13602(25-07-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 13602  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                               Aprobado    acta   No.85                     

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá,  D. C., veinticinco de julio del dos  mil dos.   

Resuelve  la  Corte  la  acción de revisión  promovida  por  el  apoderado de ROBERTO JULIO CAMBEROS  HERNANDEZ, contra la sentencia de 21 de junio de 1995,  mediante  la  cual  el  Tribunal  Nacional,  al  confirmar la proferida el 22 de  agosto  de  1994  por  un  Juzgado  Regional  de Bogotá, lo condenó, junto con  NUMAEL    RAMIREZ    (a.    William),   y  ROBERTO PABON,  a  la  pena  principal  privativa  de  la libertad de 28 años de prisión, como  coautores  responsables  de  los  delitos  de  homicidio  agravado  en  concurso  homogéneo,  homicidio  agravado  en  la  modalidad  de  tentativa  en  concurso  homogéneo, rebelión y hurto agravado.   

Antecedentes.   

El  31 de octubre de 1987, en las horas de la  mañana,  una  escuadra  conformada  por  seis guerrilleros (cinco hombres y una  mujer),  perteneciente  al  Vigésimo  Segundo  Frente  de  las  Fuerzas Armadas  Revolucionarias  de  Colombia  (FARC),  interceptaron  en  el  “ALTO  DE   BEJUCALES”  del  Municipio de Yacopí (Cundinamarca), a más de un centenar de  campesinos  de  distintas Veredas que se dirigían en pequeños grupos a la base  del  Ejército Nacional ubicada en el “ALTO DE LA MESA”,  a cumplir una  cita  con  su  Comandante. Al cabo de un rato empezaron a liberarlos por grupos,  dejando  en su poder a diez (10) personas (nueve hombres y una mujer), a quienes  decidieron  dar  muerte, acusándolas de ser colaboradores de los militares. Las  víctimas  fueron  maniatadas e inmovilizadas por parejas, y después atacadas a  machete.  En  desarrollo  de  estos  hechos  murieron Rosabelia Carrillo Mahecha  (fls.52,  60,  197/1),  José  Fabio  Soto  Medina  (fls.53,  61,  194/1), Pablo  Villamil  Suavita (fls.54,62, 196/1), José Ernesto Villamil Ocaño (fls.55, 63,  195/1),   Gumercindo  Carrillo  Mahecha  (fls.56,  64,  192/1),  Ramiro  García  (fls.57,  65,  193/1),  Urbino  Lugo  Carrillo  (fls.58,  66,  191/1)  y  Alvaro  Rodríguez  (fls.59,  67, 190/1), y lograron sobrevivir, no obstante las heridas  recibidas,  Segundo  Eliécer  Villamil  Ocaño  (fls.96,  124, 332/1) y Juan de  Jesús Osorio Melo (fls.162, 331/1)      

Los testimonios de estos últimos, y de varios  de  los  campesinos  que  fueron  retenidos  en el lugar del crimen, permitieron  establecer  desde  los  albores  de  la investigación que del grupo guerrillero  hacían   parte   tres   personas  oriundas  de  la  región:  (1)  Numael  Ramírez  (a.  William), hijo de la  señora    Rosa   Ramírez;   (2)   Roberto   Pabón,  hijo de la señora Leonides Pabón; y (3) Roberto   Camberos,  hijo  de  la  señora  Leonor  Camberos,  residente  en  el  caserío  de  la  Inspección  de Patevaca  (fls.117, 125, 131, 138, 142, 147, 150, 153, 233, 236, 243/1).   

Con  el  fin de acreditar la identidad de los  imputados,  los  funcionarios  instructores  allegaron  al proceso copias de las  tarjetas   decadactilares   correspondientes   a  las  cédulas  de  ciudadanía  No. 462.891 expedida a nombre  de  Numael  Ramírez, hijo de  Rosa  Ramírez,  natural  de  Ibama  -Municipio  de  Yacopí (fls.136, 205/1); y  No     3’255.184  expedida a nombre de Roberto  Pabón,  hijo de Leonides Pabón,  también  natural de Yacopí (fls.137, 206, 209/1), y realizaron reconocimientos  fotográficos,  siendo  identificados  por los testigos (fls.141, 142, 146, 148,  150,  236/1).  En vista de ello, se ordenó emplazarlos por edicto, y se dispuso  su  vinculación al proceso mediante declaración de personas ausentes (fls.213,  215, 227 y 229/1).   

A  nombre de Roberto  Camberos   encontraron  registradas  dos  cédulas  de  ciudadanía.  La  No.460.761  expedida     a     nombre     de    Roberto    Julio  Camberos,  natural de Topaipí (Cund), nacido el 18 de  mayo    de    1937,    hijo    de    Rosenda   Camberos;   y   la   No.10’165.250  expedida a nombre de ROBERTO  JULIO  CAMBEROS HERNANDEZ, hijo de  Roberto  Julio  Camberos  y  Tulia  Hernández, nacido el 22 de abril de 1959 en  Yacopí  (fls.135,  203, 207, 210, 351/1). La primera fue descartada por la edad  del  titular  para la época de los hechos (50 años). La segunda se adjuntó al  proceso  en  copia con ampliación de su fotografía (fls.207 y 210/1), para ser  mostrada  a  los  testigos. También se incorporó al proceso copia del registro  civil   de   nacimiento   de  ROBERTO  JULIO  CAMBEROS  HERNANDEZ,  con fundamento en los datos registrados en  la tarjeta decadactilar (fls.337 y 351/1).       

En  el propósito de determinar si se trataba  de  la  misma  persona  que  había  participado  en  los hechos, se escuchó en  declaración   a   José  Cristóbal  Zamudio  Camacho  (testigo),  Juan  de  Jesús  Osorio  Melo  (sobreviviente),  Segundo          Eliécer          Villamil          Ocaño         (sobreviviente),     Jorge     Carrillo  (hacendado  de  la  región  y  padre  de  dos  de las  víctimas),   Luis   Alberto   Jiménez  (testigo),      Leonor    Camberos  (supuesta   madre  del  guerrillero)  y  Carlos    Molano    Aguilar   (Inspector  Departamental  de   Policía  de  Patevaca),  a  quienes  se  les mostró y  preguntó   por   la   fotografía  aportada  al  proceso,  con  los  siguientes  resultados:   

Segundo Eliécer Villamil Ocaño (sobreviviente)  y  Luis  Alberto Jiménez  Rodríguez  (testigo),  manifestaron que se trataba de  la  misma  persona  que  intervino en los hechos (fls.320 y 323/1). Jorge  Carrillo lo identificó como hijo de  Leonor  Camberos,  el mismo que en la región era conocido como Roberto Camberos  (fls.233/1).  Juan  de Jesús Osorio Melo (sobreviviente)  manifestó  que  tenía parecido con el guerrillero  Roberto  Camberos (fls.317/1). José Cristóbal Zamudio  Camacho   (testigo)  afirmó  no  conocerlo  (fls.236,  239/1).    Carlos    Molano   Aguilar   (Inspector  Departamental  de  Policía  de  Patevaca),  dijo que la  fotografía  no  pertenecía  al  hijo  de  Leonor  Camberos (fls.164, 326/1), y  María      Leonor      Camberos      (presunta  mamá),  aseguró que la persona de la fotografía no era  su  hijo,  ni  lo conocía (fls.354/1). Precisó que el hijo suyo nació el 2 de  agosto  de  1962 en la Vereda San Luis del Municipio de Yacopí, es hijo de Luis  Eduardo  Vega,  fue  bautizado en la parroquia de Yacopí, y desde la edad de 13  años  abandonó  su  casa,  sin  haber  vuelto a tener noticias de su paradero.  Algunos  dicen  que  se  incorporó  a la guerrilla, y otros que se encuentra en  Bogotá.  Su  nacimiento  no  fue  registrado  civilmente,  y  hasta donde tiene  entendido no prestó servicio militar (fls.352-354/1).   

Con  fundamento  en  estos señalamientos, el  Juzgado  instructor ordenó el emplazamiento de Roberto  Julio  Camberos Hernández, identificado con la cédula  de         ciudadanía         No.10’ 165.250 de La  Dorada  (Caldas),  hijo  de  Roberto  Julio  y  Tulia,  y lo vinculó al proceso  mediante  declaración  de persona ausente (fls.345, 346, 355 y 362/1). También  fue  vinculada  al  proceso  a  través  de  declaración  de  persona  ausente,  Claudia    Esperanza   Rusinque   Osorio,      con      cédula     de     ciudadanía     No.65’729.961  de  Ibagué  (fls.428,  434 y  435/1),   y   mediante   indagatoria,   Nelson   Soto  Vanegas,  quien  se  entregó  voluntariamente  a  las  autoridades  meses después de los hechos, y reconoció haber tomado parte en la  ejecución  del  múltiple  crimen.  Preguntado por los demás integrantes de la  escuadra,  manifestó  conocerlos  solo por sus nombres ficticios, y no estar en  capacidad        de       identificarlos       (fls.260       del       cuaderno  No.1).       

     

El 26 de agosto de 1988, el Juzgado calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución de acusación contra los  procesados,  por  los  delitos  de  homicidio  agravado  en concurso homogéneo,  homicidio  agravado  en  la  modalidad  de  tentativa  en  concurso  homogéneo,  concierto  para  delinquir, hurto calificado agravado y porte ilegal de armas de  uso  privativo  de  las  Fuerzas Militares (fls.455-473/1). Rituado el juicio, y  dictada  sentencia  de  primera instancia (fls.171-193/2), el Tribunal Nacional,  en  decisión  de  20  de agosto de 1991, decretó la nulidad de todo lo actuado  desde  la  clausura  del  ciclo  investigativo, por errónea calificación de la  conducta e incompetencia (fls.10-18 del cuaderno No.3).   

El  18  de  junio  de  1992,  un  Juzgado  de  Instrucción  de Orden Público  calificó nuevamente el mérito probatorio  del   sumario   con   resolución   de   acusación   respecto  de  Numael  Ramírez  (a.  William),  Roberto  Pabón  y  Roberto  Julio  Camberos  Hernández,  por  los  delitos  de homicidio  agravado   en  concurso  homogéneo,  homicidio  agravado  en  la  modalidad  de  tentativa  en concurso homogéneo, rebelión y hurto calificado; y reapertura de  la  investigación  respecto  de  Nelson Soto Vanegas y  Claudia  Esperanza  Rusinque  Osorio, el primero por no  aparecer  claramente  establecida  su  edad  para  la época de los hechos, y la  última    por    ausencia    de    prueba   respecto   de   su   participación  (fls.258-275/2).   

El  22 de agosto de 1994, el Juzgado Regional  de  Bogotá condenó a los acusados a la pena principal privativa de la libertad  de  veintiocho  (28) años de prisión, como autores responsables de los delitos  imputados  en  la resolución de acusación (fls.460-476/2). Revisado este fallo  en  virtud  del grado jurisdiccional de consulta, el Tribunal Nacional, mediante  el  suyo de 21 de junio de 1995, lo confirmó en todas sus partes (fls.40-56 del  cuaderno  No.3).  Seis  meses  después  (diciembre  20  de  1995),  habiendo la  sentencia  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada, el Departamento Administrativo de  Seguridad  (DAS)  dio  captura a Roberto Julio Camberos  Hernández, identificado con la cédula de ciudadanía  No.10’165.250 de La Dorada  (Caldas),  en las oficinas de reseña en Bogotá, cuando se disponía a tramitar  el certificado judicial (fls.495, 507, 508/2).   

Demanda     de    revisión:   

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  del  artículo  232 del estatuto procesal penal de 1991, el apoderado de Roberto  Julio Camberos Hernández solicita  la  revisión  del juicio, pues afirma que su representado no cometió el crimen  que  se  le  imputa, y que existen pruebas nuevas, no conocidas al tiempo de los  debates,  que  acreditan que es inocente, y que quien realmente participó en el  hecho  es  un  guerrillero  llamado Roberto        Camberos,       totalmente distinto de su representado.     

Explica  que Roberto  Julio  Camberos Hernández, identificado con la cédula  de        ciudadanía       No.10’165.250  de  La Dorada, a quien los juzgadores condenaron a 28 años  de  prisión,  y  está  cumpliendo  la pena, nació en Yacopí (Cund.) el 22 de  abril  de  1959; es hijo de Roberto Julio Camberos y Tulia Hernández; a la edad  de  dos  años  su familia se trasladó a Puerto Salgar donde cursó tercer año  de  primaria;  se  ceduló  en  el  año  de  1977  en el Municipio de La Dorada  (Caldas);  prestó  servicio  militar obligatorio de 1977 a 1979; en 1980 cursó  quinto  año  de  primaria  en la concentración Escuela Marco Fidel Suárez del  Municipio  de La Dorada (Caldas); vivió en el perímetro urbano de dicha ciudad  hasta  1995.  Allí  desempeñó  varias labores y conformó dos hogares, de los  que  quedaron tres hijos. En 1995 se trasladó a Bogotá, donde radicó su nuevo  domicilio.  Pasados  varios  meses,  y ante la expectativa de obtener un trabajo  fijo  en  el  Aeropuerto  El  Dorado de esta ciudad, se dirigió al Departamento  Administrativo  de  Seguridad  (DAS)  a  obtener  el  pasado judicial, donde fue  capturado  y dejado a órdenes de la justicia, sindicado de haber participado en  la masacre del “Alto de Bejucales”.   

Roberto Camberos, en  cambio,  es  hijo  de María Leonor Camberos y Luis Enrique Vega; nació el 2 de  agosto  de  1962  en  la  Vereda  San Luis del Municipio de Yacopí (Cund.); fue  bautizado  con  el nombre de Roberto Lozano  en  la  Parroquia Nuestra Señora del Carmen de dicho Municipio el  28  de  noviembre  de  1962;  nunca  obtuvo  cédula  de ciudadanía, no prestó  servicio  militar  obligatorio,  y  desde  muy  joven (a la edad de 14 años) se  incorporó  a  la  subversión.  Para demostrar sus afirmaciones, acompañó los  siguientes elementos de prueba:   

–  Testimonios  extraproceso  de Rodolfo  Castillejo  Ramírez,  Carlos  Eduardo  Melgarejo  Moreno y  José  Alfredo Sabogal Rojas, comerciantes de La Dorada  (Caldas),  quienes  informan  sobre  las  actividades  laborales  realizadas por  Roberto   Julio   Camberos   Hernández  durante  el  tiempo  que vivió en dicha ciudad, y su buena conducta  (fls.84, 85 y 87 del cuaderno de la Corte).    

–  Testimonio  extraproceso  de  María  Leonor  Camberos,  con  cédula de  ciudadanía  No.30’342.338  de   La   Dorada,   quien   reafirmó  tener  un  hijo  de  nombre  Roberto,  que abandonó el hogar desde muy  joven.     Explicó    que    aparece    bautizado   como   “Roberto  Lozano”  porque para entonces a  ella    la    distinguían    como    María   Leonor  Lozano,  por  ser  hija  de Arturo Lozano, pero que al  hacer  los  trámites  para  obtener la cédula de ciudadanía debió cambiar el  apellido  debido  a que no era hija legítima, quedando entonces con el apellido  de la mamá (fls.81 ibídem).   

   

–  Testimonio  extraproceso  de  Roberto  Julio  Camberos  con  cédula  de  ciudadanía  No.460.781 de Yacopí, quien declara haber convivido con la señora  Tulia  Nieto  durante  aproximadamente  veinte años, y haber procreado seis (6)  hijos,  entre ellos a Roberto Julio Camberos Hernández  (fls.86 ibídem).    

–  Partidas  de  Bautismo  de  María  Leonor  Camberos  y  Roberto Lozano  (fls.82  y  83  ibídem). En esta última se hace constar que el 28 de noviembre  de  1962 fue bautizado un niño nacido el 2 de agosto del mismo año, a quien se  llamó  ROBERTO,  hijo  de  Leonor  Lozano.   Abuelos   Maternos:  Arturo  Lozano  y  Emelina Camberos.   

– Certificaciones de estudios de Roberto       Julio      Camberos      Hernández,      correspondientes  a  tercero  y quinto primaria. La primera expedida  por  la  profesora  de  la  concentración  escolar  “Mercedes Abrego” de la  Inspección  de  Puerto  Libre,  Municipio  de Puerto Salgar. La segunda, por el  Director  de  la Escuela Marco Fidel Suárez del Municipio de La Dorada (fls.88,  89, 91 del mismo cuaderno).   

–   Certificación  del  Comando  Grupo  de  Infantería  de Aviación No.2 de la Fuerza Aérea, donde se hace constar que el  señor  Roberto  Julio Camberos Hernández,  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía No.10’165.250,   prestó  servicio  militar  obligatorio  en  el  Comando  Aéreo de Combate No.1, como integrante del primer  contingente  de  1977,  habiendo  sido  incorporado  el  2  de  mayo  de  1977 y  licenciado el 29 de abril de 1979 (fls.90 ibídem).   

– Memorial suscrito por personas residentes en  el  Municipio  de  la  Dorada  (67  en  total), quienes afirman conocer desde su  juventud      a      Roberto     Julio     Camberos  Hernández,  hijo  de  Roberto  Julio Camberos y Tulia  Nieto,   y   constarles   que  es  persona  honorable,  trabajadora,  de  buenas  costumbres,  que  siempre  ha  estado  residenciado  en dicha ciudad (fls.97-103  ibídem).   

–  Movimientos  de  la  cuenta  de  ahorros  No.80-18625-2  del  Banco  de Colombia de La Dorada, durante los años de 1983 y  1984  (fls.92);  el  pasado  judicial  No.2587834  sin  fecha de expedición; un  carné  que  lo  identifica como vendedor cobrador del establecimiento comercial  “Distribuciones  El Mimbre”, válido hasta diciembre 15 de 1989; y el carné  No.2826  del  Servicio  de Salud Local del Hospital San Félix de La Dorada, que  lo  autoriza  para manipular alimentos, expedido el 21 de agosto de 1985, por un  año (fls.94 ibídem).   

Pruebas  practicadas  en  el  trámite  de la  acción:   

Dentro   del   período  probatorio  fueron  practicadas las siguientes probanzas:   

– Se escuchó en versión libre con asistencia  de     defensor    a    Roberto    Julio    Camberos  Hernández,  quien  manifestó  haber  nacido el 22 de  abril  de  1959  en  Yacopí (Cundinamarca), y ser hijo de Tulia Nieto y Roberto  Julio  Camberos.  Su  infancia  transcurrió  en  Puerto Libre (Cundinamarca) en  compañía  de  sus  padres  y  hermanos,  donde  estudió  hasta quinto año de  primaria.  Entre  1977 y 1979 prestó servicio militar obligatorio en la base de  Palanquero  de  Puerto  Salgar.  Al  terminar se radicó en Puerto Boyacá donde  trabajó  en  la  construcción  del  puente de Puerto Triunfo con la compañía  Stirling  Internacional,  durante cerca de cuatro años. Después se residenció  en   La  Dorada.  Allí  trabajó  en  la  plaza  de  mercado  en  la  venta  de  “líchigo”,  luego  en un puesto de venta de comidas con su esposa, después  en   el   restaurante   “Arrayanes”   de   propiedad  de  Carlos  Melgarejo,  posteriormente  vendiendo  mercancías  a  plazos, y por último en fotografía.  Convivió  con Hermesenda Rodríguez Rocha desde  1979  hasta  principios  de 1989. De esta unión nacieron dos  hijos:  Jenny Alexandra Camberos Rodríguez, nacida en Puerto Boyacá en 1981, y  Roberto  Julio  Camberos  Rodríguez,  nacido  en  1984  en  La Dorada. Después  convivió   con  Anatilde  Peralta  Torres,  con  quien  tiene  una  niña  de  nombre  Samay Viviana Camberos  Peralta,  nacida  en  1993  en  La  Dorada.  Debido  a  la  difícil  situación  económica  se  trasladó  a Bogotá en el año de 1995 y empezó a trabajar con  su  hermano Oscar Yesid, hasta  el  día  que fue capturado en las instalaciones del Departamento Administrativo  de  Seguridad  (DAS). No tiene conocimiento de los hechos investigados, y jamás  ha    pertenecido    a    la   guerrilla   (fls.249-258   del   cuaderno   Anexo  No.1).   

