16515b1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16515  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 191    

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa Fe de Bogotá, D. C.,  treinta de  noviembre de mil novecientos noventa y nueve.   

Se pronuncia la Corte sobre la petición que  presenta  el  defensor  del  requerido  en  extradición, ciudadano ALBERTO  ORLANDEZ  GAMBOA, en escrito que  antecede.   

          Antecedentes.-   

1.-  Por  oficio  número  07794,  del 14 de  octubre  último, el Ministro de Justicia y del Derecho comunica que el Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América, a través de su Embajada en Colombia, por  Nota  Verbal  No.  515 del 30 de julio de la anualidad que transcurre, solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del ciudadano ALBERTO  ORLANDEZ   GAMBOA,   para  cuyo  cumplimiento  la  Fiscalía  General,  mediante  resolución  de  10 de agosto siguiente, ordenó la captura, en decisión que se  notificó  personalmente  al requerido en las instalaciones de la Penitenciaría  Central de Colombia.   

Agrega  el  oficio  que  dicha  solicitud la  formalizó  la  Embajada del país requirente, con la Nota Verbal No. 1071 del 7  de  octubre  de  1999,   y  que  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores,  mediante  Oficio  No. OJ.E. 29097 del 8 de octubre de 1999 conceptúo que “por  no  existir  Convenio  aplicable  al caso es procedente obrar de conformidad con  las     normas     pertinentes    del    Código    de    Procedimiento    Penal  Colombiano”.   

Por  lo anterior, y para los fines previstos  por   el   artículo   555   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  envía  la  documentación  presentada  por  la  Embajada de los Estados Unidos de América,  “debidamente  legalizada,  teniendo  en  cuenta que se encuentran reunidos los  requisitos   formales  exigidos  en  las  normas  aplicables  al  caso”.    

2.-  Recibido  el  diligenciamiento  por  la  Corte,  el  defensor  del  requerido en extradición solicita la devolución del  expediente  al  Ministerio  de Relaciones Exteriores por conducto del Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  o,  en  subsidio  de lo anterior, se requiera al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores que, conforme al artículo 552 del Código  de  Procedimiento Penal, fundamente el Concepto en el sentido de que el trámite  de   la  solicitud  de  extradición  debe  sujetarse  a  lo  dispuesto  por  la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   contra   el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes   y  Sustancias  Sicotrópicas,  suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre   de   1988,   por  ser  el  tratado  público  aplicable,  según  la  Constitución Política y las Leyes de la República de Colombia.   

          

Fundamenta la pretensión en lo previsto por  los  artículos  29  y   35  de la Carta Política, el artículo 17, inciso  segundo,  del  Código  Penal,  y  el artículo 558 del Código de Procedimiento  Penal  de los cuales concluye que el instrumento internacional aplicable al caso  es  la  Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico Ilícito de  Estupefacientes  y Sustancias Sicotrópicas suscrita en Viena el 20 de diciembre  de  1988,  tanto  por  Colombia como por los Estados Unidos de América, la cual  estima  obligatoria para los Estados requirente y requerido, según el principio  Pacta  Sunt  Servanda,  consagrado en el artículo 26 de la Convención de Viena  sobre  el  derecho  de  los  tratados,  del  23  de mayo de 1969 y en vigor para  Colombia  a  partir  del  27  de  enero  de  1980  (Ley 32 de 1985).     

Agrega  a  su  petición  copia del escrito  radicado  ante  el  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  mediante el cual  solicita  que  se  requiera  de  la  Corte  la devolución de la actuación y se  pronuncie  sobre  la  viabilidad  de continuar o no con el trámite, dado que la  documentación  allegada  para  formalizar  la  solicitud  de  extradición,  se  refiere  a  hechos acaecidos con anterioridad al 17 de diciembre de 1997 (fls. 8  y ss. cno. Corte).    

