19078(12-02-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19078  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

   Magistrado ponente:  

  Nilson Pinilla Pinilla  

Aprobado acta N° 15  

Bogotá,  D. C., febrero doce (12) de dos mil  dos (2002).   

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Corte  sobre  la colisión  negativa  de  competencias surgida entre los juzgados Segundo Penal del Circuito  Especializado y Cuarto Penal del Circuito, ambos de Cúcuta.   

HECHOS  

Hombres   armados   que   vestían  prendas  militares,  montaron  un  retén  el  14  de  diciembre  de  1996  en  el  sitio  “Vuelta       la  Oreja”,  de  la  vía  que  comunica   a  Cimitarra  (Santander)   con  el  corregimiento  “La           India”  y  se  dedicaron  durante  una hora a  despojar  de  sus  pertenencias  a los ocupantes de los vehículos que por allí  transitaban.   

ANTECEDENTES  

La retención de LEONEL CADENA RUEDA, en cuyo  poder  la  policía halló uniformes del Ejército Nacional, armas, municiones y  algunos  de  los  elementos  hurtados,  y la entrega voluntaria de JUAN GIL LUNA  BENÍTEZ,   permitieron  a  la  Fiscalía  con  sede  en  Cimitarra  iniciar  la  investigación    y    obtener    la   captura   de   FERNANDO   ANTONIO   VILLA  PEÑALOZA.   

Por la naturaleza de los hechos, el expediente  fue  remitido a la Fiscalía Regional de Cúcuta, que el 31 de diciembre de 1996  les  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva, sin derecho a  libertad  provisional.  Ante  posterior  manifestación de LUNA BENÍTEZ y VILLA  PEÑALOZA  de  acogerse  a  sentencia anticipada, en el proceso contra éstos un  Juzgado  Regional  de  Cúcuta  profirió  fallo condenatorio, el 21 de abril de  1997,  confirmado  por  el Tribunal Nacional el 9 de octubre del mismo año, con  algunas modificaciones sobre el quantum punitivo.   

Como  consecuencia de un fallo de tutela, que  anuló  dicho  pronunciamiento por no haber reconocido a LUNA BENÍTEZ la rebaja  de  pena  por  confesión,  el Juzgado Regional dictó por segunda vez sentencia  anticipada,  el  3  de  julio  de  1998,  mediante  la  cual les impuso penas de  prisión  de 40 meses a LUNA BENÍTEZ y 4 años a VILLA PEÑALOZA, multas por el  equivalente    de   2,78   y   3,33   salarios   mínimos   legales   mensuales,  respectivamente,  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por lapso  igual  al  de  las penas privativas de la libertad, por los delitos de concierto  para  delinquir  agravado,  hurto calificado, utilización ilícita de uniformes  militares y porte ilegal de armas y municiones de defensa personal.   

Una vez ejecutoriada la sentencia, el proceso  pasó  a  conocimiento  del  Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Bucaramanga,  que  concedió libertad condicional a JUAN GIL LUNA  BENÍTEZ,  el  22  de octubre de 1998 y a FERNANDO ANTONIO VILLA PEÑALOZA el 26  de  febrero de 1999; pero siendo informado de que dos meses después de obtenida  la  libertad,  aquél  había  cometido un nuevo delito, le revocó el subrogado  por  auto de febrero 9 de 2000 y solicitó al Juez Primero Penal del Circuito de  San  Gil (Santander) que tan pronto cumpliera la pena allí impuesta lo dejara a  su  disposición,  lo que en efecto sucedió a partir del 9 de julio de 2001 (f.  178).   

Igual  determinación  adoptó aquél Juzgado  respecto   de  FERNANDO  ANTONIO  VILLA  PEÑALOZA,  por  haber  incumplido  las  presentaciones  periódicas  a  que se había comprometido (auto de febrero 7 de  2001)  y  ordenó  su captura, sin que ésta se hubiera logrado hasta el momento  de la remisión del expediente a la Corte.   

En  vista de que el sentenciado JUAN GIL LUNA  BENÍTEZ  estaba  recluido  en  la  Cárcel  de  San  Gil, el Juzgado Primero de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Bucaramanga dispuso la remisión  del  expediente  al  Juzgado  Penal  del  Circuito Especializado de Cúcuta, por  competencia.   

No  obstante  haber  avocado conocimiento, el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado de Cúcuta propuso colisión  negativa  de  competencia  a los Jueces Penales del Circuito de esa ciudad (auto  de  noviembre  9 de 2001), con el argumento que antes de la Ley 504 de 1999 eran  de   conocimiento   de   la   Justicia  Regional  los  delitos  de  “porte  ilegal  de municiones de defensa  personal   y   utilización   ilegal   de   uniformes   e  insignias”,  pero  que a partir de su vigencia le  corresponde  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito  el  conocimiento de todo lo  relacionado  con  el  cumplimiento  de  la  pena,  conforme lo establecido en el  Acuerdo    567    de    agosto   20   de   1999,   del   Consejo   Superior   de  Judicatura.   

Discrepó  de esa apreciación el Juez Cuarto  Penal  del Circuito de Cúcuta, para quien no admite discusión lo dispuesto por  el  referido Acuerdo, en el sentido que la ejecución de la pena en los procesos  fallados  por  la  Justicia  Regional corresponde a los Jueces Especializados, y  agrega  “diferente  sería  que  el proceso se hubiera enviado en la etapa de la causa, pues a este despacho  como   competente  para  dictar  el  pronunciamiento  definitivo  anticipado  le  correspondería  la  ejecución  de la pena en tratándose de internos recluidos  en  centros  penitenciarios  o carcelarios donde no exista Juzgado de Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad. Pero como quiera que se remite el expediente  ya  con  sentencia  ejecutoriada, el conocimiento de la vigilancia de la condena  compete    al   fallador   primario,   que   en   este   asunto   es   el   juez  especializado”.  Con todo,  mediante  auto  de  16  de  noviembre de 2001 concedió a JUAN GIL LUNA BENÍTEZ  libertad por pena cumplida.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Por disposición del artículo 18 transitorio  de  la  Ley  600  de  2000, le corresponde a la Corte resolver los conflictos de  competencia  que se presenten entre jueces penales del circuito especializados y  jueces penales del circuito.   

Conviene recordar que en materia de ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad la competencia se define de modo distinto al  usual,  pues  el  factor  territorial  debe ceder ante el que la Corte considera  “de  índole  personal, de  tal  manera  que  la  competencia  para  asumir el conocimiento de la ejecución  punitiva,  depende  de  que el respectivo condenado se encuentre recluido en uno  de  los  establecimientos carcelarios del circuito sede del funcionario; y hasta  tal  punto  se mantiene ese factor de competencia que sigue al convicto al lugar  donde  fuere,  pues, de ser trasladado de penitenciaría, su expediente debe ser  enviado  al  juez  de  ejecución  de  penas  que  esté radicado en el lugar de  ubicación  del  centro  de  reclusión,  o  en  su defecto, al juez que hubiere  dictado    el    fallo    de    primera    o    única    instancia.”  (Auto  de noviembre 22 de 1996, M. P.  Juan Manuel Torres Fresneda).   

Era  la  situación  que  se  presentaba  al  producirse  el  conflicto,  pero  no  ahora  que  el único sentenciado recluido  quedó  en  libertad  y  no  se  sabe en que lugar cumplirá la pena de prisión  restante  VILLA  PEÑALOZA,  aún no aprehendido, de modo que no hay razón para  considerar  los  planteamientos  de  los jueces en colisión, pues de nada sirve  precisar  en  este  momento  si prevalece la competencia asignada por el Acuerdo  567  de  1999  a  los  jueces  de  circuito  especializados,  para el evento que  “no  existan  juzgados  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad   con  sede  o competencia  territorial  donde  se  ejecuta la sentencia y ésta fue proferida por jueces de  la    extinta    justicia    regional”  (artículo  1°)  o,  si  por  el  contrario,  se  debe aplicar la  previsión  del  parágrafo  transitorio del artículo 79 de la Ley 600 de 2000,  que  atribuye  a  los  jueces de instancia las funciones de los de ejecución de  penas  y  medidas  de  seguridad,  en  los  distritos  donde  éstos  no  se han  creado.   

Desaparecido el factor subjetivo, no hay duda  que  la  competencia  se  establece  tomando  como  referencia el lugar donde se  dictó la sentencia, conforme lo ha venido considerando la Sala:   

“En  el presente  caso,  si  bien  el sentenciado estuvo recluido durante los últimos años en la  cárcel  de…,  municipio en el que aun no existe juez de ejecución de penas y  medidas  de  seguridad  y  cuya  falta dio lugar precisamente a que se planteara  esta  discusión,  lo  cierto  es  que para el momento en que ha de definirse la  competencia  ya se encuentra gozando de libertad de manera definitiva, de suerte  que  no  será  el  sitio  de  reclusión  sino  de  expedición de la sentencia  condenatoria   el  factor  que  permitirá  deducir  quien  es  el juez que  continuará  vigilando  su  ejecución.”  (Auto  de  diciembre 5 de 2000, rad. 17.367, M. P. Álvaro Orlando  Pérez  Pinzón, reiterado, entre otros en auto de abril 4 de 2001, rad. 17.784,  M. P. Edgar Lombana Trujillo).   

De  modo  que  le  corresponde  conocer  del  presente  asunto  al  Juzgado  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Cúcuta,  que fue donde el Juez Regional dictó la sentencia; por tanto, deberá  remitirse  el expediente a ese despacho y copias de la presente decisión serán  enviadas a los juzgados en colisión, para su conocimiento.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.-   DIRIMIR   el  conflicto  negativo  de  competencias  planteado, en el sentido de declarar que corresponde al Juzgado de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Cúcuta conocer de este proceso.  Remítasele el expediente para lo de su cargo.   

2.-  Comuníquese la presente decisión a los  Juzgados  Segundo  Penal del Circuito Especializado y Cuarto Penal del Circuito,  ambos de Cúcuta, enviándoles copias de este auto.   

3.- Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese, comuníquese y cúmplase.  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO       E.     ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA                        

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                 CARLOS                              AUGUSTO                              GÁLVEZ  ARGOTE                            

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                           

CARLOS       EDUARDO       MEJÍA  ESCOBAR     NILSON  PINILLA  PINILLA                                       No hay firma   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

       Secretaria   

    

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