11260(30-01-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 11260  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                            Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Aprobado Acta No. 14  

Bogotá D.C., treinta (30) de enero de dos mil  tres (2003).   

V I S T O S:  

Decide  la  Sala el recurso extraordinario de  casación   interpuesto   por  el  defensor  del  procesado  HERNÁN  HERNÁNDEZ  RODRÍGUEZ  contra  el  fallo  proferido el 16 de mayo de 1995 por la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Florencia  (Caquetá)  que  modificó  el  del Juzgado 5° Penal del Circuito de la misma ciudad que el 2 de  marzo  del  mismo  año  lo  condenó  como  responsable del delito de homicidio  agravado,  para  reducirle  la condena a homicidio simple y la pena de 400 a 208  meses de prisión.   

HECHOS:  

Fueron objeto de la siguiente reconstrucción  histórica por parte del Tribunal:   

“José  Gildardo  Gómez  Osorio,  HERNÁN  HERNÁNDEZ  RODRÍGUEZ  y  Luis  Alberto  Suárez Cardona se pusieron de acuerdo  para  matar  a  los miembros de la Policía Nacional Cabo Jairo Hernando Burbano  Salazar  y  el  Agente  Reinaldo  Botache Aguirre, escogiendo la noche del 30 de  abril de 1993 para llevar a cabo el aleve homicidio.   

“El  escenario  de  los sangrientos hechos  está  ubicado  cerca  de  las  instalaciones del SENA, sobre el carreteable que  comunica  a  la ciudad de Florencia con el municipio de El Doncello, Caquetá, y  la  acción  homicida  es ejecutada aproximadamente a las diez de la noche de la  mentada fecha.   

“El  señuelo  para  hacer  llegar  a  las  víctimas  al  sitio del macabro episodio es la falsa información entregada por  José  Gildardo  a  los  policiales  consistente  en  que por el sector indicado  pasaría   el  vehículo  DAIHATSU,  modelo  82,  con  placas  NM-0762,  con  un  cargamento  de  estupefacientes  cocaína para que lo incautaran y se apropiaran  de  él.   El mensaje despertó la codicia de los deshonestos gendarmes, en  el  tiempo  convenido  transportándose  en  una  motocicleta  hicieron  acto de  presencia   en  el  lugar  concertado,  donde  fueron  vilmente  asesinados  por  múltiples   impactos  de  armas  de  fuego   percutidas  por los tres  violentos   gestores   de   la   celada   hábilmente  tendida  a  los  incautos  uniformados.   

“José Gildardo Gómez Osorio se hurtó dos  cadenas  de  oro  que  pendían  del  cuello  del  cadáver  de Burbano Salazar,  abandonando   enseguida   los   tres   delincuentes  el  lugar  de  los  hechos,  refugiándose cada cual en su vivienda de Florencia”.   

ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. El 1 de mayo de  1993,  la Dirección Seccional de Fiscalías de Florencia dispuso la apertura de  investigación  preliminar,  con  fundamento en las diligencias de levantamiento  de  los cadáveres del suboficial de la Policía Nacional Jairo Hernando Burbano  Salazar  y  el  agente  de  la  misma  Institución,  Reinaldo  Aguirre Botache.  Practicadas  algunas  diligencias de allanamiento y aprehendidas dos personas en  posesión  de  elementos  de  uno  de  los  occisos, el mismo día se ordenó la  apertura de la instrucción.   

2.   El  2 de  mayo  se  escuchó  en  indagatoria  a  uno de los capturados y el mismo día se  libraron  órdenes  de  captura  en  contra de otros presuntos implicados, entre  ellos  HERNÁN  N.  Alias  “La  Zorra”,  quien  el  4 siguiente se presentó  voluntariamente  ante  la  Fiscalía  acompañado  de su abogado, se le recibió  indagatoria  y  se  le  definió  la  situación  jurídica el 7 de mayo de 1993  imponiéndosele  medida  de aseguramiento de detención preventiva como presunto  responsable de 2 delitos de homicidio.   

3.  El  27  de  agosto  de  1993  la Fiscal 6ª Delegada de la Unidad  Especializada  Grupo  de Vida de Florencia, calificó el mérito del sumario con  resolución  de  acusación  en  contra de HERNÁN HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ y otros  procesados,  como  presunto  responsable  de  homicidio agravado – artículo 324  numeral  4°  del  Código  Penal de la época -, decisión que al ser recurrida  fue  conocida  por la Unidad de Fiscalía ante el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Florencia para confirmarla mediante la suya del 30 de septiembre de  1993.   

4.  La  fase  del juzgamiento fue tramitada por el Juzgado 5° Penal del  Circuito  de  Florencia  hasta  el  2  de marzo de 1995 cuando la finiquitó con  sentencia   condenatoria  mediante  la  cual  le  impuso  a  HERNÁN  HERNÁNDEZ  RODRÍGUEZ  la  pena de 400 meses de prisión al hallarlo responsable del delito  de  homicidio  agravado,  aunque no le dedujo la causal de agravación que se le  imputó  en  la  acusación,  sino  otra,  la  del  numeral  7°  del  artículo  324.   

5. De esa sentencia  apeló  el  defensor,  resolviéndose  la  impugnación  por  la  Sala Penal del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Florencia mediante la suya del 16 de  mayo  de 1995, que aunque confirmó la de primera instancia, lo hizo modificando  la  imputación   en   el  sentido   de   reconocer  que  la  agravante  deducida en el pliego acusatorio – numeral 4° del artículo 324 – no  existía,  e  igualmente  retirando  la  que  el  Juzgado  imputó ilegalmente –  numeral  7°  del  artículo  324  –  llamando  la atención sobre la exclusión  expresa  que  la  resolución  de  acusación  había  hecho  de  ella.  En  consecuencia   terminó   reduciendo   el  homicidio  de  agravado  a  simple  y  consecuencialmente disminuyó la pena a 208 meses de prisión. Y,   

6.  Contra  esa  providencia  se  formuló  recurso  de  casación  por  parte del defensor, cuya  definición ocupa la atención de la Sala.   

LA   DEMANDA:   

Se presenta al amparo de la causal tercera de  casación,   afirmando    que   los  Juzgadores  incurrieron  en  error  de  procedimiento  que se consagra como causal de nulidad en los numerales 2 y 3 del  artículo  304  del  Código  de Procedimiento Penal vigente en la época de los  hechos (306 del actual).   

Indica  el  defensor  de  HERNÁN HERNÁNDEZ  RODRÍGUEZ  que  el motivo de nulidad ocurrió porque al calificarse los hechos,  éstos  se  estimaron  como  homicidio  agravado  por  la  causal  4ª  del  artículo  324  del  Código  Penal  de 1980, pero, sin mediar cambio sustancial  alguno,  la  sentencia  de  primera instancia se profirió por la misma conducta  pero  con  una causal de agravación diferente, la contemplada en el numeral 7°  del artículo 324.   

Advierte que se trata de un cargo único pero  concomitante  entre  la  comprobada  existencia de esta irregularidad sustancial  que  afecta el debido proceso y la violación del derecho de defensa, por cuanto  mientras  se  calificó  por una conducta en la que se incluyó la actuación de  autores  intelectuales, el Juzgado absolvió al supuesto determinador y, sin dar  oportunidad  a  la  defensa  técnica,  ni  a la material para hacer descargos y  aportar     elementos     de     convicción,    optó    por    edificar    una  indefensión.   

Considera  que  como la autoría intelectual  fue   descartada  por  el  Juzgado,  “la  nulidad  debe  decretarse  desde  el  calificatorio  para  dar  la  oportunidad  del  artículo  446  del  Código  de  Procedimiento   Penal,  para  solicitar  pruebas  que  contradigan  la  presunta  indefensión”,  pues  resulta  favorable  para su defendido demostrar que ante  una justificante , no hay indefensión.   

Finaliza  señalando  que  no  existe  otro  remedio  procesal y que el Tribunal incurrió en error al reformar una sentencia  sobre  un  juicio  viciado  de  nulidad, razón para solicitar que se decrete la  nulidad de lo actuado desde el calificatorio.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO PÚBLICO   

El  Procurador Tercero Delegado en Casación  Penal  le  sugiere  a  la  Corte  no  casar  el  fallo impugnado porque el cargo  formulado en su contra no encuentra demostración.   

Aunque  resulta  cierto  que en el pliego de  cargos  se  formuló  una causal de agravación específica diferente de aquella  por  la  cual  terminó condenado el Juez de primera instancia, es lo cierto que  el  Tribunal  se  apartó  del  criterio  de  su  inferior  funcional  y por eso  concluyó dictando sentencia por homicidio simple.   

De esa manera, la demanda termina sustentando  un  vicio  inexistente  que compromete gravemente su éxito y la suerte final de  la  misma.  No  obstante, le parece que todo se debe a una confusión del censor  al  refundir  uno  de  los  elementos  de la causal genérica de agravación que  incluyó  el  Tribunal  en  el  proceso  de  dosificación con la de agravación  específica que expresamente excluyó.   

Sin embargo, la claridad de la sentencia del  ad  quem  al  abordar  el  calculó  de  la  pena  es  tan meridiana que excluye  cualquier  motivo  de  nulidad,  razón  suficiente  para que se le sugiera a la  Corte no casar el fallo impugnado.   

LA  CORTE CONSIDERA:  

1.  El  demandante  pasa  por  alto  que  las  reglas  de  técnica  al  demandar  en  casación son  igualmente  aplicables  cuando se invoca la causal tercera del artículo 207 del  Código  de  Procedimiento  Penal, una de las cuales le impone la obligación de  especificar  el  cargo  de  nulidad  conforme  a  las  causales  que consagra el  artículo  306  (304  del  Código  derogado), sin que pueda refundir en un solo  tema,  aunque el uno incida en el otro, las afectaciones al debido proceso y los  atentados  al  derecho  de  defensa,  pues  uno y otro suponen razones fácticas  propias,  motivaciones jurídicas y trascendencia diversas y, cuando haya lugar,  formas de reparación del vicio diferentes.   

     2.  Sin  perjuicio  de  lo  anterior,  lo  alegado  en  la  demanda,  de no haber sido reparado por la sentencia de segunda instancia – como  adelante  se  verá  –  debió  proponerse  al  amparo  de  la causal segunda de  casación,  pues  en  estricto sentido lo que se está planteando es un problema  jurídico  de  inconsonancia  de  la  sentencia  con los cargos formulados en la  acusación.   

En  efecto,  al  reclamarse  que  el  pliego  acusatorio  se formuló por homicidio, agravado por la circunstancia definida en  el  numeral  4°  del  artículo 324 y que en la condena de primera instancia se  absolvió  de  esa causal, pero se le condenó por la del numeral 7°, estado de  indefensión,  tal  situación,  permitiría  que  la Corte realizara una simple  confrontación  entre  una y otra pieza jurídica para concluir en la existencia  del  error  y  en  consecuencia  quedaría  habilitada  para dictar la sentencia  sustitutiva ajustándola a la acusación.   

3.  En  verdad  lo  detallado  en  el  punto  anterior  ocurrió en la actuación, pues en contra de  HERNÁN  HERNÁNDEZ  RODRÍGUEZ  se  profirió  resolución  de  acusación  que  calificó  jurídicamente  la  conducta  imputada como homicidio agravado por el  numeral  4°  del artículo 324 del Código Penal de 1980 – vigente en la época  -,  discurriendo  la  parte  motiva sobre la existencia de “mandato” y sobre  una  presunta  autoría  intelectual  de  otros  coprocesados (folios 628 a 653,  cuaderno original 1).   

Al  conocer  de esa providencia la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Florencia, la  confirmó   y   expresamente  excluyó  que  hubiera  existido  otra  causal  de  agravación del homicidio:   

“No es válida la afirmación de la defensa  en  cuanto  a  que  la  Fiscalía  se ha basado en suposiciones para proferir la  resolución  impugnada,  puesto  que  la misma refleja la realidad procesal y al  efecto,  el  que  Suboficial  y  Agente estuvieran o no armados no desvirtúa la  ocurrencia  del  hecho,  ni da razón en el primer evento para el reconocimiento  de  la justificante, pues no tuvieron la menor oportunidad de utilizarlas ya que  concurrieron  desprevenidos  a  la  emboscada  preparada  por quienes les dieron  muerte  y  en estas circunstancias de nada les servían si las tuvieran y es que  de  no  mediar  la duda acerca de tal hecho, habría lugar a endilgar además la  circunstancia de agravación del artículo 324-7”.   

En  la  sentencia  de primera instancia se  absolvió  al  presunto  autor  intelectual  y se condenó a los materiales – el  recurrente  entre  ellos  –  por  el delito de homicidio  agravado, pero se  afirmó que por la causal 7ª del artículo 324 – indefensión -.   

4. La actuación no  culminó  allí,  interpuesto  el  recurso  de  ley  por el defensor del acusado  HERNÁNDEZ  RODRÍGUEZ,  la  sustentación oral abordó, expresamente el tema de  la  evidente incongruencia, afirmando que el Juez de primera instancia “contra  todo  acierto jurídico resulta condenando por unos hechos y cargos diferentes a  los  que  se  le  formuló en el llamamiento a juicio” (folio 23, cuaderno del  Tribunal)  y,  más  adelante  (folio 35), hizo una exposición en extenso sobre  ese  aspecto,  trayendo  incluso  citas  de antecedentes jurisprudenciales de la  Corte Suprema de Justicia.   

5. Al ser uno de los  motivos  fundamentales  de  la impugnación, la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial de Florencia lo abordó y lo resolvió en los siguientes  términos:   

“La situación jurídica de los inculpados  debió  agravarse  por  la  promesa  remuneratoria  de  que habla Gómez Osorio,  según  lo  hemos  destacado  líneas  atrás;  el sentenciador guardó silencio  sobre  este  aspecto,  no  explica  por qué  el homicidio fue agravado, de  acuerdo  con  la  circunstancia anotada en el pliego de cargos – art.324-4 – que  comprende  varias  hipótesis.  Entonces,  si Millán Quiroga fue absuelto en la  sentencia  que revisamos  y la suerte ante la justicia de Angarita Ríos se  desconoce,  que por lo demás está en igualdad de circunstancias  con Luis  Fernando,  decisión  que  por  mandato del artículo 217 del C. de P. Penal, es  intocable  para  la  Sala,  se  cae  por  sustracción  de materia la agravante,  haciéndose necesario el ajuste punitivo que corresponde.   

“El Juzgador no está autorizado legalmente  para  agravar la punibilidad con una circunstancia diferente a la plasmada en el  pliego  de cargos. Si tuvo la intención de deducir en contra de los acriminados  aquella  relacionada  en  el  numeral  7°  del  art. 324 del Código Penal, por  hablar   en   su  providencia  de  indefensión,  ello  resulta  a  todas  luces  desatinado,  no  sólo  por  la  razón  expuesta,  sino  porque  incluso  en el  interlocutorio  dictado  por la Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal el  30  de  septiembre  de  1993,  por  medio  de  la  cual confirmó la Resolución  Acusatoria  que  afectó  a  los prenombrados, rechaza esta posibilidad, aunque,  con argumento equivocado (…)”.   

6.  Surge  de  lo  anterior  la  improsperidad  del  cargo formulado por el censor en la demanda de  casación,  pues  el  motivo  de  anulación  que  alega  no existe.  Hubo,  evidentemente,  un  error  que  se plasmó en la sentencia de primera instancia,  pero  frente  a  él  se  utilizó  el mecanismo que el ejercicio del derecho de  defensa  aconsejaba,  habilitándose al superior funcional para corregirlo en la  forma   y   términos   en   que   finalmente   quedó   resuelto   el  problema  jurídico.   

7.   De  esa  manera,  resulta  absurdo  lo  reclamado  por el demandante al señalar que debe  anularse  la  actuación,  para  que  pueda  ejercerse  la  defensa  frente a la  imputación  de  la  sentencia  de  primera  instancia y luego dictarse el fallo  que  absuelva a su representado de esa agravante.   

La ilogicidad del argumento es evidente, por  cuanto  el  derecho  de  defensa  ya  se ejerció mediante la interposición del  recurso  de  apelación  contra  el  fallo  de  primera instancia y el vicio fue  reparado  por  el  Tribunal  al  retirar,  no  solo la agravante arbitrariamente  introducida  por  el  a  quo, sino absolviendo por la deducida en la acusación,  razones  que  impusieron  que  la  sentencia  finalmente  quedara  reducida a la  autoría   del   delito  de  homicidio  agravado  (2)  respecto  del  recurrente  HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ.   

En tal evento, se repite, la actuación debe  mantener  su  presunción  de  legalidad,  pues  se  respetaron  las  reglas que  conforman  el  debido  proceso  y,  en  consecuencia, no hubo ninguna incidencia  negativa  sobre  el ejercicio del derecho de defensa.  No prospera el cargo  único.   

A   mérito   de   lo   expuesto,   la   Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación   Penal, administrando justicia en nombre de la República y por   

autoridad de la ley,  

R E S U E L V E  

NO  CASAR  la  sentencia  impugnada.   

Adviértase que contra la presente decisión  no   procede  recurso  alguno,  y  devuélvase  la  actuación  al  Tribunal  de  origen.   

CÚMPLASE  

         

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                 HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                          

CARLOS   A.   GÁLVEZ   ARGOTE                                                            JORGE                                  A.                                 GÓMEZ  GALLEGO                                  

Permiso  

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO      O.     PÉREZ     PINZÓN                                    

MARINA PULIDO DE BARÓN  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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