12865dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 12865  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta No. 206  

          Bogotá,  D.  C.,  siete (07) de diciembre del año dos mil (2.000).   

VISTOS  

          El  8  de  abril  de  1996, el Juzgado Décimo Penal del Circuito de  Medellín  condenó  a  JHON  FREDY  RAMÍREZ RAMÍREZ  como  autor de los delitos de homicidio y porte ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal.  Le impuso prisión de 25 años y 5  meses,  interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo lapso, así  como el pago de los perjuicios morales y materiales.   

          Apelada  la  sentencia  por  el defensor, el Tribunal Superior de la  misma  ciudad  la  confirmó  el  3  de  julio de 1996, modificándola en cuanto  redujo  la  accesoria  a  10  años.  La defensa, entonces, interpuso recurso de  casación.   

          Corresponde   a   la   Sala,   ahora,  decidir  de  fondo  sobre  el  asunto.   

         

HECHOS  

          JHON  FREDY  RAMÍREZ  RAMÍREZ,  quien se  movilizaba    en    una    motocicleta    en   compañía   del   menor   Didier  García11,  llegó  el  11  de agosto de  1995,  aproximadamente  a las 11 de la noche, a la heladería “Chapultepec”,  ubicada   en   la   calle   56   No.   56-48  de  Medellín.  Ingresó  a  dicho  establecimiento,  mientras  su  amigo lo esperaba en el vehículo a pocos metros  del  lugar.  A  los  pocos  minutos  salió,  sacó un arma de fuego que portaba  consigo  y  le  disparó  varias  veces  a  Jhon  Jairo Melguizo Flórez, que se  encontraba  a  la  entrada de la heladería, causándole la muerte. JHON  FREDY  RAMÍREZ  RAMÍREZ  y  Didier  García  fueron  capturados por la Policía cuando intentaban huir en la moto de  dicho lugar.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          El  12 de agosto de 1995, la Fiscalía 168 de la Unidad de Reacción  Inmediata  declaró  abierta la investigación, ese mismo día vinculó mediante  indagatoria   a   RAMÍREZ   RAMÍREZ,   y  el  17  de  los  mismos  mes  y año el Fiscal Séptimo Seccional  resolvió   la   situación   jurídica   con  detención  preventiva  (Fl.  41,  C.1).   

          En  memorial  de  fecha  17  de  septiembre  de 1995, recibido en la  fiscalía  el  22 de septiembre de igual año, RAMÍREZ  RAMÍREZ   solicitó   “le   fuera   adelantada  la  sentencia”  (Fl.  122,  C.1).  El  26  de  septiembre siguiente se le recibió  ampliación  de  indagatoria,  y  al  pedirle  aclarara  la  petición anterior,  manifestó  que  retiraba  dicho  memorial, porque quería hablar primero con su  defensora (Fl. 132, C.1). Sucedió así:   

          El  fiscal  le  preguntó:  “Sírvase  aclararnos  qué  es lo que  solicita  en  ese  memorial  que  hizo llegar a esta fiscalía?”. JHON FREDY respondió:   

          “Yo  me  he  puesto  a  pensar  que así lo haya matado en defensa  personal,  es  que no se ni que decir hombre, porque uno siempre tiene el delito  encima,  yo  quiero  hablar  primero con la defensora a ver qué me dice, por lo  tanto retiro ese memorial” (Fls. 137/8, C.1).   

          El  proceso  continuó  su  desarrollo,  se  practicaron pruebas, la  defensora  solicitó  unas  que  fueron atendidas, el 7 de noviembre de 1995 fue  cerrada  la  fase  instructiva,  JHON FREDY  otorgó  poder  a  un letrado y el 11 de diciembre se calificó el  sumario  con resolución de acusación por homicidio y porte de arma de fuego de  defensa  personal  (Fl.  199, C.1). Esta providencia fue apelada por el acusado,  pero  el  recurso  fue  declarado  desierto  el 4 de enero de 1996, por falta de  sustento (Fl. 216, C.1).   

          El  8  de  abril  de  1996, el Juzgado Décimo Penal del Circuito de  Medellín  lo  condenó  en  los  términos  antes  reseñados, decisión que el  Tribunal  Superior de la misma ciudad confirmó, como ya se ha dicho (Fls. 238 y  271).    

