12950jun

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 12950  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

  MAGISTRADO  PONENTE   ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON   

APROBADO ACTA No. 092  

              Santa  Fe de Bogotá, D. C., dos  (02) de junio del año dos mil (2000).   

VISTOS  

                El 21 de junio de 1996, el  Juzgado  5º   Penal del Circuito de Santa Fe de Bogotá condenó al señor  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX por  los  delitos de falsedad en documento privado, falsificación de sello oficial y  fraude  procesal,  en concurso. Le impuso 32 meses de prisión, interdicción de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término, el pago de $ 2.063.406 a  favor  de   RAUL  ALBERTO  GUZMAN CASTAÑEDA, a título de perjuicios, y le  negó el derecho a la condena de ejecución condicional.   

                                      

            Apelado el fallo por la defensa, el 4 de  octubre  del  mismo  año  el  Tribunal Superior de la misma ciudad confirmó la  sentencia.   

La  defensa interpuso recurso de casación y  lo   sustentó.   La   Sala   se  ocupa,  ahora,  de  resolver  la  impugnación  extraordinaria.   

              HECHOS   

1.  Muerta doña SABINA GUZMAN DE RODRIGUEZ,  hacia  septiembre  de  1992  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX abrió en el Juzgado 21 de  Familia  de  Santa Fe de Bogotá el proceso de sucesión. Dentro de este se hizo  reconocer como acreedor, con base en los siguientes documentos:   

          a)   Contrato   de   promesa   de   compraventa  suscrito  entre  la  causante   y  él,  en  el  que  consta  que  recibía en venta un inmueble  ubicado  en  la  carrera  18  número  22  D  45  de  esta  ciudad, por valor de  $10.000.000.  Según  el convenio, signado el 22 de enero de 1992, HAROLD pagaba  a  la  vendedora  $  8.000.000 a la firma del mismo, discriminados así: entrega  efectiva  de  $  1.700.000; $6.300.000 abonados con diferentes préstamos que de  tiempo  atrás  el  comprador  había  hecho  a  la  promitente  vendedora;  y $  2.000.000   pendientes.   Respecto   de  esta  suma  no  se  precisó  fecha  de  pago.   

          b)  Un  pagaré  girado  por  SABINA  GUZMAN DE RODRIGUEZ a favor de  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX  por  valor  de  $  8.000.000, con un interés del 2.5%  mensual,  para  ser  pagado  el  22  de  enero  de 1993, documento suscrito como  garantía del contrato anterior.   

          2.  Con base en la denuncia, en indicios, prueba pericial e informes  del  Banco  Cafetero  y  de  la  Administración  de  Impuestos  Nacionales,  se  constató  que  el  tributo  de timbre del contrato y del pagaré no fue pagado;  que  el  adhesivo  y sello no correspondía a los utilizados por el Banco; y que  no  existía  identidad  caligráfica  entre  las  firmas  indubitadas,  las del  título valor y la de la promesa de compraventa.   

          3.  Demostrado  que  la  documentación  era apócrifa, sobrevino la  actuación  procesal  que,  por  último,  dio  lugar  al  trámite  del recurso  extraordinario.   

                     

           ACTUACION PROCESAL BASICA   

            Cerrada  la investigación, la Fiscalía  111,   al   calificar   su   mérito   el   22   de   mayo  de  1995,  acusó  a  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX  de  autoría  de  falsedad  en  documento privado, uso  fraudulento   de   sellos  oficiales  y  fraude  procesal.  Esta  decisión  fue  notificada  personalmente  al  Ministerio  Público  ( 25 de mayo de 1995 ) y al  Defensor  (31  de  mayo  de  1995),  y  por  estado  (  1º.  de  junio  de 1995  ).   

          El  Juzgado  5º.  Penal del Circuito de  Santa  Fe  de  Bogotá  profirió  la  sentencia  ya  reseñada, lo mismo que el  Tribunal de la misma ciudad.   

          El  fallo  de  primera instancia tuvo como pruebas para condenar las  siguientes:   

a)  La  denuncia  formulada por RAUL ALBERTO  GUZMAN CASTAÑEDA.   

b) El estudio grafológico sobre el contrato  de  promesa  de  compra  venta y el pagaré, de acuerdo con el cual las grafías  estampadas    no    corresponden    a    las   de   doña   SABINA   GUZMAN   DE  RODRIGUEZ.   

         

c) El indicio que se desprende de la precaria  situación  económica  de  FAUDEL  DOMINGUEZ  para  la  época  de  los hechos,  consistente  en que le era imposible ir pagando a la señora SABINA el valor del  bien poco a poco.   

d) El indicio que se infiere del hecho de la  inexistencia de testigos de la firma del contrato.   

e)  La inferencia que se hace a partir de la  explicación  del  sindicado en cuanto dos personas que directa e indirectamente  habrían  tenido  que ver con el contrato, fallecieran.            

f)   La   declaración   de  otro  testigo  mencionado,  doña  GABRIELA,  cuya firma aparece en el documento, quien explica  que cuando lo signó  ya estaba elaborado.   

g)  La inspección judicial practicada en el  Banco Cafetero y el dictamen pericial en relación con los sellos.   

h) La conducta de FAUDEL DOMINGUEZ, quien fue  la  persona  que  promovió  ante  la  jurisdicción  de  familia  el proceso de  sucesión intestada de SABINA GUZMAN DE RODRIGUEZ.   

     

a. Ser FAUDEL la única persona que poseía interés.     

     

a. Las    explicaciones    inconsistentes    y    contradictorias   del  mismo.     

k) La regla de la experiencia que enseña que  cuando  se  hacen  negocios  y  se entregan dineros por algún concepto, aún en  presencia  de  una  buena amistad, se acredita tal hecho mediante la confección  de   comprobantes   de   pago,   que  no  obran  dentro  de  la  investigación,  circunstancia infantilmente explicada por FAUDEL.   

          l)  La  conclusión a que llega la falladora, tras realizar “…un  atento análisis del conjunto probatorio…”.   

          La  decisión  de  segunda instancia fundamentalmente se remitió al  análisis  probatorio  realizado  por  el  A-quo, incluido, también, el estudio  pericial.  Hizo  énfasis  en  la  dudosa declaración de doña GABRIELA y en la  capacidad de inventiva del procesado.   

LA  DEMANDA   

            El defensor dijo a la Corte, respecto de  la  sentencia  impugnada,  que  se  trataba  de  violación  indirecta de la ley  sustancial   por   error   de  hecho  “…al  quebrantar  los  principios  que  disciplinan  la  apreciación  racional  de  la Prueba Pericial Grafológica, la  Prueba  Pericial Dactiloscópica, vertidas al plenario…”.  Mas adelante  agregó:  “El  ERROR  DE  HECHO  proviene  del equivocado entendimiento de las  reglas  que  rigen  la  sana  crítica  en  la  apreciación  de los dictámenes  –grafológico     y  dactiloscópico-,  que  sirvieron  de  pruebas para sustentar los hechos por los  cuales  se  encausó  y  condenó  a mi defendido…”. Y en el capítulo de la  “Comprobación”,  expuso:   “Respecto  de  la naturaleza del yerro en  que  incurrió  el ad quem se  observa  que  distorsionó  grotescamente  el  contenido material de las pruebas  periciales que sirvieron de fundamento para condenar…”.   

Después pasó a demostrar el cargo, para lo  cual   dividió   su   trabajo   básicamente   en  tres  partes:  el  análisis  grafológico,  el  análisis dactiloscópico y el análisis sigilográfico, todo  ello  en  relación  con  lo  inherente  a  la  prueba  pericial, como lo había  anunciado,  y con apoyo en sus propias conclusiones.  Pidió casar el fallo  y absolver al procesado.   

                                

              CONCEPTO      DEL     MINISTERIO  PUBLICO   

              El Procurador Tercero Delegado en  lo  Penal  sugirió  desestimar las pretensiones del demandante por inexistencia  de  yerros  predicables del Juzgador y porque hizo una debida apreciación de la  prueba.   

          Sin  embargo,  acudió  a la solicitud de casación oficiosa parcial  para  que  se anule el proceso por error en la denominación jurídica en lo que  tiene que ver con el delito de falsificación de sello oficial.   

          Sustenta  su  petición  en  que  las  entidades  bancarias realizan  actividades  de  carácter  privado  y  por  lo tanto los sellos que usan no son  oficiales.  Agrega  que la investigación, la imputación y el fallo debió ser,  entonces,  por  falsedad  en  documento  privado,  delito  dentro  del  cual  se  involucran  los  formularios  de  declaración,  el  pago del impuesto de timbre  nacional y los adhesivos utilizados.       

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         

Frente a la demanda de casación.   

1. Como se conoce a través de la historia de  la  casación,  y  como  lo  ha   sostenido la Corte desde hace muchísimos  años,  cuando el censor imputa a los Juzgadores infracción indirecta de la ley  sustancial,  le  corresponde  ceñirse  a varios requisitos lógico – sustanciales, entre ellos el de   ocuparse  de  todas  las  pruebas tenidas en cuenta por el Juez para producir la  sentencia,  anular  su fuerza demostrativa con fundamento en el señalamiento de  yerros  y  concluir  que  era  improcedente  la  decisión tomada. Dicho de otra  manera,  el  actor tiene que derruir, derrumbar, demoler o desquiciar toda   prueba  que  tenga  suficiencia  para mantener en pie el fallo. Así se lee, por  ejemplo,  en  casaciones  del  9  de  junio  de  1994  ( M. P. Dr. Jorge Enrique  Valencia  Martínez  ),  23  de  noviembre  de  1995  ( M. P. Dr. Nilson Pinilla  Pinilla  ), 20 de marzo de 1997 ( M. P. Dr. Dídimo Páez Velandia ), 19 de mayo  de  1999  ( M. P. Dr. Carlos A. Gálvez Argote ) y  1º. de julio de 1999 (  M. P. Dr. Mario Mantilla Nougues ).   

          2.   Como   se   percibe   en   el   expediente,  el  demandante  se  circunscribió  en  forma  exclusiva  a la prueba pericial, es decir, no dedicó  esfuerzos  al  análisis  de  las  otras  pruebas  nítidamente indicadas en las  sentencias,  en  especial  las  que  de manera rigurosa fueron enumeradas por el  Juzgador  de  primera  instancia  y  que  incorporó a su decisión el Tribunal,  pruebas  a  las  que se ha hecho referencia literalizada en el capítulo de esta  sentencia denominado “Actuación Procesal Básica”.   

          Como  el  censor  omitió  el  análisis  singular  de  cada  prueba;  como no demostró que conglobada la prueba restante  era  improcedente la condena; y como observadas aquellas circunstancias carentes  de  reproche  se  deduce  que  tienen  suficiencia  para  soportar  el fallo, se  concluye  que  la  tarea  del  casacionista  se quedó a medio camino y que, por  tanto, el cargo no prospera.   

          Sobre      la     petición     del     Procurador.   

          A la solicitud del Señor Procurador, se responde:   

1.  En  lo relacionado con los objetos a que  alude,  la  Fiscalía  acusó  al  procesado  de  “Uso  fraudulento  de sellos  oficiales”.   

2. En la sentencia de 1ª. Instancia, la Juez  explicó así su criterio:   

“De otra parte, se tiene en el mismo grado  de  certeza la estructuración del delito de Falsificación de Sello Oficial. Al  respecto  debe decirse que a pesar de que en el pliego de cargos se consignó en  la  parte  resolutiva que uno de los punibles atribuibles al sindicado era el de  “Uso  Fraudulento  de  Sellos  Oficiales”,  hoy  por hoy efectuado un atento  análisis  del  conjunto probatorio, no puede menos que concluirse que en el sub  júdice   se   configura   la  conducta  ilícita  de  Falsificación  de  Sello  Oficial”.   

“Circunstancia  esta  que  aparentemente  podría   generar   inconsonancia  entre  la  resolución  de  acusación  y  la  sentencia;  sin  embargo,  al respecto debe decirse con reiterado criterio de la  Corte    Suprema    de   Justicia:   ‘  (…) la infracción penal imputada en el pliego acusatorio no es  rígida,  en   el  sentido que el funcionario judicial que va a proferir el  fallo  quede  atado  a ella, sino que puede variarse en la sentencia y el delito  imputado    siempre   y   cuando   la   modificación   normativa   –género-  no  contraríe el capítulo  señalado  en  la  resolución  de  acusación,  por  tal motivo, le es dable al  juzgador  hacer  las  variaciones  correspondientes  en  cuanto  a  su  especie se refiere, apoyándose en los  medios  de  convicción’ (  sentencia  de  segunda  instancia, octubre 5 de 1995, M. P. Edgar Saavedra Rojas  ).  No  sobra  resaltar por parte del Despacho que esas  posibles  variaciones del nomen iuris que no implican  agravación    de    la   punibilidad,   como         en        el  caso  sub  examine,  excluyen la posible desarmonía en el pliego de cargos y la sentencia,  pues,   no   se   genera   desmejoramiento   de   la  situación  jurídica  del  procesado”.   

          Luego de ello, el Juzgado agregó:   

          “Se  está,  por  tanto en presencia del delito de Falsificación  de  sello  oficial  de  que  trata  el preanotado artículo 211 del ordenamiento  Sustantivo  Penal  que  impone para sus infractores sanción de uno (1) a cuatro  (4)  años  de  prisión,  en  concurso  homogéneo  en  la  medida  que  fueron  falsificados  dos  sellos, el que dice ‘cajero’  y  otro   ‘Recibido   con  pago’ “.   

          Y   en   la  parte  resolutiva  del  fallo  condenó,  además,  por  “Falsificación de Sello Oficial”.   

          3. Al ocuparse del tema, el Tribunal expresó:   

          “…  no  cabe  duda  alguna, de que el  comportamiento  del  procesado  tipifica  el  delito de falsificación de sellos  oficiales  de  que  trata  el  art.  211 del C. P., en concurso homogéneo, como  juiciosamente  se  consigna  en  el fallo de instancia y no el simple uso de los  mismos   como  erradamente  se  dijo  en  el  pliego  de  cargos,  sin  que  tal  modificación  implique  incongruencia entre uno y otro, como quiera que en este  caso  no  se usaron fraudulentamente sellos legítimos, sino los falsificados y,  como  se  verá, resulta claro que quien los usó fue el mismo que los creó, ya  propia  manus, ora longa manus; debe recalcarse que el artículo en cita enuncia  dos   comportamientos   delictivos   diversos,   empero  sancionados   con   una   misma   pena,  siendo  un  contrasentido    admitir   la   tésis   referida     en     la    resolución  de  acusación pues, demostrado quedó que se está en  presencia  no  solo  del uso sino también de la creación de dichos sellos, que  no el simple uso de los legítimos”.   

          Entonces,  quedó  claro  para  las dos instancias que al sentenciar  por  la  conducta  deducida en el fallo no se contrariaba en nada lo establecido  en la resolución acusatoria.   

          4.  El  Procurador,  incrustando  dentro  de  la falsedad privada la  imagen  dejada  por  el  sello  al ser activado – que estima también privado -,  postula  errónea  denominación  jurídica  del  hecho  y,  por ende, causal de  nulidad.  Y  agrega:  “Se  trataba  de  investigar  la posible falsedad de los  formularios   de   declaración   y   pago   de  impuesto  de  timbre,  pero  la  investigación  se  centró  en  la  falsedad  de  los  sellos  estampados en el  formulario;  no  se estudió la falsedad integral del documento; el autoadhesivo  que   en   él   figura,  los  sellos,  se  falsificaron  para  otorgarle  mayor  credibilidad  al  documento,  para  darle  apariencia  de verdadero”. Y sigue:  “…la  norma  indebidamente  aplicada fue el artículo 211 del Código Penal;  la   que  se  dejó  de  aplicar  fue  el  artículo  221  del  Código  de  las  penas…Deberá  entonces la Corte casar la sentencia en relación con el delito  de falsificación de sello oficial”.   

          5.  Como  se  infiere,  el  Ministerio Público, argumentando que el  Banco  era  entidad  de  derecho  privado, como que aboga por una “falsedad de  sello  privado”, conducta atípica frente a nuestro ordenamiento; siendo así,  lo  lógico  sería  hablar  de  infracción  directa  de  la ley sustancial por  indebida  aplicación  del  artículo 211, y no, con un giro extraño, apuntar a  la  nulidad  para,  por  esa  vía, mostrar su interés, pues que, como se sabe,  para  la  procedencia  oficiosa   de  la Corte solamente puede solicitar el  derrumbamiento de la sentencia por esa ruta.   

          6.  Cierto  que también se podría pensar en falsedad documental de  carácter  privado  e  involucrar  dentro  de  ella  la aposición de impresos a  título  de  “sello”;  pero el sello, en estricto sentido, es más que ello,  el  sello  es  el  instrumento  que se utiliza para impregnar el escrito y no la  mancha  o  impresión  que  resulta  del  uso  de  la  máquina correspondiente.  Más,   si  fuera  como dice el Procurador, bastaría compulsar copias para  que  se investigara otra falsedad privada, decisión inocua porque sucedidos los  hechos  a  comienzos  de 1992, a estas alturas del tiempo la acción penal está  prescrita.   

En síntesis, la violación directa de la ley  sustancial  no  es  petición que pueda hacer el Ministerio Público para que la  Corte proceda de oficio. Por ello será desatendida la petición.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

          RESUELVE   

                               

             No   casar   la  sentencia  impugnada.   

            Cúmplase y devuélvase al  Tribunal  de origen. Cúmplase.     

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE CORDOBA POVEDA       

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE         JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO           

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                            CARLOS    EDUARDO   MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON  PINILLA     PINILLA                                              No  hay  firma   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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