14161mar1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14161  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 032   

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa  Fe  de  Bogotá,  D.  C.,  tres  de  marzo  del año dos mil.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  MANUEL   SALVADOR   OSORNO   BUSTAMANTE.   

          Antecedentes.-   

Alrededor de las tres y treinta minutos de la  tarde  del  ocho  de  marzo de mil novecientos noventa y tres, cuando MODESTO DE  JESUS  JIMENEZ  RESTREPO  transitaba  por  el Barrio El Rosario del Municipio de  Itagüí  (Ant.), fue agredido a machete recibiendo graves heridas en la cabeza,  las cuales determinaron su muerte.   

Al  momento  de  practicarse  diligencia  de  inspección  al  cadáver,  la  señora  Magnolia  de  Jesús Jiménez, hija del  occiso,  informó  a  la autoridad que el autor del homicidio de su padre fue el  señor MANUEL OSORNO BUSTAMANTE (fl. 2 vto.).   

Abierta  la  investigación por la Unidad de  Fiscalía  Delegada  ante  los Juzgados Penales del Circuito de Itagui (fl. 4) y  luego  de  recibir  la  declaración  jurada de la señora Jiménez de Ramírez,  libró  orden  de  captura  en  contra  del sindicado a efectos de escucharlo en  indagatoria (fl. 8) sin obtener resultados positivos.   

En vista de esto, lo emplazó por edicto (fl.  36),  y  posteriormente  lo  declaró  persona  ausente designándole como   defensor  de  oficio  a  un  profesional  del derecho (fl. 37 y ss.). Días más  tarde,   definió  su  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva (fls. 40 y ss.).   

Previo el cierre del ciclo instructivo (fls.  58),   la  Fiscalía  Ciento  Tres  Delegada  a  donde  fueron  reasignadas  las  diligencias,   calificó   el   mérito   probatorio   del  sumario  profiriendo  resolución  de  acusación  en contra de Manuel Osorno Bustamante por el delito  de homicidio (fls. 66 y ss.).   

El  juicio  lo  tramitó  el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito,  autoridad  ante la cual el procesado hizo llegar el poder  conferido  a  un  profesional  del  derecho  para  que  lo asista procesalmente,  mediante  memorial  presentado  en  la  Notaría  Unica  de  Marinilla (fl. 93).  Llevada  a  cabo  la  vista  pública  (fl.  140  y  ss.), culminó la instancia  condenándolo  a  la  pena  principal  de  veinticinco  años  de  prisión  por  encontrarlo  penalmente  responsable  del  delito  imputado  en  la  resolución  acusatoria  (fls.  149  y  ss.),  mediante sentencia que el Tribunal Superior de  Medellín  confirmó  al  revisarla por vía de la apelación interpuesta por el  defensor (fls. 173 y ss.)   

    

Contra  el fallo de segundo grado este mismo  sujeto  procesal interpuso oportunamente recurso extraordinario de casación, el  cual  fue concedido por el ad quem, y, dentro del término legal se presentó el  correspondiente  escrito  sustentatorio  cuya admisibilidad compete decidir a la  Corte.        

     

          La demanda.-   

Apoyado en la causal tercera de casación, el  actor  denuncia  que  la sentencia fue proferida en un juicio viciado de nulidad  por  haberse  violado  el  debido proceso. Sus planteamientos son, en síntesis,  los siguientes:   

–  En  la  declaración  jurada  rendida por  MAGNOLIA  DE JESUS JIMENEZ DE RAMIREZ, el funcionario instructor omitió hacerle  las  advertencias  previstas  por  el artículo 283 del Código de Procedimiento  Penal, no obstante referir ser hija de la víctima.   

– Otro tanto aconteció en la recepción del  testimonio  de  ROSALBINA SANCHEZ DE JIMENEZ, esposa del occiso, quien bien pudo  no  haber declarado, lo cual habría dado lugar a un pronunciamiento distinto al  consignado en el fallo.   

–  Respecto  de  la  declaración  de  MARIA  MARGARITA  ESTRADA  GIL,  aduce que se incurrió en la grave irregularidad de no  identificarla plenamente con su documento de identidad.   

–  En  la  recepción del testimonio de ROSA  ELVIRA  CAMPIÑO  HOLGUIN, dice haberse roto el esquema procesal pues no se tuvo  en  cuenta  que  la  declarante  procreó  con  el  sindicado  dos  hijos,  y se  constituyó  en  el  móvil del delito, lo que ameritaba un manejo diligente por  el instructor.   

-Al menor JUAN CARLOS JIMENEZ, tampoco se le  informó  sobre la excepción al deber de declarar, a pesar de guardar vínculos  de parentesco con la víctima.   

