14137en1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso N° 14137  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No.  011   

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa  Fe de Bogotá, D. C.,  treinta y  uno de enero  del año dos mil.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  CELEDONIO GUZMAN PIÑEROS.   

          Antecedentes.-   

Entre  las  últimas horas del domingo 13 de  agosto  de  1995 y las primeras del día siguiente, en cercanías del kilómetro  1  de  la  vía  que  de  Ibagué  conduce  a  la  población de Alvarado, en el  Departamento  del  Tolima,  a consecuencia de haber recibido sendos impactos con  arma  de  fuego perdió la vida el ciudadano JOSE VICENTE AGUILERA HERNANDEZ, al  tiempo  que  resultó  herido CARLOS ALBERTO PINZON RAMIREZ, ambos pasajeros del  taxi  de  servicio  público identificado con las placas WTF- 480, afiliado a la  empresa  “Cooperativa  de  la  C.T.C.”,  y  conducido  por  CELEDONIO GUZMAN  PIÑEROS.   

Abierta  la  investigación por la Fiscalía  Primera  Permanente  de  Ibagué  (fl. 6), la Segunda Delegada ante los Juzgados  Penales  del  Circuito  con  sede en la misma ciudad, a donde fueron reasignadas  las  diligencias,  vinculó  mediante  indagatoria  a  CELEDONIO GUZMAN PIÑEROS  (fls.  34  y  ss.)  y   CARLOS  ALBERTO  PINZON  RAMIREZ (fls. 83), y   definió  su  situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de detención  preventiva  al  primero de ellos, y absteniéndose de imponerle medida alguna al  segundo de los mencionados (fls. 143 y ss.).   

Posteriormente,  previa  clausura  del ciclo  instructivo  (fl.  464), el once de diciembre de mil novecientos noventa y cinco  calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución acusatoria en  contra  del  procesado  CELEDONIO GUZMAN PIÑEROS, por el concurso de delitos de  homicidio  agravado,  tentativa  de  homicidio  agravado y  porte ilegal de  armas  de  fuego  de  defensa  personal, al tiempo que precluyó la instrucción  respecto   de   CARLOS  ALBERTO  PINZON  RAMIREZ  (fls.  1  y  ss.-2),  mediante  providencia  que  cobró  ejecutoria en esa instancia al no haber sido objeto de  impugnación   

El  juicio  lo  tramitó el Juzgado Noveno  Penal  del Circuito, en donde previa realización de la audiencia pública (fls.  91  y  ss.-2), se culminó la instancia condenando al procesado CELEDONIO GUZMAN  PIÑEROS  a  la  pena principal de treinta (30) años  de prisión,  y  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por el término  de  diez  años,  al  encontrarlo penalmente responsable del concurso de delitos  imputado  en  el pliego enjuiciatorio (fls. 161 y ss.-2), mediante sentencia que  el  Tribunal  Superior  confirmó  íntegramente al conocer en segunda instancia  por  vía  de  apelación  interpuesta  por  el  defensor  (fls.  59  y ss. cno.  Tribunal).   

Contra  este  fallo,  procesado  y  defensor  interpusieron  el  recurso  extraordinario  de casación (fls. 64 vto. y 67), el  cual  fue  concedido  por  el  ad  quem (fl. 70), presentándose, en el término  legal,  el  respectivo escrito con el cual persigue sustentar la impugnación, y  sobre   cuya  admisibilidad  se  pronuncia  la  Corte  (fls.  74  y  ss.  c  no.  Tribunal).   

    

             La demanda.-   

Pasando   por   identificar   los  sujetos  procesales  y  la  sentencia  materia  de  impugnación,  resumir  los  hechos y  sintetizar  la  actuación  llevada  a  cabo  en  las instancias,  el actor  denuncia  “la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  de  que  trata el  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal, por haberse dictado sentencia  en  un juicio penal, por violación del derecho de defensa, todo esto dentro del  marco  del  artículo  445  del  Código  de  Procedimiento  Penal y por haberse  violado  el  artículo  29  de  la  Constitución  Política  de  Colombia y los  artículos  138,  148,  358  y  377  del  ya  citado  Código  de  Procedimiento  Penal”.   

Alude  al  respecto  que  el  sentido  de la  providencia  ameritada  se adoptó con fundamento en “un testimonio único”,  pues  si  bien el Juzgado de conocimiento en auto de junio 6 de 1996 declaró la  nulidad  parcial  de la audiencia pública en cuanto a la decisión de darla por  concluida,  para  ordenar  oficiosamente el recaudo de algunas diligencias, esta  determinación  fue  recurrida  en  apelación y el Tribunal Superior la revocó  mediante   auto   de   15  de  agosto  siguiente  ordenando  que  se  profiriera  sentencia.   

    

En  dicho pronunciamiento, el a quo comienza  por  definir  los  hechos declarando que las dos víctimas abordaron el taxi con  el  propósito  de  trasladarse  al  barrio  El  Salado  en busca de la novia de  Aguilera,  lo  cual  es  desmentido por la declaración de Sandra Liliana Pérez  Correa  al  referir  que  su prometido nunca acudía a su residencia después de  las  diez  de  la noche, con la cual, además, se destruye la conjetura del juez  de  primer  grado en el sentido de que el conductor no advirtió a sus pasajeros  haber  llegado  al  perímetro  urbano  ya  que si iban a visitar a la novia del  occiso  “no   tendrían  que  haber  avanzado  hasta  El  Salado, pues la  entrada  a  su  casa  es  por  donde  están las instalaciones de la fábrica de  galletas  NOEL”, según “se puede apreciar en cualquier plano de la ciudad y  posiblemente  quienes  han recorrido con alguna frecuencia la carretera hacia el  Salado, pueden saber si es cierto o no”.   

Además,  sostiene,  el  Juzgador  de primer  grado  manifiesta que si la vía era de alto riesgo, como la califica el taxista  Bustos  Santamaría,  debió  reportar  a  la  base  que seguiría esa  ruta  y  sin  embargo no lo hizo, pero no toma en cuenta, en primer lugar,   que  este  reporte  no  constituye  una  obligación  conforme la certificación  expedida  por  la empresa Radio Taxi Tolima Limitada, y, en segundo término, el  sindicado  no  consideró  sospechosos a sus pasajeros  como para que fuera  necesario hacer un llamado de alerta.   

            

Dice  no saber el impugnante, de qué medios  coligió  el Juez de primera instancia que entre el conductor procesado y uno de  sus   pasajeros   se   hubiere  suscitado  una  fuerte  discusión,  pues  “ni  siquiera   CARLOS ALBERTO PINZON se atrevió a manifestar tal especie, dado  que  se limitó a manifestar que supuestamente su amigo le decía al taxista que  si era por el dinero, se lo pagaba ya”.   

Alude que el lesionado CARLOS ALBERTO PINZON,  logró  obtener  la  credibilidad  del  juzgador  “a  pesar  de  las profundas  contradicciones  que  presentan  sus  dos diligencias injuradas, sobre todo para  acomodarse  a  las  observaciones  que  a la primera había hecho la defensa del  taxista”.   

“Como  quiera  que se violó el derecho de  defensa  en  su  artículo 445 (sic) y el artículo 29 de Constitución Nacional  (sic),  por  cuanto  está  demostrado  (sic)  la  duda,  que,  el mismo juez la  declaró  en  la nulidad ya referida”, solicita de la Corte Casar la sentencia  impugnada,  “decretar  la  duda  de  todo  lo  actuado  en  este proceso” y,  finalmente,  “decretar  la  libertad  del  procesado”  (fls.  74  y ss. cno.  Tribunal).   

         SE CONSIDERA:   

De   los   presupuestos  de  admisibilidad  establecidos  por  el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento Penal, la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  CELEDONIO  GUZMAN  PIÑEROS  cumple  solo  el  relacionado  con la carga de identificar los sujetos  procesales  y  la  sentencia  materia  de  impugnación,  resumir  los  hechos y  sintetizar  la  actuación  llevada a cabo en las instancias, pues no acierta en  cuanto  a  las de seleccionar adecuadamente la causal que aduce para demandar la  infirmación   del  fallo,  e  indicar  clara  y  precisamente  los  fundamentos  fácticos y jurídicos en que se apoya.   

En   manifiesta  rebeldía  a  acatar  los  principios   que   gobiernan   la   casación   como   medio  extraordinario  de  impugnación,   en   especial  el  referido  a  la  autonomía  de  los  motivos  susceptibles  de  ser  invocados, el actor inicia su ataque al fallo denunciando  la  violación  directa  de  la  ley sustancial; sin embargo, sin desarrollar un  capítulo  distinto  indebidamente  incursiona  en  el  ámbito de la violación  indirecta;   seguidamente   y   en   el   mismo  contexto,  involucra  conceptos  correspondientes  a  la causal tercera o de nulidad, para finalmente desembocar,  contra  toda lógica, solicitando a la Corte casar el fallo, “decretar la duda  de  todo  lo  actuado”, y conceder la libertad del procesado Guzmán Piñeros,  todo  lo  cual  patentiza el particular concepto que se tiene del instrumento al  cual se acude.   

La Corte insistentemente ha sostenido que los  argumentos  relacionados  con la violación directa de la ley sustancial, han de  ser  expuestos en el terreno del raciocinio jurídico, sin que, por tanto, en su  desarrollo   resulte   admisible   plantear   la  comisión  de  errores  en  la  apreciación  probatoria,  pues  de  presentarse éstos, habrá de formularse el  cargo  en  capítulo  separado  haciendo  mención  expresa de la clase de error  probatorio  en  que  incurrió el juzgador, si de hecho o de derecho, y precisar  la   especie   y    trascendencia   en   la  parte  dispositiva  del  fallo  ameritado.      

También ha dejado establecido, que cuando en  sede  extraordinaria  se  postulan  cargos al amparo de la causal primera, en su  desarrollo  resulta  contradictorio  exponer  argumentos  propios  de  la causal  tercera  o  de  nulidad,  pues  el  primer  motivo de casación afirma lo que el  tercero  niega:  la  validez  del juicio. Debido a esto, es imperativo que en la  demanda  cada  uno  de  dichos  reproches  se  formulen de manera separada, y se  indique  la  prelación en que habrá de abordarse su estudio por la Corte, pues  la  invalidez de lo actuado supone abstenerse de estudiar el contenido y sentido  de  la  decisión  de  segunda  instancia,  en  tanto  que su análisis parte de  asumir  que ha sido proferida en un juicio exento de vicios.   

       

Del mismo modo, la postulación de cada cargo  debe  aparejar el señalamiento de una solución acorde con el sentido y alcance  de  la causal que se aduzca, la que no puede suponer la Corte dada la naturaleza  rogada  del  instrumento.  Estos aspectos son incumplidos por el actor, quien en  sus  peticiones  finales  no  permite  desentrañar  la finalidad del solicitado  desquiciamiento  del  fallo, pues la pretensión por “decretar la duda de todo  lo  actuado en este proceso” no corresponde con ninguna de las previsiones que  el   ordenamiento   jurídico   establece   para   la  definición  del  recurso  extraordinario.   

Entonces,  como  la  demanda  no  reúne los  mínimos  presupuestos  de  admisibilidad legalmente establecidos, pues, como se  deja   expuesto,  en  ella  no  logra  establecerse  clara  y  precisamente  los  fundamentos  de las causales que son aducidas, y no pudiendo enmendarla la Corte  por  virtud  del principio de limitación que rige el ejercicio de este medio de  impugnación,  lo  procedente  es  rechazarla, y declarar desierto el recurso en  cumplimiento  de  las previsiones del artículo 226 del Código de Procedimiento  Penal.   

Puesto  que  esta decisión causa ejecutoria  con  su  suscripción,  según  lo  disponen  los artículos 197 y 226 del   Estatuto  que  viene  de  ser  citado, se ordenará la devolución inmediata del  expediente   al   Tribunal   de  origen,  previa  comunicación  a  los  sujetos  procesales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

RECHAZAR la demanda  de  casación presentada a nombre del procesado CELEDONIO GUZMAN PIÑEROS por lo  anotado  en  la  motivación  de  este  proveído.  En  consecuencia  SE DECLARA  DESIERTO el recurso.   

   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE              JORGE   A.  GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *