11773(01-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 11773  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 43  

          Bogotá, D. C., primero de junio de dos mil cinco   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Corte  sobre la situación jurídica del indagado  doctor ELÍAS ANTONIO MATUS TORRES.   

HECHOS  

         Las  presentes  diligencias  se  iniciaron  con  base en las copias  expedidas  por  el  entonces  Procurador  General  de  la  Nación, dentro de la  averiguación  adelantada  por  la  Delegada  para Asuntos Presupuestales de ese  organismo  de  control,  encaminada  a  establecer el manejo dado a los auxilios  parlamentarios  para  la vigencia fiscal 1990-1991, que se canalizaron a través  de  becas  otorgadas por el ICETEX para el departamento del Meta y de los cuales  fue   gestor,   entre  otros,  el  doctor  ELÍAS  ANTONIO  MATUS  TORRES.    

         En  el curso de la aludida investigación, se logró establecer que  los  auxilios otorgados por el entonces Senador de la República MATUS TORRES se  canalizaron  a  través del Fondo “Inocencio Chincá” y fueron entregados en  forma  de  becas  al  rector del Colegio Liceo Bolívar de Villavicencio, señor  Víctor  Manuel  Arangón Mondragón, en cuantía de $26.000.000, monto del cual  dijo  éste  haber devuelto al ex parlamentario gestor la suma de $10.000.000, a  través  de  un  cheque  girado  a  nombre  de  la  señora  Edilma Ruiz, según  instrucciones recibidas en tal sentido.   

                               

ACTUACIÓN PROCESAL  

               1. Con fundamento en las pruebas  recaudas  por  la Procuraduría General de la Nación y acreditada la calidad de  congresista  del  doctor  ELÍAS  ANTONIO  MATUS TORRES para la época en que se  gestionaron  los  aludidos  auxilios  parlamentarios,  esta  Corporación avocó  conocimiento  del caso y en auto del 17 de abril de 1997 ordenó una indagación  preliminar   en   el   curso   de   la   cual   se  practicaron  las  siguientes  diligencias:   

          1.1.   Inspección   judicial   en   las   oficinas  del  ICETEX  de  Villavicencio,  en  el  curso  de  la  cual  se  recogieron  algunos  documentos  relacionados  con  giros  efectuados  a  Víctor  Manuel  Aragón Mondragón con  dineros  provenientes  de  auxilios  parlamentarios  gestados  por el ex senador  ELÍAS ANTONIO MATUS TORRES.   

   

          1.2.  Inspección  judicial  practicada al archivo del antiguo Banco  del  Comercio de Villavicencio, en el curso de la cual se encontró una caja con  documentos  de movimientos diarios de contabilidad, correspondientes al período  28   de   febrero   a   30   de  abril  de  1992,  entre  ellos  “una  nota  débito  por  valor  de  $25.800.000 con sus respectivas  notas  crédito en total de 129, todas a favor del señor Víctor Manuel Aragón  Mondragón”.   

          1.3.  Declaración  bajo  juramento  rendida  por  el señor Víctor  Manuel  Aragón Mondragón, en la cual relata cómo en el año de 1991 el doctor  ELÍAS  MATUS  gestionó   algunos  auxilios  parlamentarios  destinados  a  cubrir  becas  para  130  alumnos  del  colegio  que  regentaba  en la ciudad de  Villavicencio,  motivo  por  el  cual  en el mes de noviembre del mismo año fue  autorizado  por  los  beneficiados  para  cobrar  el  valor  correspondiente  al  auxilio,  que  se  tramitaba a través del ICETEX. Fue así como en los primeros  meses  de  1992  recibió  un  total  de  $25.800.000, pero como el monto de los  gastos  de los estudiantes becados apenas ascendió a la suma de $15.800.000, el  sobrante,  esto  es  $10.000.000,  fue  devuelto al Senador gestor MATUS TORRES,  quien  le dio instrucciones de que el cheque respectivo lo girara a nombre de la  señora   Edilma   Ruiz,  secretaria  del  señor  Alberto  Matus,  hermano  del  Senador.      

          Agrega  que  limitándose  a  cumplir  las instrucciones del doctor  MATUS  TORRES,  el 22 de agosto de 1992 le entregó a doña Edilma el cheque por  la suma reseñada, haciéndole firmar un recibo por dicho concepto.   

          1.4.  Declaración  de  la  señora  Edilma  Ruiz  Mondragón en el  curso  de  la  cual relata que trabajó con el señor  Jorge  Alberto  Matus Cayle, hermano del ex senador ELÍAS ANTONIO MATUS TORRES.  Dijo  conocer de tiempo atrás a Víctor Manuel Aragón  Mondragón,  con  quien  tuvo  relaciones  comerciales, pues a finales de 1990 o  principio  de  1991  le prestó la suma de $10.000.000 en efectivo a un interés  mensual  de  un  3%,  dinero que le devolvió un año después con un cheque que  consignó en su cuenta en la Corporación Davivienda.   

          Agrega  que  una  vez  el señor Aragón Mondragón le pagó la suma  adeudada,  ella  hizo  lo  propio  con  una deuda que tenía con la señora Cony  Olea,  esposa  del  ex  parlamentario  ELÍAS  MATUS TORRES, a quien le giró un  cheque por dicho valor contra su cuenta personal.   

            Refiere  que  con la señora Cony tenía  trato  comercial,  pues ella le surtía desde Bogotá el calzado para un negocio  que ella misma le ayudó a montar.   

          1.5.  Pruebas  trasladadas  de  la  investigación  abierta  por  la  Fiscalía  Sexta  Seccional  de  Villavicencio  contra  Víctor  Manuel Arangón  Mondragón,  de las cuales se destacan las siguientes por ser relevantes para la  solución del caso:   

          1.5.1.  Informe  contable  del  C.T.I. de la Fiscalía General de la  Nación   sobre   el  manejo  de  los  aportes  educativos  gestionados  por  el  parlamentario    ELÍAS    MATUS   TORRES,   en   el   cual   se   concluye   lo  siguiente:   

    

* De  acuerdo  con  las  relaciones  de pago de aportes regionales de 1991 presentadas  por  el  Icetex,  el  monto  de  los  aportes educativos a 130 alumnos del Liceo  Bolívar  de  Villavicencio  es  de  $25.800.000, a un promedio de $200.000 cada  uno,  los  cuales fueron cobrados sin autorización del beneficiario por Víctor  Manuel Aragón Mondragón.   

* En  los  libros  de  ingresos  y  egresos  llevados  en el colegio Liceo Bolívar de  Villavicencio  no  se  registraron  los ingresos provenientes del Icetex, por lo  que,   en   consecuencia,   no   se   pudo   establecer   el   destino   de  los  recursos.   

* Los  aportes  educativos  por  $25.800.000  no  tienen destinación  específica,  y  fueron aplicados al valor de pensiones por $7.940.246, para una  diferencia  o mayor valor cobrado de $17.859.754, que no fueron destinados a los  fines    previstos    en    las    normas    que    reglamentan    los   aportes  educativos.     

   

          1.5.2.  Indagatoria  del señor Victor Manuel Aragón Mondragón en  la  cual,  en  términos  generales, coincide con lo relatado en su declaración  jurada,  pero  recabando  que  el  doctor ELÍAS MATUS TORRES nunca le exigió y  menos  le  sugirió  la  entrega  de  dineros  por las becas otorgadas a los 130  alumnos  del  colegio  Liceo Bolívar de Villavicencio. Lo que sucedió, agrega,  fue  que al quedar un sobrante por la suma de $10.000.000 del total recibido por  dicho  concepto,  decidieron  con su socio Luis E. Rozo Camargo informar de ello  al  ex  senador,  quien  entonces  se  comprometió  a  devolver el dinero a los  estudiantes  beneficiados,  para lo cual le dio la instrucción de que el cheque  fuera girado a nombre de la citada señora Edilma Ruiz.   

          1.5.3.  Original  del cheque No. 4510086 contra la cuenta corriente  No.  5791334102 de Conavi, por la suma de $10.000.000, girado a nombre de Edilma  Ruiz.   

          1.5.4.  Original  del cheque de gerencia No. 0090116 de Davivienda,  por  la  suma de $10.000.000, girado a nombre de “ *** Cony Olea ** pcd Edilma  Ruiz ”.   

          1.5.5.  Informe del C.T.I. de la Fiscalía  General  de  la  Nación  señalando que el anterior cheque fue consignado en la  cuenta  de  ahorros  No.  506-08814-5  de  Concasa,  Sucursal Zona Industrial de  Bogotá, a nombre de Francisco Matus Olea y Cony de Matus.   

          2.  Con  base en las pruebas reseñadas, en auto del 29 de marzo de  2004  el Magistrado Ponente dispuso abrir formal instrucción penal contra el ex  senador  ELÍAS  ANTONIO MATUS TORRES, a quien se le escuchó en indagatoria, en  el  curso  de  la  cual aceptó haber gestionado algunas partidas para el ICETEX  con  el fin de beneficiar a estudiantes de escasos recursos de los departamentos  del Meta y los llamados Territorios Nacionales.   

          Frente  a  los hechos objeto del proceso reseñó que en el año de  1990  el  abogado  Epaminondas  Franco  le  presentó  a  Víctor Manuel Aragón  Mondragón,  quien  se hacía pasar por sacerdote y le invitó al Liceo Bolívar  para  que  considerara la posibilidad de otorgar algunas becas a los estudiantes  del  colegio,  motivo  por  el  cual acudió a sus instalaciones a principios de  1991,  cuando  se iniciaron las clases, oportunidad en la que se reunió con los  padres  de  familia,  comprometiéndose a ejecutar su mayor esfuerzo para que se  les otorgara algunos auxilios educativos a través del ICETEX.   

          Fue  así  como  se  tramitaron  130  becas para estudiantes de ese  plantel  durante  el  año  lectivo  de  1991,  para cuyo cubrimiento se giraron  $25.000.000  provenientes  de  la  Nación,  recursos  que  se  aprobaron  en el  presupuesto  de  1990  para  ser  ejecutados  en  el año de 1991. Tales dineros  fueron  pagados  por  el Icetex a través del Banco Comercial de Villavicencio a  los alumnos beneficiados.   

          Niega  que  Aragón  Mondragón  le haya entregado parte del dinero  cobrado  por  tales auxilios, aduciendo que esa fue una estrategia defensiva del  mismo  para  ocultar su responsabilidad, pues en sus distintas versiones incurre  en contradicciones e incongruencias que denotan la mentira.   

          Tampoco  es  cierto que él, el indagado, se hubiera comprometido a  devolver  parte  del dinero de las becas a los estudiantes beneficiados, pues en  la  ampliación  de  su  injurada  Aragón  Mondragón  dijo  estar  dispuesto a  resarcir  el  daño causado a sus mandantes y reconoció que obró con morosidad  y negligencia en el manejo de los recursos destinados a las becas.   

          Dijo  conocer  a la señora Edilma Ruiz desde años atrás, pues se  desempeñó  como  secretaria  en  la  oficina  de  su hermano, el abogado Jorge  Alberto  Matus Caile, a quien también le administraba sus fincas en Arauquita y  Villavicencio.  Igualmente  que  la misma mantiene relaciones comerciales con su  esposa  Cony  Olea,  quien  le  surtía  el  calzado para el almacén que Edilma  abrió en el centro comercial Villa Julia de Villavicencio.   

   

          Refiere  que  los  negocios  entre  su esposa y Edilma son un hecho  público  notorio  en  la ciudad de Villavicencio, por lo que el pago a que hace  alusión  el  proceso (por la suma de $10.000.000), obedece exclusivamente a esa  relación  comercial,  a  la cual era completamente ajeno, pues incluso desde el  año  de  1988  se  liquidó su sociedad conyugal y desde entonces se encuentran  separados de bienes.   

          Sobre  el  cheque  No. 4510086 de Conavi que Víctor Manuel Aragón  Mondragón  giró  a nombre de Edilma Ruiz, el cual se le puso de presente, dijo  que  también  es  un  hecho notorio y de público conocimiento en Villavicencio  que  la  señora  Edilma  es prestamista, por lo que el giro del cheque fue para  cubrir  un  préstamo  que  aquélla  le  había  efectuado, ya que fue el mismo  testigo  quien  dijo haber acudido a varios préstamos para el sostenimiento del  colegio,    los   cuales   canceló   una   vez   recibió   los   dineros   del  Icetex.   

          En  fin,  se  muestra  completamente  ajeno a la conducta que se le  atribuye  reiterando  que  la  responsabilidad recae exclusivamente en cabeza de  Aragón  Mondragón,  quien en forma inconsulta procedió a cobrar los recursos,  sobre    cuyo    manejo   es   absolutamente   ajeno.                           

   

         

ALEGATOS DEL DEFENSOR  

          El  defensor  del  doctor  ELÍAS  ANTONIO  MATUS  TORRES  presenta  alegatos  previos  a la resolución de la situación jurídica, cuyos argumentos  bien pueden resumirse de la siguiente manera:   

          Su  defendido  no  cometió el delito imputado, a saber el peculado  por  apropiación,  pues nunca se apropió en provecho propio o de un tercero de  bienes  del  Estado.  Además,  el  procesado  jamás  tuvo  la administración,  tenencia o custodia de tales bienes.   

          Si  bien  es cierto que el doctor MATUS TORRES ostentaba la calidad  de  Senador  de  la  República  para  la fecha de ocurrencia de los hechos, esa  calidad  lo separa del aprovechamiento de bienes que no tenía bajo su custodia.  Como  lo  explicó  en su injurada, los recursos que el Estado otorgó a través  del  Icetex  para  becas  estudiantiles fueron girados a cada uno de los alumnos  beneficiados,  quienes a su vez autorizaron al rector del colegio Liceo Bolívar  de  Villavicencio,  Victor  Manuel  Aragón  Mondragón,  para disponer de tales  dineros aplicándolos a becas a su favor.   

          Por  lo  tanto, agrega, es a éste último a quien le correspondía  la  correcta  inversión  de  los  dineros,  pues  a  él  le  fue  conferida su  administración, tenencia y custodia.   

          Cuando  los  dineros  salieron de la órbita oficial, pasaron a ser  recursos  particulares, al punto que si fueron rectamente invertidos, cumplieron  la  finalidad  social del Estado. Si no lo fueron, por ello responde el tenedor,  administrador  o  custodio,  punto en el cual debe preguntarse si la ausencia de  reclamos  por  los  estudiantes  o padres de familia beneficiados, no conlleva a  entender  que  las  becas  cubrieron  sus  necesidades, por lo que el dinero que  afirma  Aragón Mondragón “le sobró” era de propiedad del colegio o de los  mismos    estudiantes,    siendo    a    ellos    a    quienes   les   competía  reclamarlo.   

          Acusa  al testigo Aragón como una persona no confiable, interesado  en   esconder   la   verdad  a  través  de  sus  múltiples  contradicciones  e  inconsistencias testimoniales, todo para eludir su responsabilidad.   

          Sostiene  que  el  contrato  de  cuenta  corriente  bancario  es de  derecho  privado,  por  lo  que aún siendo públicos los dineros girados por el  Icetex  a  los  beneficiarios  de  las  becas,  su  pago  a  través de títulos  disponibles  y exigibles a la vista, los convirtió en particulares, regidos por  el  derecho privado, debiendo el mandatario responder a sus mandantes conforme a  las   cláusulas   del   contrato   de   mandato  que  regula  la  ley  civil  y  comercial.   

          Recaba  en  que  la  actividad  de  su  representado  como Senador,  “se  limitó a lograr la partida para beneficiar a  tales  estudiantes  y la administración de dichos recursos estuvo en cabeza del  ICETEX,  la  tenencia  y  custodia  de  los  mismos  en  cabeza  de  los alumnos  beneficiarios    y   del   rector   del   Colegio   Liceo   Bolívar”.      

         Sostiene  que  la  constitución  de  1886  permitía  la gestión  legislativa  de  esta  clase  de  auxilios,  de  donde  ha  de  admitirse que su  aprobación  fue  en  la  legislatura  de  1990 para la vigencia presupuestal de  1991,  por  lo que es imposible hablar de auxilios inconstitucionales o ilegales  y   mucho   menos   de   responsabilidad  alguna  en  cabeza  del  doctor  MATUS  TORRES.   

         De  otro  lado,  en aplicación del principio de favorabilidad, la  pena  potencialmente  aplicable  sería  la  señalada  en  el  inciso  3º  del  artículo  397  de  la  Ley  599  de  2000, esto es, de 4 a 10 años de prisión  porque  la  cuantía  de  lo  apropiado  no  sobrepasa  los 50 salarios mínimos  mensuales  vigentes, pues para el año de 2004 el salario mínimo ascendía a la  suma  de  $358.000,  por lo que 50 salarios mínimos corresponderían a un valor  de  $17.900.000,  suma  superior  a  los  $10.000.000  a los que se concretó la  imputación de lo apropiado.   

         De  acuerdo  con  tales parámetros, sostiene que la acción penal  se  encuentra  prescrita,  por  haber  transcurrido  más de diez años desde la  fecha  de  los hechos, pues aun cuando se atiendan las causales modificadoras de  la  punibilidad  por la condición de senador del doctor MATUS para la época de  los  hechos,  debe prevalecer el inciso final del artículo 3º del artículo 83  del  Código  Penal, en cuanto señala que “en todo caso, cuando se aumente el  término    de    prescripción,    no   se   excederá   el   límite   máximo  fijado”.   

         Concluye   solicitando   que  se  decrete  la  preclusión  de  la  instrucción  y  la  cesación  de  procedimiento, al tenor de lo regulado en el  artículo 39 del Código de Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

        1.  Sobre la tipicidad de la conducta y la competencia de la Corte  para su investigación y juzgamiento.   

        Para  la Sala, no se encuentra sometido a discusión alguna que el  doctor  ELÍAS ANTONIO MATUS TORRES, en su función legislativa como miembro del  Congreso  (Senador  de la República), gestionó, en el año de 1990,  unos  auxilios  educativos  con destino a estudiantes del colegio Liceo Bolívar de la  ciudad  de  Villavicencio,  partida que por el total de $25.800.000 fue incluida  en   la   Ley  del  Presupuesto  Nacional  para  la  vigencia  fiscal  de  1991,  autorizándose    el    giro    de   las   ayudas   al   ICETEX   de  dicha  ciudad,  recursos  que  se manejaron por esta  entidad  a  través  de un Fondo bautizado por el mismo gestor como “Inocencio  Chincá”,  dinero  que fue desembolsado en el mes de marzo de 1992 y entregado  al  rector  del  colegio en cuestión, señor Víctor Manuel Aragón Mondragón,  quien  para tal fin presentó supuestas autorizaciones suscritas por los alumnos  o  padres  de  familia  beneficiados  con  las  becas otorgadas en total de 130,  personaje  éste que en lugar de aplicar todo el rubro a los fines sociales para  los  cuales  estaba destinado, desvió, por lo menos, la suma de $10.000.000 que  fueron  entregados al parlamentario gestor de los auxilios, según lo demuestran  las pruebas que más adelante se analizarán.    

         Contrario  a  lo  alegado  por el defensor del doctor ELÍAS MATUS  TORRES,  es  claro  que tales hechos se acomodan perfectamente al tipo penal que  tipifica el peculado por apropiación, como se entra a demostrar.   

         Los  llamados  auxilios  parlamentarios  estaban autorizados en el  artículo  76  de  la  anterior  Constitución Política y fueron reglamentados,  entre  otras, por la Ley 30 de 1978, en la que se encargó a los congresistas de  identificar  dentro de la circunscripción electoral por la que fueron elegidos,  las  entidades y los proyectos merecedores de la ayuda financiera de la Nación,  conforme  a  los  objetivos  señalados  en  la  misma  ley, determinando que el  reparto  de  las  apropiaciones respectivas se haría con las comisiones Cuartas  Constitucionales  Permanentes,  según los pliegos que fueran entregados por los  parlamentarios hasta determinada fecha.   

        Ahora   bien,   es  claro  que  los  auxilios  educativos  que  se  adjudicaron  a  través  del  Fondo  “Inocencio  Chinca”  en  cuantía  de $  25.800.000,  fueron entregados a través del Banco del Comercio de Villavicencio  con  posterioridad  al 31 de diciembre de 1991, cuando el doctor MATUS TORRES ya  no  ostentaba  la  investidura  de congresista; al respecto debe anotarse que la  Ley  61  del  22 de noviembre de 1989, “Por la cual  se  decreta  un gasto público sujeto al plan y programa aprobados por las leyes  11   de   1967,   25   de   1977   y   30   de   1978,   y   se   dictan   otras  disposiciones”,  en  su  artículo  6°, de manera  clara ordenaba que:   

“Los  aportes  o  saldos  de  los fondos  educativos  creados  por  parlamentarios en el Instituto de Crédito Educativo y  Estudios  Técnicos en el Exterior, ICETEX, serán depositados en este Instituto  hasta    cuando    su    creador    los    hubiere  adjudicado….”.   

“Parágrafo  2°. No obstante lo dispuesto en este artículo, los  aportes  que  se  tramitan  por  medio  del  ICETEX,  y que no fueron gastados o  comprometidos podrán acumularse.   

“Parágrafo  5°.  Los aportes o saldos de las partidas incluidas  en  el  Presupuesto por los Congresistas a través de instituciones financieras,  oficiales  o  semioficiales,  estarán  depositadas  en  las instituciones hasta  cuando  su  gestor  las  otorgue” (se ha resaltado).    

        Adicionalmente,  como  el  artículo  63  de  la  Ley 46 del 26 de  diciembre  de  1990  (Ley  de  Presupuesto  General de la Nación), autorizó al  Ministerio  de Hacienda y Crédito Público, Dirección General del Presupuesto,  para  determinar,  mediante resolución, los procedimientos y requisitos para la  ejecución  de los aportes y auxilios que figuraran en el Presupuesto General de  la  Nación,  se  expidieron  las  resoluciones Nos. 113 del 5 de junio de 1991,  “Por  la  cual  se  determinan  los  requisitos  y  procedimientos  para  la  ejecución de los aportes y auxilios que figuran en el  Presupuesto   General  de  la  Nación  para  la  vigencia  de  1991”,   y   148   del   28   de  junio  siguiente,  “Por  la  cual se modifica la resolución N° 113 del 5 de junio de  1991”,   y,   a  su  vez,  el  ICETEX  profirió  la resolución No. 001374  del  2 de agosto de 1991, “Por la cual se expide la  reglamentación  de  los  Aportes  para  el  desarrollo  Regional  con  cargo al  Presupuesto  Nacional…”,  reglamento  que en sus  artículos 13 y 19 preceptuaba lo siguiente:    

“Artículo 13:  FUNCIONES  DEL  GESTOR.  Al  Gestor  del  Aporte  o  Fondo  le  corresponden  la  siguientes funciones:   

“a) Determinar  las   condiciones  específicas  del  Aporte  o  Fondo  y  suscribir  los  Actos  constitutivos según el caso.   

“b) Responder  por  el  adecuado manejo de los formularios de solicitud de ayuda entregados por  la   Regional   y   realizar   el   proceso  de  selección  preliminar  de  los  solicitantes.   

“c) Entregar  en  la Dirección Regional de Icetex listas regionales de candidatos, de acuerdo  con   los  criterios  de  mérito,  rendimiento  académico  y  las  condiciones  establecidas en la presente resolución.   

“d)  Revisar  los  informes  presentados  por  el  Icetex  y  dar conformidad por escrito a la  regional respectiva”.   

“Artículo 19:  OTORGAMIENTO.  La  iniciativa  de  otorgamiento recae en el Gestor y la ayuda se  formalizará  por  Resolución suscrita por el Director Regional y el Jefe de la  Unidad   Operativa   correspondiente  según  el  tipo  de  Regional”.   

        De  esta  normatividad,  ampliamente  analizada  por la Sala en el  fallo  de  única  instancia  del  2  de  junio  de 2004, radicado No. 9121, con  ponencia  del Magistrado Jorge Luis Quintero Milanés, se infiere que dentro del  complejo   proceso   de   decreto,   definición,  ordenación,  tramitación  y  adjudicación  de  las  ayudas  educativas, los congresistas gestores tenían un  papel  preponderante  en  la  gestión,  pues como se reseñó en el antecedente  citado,  la  tarea  de estos no se limitaba a la inclusión del respectivo rubro  en  la  Ley  de  Presupuesto  Nacional,  sino  que cumplido ese primer objetivo,  debía  seguir  llevando  a  cabo  una  serie  de  diligencias  (“determinar”,     “suscribir”,      “responder”,      “realizar”,      “entregar”,      “revisar”,       “dar   conformidad”,  “otorgar”,  etc.)   tendientes a  la  concreción del gasto, lo cual implicaba una indiscutible forma de actuar en  la  administración  de  bienes del Estado, que independientemente de los demás  pasos  que  fuera necesario dar para completar la operación, tales como el giro  a  través  de  bancos  privados,  o  el  cobro  por  parte  de los particulares  beneficiados,  ello  no  desdibuja  las  responsabilidades  del gestor, quien de  acuerdo  con  las  funciones  arriba reseñadas debía asegurarse del destino de  las ayudas.   

   

        Sobre   el   punto,   resulta  pertinente  recordar  la  reiterada  jurisprudencia  de  la  Sala sobre la facultad otorgada en la ley a los miembros  del   Congreso   en   relación   con   el   manejo  de  los  llamados  auxilios  parlamentarios:   

“Los   llamados   auxilios  parlamentarios  se  originaron  en  lo  dispuesto  en  el  art. 76 numeral 20 de la Constitución anterior, y fueron  reglamentados      a     través     de     diferentes   leyes,   dentro   de   las   cuales  cabe  destacar la 25 de  1977,  30  de 1978, 14 de 1987, 55 de 1988, 61 de 1989 y 46 de 1990.   

“(…)  

“De   lo    reseñado    se    infiere    que    dentro   del    complejo   proceso   de  decreto,   definición   y   ordenación   de   éste   rubro del gasto público, los  Congresistas  individualmente  considerados  tenían  dentro  de  sus  funciones  intervenir  para indicar los beneficiarios de la ayuda financiera de la Nación.  Dicho  en  otros  términos, frente a un  determinado rubro los Senadores y  representantes   decían  a quienes se les debía adjudicar partidas, forma  concreta de participar en la ordenación del gasto.   

“Esta función  otorgada  a los miembros del Congreso, es una indiscutible forma de actuar en la  administración  de  bienes  del  estado,  que  independientemente de los demás  pasos  que  fuera  necesario  dar para completar la operación hasta el pago del  auxilio,  ello  no desdibuja la trascendencia de la intervención del gestor. La  doctrina  y  la  jurisprudencia  han  explicado  con claridad que la función de  administrar  a  que  se  refiere  el  artículo  que  tipifica  el  peculado por  apropiación,  no  significa  que dicha actividad deba estar toda concentrada en  el  mismo  sujeto,  sino  que  él  forma parte del complejo engranaje en que en  muchos  casos  está fraccionada la administración de los bienes públicos. Con  razón  dicen  los  tratadistas, que si el concepto dentro de la complejidad del  mundo  actual y la organización y el funcionamiento de la hacienda pública, la  finalidad buscada con la prohibición no se lograría.    

“Administrar  es   gobernar,  controlar,  custodiar,  manejar,  recaudar,  distribuir,  pagar,  percibir,  negociar,  disponer,  etc., es decir, todo un conjunto de actividades  que  dan  al  término  un  sentido  amplio,  que es como el legislador lo quiso  emplear”.     1   

        Por  lo tanto, si el poder dispositivo y de control  otorgado  a  los  congresistas gestores de tales auxilios educativos se emplea para lograr  que  todo  o una parte de esos dineros entren a su patrimonio, ciertamente surge  con   claridad   la   figura   de   la   apropiación   de   dineros  públicos,  independientemente  del  camino  que  se  hubiere  tomado  para  tal  fin.    

        En  tales  condiciones,  es  claro  para  la  Sala que la conducta  investigada   se   adecua   perfectamente   al   tipo  penal  del  peculado  por  apropiación,  y que el mismo tiene estrecha relación funcional con el cargo de  congresista  que  desempeñó el doctor ELÍAS ANTONIO MATUS TORRES, de donde se  deriva  la  competencia  de  la  Sala  para  investigar  y  juzgar  su conducta,  de  acuerdo con los artículos 186 y 235 de la Carta  Política.   

        3.   Sobre   la   petición   de   prescripción   de  la  acción  penal   

         

Con  una  exótica  tesis, el defensor del  procesado  MATUS  TORRES  solicita  a la Sala que declare la prescripción de la  acción  penal,  pues  en  su  criterio  el  eventual peculado no superó los 50  salarios  mínimos  mensuales,  ya  que  los $10.000.000 cuya apropiación se le  enrostra  al  indagado,  no  supera  el  valor de 50 salarios mínimos mensuales  vigentes  para  el  año  2004,  esto es $17.900.000, por lo que la pena máxima  aplicable   es  la  de  10  años  de  prisión.                

Para resolver el punto, ha de considerarse en  primer  lugar  que  si  bien los hechos objeto de la investigación comenzaron a  gestarse  en  el  año  de  1990, en realidad el peculado se consumó durante el  primer  semestre  de  1992,  época  para  la  cual la administración giró los  recursos  asignados  para  cubrir  las  130  becas  otorgadas  a estudiantes del  colegio  Liceo  Bolívar  de  la  ciudad de Villavicencio, momento desde el cual  tres  normatividades distintas han regulado el caso, por lo que es indispensable  verificar  cuál  de  ellas  resulta  ser  más  favorable  a  los intereses del  procesado  para  efectos  de  contabilizar  el  término  de prescripción de la  acción penal.   

Decreto 100 de 1980, reformado por la ley 43 de 1982             

Ley 190 de 1995             

Ley 599 de 2000  

Cuantía             

Pena             

Cuantía             

Pena             

Cuantía             

Pena  

Hasta  $500.000 (87,71)  salarios mínimos mensuales)*             

De  2  a  10  años  de  prisión             

Hasta   50  salarios  mínimos mensuales             

De 18 meses a 7 años y 6  meses de prisión             

Hasta   50  salarios  mínimos mensuales             

De  4  a  10  años  de  prisión  

Mas  de  $500.000 (87,71 salarios mínimos mensuales)*             

De 4 a 15  años de prisión             

Entre 50 y 200 salarios  mínimos mensuales             

De  6  a  15  años  de  prisión             

Entres 50 y 200 salarios  mínimos mensuales             

De  6  a  15  años  de  prisión  

Mas  de  200  salarios  mínimos mensuales             

De 6 a 22 años y 6 meses  de prisión             

Mas  de  200  salarios  mínimos mensuales             

De 6 a 22 años y 6 meses  de prisión  

           *  En  la sentencia de casación de 12  de  junio  de  2000,  radicado 9976, M.P. Doctor Fernando E. Arboleda Ripoll, la  Sala  interpretó  el  inciso  2°  del  artículo  133 del decreto 100 de 1980,  modificado   por   la  Ley  43/82,  para  señalar  que  la  suma  de  $500.000,  correspondían  a  87,71  salarios  mínimos  legales mensuales para la fecha de  expedición  del precepto, por lo que sólo a partir de dicho valor, actualizado  a la fecha de los hechos, se generaba el agravante.   

                     

          Como  puede  observarse  en el cuadro que antecede, a partir de la  Ley  190 de 1995 el legislador optó por señalar como medida para determinar la  punibilidad  en  el  delito  de  peculado,  según la cuantía, la del valor del  salario mínimo legal vigente.   

         Así,  si  el monto de lo apropiado no superaba el valor de los 50  salarios  mínimos  legales  vigentes,  la pena contemplada en el inciso primero  del  artículo  19  de la ley 190 de 1995 se disminuiría de la mitad a las tres  cuartas  partes.  De  igual  manera,  si  lo  apropiado por el servidor público  superaba  el  valor de 200 salarios mínimos legales mensuales vigentes, la pena  se  habría de aumentar hasta en la mitad, metodología que aparece reiterada en  la Ley 599 de 2000.   

         Con  base  en  ello, entiende la Sala que al momento de adecuar la  punibilidad  para  el  delito  de  peculado  en un determinado caso, la cuantía  sólo  puede  calcularse  con base en el valor del salario mínimo legal mensual  vigente  al  momento  de  la  comisión  de  la conducta punible, no del actual,  porque  el  proceso  penal siempre se refiere a un hecho supuestamente delictivo  del pasado y no del presente.    

         

         Tal  criterio,  adoptado por la Sala en otras oportunidades, no es  caprichoso,  sino que obedece al principio de que la pena debe ser proporcionada  no  sólo  al  grado  de culpabilidad sino a la gravedad del hecho, a la lesión  del  bien  jurídico, que no puede ser otra que la que se ocasiona al momento de  cometerlo.  La  lesividad  al bien jurídico no se aminora con el transcurso del  tiempo,  como  consecuencia  de  la pérdida del valor adquisitivo de la moneda.   

         Adicionalmente,  véase  cómo  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal,   el   inciso   final   del  artículo  78  establece  que  “la   competencia   por  la  cuantía  se  fijará  definitivamente  teniendo  en cuenta el valor de los salarios mínimos legales mensuales vigentes  al  momento  de la comisión de la conducta punible”,  y  aunque  una  norma de similares características no aparece reproducida en el  Código  Penal  para  efectos  de  determinar las cuantías, lo cierto es que su  contenido  normativo sirve de guía para afianzar el criterio antes expuesto con  otros argumentos.   

         Por  lo  tanto,  si en 1992 se defraudó el patrimonio del Estado,  es  precisamente  el  valor del salario mínimo legal de ese año el que se debe  considerar  para  fijar  la cuantía y no uno posterior. Y como para ese año el  valor  del  salario mínimo mensual ascendía a la suma de $65.190, es claro que  los  $10.000.000,  por  cuya  apropiación  se  investiga al doctor MATUS TORRES  corresponden   a   153,3   salarios   mínimos   mensuales   vigentes  para  esa  época.   

         De  allí  que  para  efectos  del término de prescripción de la  acción  penal,  la  pena que más le favorece es la determinada en el artículo  133  del decreto 100 de 1980, reformado por la ley 43 de 1982, esto es de 4 a 15  años  de  prisión,  que  aumentados  en  una  tercera parte por tratarse de un  delito  funcional  (artículo  83, inciso 5º, de la ley 599 de 2000 y artículo  82  del  decreto  100  de  1980),  operaría en una lapso igual a 20 años en la  instrucción,   los  que  aún  no  han  transcurrido  desde  la  fecha  de  los  hechos.   

         

         5. Sobre la situación jurídica del indagado   

         En  el  procedimiento  que rige el presente asunto, Ley 600 de 2000,  se  hace  obligatorio  definir  situación  jurídica en aquellos eventos en los  cuales     “sea    procedente    la    detención  preventiva”,  medida  que es viable cuando concurran  “por    lo   menos   dos   indicios   graves   de  responsabilidad  con  base  en las pruebas legalmente producidas”,  y  el delito por el que se proceda tenga prevista pena de prisión  cuyo  mínimo  sea o exceda de cuatro años, o se halle incluido en el catálogo  de  conductas típicas taxativamente enunciadas en el artículo 357, siempre que  la   imposición   de   la  medida  de  aseguramiento  sea  para  garantizar  la  comparecencia  del  sindicado al trámite del proceso y a la eventual ejecución  de  la  pena,  proteger  la  comunidad  de  la  comisión  de  nuevos delitos y,  preservar  la  prueba impidiendo que realice actos dirigidos a ocultar, destruir  o   deformar   elementos   probatorios  importantes  para  la  investigación  o  entorpecer  la actividad probatoria, objetivos constitucionales y fines rectores  previstos en los artículos 3-2 y 355 del Estatuto Procesal Penal.   

Por  lo  tanto,  la  necesidad  o  no  de la  imposición  de  la  única  medida  de  aseguramiento  viable  a  la  luz de la  normatividad  que  rige  el  caso, derivará del resultado de la valoración que  para  el  efecto  haga  el  funcionario  judicial  de  los  medios de prueba que  integran  el  proceso acerca de los objetivos y fines aludidos, incluyendo desde  luego  las  características  del  delito  y  las circunstancias que rodearon su  ejecución,   como   expresión  que  son  de  la  personalidad  del  sindicado.   

