentencias producidas  en  las instancias se encuentran precedidas de la doble presunción de acierto y  legalidad,  le  corresponde  al  proponente en casación probar la existencia de  protuberantes  y  manifiestos  yerros  en  la sentencia, y no reducir su tarea a  simplemente  sentar  su  opinión  sobre  la  prueba  para  oponerla al criterio  judicial.   

         

         Como  la  demanda  analizada  no  reúne  las  exigencias  formales  mínimas,  se impone su rechazo y, por supuesto, la declaración de desierto del  recurso   de   casación.                          

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la Corte Suprema de  Justicia,  Sala de Casación Penal,   

         RESUELVE   

         1.   Rechazar  in  límine  la demanda de casación presentada  por  el  defensor  del  ciudadano   HECTOR EMILIO PALACIOS MENA , contra la  sentencia  de  segunda  instancia proferida  el 10 de diciembre de 1997 por  el Tribunal Superior de Quibdó.   

         

         2.  Declarar  desierto el recurso y devolver el proceso al Tribunal  de origen.   

         

         3.  De  conformidad  con  lo  dispuesto por el artículo 197 del C.  de  P. P., contra esta decisión no procede recurso alguno.   

         

                  Comuníquese  y cúmplase.   

Edgar    Lombana  Trujillo   

Fernando  E.  Arboleda  Ripoll             Jorge  E.  Córdoba     Poveda                       

Carlos   A.   Galvez   Argote                    Jorge  A.  Gómez  Gallego                             

Mario    Mantilla   Nougues                    Carlos  E.  Mejía  Escobar                     

Alvaro   O.   Pérez  Pinzón                  Nilson Pinilla Pinilla   

        Teresa Ruíz Núñez   

Secretaria   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *