10542oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 10542  

CORTE       SUPREMA      DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL.  

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE E. CORDOBA POVEDA.   

Aprobado acta N° 172  

Bogotá,  D.C., cuatro (4) de octubre de dos  mil (2000).   

VISTOS.  

Resuelve   la  Sala   el  recurso  de  casación   interpuesto   por   el  defensor  de  JUAN  CARLOS   VINASCO  HERRERA  contra   el fallo  de   segundo  grado,  proferido   el  12  de diciembre de 1.994 por el  Tribunal   Superior  de  Distrito  Judicial  de  Pereira,  por  medio  del  cual  confirmó   de  manera  integral  la sentencia del Juzgado Cuarto Penal del  Circuito  de  esa  ciudad,  en  la  que  lo  condenó  a  la  pena  principal de  veinticinco   (25)  años  y  dos  (2)  meses  prisión  y  a  la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por un término de  diez  (10)  años,  al  hallarlo responsable, en calidad de autor, de los delitos  de homicidio y porte ilegal de  armas,  según  hechos  ocurridos el 16 de enero  de 1994.   

Respecto  al  punible  contra  la  seguridad  pública  ha  operado  el  fenómeno  de  la  prescripción de la  acción  penal  y  con  relación  al  delito contra la vida concurren los   presupuestos  indicados  en  el artículo 226 A  del C. P. P, por lo que la  Sala dará aplicación a la figura de la respuesta inmediata.   

LA DEMANDA DE CASACION.  

Con arraigo en la causal  primera cuerpo  primero  del  artículo  220   del Código de Procedimiento Penal,  el  demandante  presenta  un  único cargo  reclamando violación directa de la  ley   sustancial  por aplicación indebida del artículo 29 de la ley 40 de  1.993  e inaplicación del artículo 323 del Código Penal, en lo que al punible  de homicidio se  refiere.   

Sustenta el cargo argumentando que aunque el  artículo  29 de la ley 40 de 1.993 no fue declarado inexequible por la H. Corte  Constitucional,  lo cierto es que tal norma, en atención al principio de unidad  de  materia consagrado en el artículo 158 de la  Constitución Política y  sabida  la  naturaleza  de  la  ley  que  la  contiene,  está destinada  a  combatir  el  secuestro  y otros delitos que guardan estrecha relación con él.  Asegura  que  la  intención  del  legislador,  al  incluir en el  estatuto  antisecuestro  esa  modalidad  ilícita,  fue  neutralizar  la  capacidad  de la  delincuencia  organizada, significándose de esa manera que el referido precepto  no   es  aplicable  a  expresiones  punibles  ocasionales  y  menos a   comportamientos  que  puedan ser cometidos por el común de las gentes, para los  cuales  existe  otro  tipo  de  reglas,  en  forma tal que el homicidio a que se  refiere  la  ley  40 de 1993 es el realizado en conexidad con el secuestro, pero  no  otros  que  caen  en  las previsiones del art. 323 del Decreto 100 de 1.980.   

Con  los citados argumentos, pretende que la  Sala  case  la  sentencia atacada y en su lugar dicte la que ha de reemplazarla,  ponderando la pena en sus justas proporciones.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

Luego de hacer precisión  acerca de la  fecha  en  que   ocurrió   el  delito,  esto es,  el  16  de enero de 1.994,  concluye que  los  argumentos  de  censura no están llamados a prosperar, en la medida que la  norma   aplicable era la vigente para la época de los hechos, es decir, el  artículo  29 de la  ley 40 de 1.993, ya que existe absoluta claridad sobre  la  ausencia  del  pregonado  paralelismo normativo,  pues la ley en cita a  más  de hacer referencia a los delitos que atentan contra la libertad personal,  en  un  capítulo  aparte con ubicación independiente, contempló el aumento de  penas  retomando,  en  lo  que  hace  relación  al homicidio, la  fórmula  típica  del   Código  Penal  con el simple aumento de la punibilidad, sin  que  pueda  decirse que tal descripción legal sólo es aplicable para ilícitos  conexos  con  el secuestro, como equivocadamente lo afirma el recurrente, por lo  que pide a la Sala no  casar la sentencia acusada.   

CONSIDERACIONES DE  LA CORTE.  

1.  El  artículo  10  de  la  ley  553 de  2.0001  contenido   en  el  capítulo  VIII  del  título  IV  de  la  normatividad  adjetiva  penal,  permite a la Sala dar respuesta inmediata cuando  el  tema  jurídico  propuesto tenga antecedente jurisprudencial con criterio de  unanimidad  y   se advierta que no es necesario reexaminar el punto materia  de estudio.   

2.  Lo  anterior,  es  exactamente lo que se  presenta  en  el  caso sometido a consideración de la Sala, observándose cómo  el  tema  jurídico  propuesto   ya   ha  sido  objeto  de ponderado y  cuidadoso    análisis    que   mereció   unánime,   pacífico   y   reiterado  pronunciamiento,  en  el  que  se  precisó  cuál  era el verdadero alcance del  artículo  29  de  la  ley  40  de  1.993,  que,  sin  lugar  a dudas, modificó  expresamente  y  por  voluntad del legislador el artículo 323 del Código Penal  – Decreto 100 de 1.980 -,  sin  que  la  mayor  dosificación punitiva  haga  suponer  la existencia de un supuesto paralelismo normativo que condicione   la  aplicación  de  la citada norma a una supuesta conexidad con el delito  de   secuestro,2 como equivocadamente lo entiende el casacionista.   

Se tienen como antecedentes jurisprudenciales  los  fallos datados el 3 de julio de 1.997 M.P. Jorge Aníbal Gómez Gallego; 25  de   septiembre  de  1.997  M.P.  Ricardo  Calvete Rangel; 22 de octubre de  1.997  M.P.   Jorge  Aníbal  Gómez  Gallego;  9  de  diciembre  de  1.997  M.P.   Jorge  Córdoba  Poveda;  21  de enero de 1.998 M.P. Ricardo Calvete  Rangel;  4 de febrero de 1.998 M.P: Fernando Arboleda Ripoll; 6 de mayo de 1.998  M.P:  Carlos  Gálvez Argote; 17 de septiembre de 1.998 M.P: Nilson Pinilla  Pinilla;  17  de   febrero  de  1.999  M.P:  Edgar  Lombana Trujillo; 25 de  febrero  de 1.999 M.P. Fernando Arboleda Ripoll, 16 de septiembre  de 1.999  M.P. Mario Mantilla Nougués.   

Declaratoria   de  prescripción   

Finalmente  y  dado  el  tiempo transcurrido  desde  cuando  quedó ejecutoriada la   resolución de acusación ( 26  de  mayo  de  1.994  )  se  hace  necesario  precisar que  la acción penal  respecto  del  punible  de  porte  ilegal de armas de defensa personal, a que se  contrae  el  artículo  1°  del Decreto 3664 de 1.986, no puede proseguirse por  encontrarse   prescrita,   lo   que  consecuentemente  genera  la  cesación  de  procedimiento,   al  tenor  de  lo  dispuesto  en el  artículo 36 del  C.P.P.  y   por   conjugarse  los  presupuestos  aritméticos  de  los  artículos 80 y 84 del Código Penal.   

Significa lo anterior que del monto total de  la  pena  corporal  impuesta,  ha  de  descontarse  el  incremento  punitivo que  corresponde   al  delito  cuya  acción  se  encuentra  prescrita,  quedando  la  definitiva    en    veinticinco   (25)   años   de   prisión.3   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre   de   la    República   de   Colombia   y   por  autoridad  de  la  ley.   

RESUELVE:  

1.-  Declarar  que  la  acción  penal se ha  extinguido  por  prescripción respecto del delito de porte ilegal de armas, por  lo  que con relación a él se dispone la cesación de toda actuación en contra  del procesado Juan Carlos Vinasco Herrera.   

2.-     No    casar    la    sentencia  impugnada.   

3.- Como consecuencia de la prescripción, la  pena  principal  que ha de corresponderle al procesado, como autor del delito de  homicidio,  es  la de 25 años de prisión, dejando en lo demás inmodificada la  sentencia.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.    

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

No hay firma  

CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Que  crea el artículo 226 A del código de Procedimiento penal.   

2 Unidad  de  materia  y  justificación del incremento que encuentra respaldo en el   fallo   de   la   Corte  Constitucional  n°  565,  datado  7  de  diciembre  de  1.993.   

3  La  diminuente   es   de   dos   (2)   meses   equivalente   al  incremento  por  el  concurso.     

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