De  manera  que si llega a la convicción de  que  el  imputado  atenderá  el  trámite  procesal y que acudirá a la posible  ejecución  de  la  pena,  que  no  pondrá  en riesgo los bienes jurídicos que  garantizan  la  convivencia  pacífica,  y que no atentará contra la prueba que  interesa  a  la  investigación,  lo  lógico  y razonable es que se abstenga de  imponer  la  medida  de  aseguramiento, así concurran los requisitos formales y  sustanciales.   

                          En  el  presente  caso, de acuerdo con lo analizado en el acápite  que  antecede,  el  delito  por  el  que  se procede tiene señalada una pena de  prisión  cuyo mínimo es de cuatro (4) años, por lo que se consolida el primer  requisito      señalado      en      el      artículo     357     ídem   para   decretar   detención  preventiva,  criterio  que  fue reiterado en el artículo 313,  numeral 2º  de  la  Ley  906  de  2004,  por lo que frente a este aspecto no pueden aducirse  cambios  normativos  que conlleven la invocación del principio de favorabilidad  en  los  términos definidos por la Sala en los pronunciamientos del pasado 4 de  mayo  del  año  en  curso,  dentro  de  los  radicados Nos. 19.094 y 23.567 con  ponencia  de los H. Magistrados Doctores Yesid Ramírez Bastidas y Marina Pulido  de Barón.       

        Hecha   la   anterior  precisión, corresponde a la Sala  estudiar  si  de  las pruebas allegadas hasta el momento se deducen por lo menos  dos  indicios  graves de responsabilidad contra el procesado respecto del delito  de    peculado   por   apropiación   en   relación   con   el   cual   se   le  indagó.   

         Un  análisis  desprevenido  de  los distintos elementos de juicio  incorporados,  atendiendo  a  los  dictados  de  la  sana  crítica, esto es, el  sentido  común,  la  lógica y el buen juicio, lleva a la Sala a la conclusión  de  que  una  parte  de los dineros públicos que a instancias del doctor ELÍAS  ANTONIO  MATUS  TORRES  fueron girados a través del ICETEX para cubrir auxilios  educativos  adjudicados a 130 alumnos del colegio Liceo Bolívar de la ciudad de  Villavicencio,  regresaron  a su poder por intermedio del supuesto representante  de  los  estudiantes  beneficiados,  quien una vez cobró el valor de la partida  asignada,  giró de ese monto, a nombre de Edilma Ruiz, un cheque por la suma de  $10.000.000,  según instrucciones impartidas en ese sentido por el doctor MATUS  TORRES,  suma  que  a su vez fue a parar a la cuenta personal de la esposa  del ex parlamentario procesado.   

        En  efecto,  en la declaración que bajo juramento rinde el citado  Aragón  Mondragón  ante  esta  Corporación,  narró las circunstancias en que  materialmente  coadyuvó  la  apropiación  de  una  parte  considerable  de los  auxilios  educativos que le habían sido otorgados a 130 alumnos del colegio que  regentaba,  a  cuyo  cobro  se  hizo  presentando  una  serie  de autorizaciones  supuestamente  otorgadas  por  los  alumnos o padres de familia beneficiados con  las  ayudas,  y  cuyo  monto  ascendió a la suma de $25.800.000, de la que dijo  haber  devuelto  al  parlamentario  gestor  $10.000.000 a través del cheque No.  4510086  de  Conavi,  fechado  el  27  de  agosto de 1992, girado a nombre de la  citada  Edilma Ruiz, quien para entonces laboraba al servicio del hermano del ex  parlamentario, el abogado Alberto Matus.   

        Tal  declaración la juzgó mentirosa el doctor MATUS y su defensor,  negando  el  primero  haber recibido dinero proveniente de los auxilios cobrados  inconsultamente  por Aragón Mondragón, explicando que el cheque girado por él  a  nombre  de  Edilma  Ruiz tuvo como motivo la cancelación de un préstamo que  aquélla le había efectuado.       

        Sin  embargo  se  trata  de  una afirmación a la que resulta fácil  contraponerse,  pues  a  pesar  de  que la señora Edilma acudió a respaldar la  versión  del  procesado,  justificando  el  giro  del  cheque  por  la  suma de  $10.000.000  a  su nombre, su dicho alrededor de un supuesto préstamo efectuado  a Aragón Mondragón carece de todo respaldo.   

          De  un lado, no aportó documentación que demuestre la negociación  y,  de  otro,  puede señalarse que esa forma de actuar en asuntos concernientes  al  manejo  del  dinero,  en  una  cuantía  que  para  la  época de los hechos  –1991-  ascendía  a 153  salarios  mínimos  mensuales  de ese entonces, no corresponde a la diligencia y  cuidado  que las personas observan en el manejo de sus negocios, pues no resulta  razonable  que  siendo  ese  el  único  capital  de la supuesta prestamista, lo  hubiera  dado  en  mutuo  a  quien no conocía suficientemente y sin una sólida  garantía,  limitándose  a  hacerle  firmar  una  letra de cambio, sin detallar  aspectos  importantes de la transacción como la forma y periodicidad en el pago  de los intereses.     

          Tampoco  se  encuentra  acreditada  la razón que aduce la deponente  como  motivo para girar la misma suma de $10.000.000, de su cuenta personal a la  de  la  cónyuge  del  parlamentario  procesado,  pues  no  se  aportó medio de  convicción  alguno  que  de  cuenta  del  supuesto suministro de calzado, de la  forma  en  que  fue enviado desde la ciudad de Bogotá a Villavicencio, sobre la  existencia  del  establecimiento  de  comercio en esta última ciudad, y en fin,  sobre      los      pormenores      de      una      negociación     de     esa  magnitud.         

          Además,  contrariamente  a lo alegado por la defensa, no aprecia la  Sala  la  existencia  de  algún  interés  del  testigo Aragón por deformar la  realidad.   Lo  que  dijo  se  encuentra  respaldado  con  pruebas  documentales  contundentes,  pues  al  proceso  se  allegaron los dos cheques por las sumas de  $10.000.000  cada  uno, el primero, girado a Edilma Ruiz y, el segundo, de ésta  última  a  la esposa del ex parlamentario, en un claro contubernio encaminado a  la apropiación de los dineros del Estado.   

          Es  que más que una casualidad desafortunada, el relato del testigo  Aragón  Mondragón  sobre  las  circunstancias  que  rodearon el desvío de los  dineros  destinados  a cubrir una necesidad social, hacia el patrimonio personal  del  congresista  a instancias de quien se gestionó su adjudicación, coincide,  según  lo enseña la praxis judicial, con el modelo comportamental desarrollado  en  otros  sonados casos de apropiación ilícita de auxilios parlamentarios, de  los  cuales esta Corte se ha ocupado en pretéritas oportunidades, lo cual lleva  a  la  Sala  al  convencimiento  de  que  su  relato es la expresión fiel de lo  acontecido       y       que       por      lo      tanto      merece      pleno  crédito.         

        Por  lo  tanto,  la  prueba documental y testimonial allegada a la  investigación,  así  como  los  graves  indicios  que  de  allí  se  derivan,  constituyen  fundamento  suficiente  para  resolver  la situación jurídica del  indagado con detención preventiva.   

        Acreditado  entonces  el  requisito  sustancial  señalado  en  el  artículo  356,  inciso  2º,  de  la  Ley  600  de 2000 para imponer detención  preventiva,  entra  la Sala a analizar la última condición de viabilidad de la  medida,  a  saber,  si  la misma se hace necesaria para  garantizar  la  comparecencia  del  sindicado  al  trámite  del  proceso y a la  eventual  ejecución  de  la pena, para proteger la comunidad de la comisión de  nuevos  delitos  y/o, preservar la prueba impidiendo que realice actos dirigidos  a  ocultar,  destruir  o  deformar  elementos  probatorios  importantes  para la  investigación     o    entorpecer    la    actividad    probatoria.     

Para  la Sala, es  evidente  que  la  comparecencia  voluntaria  del procesado inmediatamente se le  requirió  para  ser  escuchado en indagatoria después de haber transcurrido un  prolongado  lapso  desde  la  ocurrencia  de  los hechos, demuestra que el mismo  estará  atento  al  desenvolvimiento  del  proceso  y  que  acudirá cuando sea  requerido.   

De  igual modo, el doctor MATUS TORRES no se  encuentra  en  posibilidad  de  realizar  actividades  delictuales  de  la misma  naturaleza  de  las  reprochadas,  por  carecer  de  la  condición  de servidor  público  que  le  permita disponer de dineros del erario; ni puede entorpecer o  alterar  la  actividad  judicial  de  recaudo  probatorio, ya que las evidencias  susceptibles  de  ser  aportadas  en  su  mayoría  ya obran en el expediente y,  además,  el  transcurso del tiempo, por sí sólo, dificulta el allegamiento de  otras,  más  que la hipotética intervención del imputado para obstaculizar la  labor investigativa.   

Los  vínculos familiares (casado y padre de  tres  jóvenes)  y  sociales  reseñados  en  la  indagatoria  y  su  notoriedad  pública,   luego   de   desempeñarse   como  Congresista,  son  patrimonio  de  importancia  para  personas  de su trayectoria, de modo que razonablemente puede  la  Sala  considerar  que  no  evadirá  la acción de la justicia, ante la cual  hasta  ahora  ha  respondido adecuadamente, generando un pronóstico positivo de  que  comparecerá  a  la  ejecución  de  la  sentencia,  en  el  evento  de ser  condenado.   

         

         

Por   lo   tanto,   como   los   objetivos  constitucionales  y  fines  rectores de la medida de aseguramiento se encuentran  superados  en  este  caso,  la  Sala  se  abstendrá de detener al doctor ELÍAS  ANTONIO  MATUS  TORRES  por  razón  del  comportamiento  que  se  le imputa, no  obstante  que  se  encuentren satisfechos los requisitos formales y sustanciales  que  para  el  efecto  establece  por  el ordenamiento procesal. Sin embargo, de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  el artículo 354 del estatuto procesal, le  impondrá   la  obligación  de  suscribir  acta  en  la  que  se  comprometa  a  presentarse  ante la Corte cuando lo requiera con ocasión del presente proceso,  en  la  que  se  le  advertirá  que  su  incumplimiento  puede  ocasionarle  la  imposición de la detención preventiva.    

          Sin  embargo,  la  anterior  decisión no es óbice para que la Sala  tome  las  medidas  necesarias  encaminadas a garantizar el eventual pago de los  perjuicios  irrogados  con  la  conducta  investigada,  razón  por  la  cual en  aplicación  de  lo  dispuesto  en  el  artículo  60  de  la Ley 600 de 2000 se  dispondrá  el  embargo  y  secuestro  del  inmueble  de propiedad del procesado  ELÍAS  ANTONIO MATUS TORRES, ubicado en calle 54 No. 4-35 apartamento 701 de la  ciudad de Bogotá.     

         

          Para  tales efectos la Secretaría de la Sala oficiará a la Oficina  respectiva  de  Registro de Instrumentos Públicos de Bogotá, comunicándole la  orden aquí dispuesta.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

         1.  Negar  la  declaratoria  de  prescripción de la acción penal  solicitada por el defensor del procesado.   

         2.  Abstenerse  de  decretar medida de aseguramiento en contra del  doctor  ELÍAS  ANTONIO  MATUS TORRES en relación con los cargos por los cuales  se  le  escuchó  en  indagatoria.  El procesado deberá suscribir diligencia de  compromiso   en   los  términos  especificados  en  la  parte  motiva  de  esta  decisión.   

         3.  Decretar el embargo y secuestro del bien señalado en la parte  motiva  de  esta  decisión,  para  lo  cual  se enviarán las comunicaciones de  rigor.   

   

         Contra     esta     decisión     procede     el     recurso    de  reposición.   

         Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                  HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                     EDGAR LOMBANA TRUJILLO     

       Comisión  de servicio   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN             JORGE       LUIS      QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                            MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Auto  del  14  de  junio  de  1996, M.P. Dr. Ricardo  Calvete  Rangel;  providencias  del  11  de  marzo de 1999 y del 31 de agosto de  2000, M.P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll.     

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