LA  DEMANDA   

          Con   base   en   un  cargo,  el  censor  invocó  la  causal tercera de casación, prevista en el  artículo  220  del C. de P. P. Atacó la sentencia por haber sido dictada en un  juicio viciado de nulidad. Expuso:   

          1)  La  Fiscalía  le  desconoció  a  su representado el derecho al  debido  proceso  por cuanto ante su solicitud del 17 de septiembre de 1995 sobre  adelantamiento  de la sentencia, omitió el trámite previsto en el artículo 37  del  Código de Procedimiento Penal, que regula el fenómeno jurídico del fallo  anticipado.   

          2)  En lugar de ordenar inmediatamente la apertura del procedimiento  para  sentencia  anticipada,  dispuso  la  ampliación  de indagatoria sin haber  dictado  la  resolución  correspondiente, con lo cual produjo una confusión de  gran  magnitud,  pues  no  se  supo  si tal actividad jurisdiccional se efectuó  dentro  del  rito  propio  de la sentencia anticipada o en el marco del trámite  ordinario.   

          3)  La  Fiscalía desestabilizó “informativamente” al procesado  al  no  aplicar  en forma inmediata el procedimiento solicitado y al exigirle en  la  ampliación  de  indagatoria  que motivara la petición respectiva. Por esta  razón  aquel  desistió  en  “forma temporal y condicionada” y adujo que su  insistencia  dependería  del  diálogo que al respecto sostendría después con  su defensora.   

          4)   La  Fiscalía  no  podía  basarse  en  esa  manifestación  de  FREDY RAMÍREZ para inaplicar  el  proceso  relacionado  con  el fallo prematuro. Por ello le pidió a la Corte  desestimara  tal  solicitud  en  toda  su  dimensión,  pues ella constituía el  eslabón  de  toda  una  cadena  de  irregularidades  que  viciaba de nulidad la  actividad cumplida con posterioridad.    

          5)  Si  el  Fiscal hubiese seguido las reglas del debido proceso, se  habría  llegado  a  un fallo condenatorio con reducción punitiva de la tercera  parte,  decisión  que  enmarca una diferencia esencial de 100 meses de prisión  en  cuanto  a la pena principal, la que además incide en el momento del pago de  los  perjuicios,  y  en  el  futuro, en el subrogado de la libertad condicional.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

          El  Procurador  Primero  Delegado  en  lo  Penal  consideró  que al  recurrente  no  le asistía la razón y por ello solicitó no casar la sentencia  impugnada, con base en los siguientes argumentos:   

          1.  La  pregonada  omisión  no  existió,  pues  la  solicitud  fue  voluntariamente  retirada  por el procesado. Por ello no es dable aceptar que se  hayan  quebrantado  las  garantías  que  consagra  el  artículo 29 de la Carta  Política.   

          2.  No es cierto que el fiscal estuviese obligado a iniciar en forma  inmediata  el  trámite  abreviado  del  proceso, ni que en su puesto de máximo  director  de la investigación no pudiese ampliar la indagatoria sin resolución  previa,  y  menos  que  en el curso de la misma hubiera confundido al procesado.   

         

          3.  Quien  pretenda  la  anulación  de un proceso debe demostrar la  existencia  de  una  irregularidad  sustancial  y la afectación de derechos del  incriminado, aspectos que no se acreditaron en el caso en estudio.   

          4.   Resulta   improcedente   no  considerar  el  desistimiento  del  procesado,  como  lo  sugiere  el  censor,  pues  era potestativo y pudo además  obedecer  a  una  estrategia  defensiva,  toda  vez  que su apoderado pretendió  demostrar una causal de inculpabilidad.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          La  Corte  no  casará  la  sentencia  impugnada  por las siguientes  razones:   

          1.  Tal  como  lo  resaltó  el  Procurador Delegado, no se advierte  ninguna  irregularidad en la conducta del Fiscal Séptimo de la Unidad Seccional  de  Delitos contra la Vida y la Integridad Personal, y específicamente respecto  de    haber   escuchado   en   ampliación   de   indagatoria   a   JHON   FREDY   RAMÍREZ   RAMÍREZ   y  de  proseguir el trámite del rito ordinario.   

          2.  En  efecto, el artículo 37-2 del Código de Procedimiento Penal  dispone:   

                    “Hecha la  solicitud  (de  sentencia  anticipada),  el  fiscal,  si lo considera necesario,  podrá  ampliar la indagatoria y practicar pruebas dentro de un plazo máximo de  ocho (8) días…”.   

             

          Desde   este  punto  de  vista,  entonces,  no  se  percibe  ninguna  anomalía dentro del proceso.   