–  Declararon  bajo  juramento,  Roberto   Julio  Camberos  y  Tulia   Nieto   (padres  del  sentenciado.  Fls.93  y  100  Anexo  1)),  Oscar Yesid Camberos Nieto  (hermano.     Fl.104     ibídem)),    Hermesenda   Rodríguez   Rocha   (primera  compañera   marital)   y   Anatilde  Peralta  Torres  (segunda compañera marital), quienes coinciden con el  relato   hecho   por   el   sentenciado.  Tulia  Nieto  explica  que  hasta  antes  de  la  expedición  de la  cédula  de  ciudadanía  la  llamaban Tulia Hernández, y a partir de entonces,  Tulia  Nieto, y que sus papás se llaman Margarita Nieto Hernández y Justiniano  Obando,  pero que este último no la reconoció (fls.98, 101, 103). Hermesenda   Rodríguez  Rocha  manifiesta  que    conoció   a  Roberto  Julio  desde   la   edad   de   10   años   en  Rionegro  o  Puerto  Libre  (Cundinamarca),  y  que  convivieron  desde 1979 hasta 1989, cuando se separaron  (fls.225    Anexo   1).   Anatilde   Peralta   Torres  explica  que  lo  conoció  en  La  Dorada  en 1992, y  convivieron  tres  años  (fls.144 Anexo 1).         

–  Fueron  ratificadas  las  declaraciones de  Rodolfo     Castillejo     Ramírez    (fls.109   Anexo   No.1),  Carlos  Eduardo  Melgarejo  Moreno  (fls.112 Anexo No.1), y José  Alfredo Sabogal Rojas (fls.114 Anexo  No.1),  y  se  recibieron los testimonios de Ana Jesús  Santamaría   (fls.129   Anexo   No.1),  Pedro  José  Martínez  García  (fls.133  Anexo     No.1),     Carlos     Julio     Cárdenas  Herrera   (fls.137   Anexo   No.1),   y  Teresa   Medina   (Fls.140  Anexo  No.1),  personas   todas   que  declararon  sobre  la  buena  conducta  de  Roberto  Julio  Camberos  Hernández, y su  actividad  familiar,  social  y laboral durante el tiempo que estuvo viviendo en  La Dorada (Caldas).   

– Se ratificó y amplió la declaración a la  señora     María    Leonor    Camberos,    quien   repitió   que   su   hijo   de   nombre   Roberto  nació  en la Vereda San Luis del  Municipio  de  Yacopí, y fue bautizado en Yacopí con el nombre de Roberto   Lozano.  Se  le  enseñaron  las  fotografías    de    Roberto   Julio   Camberos  Hernández   que  aparecen  incorporadas  al  proceso  (fls.210/1,  337/1, 508/2), y se le preguntó si correspondían a la de su hijo,  obteniéndose  respuesta negativa. Aportó una fotografía donde aparece su hijo  Roberto    Camberos    en  compañía  de  varios  amigos y la novia (fls.84-90 y 91 del Anexo No.1).    

–  Se  adjuntaron  varias  fotografías  de  Roberto   Julio   Camberos   Hernández  en  compañía  de  su  familia  y  de amigos, tomadas en diferentes  sitios  (Puerto  Boyacá,  La  Dorada y Bogotá) y distintas épocas (fls.60-64,  67,  70,  72  del Anexo No.1). También, fotografías suyas recientes (fls.276 y  277  Anexo  No.1), al igual que de su mamá y de María  Leonor   Camberos.   Se   incorporaron   así   mismo  fotografías  de  personas  con  características  afines  a  esas últimas para  efectos de reconocimientos (fls.243, 247 y 269-275 Anexo No.1).   

–  Se  allegaron  copias  de  las cédulas de  ciudadanía   expedidas  a  nombre  de  María  Leonor  Camberos  (fls.215  cuaderno  Corte, 92 Anexo No.1); y  Tulia Nieto (fls.247 cuaderno  Corte  y  103  del  Anexo  No.1).  De  igual manera, copia del registro civil de  nacimiento  de  los  hermanos de Roberto Julio Camberos  Hernández  (fls.160,  162,  163,  164 y 165 del Anexo  No.1),   y  de  sus  hijos  Jenny  Alexandra  Camberos  Rodríguez,   Roberto   Julio  Camberos  Rodríguez  y  Samay  Viviana  Camberos  Peralta donde se hace constar que la primera nació en  Puerto  Boyacá  el  29  de julio de 1980 (fls.233 Anexo No.1), el segundo en La  Dorada  el 23 de junio de 1983 (fls.232 y 285 Anexo No.1) , y la tercera en esta  misma   ciudad   el   25   de  septiembre  de  1993  (fls.65  y  284  del  Anexo  No.1)   

–  El  Puesto  Operativo  del  Departamento  Administrativo   de   Seguridad,  Seccional  Caldas,  con  sede  en  la  Dorada,  certificó  que  Roberto  Julio  Camberos  Hernández,  con   cédula   de   ciudadanía   No.10’165.250  de La Dorada, hijo de Roberto  Julio  y  Tulia,  elevó  ante dichas oficinas dos solicitudes de expedición de  certificado  judicial  y  de policía, así: el 5 de diciembre de 1984 y el 2 de  enero  de  1990.  En  las  tarjetas  de preparación, cuyas copias adjuntó a la  comunicación,  aparecen  registrados  los datos personales, la dirección de su  residencia  en  la ciudad de La Dorada, el nombre de su compañera permanente, e  incorporada su fotografía (fls.235-239 Anexo No.1).    

– Se aportaron documentos varios con el fin de  acreditar  las actividades realizadas por Roberto Julio  Camberos   Hernández   después  de  haber  prestado  servicio  militar  obligatorio,  entre  ellos,  un pagaré firmado en el año de  1982  (fls.167  Anexo No.1), un seguro de vida gratuito otorgado por el Banco de  Colombia   en   julio   de   1983   (fls.169  Anexo  No.1),  un  certificado  de  fotofluoroscopia  pulmonar  expedido  en  febrero  de  1982,  un  cuaderno  para  contabilidad  con  registros  de  las  ventas  a crédito realizadas durante los  meses  de  diciembre  de 1986 a julio de 1987 aproximadamente (fls.173-218 anexo  No.1),  y  planos  de  la  firma  Stirling  Internacional,  relacionados  con la  construcción  de  un puente sobre el río Magdalena en los años de 1981 y 1982  (fls.171 y 172 Anexo No.1).   

– En reconocimiento en fila de personas con la  intervención  de  los  testigos  Juan de Jesús Osorio  Melo,  Jorge  Carrillo,  Segundo  Jiménez  Rojas, Luis Vicente Pérez, Teófilo  Carrillo  Virguez,  Evelio  Triana,  Segundo  Eliécer  Villamil  Ocaño,  José  Rodrigo  Martínez  Rodríguez y Carlos Molano Aguilar,  el  primero señaló al detenido Roberto Julio Camberos como una de las personas  que  intervino  en  los  hechos.  Los  restantes no lo hicieron (fls.20-47 anexo  No.2).   

–   Se  practicó  también  reconocimiento  fotográfico  de la señora Leonor Camberos  con la intervención de los testigos que dijeron conocerla como la  mamá  de Roberto Camberos, el  guerrillero  (Juan  de  Jesús  Osorio  Melo,  Jorge  Carrillo, Segundo Jiménez  Rojas,  Segundo  Eliécer  Villamil  Ocaño y Carlos Molano Aguilar), siendo sus  resultados  positivos.  Es  de  advertirse  que  del  álbum fotográfico hacía  también   parte   la   fotografía  de  Tulia  Nieto,  la  mamá  del  sentenciado  (fls.20-47  Anexo  No.2).   

Alegatos    de    conclusión:   

    

1. Del accionante:     

Sostiene  que las pruebas acompañadas con la  demanda,  y  las  allegadas en el trámite de la acción, permitieron establecer  de  manera  inobjetable  lo  siguiente: (1) Que Roberto  Camberos    o    Roberto  Lozano,  quien  pertenece  a  la  subversión desde su  adolescencia,   nació  el  2  de  agosto  de  1962,  es  hijo  de  Leonor  Camberos y Luis Enrique Vega, y que  sus  abuelos maternos son Emelina Camberos y Arturo Lozano. (2) Que Roberto  Julio  Camberos  Hernández, quien  es  inocente, nació el 22 de abril de 1959, es hijo de Roberto Camberos y Tulia  Hernández,  y  que  para  la  época  de  la  masacre  desempeñaba actividades  lícitas.   (3)   Que   Leonor  Camberos  (madre  del guerrillero) y Tulia Hernández  (madre  del  sentenciado),  al  igual  que  sus hijos,  poseen   características   morfológicas   similares,   y  que  esta  identidad  genotípica  llevó a los testigos a señalar equivocadamente la fotografía del  detenido  como la del subversivo. (4) Que María Leonor  Camberos  es  la  mamá  de Roberto Camberos o Roberto  Lozano.  (5) Que el detenido es persona de bien, conocida en La Dorada (Caldas).  (6)  Que  el  reconocimiento  en  fila  de personas, a pesar de contener algunas  falencias,  favoreció ampliamente al detenido, porque no fue reconocido por los  testigos.  Y  (7) que Roberto Julio Camberos Hernández  no          participó          en         los  hechos.         

Con  fundamento  en  estos  planteamientos,  solicita  a la Corte declarar fundada la causal de revisión invocada, y ordenar  el  envío  del  proceso  a  un  despacho  judicial distinto del que tramitó el  juicio,  para los fines legales pertinentes. Consecuencialmente solicita ordenar  la  libertad provisional del detenido, acorde con lo establecido en el artículo  241  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 1991 (fls.291-329 cuaderno de la  Corte).   

2.     De    la    Delegada:    

Considera  que  la  prueba  aportada  en  el  trámite  de la acción de revisión se erige en un elemento serio para plantear  la  posibilidad de que se esté en presencia de dos personas diferentes: una, la  que  participó  en  la  masacre,  y  otra,  la que está cumpliendo la pena. La  primera,  vinculada a los grupos guerrilleros desde temprana edad, con centro de  actividad  en  la  región  de  Yacopí; la segunda, señalada como honesta, con  residencia  en  el  Municipio de La Dorada (Caldas), donde se ha desempeñado en  varios trabajos.   

Explica  que  la vinculación de Roberto   Julio   Camberos  Hernández  al  proceso  se  debió  al nombre, porque el subversivo a quien los testigos vieron  en  el  lugar  de  la masacre era conocido en la región como  Roberto  Camberos, hijo de Leonor Camberos,  pero  que  se  trata  de  personas distintas, y que esta sola situación resulta  suficiente  para  generar  cuando  menos  duda  en torno a la participación del  detenido  en  los hechos, y determinar que se revise el juicio, como lo solicita  el  accionante.  Por  tanto,  pide  declarar  fundada  la  causal  de  revisión  planteada,  y  disponer  la  libertad  provisional del detenido (fls.336-350 del  cuaderno de la Corte).   

SE   CONSIDERA:   

     

1. Competencia.     

La  Corte  es competente para pronunciarse de  fondo  sobre  las  acciones   de revisión promovidas contra las sentencias  dictadas  en segunda  instancia por el desaparecido Tribunal Nacional, como  la  que es objeto de estudio,  acorde con lo dispuesto en el artículo 68.2  del  Código  de  Procedimiento Penal de 1991 (Decreto 2700), hoy 75.2 del nuevo  estatuto (Ley 600 del 2000).   

2.  Causal invocada.  Presupuestos. Alcance.   

Se  fundamenta  en  la  causal  tercera  del  artículo  232  del  Decreto  2700  de  1991  (220  de la ley 600 del 2000), que  autoriza   la   revisión   del   juicio  “cuando  después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia   del  condenado  o  su  inimputabilidad”.  Dos  son,  por  tanto,  los  presupuestos  básicos para la  configuración  de  este   motivo  de  revisión:  (1)  que  sobrevenga una  situación  fáctica  o  probatoria ex novo no conocida en el curso del proceso,  y   (2)  que  esta nueva evidencia fáctico probatoria tenga la virtualidad  de  establecer  la  inocencia del condenado, o su inimputabilidad. Brevemente la  Sala se referirá a cada uno de ellos:   

1.    Situación   ex   novo.  Debe  consistir  en  un  hecho  nuevo,  o  una  prueba  nueva. Por  hecho  nuevo  en  materia de  revisión  ha  sido  entendido,  según  reiterada  doctrina  de  la Corte, todo  acaecimiento   o   suceso   fáctico  vinculado  al  hecho  punible  materia  de  investigación,  del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las etapas de la  actuación  judicial,  de manera que no pudo ser controvertido. Por prueba  nueva,  todo  mecanismo probatorio  (documental,  pericial  o  testimonial) no incorporado al proceso, que da cuenta  de  un  evento  desconocido  (se demuestra por ejemplo que fue otro el autor del  hecho),  o  de  una  variante sustancial de un hecho conocido en las instancias,  cuyo  aporte  ex  novo  tiene  la  virtualidad  de derruir el juicio positivo de  responsabilidad  que  se  concretó  en la decisión de condena (Cfr. Revisión,  diciembre  1º  de  1983,  Magistrado  Ponente   Reyes  Echandía,  y 15 de  octubre de 1999, Magistrado Ponente Arboleda Ripoll, entre otras).   

Como  puede  verse,  se  trata  de  conceptos  distintos,  pero  estrechamente ligados entre sí por una relación necesaria de  complementación  contenido – continente: El contenido son los hechos, en cuanto  deben  ser  objeto  de  prueba.  El continente es el medio probatorio, en cuanto  recoge  el  hecho  y  sirve de medio para su incorporación al proceso. El hecho  requiere  de  la  prueba  para  su  demostración,  y  la  prueba del hecho para  adquirir  configuración  jurídica.  Por  eso  se  ha dicho, con razón, que la  referencia  al  hecho  nuevo  que  trae  la  norma  resulta  innecesaria,  y que  bastaría  la  exigencia de la prueba nueva.   

