10246jun

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 10246  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente Doctor  

CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

Aprobado Acta No.92  

Santafé  de Bogotá, D.C., dos (2) de junio  de dos mil (2000).   

VISTOS  

Un  Juzgado Regional de Santafé de Bogotá,  el  veinticuatro  (24)  de  junio  de  mil  novecientos noventa y cuatro -1994-,  condenó  a  DUBERNEY DE JESUS AGUDELO RIOS  a  la pena principal de cuarenta (40) meses de prisión y multa de  diez  (10) salarios  mínimos mensuales, y a la interdicción de derechos y  funciones  públicas por el mismo término, como autor responsable de violación  al  artículo 33 de la ley 30 de 1986.  Interpuesto por el defensor recurso  de  apelación  contra  la  anterior  sentencia,   el  Tribunal Nacional le  impartió  integral  confirmación en providencia del cinco (5) de septiembre de  mil  novecientos noventa y cuatro (1994).  Contra esta última decisión se  interpuso  recurso  de casación. Presentada la demanda correspondiente la Corte  la  encontró ajustada a los requerimientos formales, y obtenido el concepto del  señor  Agente  del Ministerio Público, es el momento procesal oportuno para la  determinación de fondo. A ello se procede.   

HECHOS  

Una llamada anónima, el 13 de marzo de 1994,  alertó  a  la policía en el sentido de que determinado sujeto, de quien dieron  sus  características,  tendría  considerable  cantidad  de  marihuana y que el  mismo  rondaba  por  zona  que  se  especificó  debidamente.  Se montó en  consecuencia   el   operativo  correspondiente  sobre  el   sector  de  San  Francisco   de  esta  ciudad,  en  donde  fue  observada  una  persona  con  las  características  proporcionadas  en la información, quien, al percatarse de la  presencia   de  la  fuerza  pública,  emprendió  veloz  huida,  para  terminar  refugiándose  en  el inmueble ubicado en la carrera 20 D No. 63-85,  hasta  donde   lo   persiguieron  los  agentes  de  la  autoridad,  encontrando  en  su  habitación  semillas y hojas de marihuana en bolsas; pesada la sustancia,   arrojó   41.975  gramos,  hallándose  también  allí  una  balanza marca  ‘baical’,  color  rojo,  con  capacidad para 25  libras.  Aprehendido el sujeto perseguido, se estableció que responde al nombre  de   DUBERNEY   DE   JESUS  AGUDELO  RIOS.   

SINTESIS PROCESAL  

El  Procurador Segundo Delegado en lo Penal,  la consigna así:   

“Ante la SIJIN F-2, Unidad Investigativa de  Policía  Judicial,  se  dejó  a  disposición  a  Agudelo Ríos, junto con los  elementos  y  sustancias  incautadas,  así  como  los  informes pertinentes, la  versión  libre  y espontánea de Jorge Helí Carreño Velasco y los testimonios  de los miembros que intervinieron en la retención del sindicado.   

          Con  base  en  dichas  diligencias,  el  14  de marzo siguiente, una  Fiscalía  Regional  declaró  abierta la instrucción y ordenó la práctica de  algunas  pruebas,  escuchando  además  en  indagatoria  a  AGUDELO RIOS  y  resolviendo  su  situación  jurídica  con resolución detentiva como infractor  del art. 33 de la Ley 30 de 1986, el 22 de marzo siguiente.   

          A  petición de sentencia anticipada elevada por el propio imputado,  el  3  de  junio de 1994, se sentó el acta en la que la Fiscalía concretó los  cargos.   

          Entendiendo  que dentro de los límites del art. 61 del C.P., estaba  el  tener  presente  para  efectos de la dosificación punitiva, la considerable  cantidad  de estupefaciente marihuana incautada (41.975 gramos), partió el juez  regional  de  la  pena mínima de cinco años, haciendo la reducción pertinente  de  la  tercera  parte,  acorde  con  el  art.  37 del C.P.P., modificado por el  artículo  3  de  la  Ley  81/93,  profiriendo  la  sentencia  en  los términos  precedentemente  consignados,  la  quepelada  fue  confirmada  por  el  Tribunal  Nacional.”   

LA DEMANDA  

El  actor  aduce  como  fundamento  de  su  impugnación  ‘los motivos  previstos  en el numeral primero del art. 220 del C.P. porque la sentencia está  en  desacuerdo  con  los  postulados  de las normas que se aplicaron’.   Y  más  adelante  añade  que  la  sentencia  violó por interpretación errónea los artículos 33 de la ley 30 de  1986  y  el 61 del Código Penal,  al haberse condenado a su representado a  cinco  -5-  años de prisión cuando ha debido aplicársele el mínimo, esto es,  cuatro  -4-  años,   al no tener antecedentes penales, disminuídos en una  tercera  parte  por  razón  de  lo  dispuesto  en  el  artículo  37 del C.P.P.  (sentencia anticipada).   

Además,  el  artículo 67 del Código Penal  expresa  que  no  se  podrá  aplicar el mínimo de la  sanción   cuando  solo  obran  contra  el  reo  circunstancias de mayor peligrosidad,  y  agrega:  “analizando ésto no me explico el porqué el juzgador  no  da aplicación al mínimo de la pena cuando no aparece una circunstancia que  haga  pensar  en  una  mayor peligrosidad por parte de mi procurador ahora si es  que  se  considera que existe peligrosidad la pena debió aumentarse únicamente  en  seis  meses y no en doce como se hizo, por cuanto la buena conducta anterior  es una circunstancia de atenuación punitiva. …”.   

CONCEPTO  DEL PROCURADOR SEGUNDO DELEGADO EN  LO PENAL   

Realizar el ataque al amparo de ‘los  motivos  previstos  en  el numeral  primero  del  artículo  220  del C.P.P.’,  constituye  yerro  de  consideración,  pues  se  está  haciendo  referencia,  al  propio  tiempo,  a la violación directa e indirecta de la  ley  sustancial,  lo  que no deja de ser una seria y profunda contradicción por  las  diferencias  que existen entre una y otra vía. Esa falta de concreción de  la  demanda,  como  es sabido,  no puede ser suplida de oficio  por la  Corte.   

De  otro  lado,  el recurrente señala,  dentro  de  los  criterios  que  aduce  ‘para   fundamentar   la   invocación   de  esta  causal’,   que   la   sentencia  ‘violó       por      interpretación  errónea los artículos 33  de  la  ley  30  de  1986  y  el  artículo  61  del  Código  Penal’.  Y , habida cuenta de que tal sentido  de  la  vulneración  solo es posible dentro del marco de la infracción directa  de  la  ley  sustancial  y de que el demandante no discute en ningún momento la  apreciación   que   de   los   diversos   medios   probatorios  realizaron  los  sentenciadores,  dicha  circunstancia con óptica flexible, permite entender que  lo alegado es un quebranto directo de la ley.   

La Delegada, luego de citar jurisprudencia de  esta  Corporación de diciembre 10/86, M.P.Dr. Martínez Zuñiga, precisa que el  libelista  solo  está  oponiendo  su  personal  criterio sobre la dosificación  punitiva  al de los sentenciadores, sin lograr demostrar el error interpretativo  abstractamente  aducido,  y  primando  entonces  la  presunción de acierto y de  legalidad que cobija a la sentencia.   

El artículo 61 -norma que se dice vulnerada-  refiere,   dentro   de  los  criterios  para  fijar  la  pena,  la  gravedad  y modalidades del hecho punible.Y  para  el  Ministerio  Público  el  fallador no hizo cosa distinta a aplicar tal  disposición  con  buen  tino  cuando,  dada  la  elevada  cantidad de sustancia  estupefaciente  incautada, no partió del mínimo legal de los cuatro años sino  de   cinco.   En   nada   se   opone  a  este  discernimiento  que  AGUDELO  RIOS  careciera  de  antecedentes  penales,  pues este hecho no sirvió de sustento para el incremento punitivo. De  otra  parte,  el sentenciador tampoco se basó para la dosificación punitiva en  circunstancias  genéricas  de  agravación  punitiva (o circunstancias de mayor  peligrosidad  a que hiciera referencia el artículo 37 del Código Penal de 1936  y que el impugnante cita como si estuviera vigente).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.            Desde  luego que invocar como fundamento  de  los  cargos   ‘los  motivos  previstos  en  el  numeral primero del artículo 220 del C. de P.P.”,  constituye  imprecisión  técnica, en cuanto que así no se está haciendo cosa  distinta  a  fundamentar el ataque, al propio tiempo, en la vulneración directa  e  indirecta de la ley sustancial, que obedecen  a una diversa y encontrada  filosofía,  y  de  ahí  que  una enunciación de tal estirpe no pueda menos de  predicarse  como  insuficiente  aunque  en su desarrollo sea posible precisar el  ataque.   

          Elemental   es   que   si  el  actor   escoge  la  vía  de  la  vulneración  directa,  no  le  es  dable  discutir  la  prueba,  sino  que debe  aceptarla  con  el  contenido  y  alcance  que le fijó el sentenciador, de modo  contrario  a  lo  que  acaece  cuando  la  senda  del ataque que se escoge es la  indirecta,  por  cuanto  ahí  sí el campo seleccionado es fértil, propio para  el   debate  probatorio. Además, bien conocido es que  la infracción  directa  ofrece  tres  diversas  modalidades  o sentidos de vulneración, cuales  son,  la  falta  de  aplicación,  la  aplicación  indebida  y  la interpretación  errónea, mientras que la  indirecta    solo    admite    la   aplicación   indebida   o   la   falta   de  aplicación.   

          A  pesar de la imprecisión que la demanda ofrece desde su comienzo,  una  vez  se  aprecia  que  por  ninguna parte se discutió la prueba y que para  fundamentar  la  causal  que  aduce precisa que la sentencia violó por    interpretación    errónea    los  artículos  33  de  la  Ley  30  de  1986  y   61 del Código Penal  –  modalidad  de  vulneración  exclusiva  de  la  infracción  directa  de  la ley  sustancial-   hay  que  convenir  con  la  Delegada  en que, con un poco de  laxitud,  bien  puede  tenerse  el  cargo  formulado  al  amparo de este tipo de  vulneración y entrar a responderlo a cabalidad.   

2.             Muy  concretamente  se  tiene  que  el  desacuerdo  del  impugnante  con  la  sentencia  está  en  que la dosificación  punitiva  no  hubiera  sido la mínima de cuatro (4) años que trae el artículo  33  de  la  Ley  30  de  1986,  por  razón  de  la  buena conducta anterior del  procesado,   y  que  se  hubiera  fijado  en  cinco  (5), para de ahí  verificar  la  rebaja  de la tercera parte por razón de lo mandado  por el  artículo  37  del C. de P.P. (sentencia anticipada), esto es por haber aceptado  el procesado su responsabilidad.   

          Se  debe ser muy terminante en el sentido de que el sentenciador por  parte  alguna  incrementó  la  pena  bajo la consideración de que el condenado  tuviera  antecedentes  penales.  Simplemente,  dado  el  innegable  hecho  de la  cantidad  considerable  de  sustancia  incautada  (más  de  41  kilogramos), la  modalidad  de  almacenamiento  al  interior de una vivienda, la circunstancia de  que  en  dicha vivienda residían y permanecía menores, la manera en que estaba  disminuída  (para  la  venta)  la  sustancia y la existencia  -además- de  semilla   dispuso   un  incremento  del  mínimo  legal  de  la  correspondiente  disposición  penal  en un (1) año.  Esto se hizo en cabal aplicación del  artículo  61  del  Código  de  las  Penas  que,  dentro  de los criterios para  determinar  la sanción principal, estipula la gravedad  y modalidades del hecho punible.   

3.            También  alude  el  impugnante  a  que,  según  el  artículo 67 del Código Penal “no se podrá aplicar el mínimo de  la   sanción   cuando   solo  obran  contra  el  reo  circunstancias  de  mayor  peligrosidad”,  de lo  que  desprende  que  a su representado se le ha debido aplicar el  mínimo,  ya  que  ‘no  aparece  una  circunstancia  que  haga  pensar  en  una  mayor  peligrosidad  por  parte de mi  procurado’.   

          A  este  respecto  se responde que el susodicho artículo 67 dispone  es   que  sólo  podrá  imponerse  el  máximo  de  la  pena  cuando  concurran  únicamente   circunstancias  de  agravación  punitiva  y  el  mínimo,  cuando  concurran  exclusivamente de atenuación, sin perjuicio  de  lo dispuesto en el artículo 61.” Lo que el actor  hace  decir  a  la  norma  es algo muy diferente y de otra parte es lógico que,  ante  la  presencia única de  circunstancias de agravación punitiva (y no  de   mayor  peligrosidad)  o de los demás factores que no enunciados en el  artículo  66  del  C.P. ameriten incrementos punitivos mal podría aplicarse el  mínimo  legal.  Pero  apréciese bien -y es lo importante para el caso- que tal  digresión  en  nada  sirve –  para validar o apoyar las pretensiones de la  demanda  porque,  se  reitera,  el  incremento  punitivo  no  lo  fue  porque se  computaran  en  contra  del  condenado  circunstancias  de agravación, sino por  la     gravedad    y    modalidades    del    hecho  punible.   

4.            El censor termina manifestando que si de  todas   manera   se   consideró   que   existía  una  circunstancia  de  mayor  peligrosidad,  la  pena  debió  aumentarse  en  seis meses y no en doce dada la  buena  conducta anterior del procesado. Se trata, lo primero,  de un simple  criterio  del  censor que se opone al del sentenciador,  el cual goza de la  presunción  de  acierto  y  de  legalidad.  Y  de  otro  lado es patente que el  juzgador  no aludió nunca a criterios de peligrosidad para aumentar la pena. El  aumento  en  la  cantidad  de pena nada tiene de exagerado, arbitrario o ilegal,  pues  aumentar  en un año la sanción base, cuando lo decomisado son cuarenta y  un  mil  novecientos setenta y cinco (41.975) gramos, y el tipo legal por el que  se  procede trae señalada una pena que se extiende entre cuatro (4) y doce (12)  años  cuando  la cantidad de marihuana supera los mil (1000) gramos, constituye  tasación  punitiva  sobradamente  benévola. Dicho de otra forma los mil gramos  se  sobrepasan  en  mucho  para  que  tal  acrecentamiento  pueda  parecer o ser  desorbitado, agraviante o injusto.   

El cargo no prospera.  

Por   lo   expuesto,   la   CORTE     SUPREMA     DE     JUSTICIA,     -SALA     DE     CASACION  PENAL-,   administrando  justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

NO CASAR el fallo impugnado.  

CUMPLASE,  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE  E. CORDOBA  POVEDA   

JORGE        ANIBAL       GOMEZ  GALLEGO           MARIO  MANTILLA     NOUGUES                                            

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                         ALVARO                               ORLANDO                               PEREZ  PINZON                      

NILSON    PINILLA   PINILLA                                          EDUARDO TORRES ESCALLON   

No  hay  firma                                                                               Conjuez   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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