14378abr

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 14378  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

  MAGISTRADO  PONENTE   

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No. 061  

                                Santa Fe de  Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de abril del año dos mil (2000).   

VISTOS  

El  21 de mayo de 1997, el Juzgado Promiscuo  del  Circuito  de  Floridablanca ( Santander ) declaró responsable de tentativa  de  homicidio  y  de  porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal a JOSE  ANTONIO  OLARTE  VANEGAS ( alias “Chepe” ), a título de coautor. Le impuso,  entonces,  prisión  de  210  meses,  interdicción  de  derechos  por  el mismo  término,  el  pago  de  200  gramos  oro o su equivalente en moneda nacional en  razón  de  daños  materiales  y  de  50  gramos oro o su equivalente en moneda  nacional  como  indemnización  de los daños morales, con destino a cada una de  las  víctimas,  los señores  Argemiro Carreño Larrota y José Díaz  Luna.  Así  mismo, le negó el derecho a la condena de ejecución condicional y  reiteró la orden de captura.   

Apelado  el  fallo  por  la defensa, el 6 de  noviembre  de  1997  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  lo  confirmó pero  disminuyendo la pena de interdicción a 10 años.   

El  defensor interpuso casación y presentó  la  demanda  correspondiente.  Ahora,  la Sala se pronuncia sobre los requisitos  técnicos y formales de esta para decidir si la acepta o no.   

ANTECEDENTES   

El  25  de diciembre de 1993, en horas de la  noche,  ARGEMIRO  CARREÑO  LARROTA  y JOSE DOLORES DIAZ LUNA, se dirigían a la  casa    del    primero   de   ellos,   ubicada   en   la   vereda   ‘Blanquiscal’  del  municipio  de Piedecuesta. Poco  antes  de  arribar  a  la  misma,  fueron  sorprendidos por FELIX ANTONIO OLARTE  TORRES,  JOSE  ANTONIO  y JAIME OLARTE VANEGAS, quienes armados de machetes  y  un  revólver los atacaron. Como consecuencia del ataque, Argemiro quedó con  deformidad  física  de  carácter  permanente  en  el  rostro  y  perturbación  funcional  del  órgano  de la aprehensión de la mano izquierda, mientras   Díaz Luna sufrió deformidad física permanente.   

                                       

ACTUACION PROCESAL  

La investigación de los hechos fue iniciada  por  el  Juzgado  Penal  Municipal de Piedecuesta y proseguida por la Fiscalía.  Esta  cerró,  y  calificó  el  mérito  del sumario con acusación contra JOSE  ANTONIO  OLARTE  VANEGAS  por  concurso  de  delitos de tentativa de homicidio y  porte  ilegal  de  arma de fuego de defensa personal y precluyó la instrucción  con  respecto  a  FELIX  ANTONIO  OLARTE  TORRES  y  JAIME  OLARTE VANEGAS. Esta  decisión   fue   ratificada  en  segunda  instancia,  luego  de  la  apelación  interpuesta por la defensa del enjuiciado.   

La  etapa del juicio tuvo como resultado las  dos sentencias ya reseñadas.   

LA  DEMANDA   

1. El casacionista invocó la causal primera  de  casación, violación indirecta de la ley sustancial por error manifiesto de  las  reglas  de  la sana crítica,  y pidió a la Corte dar cumplimiento al  numeral  1º.  del artículo 229 del C. de. P. P. Añadió que el Tribunal   había  llegado  a esa infracción al no reconocer “que el delito cometido era  de  lesiones personales y por lo tanto, dejó de aplicar los artículos 331, 332  y 333 del Código Penal”.   

2.  En  el  desarrollo  del  cargo  hizo una  extensa   alegación   para   cuestionar   el  por  qué  el  Ad-Quem  “creyó  absolutamente   en   la  narración  hecha  por  las  víctimas”,  cuando  sus  afirmaciones   son   contradictorias,   mendaces   y   confusas.  Especificando,  escribió:   

a) No se podía confiar en la declaración de  las  presuntas víctimas, porque JOSE DOLORES DIAZ LUNA inicialmente afirmó que  los  agresores  eran  FELIX  ANTONIO  OLARTE  TORRES y sus dos hijos,  JOSE  ANTONIO  y  JAIME  ANTONIO OLARTE VANEGAS. En términos del mismo Díaz Luna, la  noche  estaba oscura y por la voz de José Antonio pudo adivinar  de quién  se  trataba,  de  donde  se  concluye,  del  contexto  de  sus  palabras, que no  identificó  a  nadie.  Como  el  mismo  declarante  en  intervención posterior  aseveró  sin  titubeos  que  el  número de agresores fue de cinco y que logró  identificar  a  Félix  Antonio y sus dos hijos, se deduce de la comparación de  las dos versiones que son contradictorias.   

b)  ARGEMIRO  CARREÑO LARROTA contó que la  noche  estaba  oscura  y  que  a  pesar  de todo pudo establecer que los autores  fueron     OLARTE     TORRES     y    sus    dos    hijos,     ‘CHEPE’         y         ‘JAIME’.   

                            c)  CARLOS  JULIO  CARREÑO nombró como responsables a FELIX, JOSE,  JAIME   OLARTE,   la   esposa   de   ‘CHEPE’  y  a  otros  de  los que no conocía los nombres.  Lo  dicho  por   este   testigo   de   oídas   y   por   las   víctimas,  permite  apreciar  la  existencia  de  contradicciones  en cuanto al  número de personas  participantes en el suceso.   

  d) EFRAIN CARREÑO LARROTA después de  narrar  lo referido por su hermano ARGEMIRO, señaló entre los cinco directores  de la agresión a FELIX OLARTE.    

e) HECTOR DIAZ puso en boca de ARGEMIRO la  afirmación  según   la cual los atacantes fueron FELIX, los hermanos JOSE  ANTONIO y JAIME, y un yerno de FELIX.   

f) CARREÑO LARROTA y DIAZ LUNA manifestaron  que  también  fueron  víctimas en su patrimonio, pues resultaron despojados de  todas  sus  pertenencias,  incluida  la  suma de trescientos y cuatrocientos mil  pesos  que  llevaban  aquella  noche.  Pero  es  el mismo ARGEMIRO quien ante la  Fiscalía  explicó  que  el  día 25 no salió a ninguna parte “porque uno es  pobre,  para  salir  a fiestiar”  y que por la tarde se fue para donde su  mamá  a  llevar unas yucas. En la interpretación literal del texto reproducido  “campea  la  mentira  entre  lo afirmado del despojo del dinero y lo explicado  por su precaria situación económica”.   

                g)  Lo  constatado en la  inspección  judicial  quiere  decir  que si JOSE ANTONIO OLARTE VANEGAS hubiera  estado  merodeando  el  lugar  en  compañía  de  sus  familiares en espera del  momento    oportuno    para    atacar,    lo   hubiesen  descubierto  los  vecinos  que  tenían  sus  moradas  muy cerca del lugar donde  ocurrieron  los  hechos.  Con  lo anterior, se desvirtúa la asechanza propuesta  por los heridos.   

h)  Pese  a  las contrariedades anotadas, la  sentencia  aceptó  las  declaraciones de ARGEMIRO CARREÑO y JOSE DOLORES DIAZ,  tomándolas   como  verdaderas  para  confirmar  la  sentencia,  sin  el  debido  inventario    crítico,    con   violación   de   las   reglas   de   la   sana  crítica.   

                               

                    i) También  dice  el  demandante   que  el Tribunal reconoció que entre su defendido y  las  víctimas  hubo  un  enfrentamiento  y  que  el primero igualmente recibió  heridas  en su humanidad.  Las atestaciones del sindicado adquieren firmeza  si  se  tiene en cuenta que cuando fue resuelta la situación jurídica de JAIME  OLARTE  VANEGAS  el ente acusador se abstuvo de proferir medida de aseguramiento  en  su  contra   por  no  hallar  mérito  probatorio  que comprometiera su  responsabilidad   en   las  lesiones  sufridas  por  ARGEMIRO  y  JOSE  DOLORES,  pronunciamiento  judicial que de contera  desmiente las afirmaciones de las  víctimas.  Si  la  Fiscalía  desvinculó  de  la investigación al hermano del  procesado,  con ello demuestra que las versiones de los lesionados son mendaces.   

j)  Añade  el  libelista  que no es posible  desestimar  aquellas  circunstancias  objetivas  que sirven como elementos   para   calificar   el   hecho  de  tentativa, o “para  variar   su   calificación   como   en  el  caso  que  nos  ocupa  de  lesiones  personales”,   hechos  que  sí  fueron  dejados  de  lado  por  la  sentencia  censurada.   