2.  Contenido  y  entidad  demostrativa de la  prueba  ex  novo:  Los  hechos  o pruebas nuevas deben  tener  un  contenido  específico:  establecer  la inocencia del procesado, o su  condición  de inimputable. Se ha planteado, en razón a la configuración de la  causal,  si  para la procedencia de la revisión es necesario que exista certeza  de  la  inocencia  o  inimputabilidad, como pareciera derivarse de la forma como  quedó  formulado el precepto a partir de la reforma de 1987 (Decreto 050), o si  la  prueba  puede  ser  de menor entidad demostrativa,  como lo preveía el  estatuto  anterior (Decreto 409/71), que autorizaba la revisión cuando surgían  pruebas  o  hechos  nuevos  que  establecieran  la  inocencia  del  condenado, y  también  cuando  los hechos y pruebas  nuevos constituían indicios graves  de ella.        

Para  la  Corte  es claro que ambos supuestos  siguen  latentes  en  la  nueva  configuración de la causal, y que la prueba ex  novo  que  legitima en consecuencia la revisión del juicio no puede ser solo la  que  establece  en grado de certeza que el procesado es inocente, o inimputable,  sino  también,  la  que  contrasta  de tal manera la evidencia probatoria en la  cual  se  fundamentó  la  decisión  de  condena  que ha hecho tránsito a cosa  juzgada,  que  de  haber  sido  conocida antes de su proferimiento, la decisión  hubiese  sido  opuesta  (de  absolución), o distinta (el procesado habría sido  declarado inimputable).   

Esta  conclusión responde a dos fundamentos,  uno  de contenido lógico sustancial, derivado de las finalidades de la acción,  y  otro  de  carácter  procesal:  (1)  Sabido  es  que  la  revisión tiene por  finalidad  remover  los  efectos  de  cosa  juzgada  de  una  decisión injusta,  connotación  que  la  sentencia  adquiere  no  solo cuando logra probarse, más  allá  de  toda  duda  razonable, que el sentenciado es inocente, o inimputable,  sino  cuando  la  evidencia  ex novo tiene la entidad probatoria suficiente para  tornar  la  condena  en  absolución,  o  el juicio positivo de imputabilidad en  declaración  de  inimputabilidad.  (2)  De  carácter  procesal,  porque  si es  aceptado  que  la  revisión  solo procede cuando logra demostrarse, en grado de  certeza,  que  el  procesado es inocente, o inimputable, el juicio rescisorio se  haría  innecesario,  dado  que  ningún  sentido tendría repetir la actuación  para probar lo ya demostrado.   

En  síntesis, la causal se configura no solo  cuando  se  obtiene  conocimiento  cierto de que el condenado es inocente, o que  actuó   en   estado  de  inimputabilidad,  hipótesis  que  implicaría  llegar  probatoriamente  al  extremo  opuesto  del  que  se  presume  debe  sustentar la  sentencia  (acreditación, más allá de toda duda razonable que el procesado es  responsable,  o  imputable),  sino  cuando  dejan  de cumplirse los presupuestos  sustanciales  requeridos  para  proferir el fallo de condena, esto es, cuando la  nueva  evidencia probatoria torna discutible la declaración de verdad contenida  en   el   fallo,   haciendo   que   no  pueda  jurídicamente  mantenerse.    

3.   Cuestión  planteada en el caso concreto.   

     

La  acción se orienta a demostrar la primera  hipótesis  prevista  en  la  causal  planteada: que el sentenciado es inocente.  Para  el efecto, se aportaron pruebas testimoniales y documentales encaminadas a  evidenciar  que  Roberto  Julio  Camberos  Hernández,  identificado   con   la   cédula   de   ciudadanía  No.10’165.250   de   La  Dorada,  es  diferente  de Roberto Camberos,  indocumentado,  a  quien  desde  un comienzo se sindicó de haber  participado  en la masacre objeto de la investigación, y que nada tiene que ver  con los hechos.           

      

1. Fundamento    probatorio    del    fallo    de   condena.     

Las  sentencias de instancia no relacionan en  concreto  las  pruebas  que   sirvieron  de  fundamento  para  concluir que  Roberto    Julio   Camberos   Hernández  (condenado)  es el mismo Roberto Camberos  que  varios   testigos señalaron como coautor de  la  masacre.  Empero,  por  las  referencias generales que hacen a los medios de  prueba,  debe  asumirse  que  el juicio positivo de responsabilidad se sustentó  básicamente  en  el “reconocimiento fotográfico” que hicieron los testigos  Segundo   Eliécer   Villamil   Ocaño   (fls.320/1),  quien  aseguró  que se trataba del mismo Roberto  Camberos que había participado en  los  hechos;  Juan  de Jesús Osorio Melo (fls.317/1),  quien  manifestó  que  tenía parecido (fls.317/1); y  Jorge   Carrillo,   quien  aseguró  que  se  trataba  de  la  misma  persona  conocida  en la región como  Roberto  Camberos,  hijo  de  Leonor  Camberos (fls.233/1),  probanzas   que   consistieron   en  mostrar  directamente  a  los  testigos  la  fotografía  del  implicado  para  que  manifestaran  si  se trataba de la misma  persona.   

    

1. Nueva      evidencia      probatoria.     Carácter     ex     novo.  Eficacia:     

El carácter ex novo de las pruebas allegadas  para   demostrar  los  fundamentos  básicos  de  la  causal  invocada,  resulta  indiscutible,  aunque  conviene  aclarar que existen dos clases de pruebas: Unas  (la  mayoría),  que no hicieron parte del proceso cuya revisión se solicita, y  dan  cuenta  de situaciones no conocidas por los juzgadores al momento de dictar  sentencia,  cuyo carácter ex novo deviene evidente. Otras (como la declaración  de  Leonor  Camberos  o  Lozano, por ejemplo), que ya habían sido incorporadas,  pero  que  contienen  información  adicional trascendente, desconocida también  por  los  juzgadores  al  momento  de  dictar sentencia, situación que hace que  materialmente  revistan  la  condición de prueba nueva, en cuanto propician una  percepción  diferente  (nueva)  de la realidad histórica (fls.81 de la Corte y  84 del Anexo No.1).   

¿Qué  demuestran  los  nuevos  elementos de  prueba  aportados  en  el trámite del juicio rescindente, y cuál su incidencia  en  la  declaración de verdad contenida en el fallo? Básicamente acreditan dos  hechos:   (1)   Que   Roberto  Camberos  y   Roberto   Julio  Camberos  Hernández  son   personas   distintas,   y   no  la  misma  como  equivocadamente  concluyeron los juzgadores de instancia. Y (2) que Roberto   Julio   Camberos  Hernández  ha  desarrollado  desde su infancia una vida en sociedad aparentemente normal, y que  sus  actividades  en  este  campo,  como en el personal, laboral y familiar, han  sido  públicamente conocidas, desenvolvimiento que contrasta con el que podría  llevar  un  guerrillero de las características de los que cometieron el crimen.   

El  primer  aspecto  (personalidad  distinta)  quedó  establecido  con  las  declaraciones  de  María Leonor Camberos y Tulia  Nieto  o  Hernández   (Fls.84  y 100 Anexo 1), sus documentos de identidad  (fls.92  y  103  Anexo  1,   y  215  y  247  del cuaderno de la Corte), sus  registros  fotográficos  (fls.247  Anexo 1), los registros fotográficos de sus  hijos  Roberto  Camberos y Roberto Julio Camberos Hernández (fls.91 y 276 anexo  1),  la partida de bautismo de María Leonor Camberos y su hijo Roberto Camberos  ó  Lozano  (fls.82  y  83  del  cuaderno  de  la Corte), y el registro civil de  nacimiento  de  Roberto  Julio  Camberos  Hernández,  que  ya  hacía parte del  proceso (fls.351 del cuaderno No.1).   

Del  contenido  de  estas  pruebas  surge que  Roberto  Camberos,  conocido  también    como    Roberto   Lozano,   nació  el  2  de agosto de 1962 en la Vereda San Luis del Municipio  de  Yacopí,  es  hijo  de María Leonor Camberos ó Lozano y Luis Eduardo Vega,  tiene  cinco  hermanos,  se  formó  en  la  Inspección  de Patevaca, carece de  registro  civil  de  nacimiento,  es  indocumentado,  y abandonó su hogar a los  catorce   años   para   incorporarse   a   la  guerrilla.  Y  que  Roberto   Julio  Camberos  Hernández,  el  sentenciado,   nació  el  22  de  abril  de  1959  en la Vereda Terama del  Municipio  de  Yacopí,  es  hijo de Roberto Julio Camberos y Tulia Hernández o  Nieto,  estudió  y  se  formó  en  la  Inspección  de Puerto Libre o Rionegro  (Municipio  de  Puerto  Salgar),  y  se identifica con la cédula de ciudadanía  No.10’165.250.     

A  la  demostración del segundo aspecto (que  Roberto  Julio  Camberos  Hernández,  ha  tenido  un desenvolvimiento familiar,  laboral  y  social  de  un  ciudadano  aparentemente  normal),  confluyen varias  corrientes probatorias:   

–   Los   testimonios   de   Roberto   Julio  Camberos  (papá.  Fls.93  Anexo  1),  Tulia  Nieto  ó  Hernández  (mamá.   Fls.100  ibídem),  Oscar  Yesid  Camberos   (hermano.  Fls.104  ibídem),  Hermesenda   Rodríguez   Rocha   (primera  compañera   marital.   Fls.225  ibídem)  y  Anatilde  Peralta  Torres  (segunda  compañera marital. Fls.144  ibídem).  De  estas  pruebas  surge  que Roberto Julio  Camberos  Hernández  vivió en Puerto Libre o Rionegro  al  lado  de  sus  padres  hasta  la  edad  de  18  años; que entre 1979 y 1989  convivió  con Hermesenda Rodríguez Rocha, inicialmente en Puerto Libre y luego  en  la Dorada, de cuya unión nacieron dos hijos: Jenny Alejandra el 29 de julio  de  1980  (fls.233  ibídem)  y  Roberto  Julio  el 23 de julio de 1983 (fls.232  ibídem);  que  desde  1992  hasta  cuando  fue  detenido  (diciembre  de  1995)  convivió  con Anatilde Peralta Torres, primero en la Dorada y luego en Bogotá,  y  que  de esta unión nació Samay Viviana el 25 de septiembre de 1993 (fls.224  y 284 ibídem).        

–   Los   testimonios   de   Rodolfo  Castillejo Ramírez (fls.109 Anexo  No.1),  Carlos  Eduardo  Melgarejo Moreno (fls.112  ibídem),  José Alfredo Sabogal  Rojas  (fls.114 ibídem), Ana  Jesús  Santamaría  (fls.129  ibídem),  Pedro  José  Martínez  García  (fls.133  ibídem),  Carlos  Julio Cárdenas Herrera   (fls.137   ibídem)   y  Teresa  Medina  (fls.140 ibídem), residentes todos en el Municipio de  La  Dorada,  con  los  cuales  se demuestra que Roberto  Julio  Camberos  Hernández  es una persona conocida en  la  Dorada  desde  mediados  de  la década de 1980, que ha desempeñado oficios  varios   (vendedor   de   “líchigo”,   dependiente  en  el  asadero  “Los  arrayanes”  de  propiedad  de  Carlos  Eduardo  Melgarejo  Moreno, vendedor de  mercancías  a  crédito,  y fotógrafo), y que su conducta familiar y social ha  sido buena.      

– Prueba documental que acredita, entre otros  hechos,  los  siguientes:  (1)  Que  en  el  año  de 1972 cursó tercer año de  primaria  en la Concentración “Mercedes Abrego” de la Inspección de Puerto  Libre,  Municipio  de  Puerto  Salgar (fls.88 del cuaderno de la Corte). (2) Que  entre  el  2  de  mayo de 1977 y el 29 de abril de 1979 prestó servicio militar  obligatorio  (fls.90  del  cuaderno  de  la Corte y 168 del anexo No.1). (3) Que  encontrándose  en el servicio obtuvo la cédula de ciudadanía (fls.207/2). (4)  Que  en  1980  validó  el  quinto  año  de  primaria en la escuela Marco Fidel  Suárez  del  Municipio  de  La Dorada Caldas (fls.91 del cuaderno de la Corte).  (5)  Que  entre  los  años  de  1983 y 1985 mantuvo activa la cuenta de ahorros  No.60-18625-2  del  Banco  de  Colombia  de  La  Dorada  y  realizó movimientos  permanentes  (fls.92  del  cuaderno  de  la Corte y 169 del anexo No.1). (6) Que  entre  1984  y  1995  solicitó  en tres oportunidades certificado judicial y de  policía:  el  5  de  diciembre  de  1984,  el  2  de  enero de 1990, y el 20 de  diciembre  de  1995 (fls.221 del cuaderno de la Corte y 235-239 del anexo No.1).  (7)  Que en el primer semestre de 1987 realizó operaciones comerciales de venta  de mercancía a crédito (fls.173-218 del anexo No.1).   

–  Registros fotográficos correspondientes a  diferentes  épocas  de  su vida: cuando prestó servicio militar obligatorio en  el  Comando  Aéreo  de  Combate  No.1;  cuando  trabajó  con la firma Stirling  International  en la construcción de puentes en la autopista Medellín-Bogotá;  cuando  vivió  en  el  Municipio  de  la  Dorada  con  su  familia, y cuando se  trasladó  y  residenció  en la ciudad de Bogotá (fls.60-64, 68, 72, y 152-157  del anexo No.1).   

Paralelamente   a   esta  nueva  situación  probatoria,   indicativa,  como  ya  se  dejó  dicho,  de que Roberto  Camberos  y  Roberto Julio Camberos Hernández son  personas  distintas, y que este último no ha sido guerrillero,  se  tiene que los testigos Juán de Jesús Osorio Melo (fls.22 y 24 anexo No.2),  Jorge  Carrillo  (fls.25  ibídem),  Segundo  Jiménez  Rojas  (fls.27 ibídem),  Segundo  Eliécer  Villamil  Ocaño  (fls.37  ibídem)  y  Carlos Molano Aguilar  (fls.42  ibídem),  al  identificar a la mamá del guerrillero que participó en  los   hechos,  señalaron  la  fotografía  de  Leonor  Camberos,  es  decir, la correspondiente a la mamá de  Roberto Camberos, descartando  de   esta   manera   la   posible   participación   del  hijo  de  Tulia   Nieto,  cuya  fotografía  hacía  también  parte  del álbum sometido a examen de los testigos (fls.247 y 269-275  del anexo 1).     

Socava  también  los fundamentos históricos  del  fallo  atacado,  la  circunstancia de que Segundo Eliécer Villamil Ocaño,  Luis  Alberto  Jiménez  Rodríguez y Jorge Carrillo, únicos testigos que en el  curso  del proceso señalaron la fotografía de Roberto  Julio  Camberos  Hernández  como correspondiente a uno  de   los   autores   del   hecho,  no  lo  identificaron  en  la  diligencia  de  reconocimiento  en  fila  de  personas,  y  que tampoco lo hicieron los testigos  Nelson  Soto Vanegas (fls.278  del  anexo No.1), Segundo Jiménez Rojas, Luis Vicente Pérez, Teófilo Carrillo  Virguez,  Evelio  Triana,  José  Rodrigo  Martínez  Rodríguez y Carlos Molano  Aguilar.  Solamente  acertó,  después  de  un intento fallido, Juán de Jesús  Osorio   Melo,   pero  cuando  debió  identificar  a  su  progenitora  terminó  señalando   la   fotografía   de   Leonor  Camberos,  es  decir  la  correspondiente  a  la  mamá  del otro  implicado  (fls.20-34 y 35-47  anexo 2).     

En resumen, se tiene que la persona que está  cumpliendo  la  pena  no  es  hijo  de Leonor Camberos,  y  que  desde  la  mayoría de edad, de acuerdo con la  prueba  aportada  en  el  curso  del  juicio rescindente, ha llevado una vida de  ciudadano  corriente,  situaciones  ambas que debilitan los fundamentos básicos  de  la  decisión  de  condena,  haciendo  que su contenido de justicia se torne  discutible.  De una parte, porque la sentencia se construye sobre el supuesto de  que  el  condenado  es la misma persona a la cual se refirieron los testigos, es  decir,   el  hijo  de  Leonor  Camberos,  y  esta  verdad  es rebatida por las nuevas pruebas. De otra, porque  se   estructura  sobre  el  supuesto  de  que  el  sentenciado  es  guerrillero,  perteneciente   al   Vigésimo   Segundo   Frente   de   las   Fuerzas   Armadas  Revolucionaras   (FARC),  y  los  nuevos  medios  tienden  a  demostrar que  Roberto   Julio   Camberos   Hernández  ha  vivido siempre en sociedad, llevando una vida laboral y familiar  regular,  totalmente  distinta  de  la que podría corresponder a un guerrillero  que          tiene          la         condición         de         combatiente  activo.       

Esto,  sumado  a las otros aspectos revelados  por  las  nuevas  pruebas,  como la circunstancia de ser la señora Leonor   Camberos   y   no   Tulia  Nieto  la madre del guerrillero que  participó  en  los  hechos,  situación  que se deduce del señalamiento que de  ella  hicieron  los testigos en diligencia de reconocimiento fotográfico, y los  resultados  negativos  que arrojaron los reconocimientos del sentenciado en fila  de  personas  por  parte  de los testigos Segundo Eliécer Villamil Ocaño, Luis  Alberto  Jiménez  Rodríguez,  Jorge  Carrillo,  Nelson  Soto  Vanegas, Segundo  Jiménez  Rojas,  Luis Vicente Pérez, Teófilo Carrillo Virguez, Evelio Triana,  José  Rodrigo  Martínez  Rodríguez  y Carlos Molano Aguilar, permiten afirmar  que  existen  elementos  de  juicio  abundantes  para  concluir  que  la  verdad  contenida  en  la  sentencia puede no corresponder a la verdad histórica, y que  de  haber  los  juzgadores tenido acceso a la  información de que ahora se  dispone,  antes  del  pronunciamiento  del  fallo,  la decisión hubiese sido en  sentido opuesto (de absolución).     

Se cumplen, en consecuencia, los presupuestos  requeridos para declarar fundada la causal de revisión planteada.   

    

1. Fallo rescindente. Libertad del condenado.     

Acorde con lo dispuesto en los artículos 240  del  Código  de 1991 y 227 del actual, la Corte invalidará la sentencia motivo  de  la  acción  en  cuanto  dice  relación  con  la  condena  del  sentenciado  Robero    Julio    Camberos   Hernández,  y  ordenará  el  envío  del  proceso  al  Juzgado Promiscuo del  Circuito  del  Municipio  de  La Palma (Cundinamarca), por ser el competente por  razón  de  los  delitos  investigados,  y  el lugar donde ocurrieron los hechos  (factor  funcional  y  territorial), para que tramite nuevamente la causa, desde  el  acto  de  apertura  a  juicio  (artículo  400  C. P. P.), y vuelva a dictar  sentencia  de  conformidad  con  las pruebas que obran en el proceso, las que se  aportaron  y  practicaron  en  la  Corte, y las que se incorporen en la fase del  juzgamiento.   

Se  dispondrá,  así  mismo,  la  libertad  provisional  del  sentenciado,  previa  caución prendaria de un salario mínimo  legal  mensual  ($309.000.oo), que depositará a nombre de la Corte en la cuenta  de  depósitos  judiciales  del  Banco Agrario. Para la obtención del beneficio  deberá  suscribir  también  diligencia  de  compromiso  en  los  términos del  artículo  368  del  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal.  Cumplidas  estas  condiciones   se   librará  la  correspondiente  boleta  de  libertad,  con  la  advertencia  de  que  solo  produce efectos si Camberos  Hernández  no  es  requerido  por  otra  autoridad en  virtud  de proceso diferente. Para el cumplimiento de este trámite se comisiona  al  presidente  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Ibagué.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  oído el concepto de la Procuradora   Delegada,  administrando  justicia en nombre de la república y por autoridad de  la ley,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

1.    DECLARAR    FUNDADA    la  causal  de  revisión  a  cuyo  amparo  se demandó la sentencia  proferida   en   contra   de  Roberto  Julio  Camberos  Hernández.   

2.  Invalidar  la  condena  impuesta  a Roberto Julio Camberos Hernández,  contenida  en  los  fallos  de  primer  grado de 22 de  agosto  de  1994  proferido  por  un  Juzgado  Regional de Bogotá, y de segunda  instancia  de  21  de  junio de 1995, dictado por el  Tribunal Nacional. En  los demás aspectos estos fallos mantienen su firmeza.   

3.   Disponer  la  reposición  del trámite respecto de dicho procesado, desde el acto de apertura  a juicio (artículo 400 C. P.P.)   

   

4.   Ordenar  la  libertad    provisional   de   Camberos   Hernández,  en  los  términos indicados en la parte considerativa  de esta providencia.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

No hay firma  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS              CARLOS                              A.                              GALVEZ   ARGOTE                          

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                       EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS         E.        MEJIA  ESCOBAR                           NILSON PINILLA PINILLA   

                                                    Teresa Ruiz  Nuñez   

                                                         SECRETARIA   

    

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