14408en1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     N°  14408   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

MAGISTRADO PONENTE  

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No.011  

Santa Fe de Bogotá, D.C., treinta y uno (31)  de enero del año dos mil (2000)   

VISTOS  

                             

Se  pronuncia  la Sala sobre el aspecto  formal  de  la  demanda   de  casación  presentada por el defensor de JOSE  JAIRO  JOVEN  HENAO,  con  el  propósito  de  definir  si  puede ser admitida o  no.   

                     

          HECHOS Y ACTUACION  PROCESAL   

                               

El  23  de  junio  de 1996, en el barrio Los  Pinos   de   la   ciudad   de  Pereira,  EULISES  JIMENEZ  AGUIRRE  –  también  conocido como Jorge Andrés  Cardona  Aguirre-  fue  agredido  con  arma  de  fuego  por  una  persona que se  transportaba  como parrillera en una motocicleta de color blanco. El atacante se  detuvo  frente  al  establecimiento de comercio donde se hallaba la víctima con  un  amigo  y  le  hizo dos disparos, el último de los cuales la hirió. JIMENEZ  AGUIRRE  fue  atendido  en el Hospital San Jorge. Poco después, cerca del lugar  de  los  hechos, fueron capturados JHON JAIRO JOVEN HENAO y WILSON ALBERTO DUQUE  VALENCIA,  luego de que arbitrariamente penetraran en la vivienda número dos de  la  manzana  uno del sector mencionado y arrojaran dos armas de fuego a un techo  aledaño.                                                            

El  13  de  noviembre  de 1996, la Fiscalía  5ª.   de  la  Unidad  de  vida de Pereira acusó a JOSE JAIRO JOVEN HENAO,  como  presunto responsable de autoría de los  delitos de homicidio tentado  y  porte  ilegal  de arma de defensa personal. La investigación con respecto al  otro    agresor    fue    adelantada    separadamente    en    razón    de   su  minoridad.                                           

Posteriormente, el 19 de septiembre de 1997,  el   Juzgado   2º.   Penal  del  Circuito  de  Pereira   dictó  sentencia  condenatoria  en  su  contra  por  los  delitos  imputados  en la resolución de  acusación.  Le  impuso  13  años  y  6  meses  de  prisión, interdicción del  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  durante 10 años y el pago del  equivalente en moneda nacional a 50 gramos oro.   

El 10 de noviembre de 1997, el  Tribunal  de Pereira confirmó la decisión en su integridad.   

         

          LA DEMANDA   

1.  El demandante determina  los hechos  juzgados,  los  actos  y  diligencias  procesales  que  agotaron  los  despachos  judiciales antes de adoptar las decisiones de instancia.   

                 

2. Aduce que invoca como causal de casación  la  del  numeral  primero  del  art.  220  del  C.  de. P. P., precisando que la  violación  de  la  ley sustancial proviene de error de hecho en la apreciación  de las pruebas. Fundamenta el cargo así:   

         

2.1. El fallador condenó a JOSE JAIRO JOVEN  HENAO  “con  base  en  unas  pruebas indirectas”,  a  las  que  les  dio  “un  alcance  que  no tenían”, para dar por demostrada la  culpabilidad,   mientras  en  el  proceso  aparece demostrada su inocencia.   

Luego  de  aseverar que la sentencia atacada  basó  su  decisión  en   “casualidades que a  diario  ocurren”, sostiene que considera “peligroso     condenar     a     un    ciudadano    por    meras  coincidencias”.   

              

2.2. Con las anteriores apreciaciones colige  que  el  Ad-  Quem no les dio a las pruebas el sentido que les correspondía con  arreglo  a  la lógica y a  la experiencia, y agrega que de ellas emergía,  al   contrario,  y  en  forma  latente,   la  duda  en  torno  de   la  autoría.   

              

2.3. Sobre el informe policivo y su posterior  ampliación   transcribe   un   aparte   para  precisar  que  allí  existe  una  “gran  duda” respecto de  la  captura  que se dice se efectuó en  la vía pública, cuando  por  otra  parte  se  refiere  por los moradores de la residencia de la familia Duque  que  los fugitivos entraron ilegalmente a la habitación para arrojar sus armas.  Critica  la  poca  importancia  que le dio el fallo a la contradicción anotada,  para   afirmar:   “Por  lo  menos  la  defensa  especuló  sobre  lo que pudo haber pasado, especulaciones  que   debo   insistir    no   resultan  del  todo  descabellado”  (  resalta  la  Sala  ).       Y     añade:  “Aprovecho  para  aclarar  que en ningún momento di a entender  que   hubiera   existido   un   arreglo   entre   la   familia   Duque   y   los  policiales”.   

               

2.4.  En  su  sentir, el testimonio de   ILUZ  VANESSA  MAYORGA  DUQUE  es  el  que  “ mayor  credibilidad  merece”,   al  paso  que  el  dictamen de balística número 259 no contiene nada diciente.   

                 

2.5. Luego de señalar a la Corte que reitera  lo   expuesto  “en  el  resumen  presentado  en  la  audiencia  pública”,  procede a indicar como normas  vulneradas  los artículos 246, 247, 249, 254, 294 y 445  del C. de. P. P.,  respecto de los cuales se limita a transcribir su texto.   

                 

2.6.  Termina  solicitando  a  la  Corte que  califique    la    sentencia    de    segunda    instancia   como   “injusta”  y   absuelva  de todo  cargo a su defendido.   

                               

          ESCRITO  DE LOS NO  RECURRENTES   

La  Procuradora  150  en  lo  Judicial Penal  refuta   el   escrito  de  la  defensa  de  la  siguiente  manera:  “Esta  Agencia  del  Ministerio Público es de la opinión que la  demanda  adolece  de  técnica  y  por  lo  tanto  no  debe  admitirse,  ya  que  no  reúne  los  requisitos  formales  establecidos  en  el  artículo  225  del C. de. P. P., puesto que, el  escrito  presentado contiene una indebida acumulación de pretensiones y adolece  de  la  proposición  jurídica  completa  lo que torna el escrito en un alegato  propio  de  las instancias, más no se ajusta a la técnica propia de casación.  En  consecuencia  esta  Agencia del Ministerio Público es de la opinión que la  demanda  no  debe  ser  admitida  porque  no  contiene  un ataque a la sentencia  ceñido a la técnica de casación”.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  SALA           

         1.  La  demanda  cuyo  examen  se  realiza omite el cumplimiento de  varias  reglas de estricta observancia en sede de casación. Por tanto, no tiene  la  fuerza  necesaria  que  permita  impulsar más allá el trámite del recurso  extraordinario.   

          2.  Conforme con el contenido de la normatividad procesal penal que  regula  el  recurso  de  casación, la violación indirecta de la ley sustancial  por  error de hecho implica el análisis estricto, claro y preciso de la prueba.  Tal  estudio,  además, significa exponer y explicar si el yerro consiste en que  se  ha omitido la apreciación de los medios demostrativos, o si en la sentencia  se  ha  acudido a medios inexistentes o si  hechos que generan prueba   han sido tergiversados. Esto no fue atendido por el casacionista.   

         3.  Para desarrollar el cargo, el Letrado debe evidenciar  los  equívocos  del  Juez.  Esto  tampoco  lo  hizo el recurrente, quien se redujo a  mostrar  sus  interpretaciones, por ejemplo, cuando, sin probar errores patentes  en  el análisis del Juzgador,  afirma que determinado testimonio es el que  merece  mayor  credibilidad, cuando  quiere demeritar el valor de la prueba  de  balística  sin  señalar a fondo yerro  judicial alguno  y, sobre  todo,   cuando,  con  palabras  textuales,  que traslada de sus actuaciones  anteriores  dentro  del  proceso  al  sustento  del  recurso, dice: “Por  lo  menos  la  defensa  especuló  sobre  lo que pudo haber  pasado,  especulaciones  que  debo insistir no resultan del todo descabellado”  (Fl. 56. C. 7 ). Como mucho se ha dicho y escrito, el  sólo  hecho  de  presentar  a  la  Corte  una  opinión  para  oponerla  a  las  afirmaciones  judiciales de las instancias, no es instrumento válido en materia  de casación.   

                        4.  La  sustentación   del   recurso   con   afirmaciones   genéricas   como  aquellas  consistentes  en  que el error recayó en pruebas indirectas o que los medios de  convicción  no  fueron valorados con arreglo a la lógica y la experiencia, sin  entrar  a  precisar  cuáles fueron los indicios a los que se les dio un alcance  que  no  tenían,  ni  establecer  por  qué  se  desconocieron  las  reglas que  gobiernan  la  sana  crítica,  es una manera de atacar el fallo de segunda  instancia   que   no   cumple   con   la  técnica  del  recurso,  como  pasa  a  precisarse.   

         

          4.1.  Como  se  ha  dicho  bastante,  cuando  la  inconformidad  del  demandante  apunta  a  la  prueba indiciaria, ante todo le compete afirmar si se  dirige  contra  el  hecho indicador, fuente del indicio, o contra la inferencia,  es  decir,  la  conclusión  fruto  de la elaboración mental del Juzgador. Esta  tarea  tampoco  la  cumplió el censor. Y de allí en adelante sus omisiones son  mucho  más  perceptibles,  pues  si  no  especificó  contra  qué  dirigía su  preocupación,  menos podía, en concreto, determinar si acudía, por ejemplo, a  errores  de  hecho  o  de  derecho frente al hecho indiciante, o a errores en la  inferencia o  raciocinio.   

         

          4.2.  Si  el  proponente  en  casación  no  está de acuerdo con el  estudio  realizado  por  el  Juzgador  porque  cree  que  ha  faltado  a la sana  crítica,  le  corresponden  varias  operaciones, entre ellas, fundamentalmente,  por  ejemplo,  señalar  los hechos objetivos que fueron asumidos por el Juez en  forma  equivocada (violación indirecta por equívoca valoración ) o mostrar, y  esto  muy  eventual y excepcionalmente, que el Funcionario Judicial ha dejado de  lado  el valor probatorio que la ley otorga a esta o a aquella prueba; porque le  niega  tal  valor;  porque  no  le  da  el  que le corresponde, por exceso o por  defecto;   porque  choca  con  las  reglas  que  regulan  su incorporación  (violación  indirecta  por  error  de  derecho  producto  de un falso juicio de  legalidad  o de convicción ), o, finalmente, porque invoca una tarifa legal que  no existe.  Esto tampoco lo hizo el señor defensor.   

         

          4.3.  Dentro del mismo tema, la sana crítica, si el censor no está  de  acuerdo  con  la desplegada por el Juez, tiene que demostrar fehacientemente  que  este  vulneró una o varias reglas de la experiencia, una o varias leyes de  la  ciencia o uno o varios principios de la lógica y, obviamente, decir cuál o  cuáles,  por  qué  y,  por  último,  decir  cuál o cuáles de ellas eran las  aplicables y por qué.   

         

          5.  De otra parte, el censor señala varias normas como objeto de la  vulneración  que predica del Juez: los artículos 246, 247, 249, 254, 294 y 445  del  C. de. P. P., pero no dice cuáles de ellas estima “sustanciales”   y  cuáles  “procesales”,  con el resultado obvio que no haya establecido la  relación   de   fundamento   a   consecuencia   entre  las  normas  “medio”  vulneradas   (procesales)  y las normas “ fin” desconocidos en el fallo  ( sustantivas ).   

          6.  En pluralidad de oportunidades el censor se refiere al principio  In  dubio  pro  reo,  vgr.  cuando  dice  que el Ad-Quem desestimó  las  pruebas  o  no  les  dio  el  verdadero  sentido  con  arreglo  a la lógica y a la experiencia,  mientras  tales  pruebas,  como  “…mínimo dejaban  latente  la duda sobre la autoría de mi defendido en el hecho…”  (Fl.  55  C.  7  ), y cuando, tras ocuparse de un informe y de dos  declaraciones  policiales,  material  que considera contradictorio, concluye que  “…no  podían las instancias más que aceptar que  sobre  la  responsabilidad  del  sindicado  sobrevivían  serias  dudas, que por  mandato   legal   conllevarían   a   una  sentencia  absolutoria” (Fl. 57 C. 7 ).   

          En  este  punto,  el  censor no solo incurre en la falla de dejar en  manos  de  la  Corte  el  que  concluya  si el Ad- Quem desestimó la prueba, es  decir,  si  no  la analizó, o si, en vez de ello, la atendió pero no le dio el  verdadero  sentido con arreglo a la lógica y la experiencia, pues que tal labor  compete  al  casacionista,  sino  que, además, por ejemplo, no propuso casar la  sentencia  con  base  en violación indirecta por error de derecho habida cuenta  de  que  el  Juzgador  reconoció la existencia de duda con fundamento en el haz  probatorio  y  se  abstuvo  de  aplicar  el artículo 445 del C. de. P. P. en su  última  parte,  o  casarla  con base en violación indirecta por error de hecho  debido  a  que  el  Juzgador  ignoró  la  existencia  de  la  duda manifiesta y  razonable, partiendo de las pruebas.   

          7.  Por  último,  dígase  que  el  casacionista  pidió a la Corte  “calificar         como         injusta”  la  sentencia  demandada,  reparar  el agravio inferido con la determinación, casar  el  fallo,  absolver  al  procesado  y  ordenar  su  inmediata libertad. Importa  precisar,  y  ello  no  obedece a la pura “ forma”, que cuando se recurre en  casación  se exige la quiebra del fallo por “ilegalidad” del mismo y no por  su  “injusticia”   pues  a  la  Corte,  en estricto sentido, le compete  solamente  revisar la sentencia a la luz de la normatividad. Para los fallos “  injustos”   la  ley  prevé  otros  mecanismos,  entre  ellos  la  acción  de  revisión.   

          Por omisión de las formas propias de la  demanda, esta debe ser rechazada.   

         

             En mérito de lo expuesto, la Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Rechazar  in límine la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de  JOSE  JAIRO  JOVEN HENAO. En consecuencia, se  declara      desierto     el     recurso     extraordinario     de     casación  interpuesto.   

                Contra esta providencia no  procede recurso alguno.   

              Cópiese  y  Cúmplase   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL          JORGE ENRIQUE  CORDOBA     POVEDA                         

CARLOS   A.   GALVEZ  ARGOTE                     JORGE A.  GOMEZ GALLEGO                     

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                    CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                     

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON         NILSON PINILLA  PINILLA                                           

TERESA     RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria   

    

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