                        Tales  circunstancias,  agrega,   son  las  heridas  que  presentaba  el procesado  cuando  fue examinado por el médico forense dos días después de ocurridos los  hechos,  lesiones  que  comprueban  que  fue  efectivamente   atacado   y   que   sufrió  agresiones en un combate imprevisto,  originadas  en  la  enemistad de los CARREÑO LARROTA contra los OLARTE VANEGAS,  sentimiento  procedente desde la autoeliminación del consanguíneo de aquéllos  en  la  casa de FELIX ANTONIO OLARTE TORRES. De esas heridas también dan cuenta  el   agente  ALBERTO  PAYAN,  los  padres,  hermanos  y  esposa  del  procesado.   

k) Sigue: es cierto que el acriminado aceptó  que  la  noche  de los hechos portaba revólver y machete, pero las reglas de la  experiencia  enseñan  que  los  campesinos  por  sus  faenas se proveen de esos  elementos,  sin  que  ello  permita  afirmar  que siempre van acompañados de la  intención  de matar. Las armas las portan porque el medio lo exige y así es la  costumbre.  Por  ello, sin embargo,  no puede afirmarse tajantemente que su  representado  aquella  noche   tuviese  como único fin la agresión de las  víctimas, pues el encuentro fue casual, repentino y sorpresivo.   

l)  El  Tribunal  al  emitir la sentencia se  valió  de  aspectos  tales  como  la  clase de armas utilizadas, los sitios del  cuerpo  vulnerados  y  el  número de golpes, para deducir de ellos el mérito y  calificar  la  conducta  del  procesado  como tentativa de homicidio, cuando las  heridas  se produjeron por la reacción inmediata e intempestiva de JOSE ANTONIO  OLARTE  VANEGAS en la oscuridad de la noche para defenderse él mismo y proteger  a su esposa e hijo.   

ll)   El  sentenciador  de  segundo  grado  concluyó  equivocadamente que la conducta se inscribía  en los artículos  323  (modificado por la ley 40 de 1993) y  22  del C. P., este último  como   tipo   amplificador,   cuando   ha   debido   aplicar  las  disposiciones  correspondientes a las lesiones personales.   

m)  El actor termina diciendo que fueron  transgredidos  por  el Tribunal los artículos 247, 254, 289, 291, 292 y 294 del  C.  de.  P.  P.,  equivocación  que  lo llevó,  con desmedro de la verdad  material  tergiversada,   a  dejar de aplicar los artículos 331, 332 y 333  del  C.  P.  Por  este motivo, culmina,  se debe aplicar el numeral 1° del  art. 229  del  C. de. P. P.   

                            CONSIDERACIONES DE LA SALA   

1.  Iniciando  la  lectura  de la demanda se  advierte  que  no  reúne  el  requisito  establecido  en el numeral segundo del  artículo  225  del Código de Procedimiento Penal, pues el relato de los hechos  no  se  circunscribe  a  los  que  fueron objeto de la sentencia. El defensor se  dedicó  a  hacer  su propia composición de lo acontecido, dándole prioridad a  sus  puntos  de  vista. Tal variación y planteamiento no se ajusta al requisito  legal que contiene la norma en cita.   

2. La falta de claridad  y precisión en  el  reproche   indujo  al  demandante  a  faltar  a  la  técnica,  como se  establece con el examen que sigue:   

a) Si lo pretendido era atribuir al Tribunal  un  error en la denominación jurídica del ilícito, pues que el actor habla de  lesiones  en  vez  de tentativa de homicidio,  ha debido acudir a la causal  tercera,   por   cuanto   ese  yerro  sólo  puede  ser  subsanado  mediante  la  declaratoria de nulidad desde la calificación.   

b)  El error del casacionista se extiende al  desarrollo  del  único  cargo  formulado.  En  efecto,  mientras  afirma que se  condenó  al  procesado  por  tentativa  de  homicidio  siendo que se trataba de  lesiones  personales,  lo  que implica que el Tribunal no aplicó los artículos  331  a  333  del  C.  P.,  también  expone que “la intención de JOSE ANTONIO  OLARTE  VANEGAS aquella noche del 25 de diciembre de 1993 cuando sorpresivamente  se  encontró  frente a frente con ARGEMIRO CARREÑO LARROTA y JOSE DOLORES DIAZ  LUNA  no  fue otra que la de defenderse  contraatacando produciéndoles las  lesiones   descritas  por  el  médico  legista”.  Estos dos asuntos  corresponden  a  distintos ámbitos, son excluyentes y, por tanto, no pueden ser  aducidos dentro del mismo cargo.   

Pasó  por  alto  el  casacionista que no es  posible  mezclar  dentro  del mismo cargo reproches que corresponden a distintas  causales,  pues  cada  una  tiene  fundamentos  diferentes, se rige por precisas  reglas técnicas y le pertenecen consecuencias jurídicas diversas.   

c)   Cuando   se   plantea   error  en  la  denominación  jurídica  se parte del supuesto que se admite la responsabilidad  frente  a  una  adecuación  típica  diferente,  falencia que se remedia con la  anulación  y no con una sentencia absolutoria de remplazo, que es lo solicitado  por  el  censor  cuando  sostiene  que  la prueba revela que la intención de su  representado “no fue otra que la de defenderse contraatacando”.   

                             d)  La  fundamentación   que  proporcione el casacionista  debe  evidenciar  un error  protuberante  del  Juez  y   la        trascendencia       del       mismo       en   la     ley  sustancial.  Ese propósito no se logra diciendo, por  ejemplo,  como  lo  hace  el demandante, que una regla de la experiencia, la que  denomina  “de  la  enemistad”,  enseña  que las  malas relaciones  anteriores  de  dos familias indican que en el futuro necesariamente se produzca  un  desenlace  en  el mismo sentido y, menos, que esa regla pueda ser demostrada  por  la  “literatura”,  al  estilo  de Shakespeare en “Romeo y Julieta”.   

Cuando  el  reproche se dirige hacia la sana  crítica  empleada   por  el Juez, le compete al defensor señalar la regla  de   la   experiencia,   el  principio  científico  o  la  ley  de  la  lógica  indebidamente  utilizada  y,  naturalmente,  también  le  corresponde demostrar  cuál  o  cuáles  de  ellas  eran las  apropiadas para dilucidar el asunto  debatido.    

El proponente  se aleja de ello. Leída  la  demanda,  se  halla  palpable  que  se ciñe a escribir expresiones de corte  libre,   de   su   propia   acuñación,   acompañadas   exclusivamente  de  su  particularísimo  interés,  con  lo  cual se desvincula de las exigencias de la  casación  pues  esta  requiere  prueba  de    las falencias  judiciales  y  no  planeamientos  singulares  que tienen por finalidad buscar la  comparación  de  las  palabras  judiciales  con los criterios del censor.    

e)  El actor se refiere a la resolución que  definió  la situación jurídica y apunta a errores en la misma. Como es claro,  ello  es  inconcebible en casación pues en esta sede la tarea tiene que ver con  la  sentencia  de  segunda  instancia  y, eventualmente, con la de 1er. grado en  tema  de  unidad  jurídica  de  los  fallos   de instancia.  Argumentar  en  casación  el  cuerpo  segundo  de la causal primera con base en  fallas  en  una  resolución   que   define    situación    jurídica  entraña olvidar que en este momento la labor  del  demandante  se circunscribe a la (s) sentencia (s), a errores en la misma y  a  lesión  de normas sustanciales, lógicamente provenientes de  yerros en  materia probatoria.   

2.  El  numeral  3º.  del artículo 225 del  Código   de   Procedimiento   Penal    establece   que   la   demanda   de  casación   debe  contener   “La  enunciación  de  la  causal  y la  formulación  del cargo indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las  normas  que  el  demandante  estime infringidas”, y  su  numeral 4°  ordena  que  si son varios los reproches, se sustenten en capítulos separados y  se  presenten de manera subsidiaria cuando sean excluyentes. Estas reglas fueron  dejadas  de  lado por el demandante, omisión que conduce de manera inexorable a  que  el escrito sustentatorio sea inadmitido por cuanto la propuesta que se hace  a  la  Corte  es  insuficiente  y,  por  tanto,  le  impide  que se pronuncie de  fondo.                                    

                                             

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

Rechazar  la demanda de casación presentada  por  el  defensor  del  señor  JOSE  ANTONIO OLARTE VANEGAS y, en consecuencia,  declarar desierto el recurso interpuesto.   

                               

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Retornar  la  actuación  al  Tribunal  de  origen.   

                    Cópiese              y  Cúmplase   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                   JORGE  E.  CORDOBA  POVEDA             

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE          JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                    CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                     

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON         NILSON PINILLA  PINILLA                                           

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *