11958abr

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 11958  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                      Magistrado  ponente:   

                      Dr.  EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

                    Aprobado Acta  No.53(abril 05/2000)   

Santa   Fe  de Bogotá D.C., abril siete  (07) de dos mil (2000).   

          Decide  la  Corte la casación presentada por el defensor de WILLIAM  ENRIQUE  SANTOS AMORTEGUI contra la sentencia de febrero 13 de 1996, mediante la  cual  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cundinamarca condenó a  dicho  procesado  a  8 años y 4 meses de prisión por el delito de homicidio en  estado de ira cometido en Juan de Jesús Cristancho Sepúlveda.   

ANTECEDENTES  

          1.-  El  3 de julio de 1994 se celebraba una fiesta en la residencia  de  Hildebrando  Vargas  Torres,  ubicada  en  el  municipio  cundinamarqués de  Soacha.  Ya  bien  avanzada dicha reunión, Juan de Jesús Cristancho Sepúlveda  irrespetó  gravemente  a la madre y a la novia del también concurrente WILLIAM  ENRIQUE  SANTOS  AMORTEGUI,  ante  lo cual el hermano de éste, Oscar, protestó  decentemente,  pero fue agredido con botella por el injuriante Cristancho, quien  cuando  bajaba  por  las  escaleras  de  dicha  casa fue agredido con puñal por  WILLIAM  ENRIQUE  y  un  amigo de éste, Omar Eduardo Castañeda Torres, quienes  fueron  capturados  en  sus  residencias  el 1° de noviembre del citado año. A  consecuencia de dicha agresión, Cristancho Sepúlveda falleció.   

          2.-   La  Fiscalía  40  de  Soacha  abrió  investigación  (fl.9),  practicó  algunas  pruebas  y  escuchó en indagatoria a los imputados, quienes  ratificaron  los irrespetos “morbosos” por parte de la víctima Cristancho y  de  quienes  lo  acompañaban, cosa que motivó su reacción, dicen, y agregaron  que  los  allí  presentes  intervinieron  e  hicieron  que  Castañeda y Santos  permanecieran  dentro de una habitación. Ambos, pues, niegan haber apuñalado a  Cristancho (fls. 83 y 91).   

          –  Practicadas  otras pruebas y decidida la detención preventiva de  los  sindicados  (fl.127), Castañeda Cortés solicitó sentencia anticipada, lo  cual  dio  lugar  a la ruptura de la unidad procesal (fl.198), la investigación  se  cerró  y fue calificada con acusación para Santos Amórtegui por el delito  de  homicidio en estado de ira (fl.250), decisión que, apelada por el defensor,  recibió confirmación el 6 de abril de 1995 (fl.5 cdno. Nro.2).   

          3.-  El  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Soacha  celebró  la  audiencia  de  juzgamiento  (fl.331)  y,  en  armonía con la acusación, dictó  sentencia  el  15 de noviembre de 1995, por medio de la cual condenó al acusado  Santos  Amortegui a 8 años y 4 meses de prisión, fallo que, recurrido recibió  entera    aprobación    por    medio    del    que    hoy    es    materia   de  impugnación.   

LA DEMANDA  

          Cargo Unico:   

          Al   amparo   de   artículo  220-1,  cuerpo  2º,  del  Código  de  Procedimiento  Penal  se aduce la violación indirecta de la ley, error de hecho  por  “interpretación errónea de la prueba testimonial” (fl.45 infra. Cdno.  Tribunal),  citando  a  los  testigos  Félix María Patiño Correa, Hildebrando  Vargas  Torres,  Ismael  Cristancho Patiño y Edilma Isabel Hernández, “tanto  en   sus  declaraciones  iniciales  como  las  aportadas  durante  la  audiencia  pública.   Con   dicha   interpretación  errónea  se  le  dio  un  sentido  o  entendimiento  equivocado a tales dichos y por consiguiente se les hizo producir  un   efecto   que   incidió   necesariamente   en   la   sentencia  acusada”.  (f.46).   

          Cita  como  normas infringidas los artículos 1, 2, 4, 29-4, 35, 36,  41,  42,  44,  52 y 103 del Código Penal, el artículo 29 de la ley 40 de 1993,  modificatorio  del  artículo  323 de dicho Código, y  los artículos 247,  253 y 258 del Código de Procedimiento Penal.   

          Afirma  que  el  Tribunal  hizo  una  apreciación  parcial  de  los  testimonios  y que no obstante en la audiencia pública el testigo Félix María  Patiño  “pone  en  tela  de  juicio  las  aseveraciones  de  la acusación”  (fl.47),  el  sentenciador  no  admitió dicho testimonio, tildándolo de vago e  impreciso.   

          Hace  su  personal  apreciación de los hechos y concluye que no hay  plena  certeza  de  que  el procesado Santos Amórtegui haya sido la persona que  bajaba  las  escaleras  en  compañía  del  coprocesado Omar Eduardo Castañeda  Cortés  y  de  Juan  de  Jesús  Cristancho, momentos antes de que este último  fuera herido de muerte (fl.51).   

          Precisa  que  el testigo en que se apoya la sentencia, Félix María  Patiño  Correa,  en  fila  de personas reconoció al acusado Santos Amórtegui,  pero  no  como  el autor del homicidio sin como quien “inició el problema”,  peleando con la víctima Juan de Jesús Cristancho.   

