12734(27-09-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República   de  Colombia   

       

Corte Suprema de Justicia  

Proceso     No  12734   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE  CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

APROBADO   ACTA  No.  116   

Bogotá,  D.  C.,  veintisiete (27) de  septiembre de dos mil dos (2002).   

  VISTOS  

         Procede  la Sala a declarar la prescripción de la acción penal en  este  asunto,  lo  que  obviamente  le  impide pronunciarse sobre el fondo de la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  del  señor JAIRO   EVARISTO  HERNÁNDEZ  contra  la  sentencia  del  23  de  agosto  de  1996,  dictada  por  el Tribunal Superior de  Cúcuta.   

ANTECEDENTES   

         El  24  de  marzo  de  1993, un fiscal seccional de Cúcuta ordenó  iniciar  una  investigación  previa  para  aclarar  los hechos ocurridos en esa  ciudad  el  anterior  día  19,  en  los  que resultara muerto el señor GABRIEL  ENRIQUE  SANTAMARÍA  GÓMEZ. El 28 de diciembre de 1993 decretó la apertura de  instrucción  y  dispuso  vincular  mediante  indagatoria al señor JAIRO  EVARISTO HERNÁNDEZ, a quien, como  no  se  lograra  su  captura, se le emplazó y declaró persona ausente. El 3 de  marzo  de  1994 se ordenó su detención preventiva por los delitos de homicidio  y   tentativa  de  homicidio.  Clausurada  la  investigación  el  15  de  marzo  siguiente,  el  14  de  abril se calificó su mérito con resolución acusatoria  por los mencionados ilícitos.   

         Celebrada  la  audiencia  pública  el  17 de mayo de 1995, el 5 de  junio  de 1996 el Juzgado 11 Penal del Circuito de Cúcuta condenó al procesado  –cuya  captura se logró  el  29 de mayo del mismo año -a la pena de 25 años de prisión e interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el término de 10 años como autor del  delito  de  homicidio,  y  se  declaró incompetente respecto del otro hecho que  reputó  como de lesiones personales. Apelada la decisión, el Tribunal Superior  de  Cúcuta  la confirmó el 23 de agosto de 1996, pero disminuyó las penas a 8  años    y    4    meses    por    considerar   que   el   señor   HERNÁNDEZ  había  actuado en estado de  ira.   

                    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         En  auto  del  9  de  abril  de  1999,  dictado  dentro del proceso  radicado  bajo  el  número  13.165,  dijo  la  Sala con ponencia del magistrado  Dídimo Páez Velandia:   

“La calificación sumarial impartida en la  resolución    de   acusación  no  obstante  su  carácter  provisorio  se  convierte  en  ley   del  proceso, pues es el hito fundamental a partir del  cual  el  Estado  garantiza  al acusado el derecho de defensa y se desarrolla la  actividad  defensiva  durante  el  debate  del juicio, pero a la vez  está  sujeta  a  las  resultas  de  éste,  materializadas  en  la  sentencia  de  las  instancias”.     

“Esta,  cuando  es  condenatoria  y  se  pronuncia  bajo  los  parámetros  del  debido  proceso  y  concordante  con  la  resolución  acusatoria, es el único pronunciamiento judicial dentro de la fase  ordinaria  del  proceso con categoría de definitividad en la imputación penal,  sea  que  la  mantenga  en los mismos términos de la acusación fiscal o que le  introduzca  variaciones  de menor compromiso penal, de donde se colige que es el  tipo  penal  contemplado  en  el  fallo de las instancias con las circunstancias  específicas  declaradas, el que establece el término de la prescripción de la  acción penal”.   

         En    consecuencia,    como    el    Ad  quem  reconoció  que  el  homicidio simple se había  cometido  en  estado de ira, la mayor pena imponible no podía ser superior a 20  años  de  prisión,  que  corresponde  a  la  mitad  del máximo previsto en el  artículo  323  del  Código  Penal de 1980, según lo disponía el artículo 60  ibídem.  Sin  embargo,  al  entrar  en vigencia la Ley 599 de 2000, mediante la  cual  se  adoptó  el nuevo Código Penal, este extremo punitivo se disminuyó a  12  años  y 6 meses porque la más alta pena para el delito de homicidio simple  (artículo  103) se fijó en 25 años y se conservó la disminución de la mitad  cuando se actuara en estado de ira o intenso dolor.   

         Así  determinada  la  pena  máxima en la cantidad de 12 años y 6  meses   de   prisión   de   acuerdo   con   el   estatuto   vigente,  aplicable  retroactivamente  en  virtud  del  principio  de favorabilidad, la acción penal  prescribiría  en  el  término  de  6  años  y 3 meses contados a partir de la  ejecutoria  de  la resolución de acusación, tal como lo prevé el artículo 86  del  Código Penal, lo que en este caso ocurrió el 5 de mayo de 1994. De manera  que  el  plazo  prescriptivo  se encuentra ampliamente superado y, por lo tanto,  resulta   procedente  decretar  la  cesación  de  procedimiento  en  favor  del  señor   JAIRO  EVARISTO  HERNÁNDEZ,  quien  según  constancia  que obra al folio 130 obtuvo libertad  provisional el 14 de febrero de 2000.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de justicia,   

         

RESUELVE   

         1.  Abstenerse  de resolver el recurso de casación interpuesto por  el    defensor    del    señor    JAIRO   EVARISTO  HERNÁNDEZ  contra  la  sentencia del 23 de agosto de  1996, dictada por el Tribunal Superior de Cúcuta.   

         2.  Declarar  prescrita la acción penal por el delito de homicidio  por      el      que      fue      condenado      el     señor     HERNÁNDEZ y, por consiguiente, decretar  en su favor la cesación de procedimiento.   

         Cópiese,   notifíquese   y  devuélvase  al  juzgado  de  origen.   

         

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                                NILSON      PINILLA  PINILLA                        

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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