-También  se  incurrió  en  irregularidad  sustancial,  al  no  haberse  notificado personalmente al defensor del proveído  mediante  el  cual  se admitió la demanda de constitución de parte civil, pues  este acto solo se surtió mediante anotación en estado.   

–  El  debido  proceso  resultó  igualmente  transgredido   en   cuanto   hace   al   establecimiento   de   la  identidad  o  individualización   del   sindicado,  ya  que  durante  la  instrucción  y  el  juzgamiento  indistintamente  se  le  llamó  MANUEL  OSORNO  BUSTAMANTE, MANUEL  SALVADOR  OSORNO  BUSTAMANTE  y  MANUEL  SALVADOR  OSORNO.  Esta  irregularidad,  sostiene,  no  habría  sido  cometida si el instructor hubiera hecho uso de los  medios  que  la  ley  prevé para obtener la identificación del procesado, o se  remitiera  al  expediente  donde  obran  la  partidas de nacimiento y matrimonio  expedidas a nombre de MANUEL SALVADOR OSORNO.   

Estas    fallas,    agrega,   resultaron  determinantes  en  la  violación  del  debido  proceso ya que todas las pruebas  practicadas nacieron viciadas de nulidad.   

Por  lo  anterior,  concluye,  al  haberse  transgredido  el  artículo  29 de la Carta Política, y los artículos 1, 220 y  304  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  solicita  que  la  Corte  invalide  totalmente  la  sentencia que impugna por haberse proferido en un juicio viciado  de                nulidad                (fls.               188               y  ss.).               

     

          SE CONSIDERA:   

El artículo 225 del Código de Procedimiento  Penal,  establece los requisitos que ha de reunir toda demanda de casación cuyo  incumplimiento   determina  su  rechazo  por  la  Corte  y  la  declaratoria  de  deserción del recurso.   

Estos  presupuestos  de  admisibilidad  son  desatendidos   por  el  libelista  en  este  caso,  quien  si  bien  acierta  en  identificar  los  sujetos  procesales  y  la sentencia recurrida; sintetizar los  hechos  y  la  actuación  llevada  a  cabo;  yerra en cuanto hace a la carga de  seleccionar  adecuadamente  la  causal  que aduce para demandar la invalidación  del  fallo,  y en tal medida, tampoco cumple con la obligación de indicar clara  y precisamente los fundamentos en que se apoya.   

Cuando  se  aduce  la  causal  tercera  de  casación,  la  Corte  tiene  establecido que corresponde al actor concretar los  fundamentos  de  la  especie  de  nulidad que se invoca,  las normas que se  estimen  infringidas  y,  precisar  de  qué  manera  la  irregularidad procesal  denunciada   repercutió  definitivamente  afectando  el  trámite  surtido  que  culminó  con  la  expedición  de  la  sentencia  impugnada,  pues  el  recurso  extraordinario,  en cuanto a esta causal se refiere, no ha sido establecido para  poner  en  evidencia  cualquier  clase de irregularidad sin trascendencia alguna  dentro  del  proceso,  sino  solo  aquéllas  que  inexorablemente conducen a su  invalidación,  debiendo  asimismo el actor indicar el trámite cuya reposición  se  impone.                 

De esta suerte, ha sido dicho que si se alega  violación  del  debido  proceso,  necesario  resulta  que  el actor identifique  nítidamente   la   irregularidad  sustancial  que  alteró  definitivamente  la  estructura  del  rito  legalmente  establecido;  y,  si de lo que se trata es de  denunciar  la  violación  del  derecho  de  defensa,  en  la  demanda  se  debe  especificar  la actuación que lesionó dicha garantía y su concreta incidencia  en el juicio.   

En  todo  caso,  cada  uno  de  los  cargos  formulados  debe  contener  una petición acorde con la naturaleza de la nulidad  invocada,  indicando  el  momento  a  partir  del  cual  la  invalidación  debe  decretarse,  y  el señalamiento del funcionario al cual se habrá de remitir el  proceso.   

                

La   observancia  de  estos  lineamientos,  ampliamente  desarrollados  por  la  doctrina  de  la  Corte,  es omitida por el  libelista,  quien  persigue  fundamentar la solicitud de anulación del proceso,  con  argumentos  esencialmente correspondientes a la causal primera de casación  por  violación indirecta de la ley sustancial, cuando no a patentizar presuntas  irregularidades  procesales  sin  repercusión  definitiva  en  la validez de lo  actuado.   