          –  Dice  que,  además, se ignoró la ampliación de indagatoria del  coprocesado  Castañeda  Correa,  en  la cual señaló a Rafael Giraldo Jr. como  coautor  del homicidio y anota que “no se puede jamás fraccionar la prueba”  y  que “no se puede apartar lo textuado de lo plasmado en el acta que recogió  el  medio  de  prueba, pero por sobre todo, debe mirarse no sólo en su contexto  sino frente a los hechos examinados” (fl.53 sic).   

          Insiste  en  que es equivocada la apreciación “de los testimonios  demostrativos  de  lo  ocurrido  en la concomitancia de los hechos que apuntan a  develar  la  inocencia absoluta de William Enrique Santos Amórtegui  en la  violenta muerte de Juan de Jesús Cristancho” (fl.54).   

          Pide   que   se   case   el   fallo   impugnado  y  se  absuelva  al  inculpado.   

CONCEPTO DE LA PROCURADURIA  

          El  señor  Procurador  Tercero  Delegado  en  lo  Penal dice que el  testigo  Félix  María  Patiño reconoció a los implicados Santos Amórtegui y  Castañeda  Cortés  como  las  personas  que  bajaban  por  la  escalera  de la  residencia  en  compañía  de  Cristancho  y  luego  lo agredieron, de donde al  aceptarlo  así,  el  Tribunal  no fraccionó la prueba (f.28 cdno. Corte), pues  “el  testigo  fue  claro,  no  recordó cómo estaba vestido, pero afirmó que  bajaba   con   el   occiso   y   con   el   personaje  de  cartuchera,  por  las  escaleras”.   

          Aclara  que  la sentencia combatida se fundamentó también en otras  pruebas,   diversas  al  referido testimonio de Patiño, quien, además, si  bien  es  cierto  que en su última intervención en la audiencia pública no se  mantuvo  igualmente  preciso  y  firme,  no  por  ello  cabe  dejar  de lado sus  pretéritas  declaraciones  que  rindió  “sin la presión de la presencia del  procesado  y  sus familiares en la diligencia, a lo que debe sumarse que, al ser  preguntado,    señaló   que   lo   dicho   anteriormente   es   la   verdad”  (fl.29).   

          Recuerda  que  el  procesado  Santos Amórtegui participó de manera  activa  en la reunión y que precisamente fue quien al comienzo se enfrentó con  el  luego  occiso,  de  suerte  que  sí  “tenía motivos fue contradictorio y  mentiroso     en    su    indagatoria    y    en    el    desarrollo    de    la  investigación”.   

          Concluye  que  el  casacionista  no  logra demostrar los errores que  adujo   y   que   el   cargo   no   prospera,   debiéndose  mantener  el  fallo  recurrido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Cargo Unico:   

          El  demandante  circunscribe su ataque a la apreciación “parcial,  deficiente  y  torcida”  que, a su juicio, hizo el sentenciador del testimonio  de  Félix  María  Patiño  Correa,  pero  soslaya  que  el  fallo  también se  fundamentó  en el “indicio de móvil” (agresión de la víctima que incluso  motivó  el  reconocimiento  de  la  ira)  y  en  los testimonios de Hildebrando  Várgas  Torres,  Ismael  Cristancho  y  Edilma  Isabel  Hernández Vargas, esta  última  madre  de  la  niña  cuyo bautizo se festejaba y quien dijo haber sido  enterada  por  su  cuñada  de  que  mientras  el  coprocesado Castañeda Torres  sujetaba   a   la   víctima,   Santos   Amórtegui   “le  daba  puñaladas”  (fl.155).   

          O  sea  que  el  casacionista  deja muy incompleta la censura, al no  cobijar  con  la  misma  sino  una  parte  de  la prueba tenida en cuenta por el  Tribunal  para  proferir la sentencia impugnada, pues reitérase que en cuanto a  los  referidos testimonios (los de Ismael, Hildebrando y Edilma) apenas el actor  dejó  en  el  mero  enunciado  la  apreciación  errónea  que  de  los  mismos  predica.   

          Además,  en  dicho  ataque  parcial  el demandante olvida que “la  credibilidad”  otorgada  por  el  sentenciador  al  testimonio  del mencionado  Patiño  Correa, no puede ser de suyo controvertida, pues ante la abolición del  sistema  de  tarifa  legal o de prueba tasada para la evaluación probatoria, el  sentenciador  solamente  ha  de  regirse  al  respecto  por la sana crítica, la  persuasión  racional  y  la  lógica,  según  se  desprende  claramente de los  artículos 254 y 294 del Código de Procedimiento Penal.   

          Ahora   bien:   en  cuanto  a  que  el  fallador  haya  ignorado  la  ampliación  de  indagatoria  del  coprocesado  Castañeda  Torres,  en  la cual  atribuyó  el  homicidio  a una persona diversa al acusado Santos Amórtegui, no  sólo  este reparo merecía capítulo aparte (por traducir un error de hecho por  falso  juicio  de  existencia),  sino  que  el mismo se encamina a cuestionar la  credibilidad   que   a  la  prueba  en  conjunto  le  dio  el  Tribunal,  manera  improcedente  de  alegar  a  que  se  acaba  de  hacer referencia en el párrafo  inmediatamente anterior.   

          No   prospera   entonces   el   cargo   y   la   sentencia   no   se  casará.   

          En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación  Penal,  de acuerdo con el Ministerio Público, administrando justicia  en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

          1.-  NO CASAR el  fallo recurrido.   

          2.- Devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

          Cópiese, comuníquese y cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANIBAL    GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                               NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *