10004(01-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 10004  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACION  PENAL   

Magistrado Ponente  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado en Acta No. 169  

          Bogotá,  D.  C.,  primero  (1º)  de  noviembre de dos mil uno (2001)   

          Examina  la  Corte  la  viabilidad  de  proseguir  la  acción  penal  adelantada  en  el presente proceso contra SANDRA  STELLA  FLÓREZ  SÁNCHEZ, JESÚS ALFONSO LÓPEZ, LEONEL y RAMON SÁNCHEZ TRIANA  por los delitos de homicidio agravado y tentativa de homicidio.   

          HECHOS   

         En la noche del 21 de julio de 1989, un  grupo  de  asaltantes  irrumpió en el bar “El Madrigal”, situado en la calle 22  No.  103  B  –  26  de  la  localidad de Fontibón,  y tras efectuar varias  detonaciones  con   arma  de  fuego  abruptamente  se  alejaron  del  lugar  llevándose   consigo   a   Blanca   Lidia   Otero   Capera,   empleada  de  tal  estableci­miento.   

          Los  antisociales  dispararon  contra  Víctor  Manuel  Uriza Archila, propietario del local, cuando se opuso al plagio  de  su  dependiente,  ocasionándole  heridas de alguna consideración; de igual  modo,   lesionaron  a  los  señores  José  Manuel  Calderón  y  Omar  Barrios  Rodríguez,  quienes  casualmente  departían  en  dicho  sitio.  Posteriormente  emprendieron  la  fuga  en  el  mismo vehículo en el cual habían arribado a la  cantina,   descrito  por  los  presenciales  como  una  camioneta  Ford  de  placa     FB    –  7457.   

         Con  base  en  tal dato las autoridades  policiales  iniciaron  la  persecución  de los antisociales y una hora después  aproximadamente,  el  referido  vehículo  fue interceptado y aprehendidos en su  interior  los  sujetos  JESÚS ALFONSO LÓPEZ, LEONEL  SÁNCHEZ    TRIANA,    RAMÓN    SÁNCHEZ    TRIANA,    HERMES   ANTONIO   TOVAR  TRIANA  y  la  mujer STELLA  FLÓREZ   SÁNCHEZ,  quien  conducía  el  automotor.   

          Con  antelación  a  la  captura  los  delincuentes  habían apeado a Blanca Lidia Otero Capera a la altura de la calle  22  con  carrera  124  de  esta  ciudad,  donde  le  propinaron los disparos que  determinaron  su deceso; asimismo, se deshicieron de las armas que portaban que,  sin embargo, fueron encontradas por los agentes del orden.   

ACTUACION  PROCESAL   

         El  entonces Juzgado 73 de Instrucción  Criminal   abrió  la  investigación  penal,  escuchó  en  indagatoria  a  los  retenidos,  a  quienes  afectó  con  detención  preventiva  por los delitos de  homicidio agravado y lesiones personales.   

         Finalizada  la  etapa  instructiva,  se  calificó  su  mérito  probatorio en auto del 14 de diciembre de 1989, mediante  el  cual se profirió resolución de acusación contra los cinco procesados como  coautores  de  los  delitos  de  homicidio  agravado,  tentativa  de homicidio y  lesiones   personales,  decisión  que  alcanzó  firmeza  el  29  de  diciembre  siguiente.   

          El  Juzgado  18 Superior de Bogotá asumió el control de la causa,  celebró  la audiencia pública, cesó el procedimiento respecto de HERMES  ANTONIO  TOVAR  TRIANA por razón  de  su  deceso,  y  el  15 de diciembre de 1993 profirió la sentencia en la que  condenó  a  los  encausados  JESÚS  ALFONSO LÓPEZ,  SANDRA  STELLA FLÓREZ SÁNCHEZ, LEONEL y RAMÓN   SÁNCHEZ   TRIANA  a  la  pena  principal  de  doscientos  veintiocho  (228)  meses  de  prisión  en calidad de  coautores  de  los  delitos  de  homicidio agravado y tentativa de homicidio, en  tanto  que  declaró  prescrita  la  acción  penal  tratándose de las lesiones  personales    causadas    a    Omar    Barrios   Rodríguez   y   José   Manuel  Calderón.   

          El  defensor  de  SANDRA  STELLA FLÓREZ  SÁNCHEZ   impugnó  tal  pronunciamiento,  que el Tribunal Superior de Bogotá confirmó en su integridad  el  12  de  julio  de  1994  a través del fallo que fue recurrido en casación.   

          Los  procesados  obtuvieron la libertad en el curso del proceso por  vencimiento de términos.   

         CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.   La  Sala  declarará la prescripción de la acción penal  surgida  de  la  comisión  de  los delitos imputados en estas diligencias a los  sindicados,  por  haberse  operado  dicho  fenómeno  extintivo  de  la potestad  punitiva  del Estado de acuerdo con las previsiones contenidas en los artículos  83 y 86 del Código Penal (Ley 599 de 2000).   

         En efecto, la resolución de acusación  fue  proferida  el  14  de diciembre de 1989.  El 25 de diciembre del mismo  año  fueron  notificados  personalmente  los  cinco  encausados,  y  el día 20  siguiente   fue   impuesto   en   la   misma  forma  el  agente  del  Ministerio  Público.   De  otra parte, de conformidad con el artículo 472 del Código  de  Procedimiento  Penal entonces vigente (Decreto 50 de 1987), tal decisión se  notificó  por  estado a los demás sujetos procesales el 26 de los mismos mes y  año;   en   consecuencia,   adquirió   ejecutoria   el   29  de  diciembre  de  1989.   

         2.  Así las cosas, en esta última  fecha  quedó  interrumpida la prescripción de la acción penal, y a partir del  día  siguiente  se  reanudó  su  cómputo para efectos de la misma en la forma  establecida  en  el  artículo  86  del  Código  Penal,  que  es  del siguiente  tenor:   

“Interrupción  y suspensión del término  prescriptivo  de  la acción. La prescripción de la acción penal se interrumpe  con    la    resolución    acusatoria    o    su    equivalente,    debidamente  ejecutoriada.   

Producida  la  interrupción  del término  prescriptivo,  éste  comenzará  de  nuevo  por  tiempo  igual  a  la mitad del  señalado  en el artículo 83. En este evento el término no podrá ser inferior  a cinco (5) años, ni superior a diez (10) años”.   

         3.   Trasladada  tal disposición al caso examinado, se tiene  que  el  lapso  de  prescripción  debe ser discernido en forma independiente en  relación  con  cada  uno de los hechos punibles por los cuales se procede; y en  este  orden  de  ideas, tratándose del homicidio en grado de tentativa, como la  sanción  máxima  para el ilícito consumado se cifraba en quince (15) años de  prisión  en  el  artículo 323 original del derogado Código Penal (Decreto 100  de  1980), que en este asunto reclama aplicación ultractiva favorable frente al  tránsito  legislativo  operado  desde  su  consumación a la fecha –  Leyes 40 de 1993 y 599 de 2000 -,  morigerada  además  en  las proporciones señaladas en el artículo 22 ibídem,  tal  extremo queda en once (11) años y tres (3) meses, que reducidos a la mitad  en  virtud  de lo dispuesto por el precitado artículo 86 de la Ley 599 de 2000,  permite  concluir  que para la configuración de la prescripción a partir de la  resolución  acusatoria  se exigía el transcurrir de cinco (5) años, siete (7)  meses  y  quince (15) días, que se vencieron cuando el expediente se encontraba  aún en traslado para el concepto del Ministerio Público.   

         4.   En  lo atinente al homicidio  consumado,  atendida la circunstancia agravante deducida en el pliego de cargos,  así  como  la  sanción  que  preveían los artículos 323 y 324 originales del  derogado  estatuto punitivo, también aquí de aplicación ultractiva favorable,  la  pena  máxima radica en treinta (30) años de prisión, lapso que reducido a  la  mitad conforme impone el transcrito artículo 86 del Código Penal arroja un  guarismo  superior  a  los  diez  (10),  que  será entonces el que determine en  concreto  la  presencia  del  fenómeno  de la prescripción, como lo estable el  mencionado precepto.   

         En  este  orden  de  ideas, del simple  cotejo  cronológico  se   evidencia que desde la firmeza de la resolución  acusatoria  a  la  fecha tal término también ha sido ampliamente superado; por  tal   razón,   ninguna   actuación  diversa  a  la   declaratoria  de  la  prescripción  resulta  viable  en el presente asunto, que la Corte procederá a  declarar    ordenando    cesar    todo    procedimiento    respecto    de    los  encausados.   

           

         Consecuentemente,  el  funcionario  de  primer  grado  devolverá  la  caución  prendaria  otorgada  por  la  sindicada  FLOREZ     SÁNCHEZ  para  acceder  a la libertad en la etapa de la causa  (fl.   185  c.o.2).   La  prestada  por  los  demás  implicados,  conviene  advertir,  se  ordenó  hacerla  efectiva  en  auto  de  febrero  19 de 1991 con  ocasión  de  su  incumplimiento  de las obligaciones impuestas (fl. 269 c.o.2).   

        La  Secretaría  de  la  Sala  cancelará  las órdenes de captura  libradas  contra  los  procesados  con posterioridad al fallo de condena para la  efectividad de la pena allí impuesta.   

         En  mérito  de  lo  expuesto la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal   

        RESUELVE   

         1. DECLARAR  prescrita  la  acción  penal en el presente proceso  adelantado    contra    SANDRA    STELLA   FLÓREZ  SÁNCHEZ,  JESÚS ALFONSO LÓPEZ, LEONEL  y  RAMÓN  SÁNCHEZ   TRIANA  por  los  delitos  de  homicidio  agravado  y  tentativa  de  homicidio,  cometidos en Blanca Lidia Otero Capera y  Víctor Manuel Uriza Archila, respectivamente.   

          2.   En  consecuencia,  decretar  la  cesación de todo procedimiento por razón de los mismos.   

         3.  El  Juzgado  a  quo  devolverá la  caución  prendaria  otorgada por la sindicada SANDRA  STELLA      FLÓREZ     SÁNCHEZ     al obtener su libertad provisional.   

        4.   La  Secretaría  de  la Sala  cancelará   las   órdenes  de  captura  libradas  contra  los  procesados  con  posterioridad  al  fallo  de  condena  para  la  efectividad  de  la  pena allí  impuesta.   

                  Cópiese,   notifíquese,  cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen,   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL                         JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                                          CARLOS    A.    GÁLVEZ   ARGOTE      

JORGE  A.  GÓMEZ  GALLEGO                              ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO    O.   PÉREZ   PINZÓN                                    NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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