Es esto lo que sucede con la referencia sobre  la  omisión  del  instructor  en  hacer  las  advertencias relacionadas con las  excepciones  al deber de declarar, previstas por el artículo 283 del Código de  Procedimiento,  como según sostiene sucedió con los testigos MAGNOLIA DE JESUS  JIMENEZ  DE  RAMIREZ, ROSALBINA SANCHEZ DE JIMENEZ, ROSALBINA CAMPIÑO HOLGUIN y  JUAN  CARLOS  JIMENEZ VELASQUEZ; o la denuncia de no haberse identificado con su  cédula  de  ciudadanía  a  la señora MARGARITA ESTRADA DE GIL, planteamientos  que  indudablemente  desconocen  el  ámbito  de  la  impugnación de la cual se  parte,  para incursionar indebidamente en el campo de la violación indirecta de  la  ley  sustancial  por  errores de derecho en la apreciación probatoria, cuya  realización tampoco se demuestra en la demanda.   

En materia de irregularidades cometidas en el  proceso  de  formación  de  la  prueba, por desconocimiento de las ritualidades  previstas   por  la  ley  para  poder  ser  apreciados  los  medios  recaudados,  reiteradamente  la  jurisprudencia  ha  sido clara en sostener que esta clase de  reproches  solamente  pueden  ser  formulados  con apoyo en la causal primera de  casación,  cuerpo segundo, pues el desacierto naturalísticamente corresponde a  los  llamados  vicios  de  juicio,  no a los vicios de actividad o in procedendo  alegables al amparo de la causal tercera.    

Lo  anterior  se explica en cuanto la prueba  irregularmente  aportada trae prevista como sanción procesal su no apreciación  por  el  juzgador,  teniendo  la  Corte  en  sede de casación la posibilidad de  dictar  el  fallo de reemplazo prescindiendo de considerar los medios producidos  ilegalmente,  pues  de  llegar  a  demostrarse  la  presencia  de  errores en la  apreciación  probatoria,  no  tendría  sentido  decretar  la invalidación del  proceso  dado  que unas tales irregularidades corresponden a actos no vinculados  mediante  relación  causativa  con  las  restantes  actuaciones que componen el  proceso.   

En  cuanto hace a la denuncia por no haberse  notificado  personalmente  la  demanda de parte civil al defensor, además de no  indicarse  la  norma  procesal  que  establece la perentoriedad de surtirse este  tipo  de  notificación  en  pronunciamientos  de  esta  naturaleza  y que de no  hacerse  inexorablemente  se  genera   la  invalidación  del acto, la sola  afirmación  de  haberse  lesionado  el debido proceso no demuestra que hubieren  sido  socavadas  las bases fundamentales de la instrucción o el juzgamiento, ni  mucho  menos  la  repercusión  definitiva en la validez del pronunciamiento que  puso  fin  al  proceso,  con  lo cual se establece que la propuesta impugnatoria  quedó a medio camino.   

    

El casacionista tampoco se ocupa en demostrar  cómo  se  generó  confusión  jurídicamente  relevante  por  no haberse hecho  precisión  sobre el nombre correcto y completo del procesado, y no corresponder  éste  a  la  individualización  del  mismo  realizada  en  el fallo. Se limita  simplemente  a  enunciar  los  agregados  o  desagregados  que  los funcionarios  hicieron  de  su  nombre,  sin  llegar  a evidenciar de qué manera la sentencia  proferida   se  refiere  a  persona  distinta  de  la  legalmente  vinculada  al  proceso.   

         

Son  entonces  tantos  y  tan  variados  los  defectos  que  la  demanda  presenta,  y  como la Corte no puede corregirla para  ajustarla  a los presupuestos de admisibilidad establecidos por la ley procesal,  por   prohibirlo   el   principio   de   limitación  que  gobierna  este  medio  extraordinario  de  impugnación,  se  impone su rechazo y tener en consecuencia  que  declarar  desierto  el  recurso,  en  obedecimiento  a  lo  previsto por el  artículo   226  del  Código  de  Procedimiento  Penal.       

      

Puesto  que  esta decisión causa ejecutoria  con  la  firma del órgano que la produce, según lo disponen los artículos 197  y  226  del  estatuto  procesal,  se  ordenará  la  devolución  inmediata  del  expediente   al   tribunal   de  origen,  previa  comunicación  a  los  sujetos  procesales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E:   

RECHAZAR  la  demanda  de  casación  presentada a nombre del procesado MANUEL SALVADOR OSORNO  BUSTAMANTE,  por lo anotado en la motivación de este proveído. En consecuencia  SE DECLARA DESIERTO el recurso.    

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    JORGE CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE              JORGE   A.  GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES             CARLOS  E.  MEJIA ESCOBAR   

ALVARO        O.      PEREZ  PINZON                NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.  

    

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