          3.  Si  se  analiza  con  detenimiento  el contenido de la primera y  segunda  diligencias  de indagatoria, se puede entender con absoluta claridad el  motivo  por  el  cual  la  fiscalía  dispuso  la ampliación de la injurada del  procesado  (Fl.  132,  C.1)  una vez éste solicitara dar paso a la culminación  abreviada del proceso.   

          En  la  actuación  cumplida el 12 de agosto de 1995, manifestó que  disparó  su  revólver “porque el muerto me estaba mirando mucho, me sicosié  porque  ahí existe una banda muy grande, me asusté y como estaba tan borracho,  entonces   del   susto   saqué   el   revólver   y  le  tiré…”  (Fl.  14,  C.1).   

          Del  texto  se  deduce  la  razón  por  la  cual la fiscalía quiso  clarificar  ciertos  aspectos, tales como los motivos que el procesado tuvo para  asistir  la  noche  de los hechos a la heladería “Chapultepec”, su presunto  estado  de alicoramiento y los factores reales que lo llevaron a disparar contra  MELGUIZO   FLÓREZ.   Como   en   su   respuesta  JHON  FREDY  dijo  que  había  accionado  el  arma de fuego  “del  susto  cuando  vi el muchacho que se me estaba dejando venir encima y se  estaba  esculcando  la  camisa”,  con  su  afirmación  planteaba una probable  causal  de  inculpabilidad,  y  por  ello  resultaba  pertinente  y necesaria la  pregunta  del  funcionario  instructor:  “… ¿qué es lo que solicita en ese  memorial que hizo llegar a esta Fiscalía…?”.   

         En   lo  contestado  se  advierte  la  indecisión  de  RAMÍREZ  RAMÍREZ,  quien  no  sabía  si  persistir  o  no en “la defensa personal”. Por ello, y porque quería hablar  primero  con su defensora, decidió libre y voluntariamente  “retirar ese  memorial”.   

         4.  El  trámite  cumplido  por la Fiscalía se ciñó en todo a las  previsiones  del  artículo  37  del  C. de P. P. Recibió la solicitud el 22 de  septiembre  y el 26 del mismo mes, cuatro días después, oyó en ampliación de  indagatoria  a  JHON FREDY, en  presencia de su abogada de confianza.   

          Como  en  esta  diligencia  manifestó  expresamente que retiraba la  petición,  el  instructor  no  podía  hacer  cosa  distinta  que proseguir las  diligencias por el rito ordinario.   

          De  conformidad  con el artículo 37 del C. de P. P., es potestativo  del  procesado  impetrar o no la finalización precoz del proceso, como también  es  claro  que para efectos de la diligencia de formulación de cargos con fines  de  sentencia  anticipada  lo  expresado  debe  ser nítido, inequívoco, libre,  diáfano,   directo  y  voluntario,  como  quiera  que,  además,  el  instituto  analizado  presupone  aceptar  la  responsabilidad  por  los  hechos  delictivos  imputados.   

          En   sentido  contrario,  si  la  manifestación  del  procesado  es  equívoca,   internamente   contradictoria,   condicionada   o   generadora   de  perplejidades  emanadas  de conductas ulteriores, la petición se torna, por sí  misma,  en  inadmisible, pues tales situaciones surgen, entre otros factores, si  al  peticionario  lo  acompaña la incertidumbre y, obviamente, cuando desiste o  se  arrepiente  de  lo solicitado. Esto, en concreto, a más de lo ya transcrito  en  el  capítulo  “Actuación Procesal” de esta sentencia, se corrobora con  las   propias   palabras   de  JHON  FREDY en la audiencia pública:   

          “Yo  pedí  la  sentencia anticipada porque allá en la cárcel me  lavaron  el  cerebro  más  de  uno.  Me  decían  que si yo lo maté en defensa  personal  no  tenía  nada  de  rebaja,  que  era mejor que pidiera la sentencia  anticipada,  porque  así  podría obtener alguna rebaja; entonces yo ahí mismo  pedí  la  sentencia anticipada y ahí me llamaron a la segunda indagatoria y me  dijo  el  señor  fiscal,  el  que  había  aquí,  el  doctor  Quinchía  y  me  preguntó   que  por  qué  había pedido la sentencia anticipada y me dijo  que  yo  lo había matado en defensa personal, que si yo quería que retirara la  sentencia  anticipada para seguir peliando el proceso y entonces yo la retiré y  en  ese  momento  estaba  la  defensora  que  yo  tenía  primero”  (Fl.  233,  C.1).   

         

         Censurar   a  la  fiscalía  por  haber  acatado  las  palabras  del  procesado  para  renunciar  al  procedimiento abreviado, significa desconocer el  carácter  dispositivo  de  tal  fenómeno  jurídico y de los principios que lo  informan,  así  como  también  es  lamentable que se le cuestione por observar  perfectamente  el  debido  proceso,  respetar  la  autonomía  y la voluntad del  incriminado   y   proceder   con   pudor   en  la  guarda  de  los  derechos  de  éste.   

         5.  Le  asiste  la  razón  al Representante del Ministerio Público  cuando  señala  que  el  desistimiento del procesado obedeció a una estrategia  defensiva  –estrategia por  lo  demás  reconocida  por  el  propio  casacionista  (Fl.  26, demanda)-, pues  aspiraba  a  que  se  le  reconociera la causal de inculpabilidad prevista en el  artículo  40-3  del  C.  P.,  alegación  solamente posible dentro del trámite  ordinario,  por  cuanto  la sentencia anticipada implica la aceptación integral  de  los  hechos, sin manifestación alguna sobre concurrencia de justificantes o  disculpantes.   

         Tal  aspiración  se  vislumbraba ya desde la indagatoria pues allí  decía  JHON FREDY que había  disparado  el  arma  de  fuego  impulsado  por el miedo que sentía debido a los  antecedentes  sobre  el  lugar  en  que  ocurrieron  los  hechos  y a la actitud  adoptada  por  la  víctima,  propósito  que,  luego,  se  hace  evidente en la  ampliación  de  dicha  diligencia,  pues  afirmó  de  manera  inequívoca  que  disparó el arma “en defensa personal”.   

         Esta  postura  coincide  con  la de su defensora, quien solicitó la  práctica  de varios testimonios (Fl. 162, C.1) encaminados a demostrar aquellas  circunstancias   en   las  que  el  procesado  intentaba  fincar  la  causal  de  inculpabilidad.  Por  ello  pidió  que  los  testigos  declararan  sobre  “la  existencia  o no de bandas en el sector donde se presentó el homicidio,  y  si  el  lugar  presenta  las  características  de  peligroso”.  E  igualmente  coincide   con  el  sentido  que  le  dio  el  nuevo  defensor  de  JHON  FREDY  a su escrito precalificatorio  pues   pidió   le   fuera   reconocida  la  “legítima  defensa  subjetiva  o  putativa”,  con  fundamento  en  el  artículo 40-3 del C. P. (Fls. 195 a 198,  C.1).   

         Por      esas      razones     RAMÍREZ  RAMÍREZ  nunca  más  volvió  a  hablar de sentencia  anticipada  dentro  de  las  oportunidades  que  la  normatividad  otorga. Sólo  volvió  a  referirse  al  tema  en  el curso de la audiencia pública (Fl. 230,  C.1),  cuando  de  manera  confusa  y contradictoria intentó sugerir que había  desistido  de  la  sentencia  anticipada  por insinuación que en tal sentido le  hiciera  el  señor fiscal. No obstante, como se acaba de indicar, esta alusión  es  desvirtuada  por  el  contenido  de  las indagatorias que rindiera y por las  peticiones  de  su  defensora,  así como por su silencio posterior en relación  con el punto.   

         Con  fundamento  en  lo  anterior,  dígase,  por último, que si la  conducta  del  fiscal  constituyera  por  caso anormalidad procesal, el silencio  absoluto  de  JHON FREDY y de  sus  varios  defensores  respecto  del  tema  debatido, apuntaría no sólo a la  demostración  de  la  táctica  defensiva  sino,  más,  a  la  admisión, a la  conformidad  de  todos  ellos  con  lo realizado por la fiscalía después de la  solicitud  y de la retractación del procesado, con lo cual habrían convalidado  la imaginada irregularidad procesal.    

         Así  las cosas, como no hubo ningún comportamiento que quebrantara  el  artículo  29  de  la  Constitución  Política  y  de  las  normas  que  lo  desarrollan, el cargo no prospera.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

         No casar la sentencia impugnada.   

         Cúmplase  y  devuélvase  al Tribunal de origen.             

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                   JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA            

CARLOS  A.  GÁLVEZ ARGOTE                   JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO                     

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                    CARLOS  E.  MEJÍA  ESCOBAR                     

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                   NILSON  E.  PINILLA  PINILLA                           No hay firma   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Investigado  separadamente,  ante  la  justicia  de  menores, consecuencia de la  compulsación de copias.     

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