         SE CONSIDERA:   

1.-   En  relación  con  el  trámite  de  extradición,  ha  sido  dicho  por  la Corte, que éste “tiene una naturaleza  mixta,  en  el sentido de que es administrativo -jurisdiccional y, en todo caso,  se  cumple  bajo  el  liderazgo  y  la  responsabilidad preeminente del Gobierno  Nacional,  obviamente  con  la insoslayable colaboración de la Rama Judicial en  cabeza  de  la Corte Suprema de  Justicia, no sólo por voluntad legal sino  también  constitucional,  porque  la  sustanciación  y  las  competencias  del  instituto  son  una  consecuencia del mandato según el cual a la Rama Ejecutiva  le  corresponde  la  dirección  de las relaciones internacionales (Const. Pol.,  art. 189, numeral 2)…”.   

“…En   armonía   con  la  establecida  naturaleza  constitucional  y  política  de  la  extradición,  el ordenamiento  jurídico  colombiano prevé que la oferta, concesión o negación corresponde y  es  facultativa del Gobierno, que lo hace al final del trámite por medio de una  resolución  administrativa,  aunque  previamente  se requiere el concepto de la  Corte  Suprema de Justicia, que sólo sería vinculante si fuere negativo (arts.  547,  548,  557  y  559)”  (Auto  agosto  5/99.  M. P. Dr. GOMEZ GALLEGO. Rad.  15825).   

En  posterior  pronunciamiento,  en el mismo  asunto  que viene de traerse a colación, precisó la Corte que “como no está  vigente  convenio  bilateral  o  multilateral  alguno  con  el país solicitante  (Estados  Unidos  de América), la procedencia de la extradición no se sujeta a  dichos  instrumentos  internacionales,  razón  por  la  cual  el  origen  y  la  tramitación  se someten integralmente a las reglas del Código de Procedimiento  Penal,  estatuto que contiene su propia garantía de los derechos de audiencia y  defensa  del  requerido,  y  con  carácter judicial para mayor abundancia (art.  556)…”    (Auto    Sep.    22/99.    M.   P.   Dr.   GOMEZ   GALLEGO.   Rad.  15825).              

Más recientemente, dijo la Corte:  

“Así   pues,  regulada  la  demanda  de  extradición  por  el  Código Procesal Penal, es incontrastable que el trámite  de  extradición pasiva comporta tres fases, una inicial de carácter preliminar  a  cargo  de  la  administración  a  través  de  los Ministerios de Relaciones  Exteriores  y  de  Justicia  y  del  Derecho,  a quienes concierne, en su orden,  conceptuar  sobre el ordenamiento jurídico que debe aplicarse a la petición, y  perfeccionar  el  expediente  con miras a que la Corte Suprema de justicia rinda  su  concepto;  la  segunda etapa, con la cual se inicia el trámite formal de la  extradición  a  cargo  de  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  que  prevé el traslado a la persona requerida o a su defensor por el  término  de  10  días,  luego un período de práctica de pruebas por el mismo  lapso,  y  después  permanecerá  el  expediente por cinco días en Secretaría  para  alegatos,  culminando esta fase con la emisión del concepto con arreglo a  lo  prescrito por los artículos 557 y 58 del mismo ordenamiento jurídico; y la  última  etapa  también  administrativa  a  cargo  del  Gobierno  Nacional, que  concluye   el   rito   expidiendo  la  resolución  que  concede  o  deniega  la  extradición”.   

“Atendiendo    la    naturaleza    del  procedimiento,  es  evidente  que  el  control  de  la actuación surtida en las  etapas  previa y definitiva compete a la administración o a la jurisdicción de  lo  contencioso  administrativo, y no a esta Sala de la Corte a quien obviamente  le  pertenece  de  manera  exclusiva el control de la legalidad de la actuación  judicial.  Importa  insistir,  en que como atrás de vio, la etapa previa acorde  con   la  reglamentación  legal  no  admite  controversia,  empero,  si  alguna  inconformidad  subsiste  en  el  reclamado  o su apoderado, pueden plantearlas a  través  de  los recursos y/o las acciones pertinentes ante la administración y  la   jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo,  una  vez  expedida  la  resolución  que  decide  el  procedimiento”  (Auto. Extradición. Nov. 24/99.  Rad. 15824. M. P. Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO).   

2.-  Sirve  la  mención  de  los  referidos  antecedentes  jurisprudenciales,  para destacar la improcedencia de la solicitud  de  devolución  del  expediente  al  Ministerio de Justicia y del Derecho, o el  pregonado  requerimiento  al  Gobierno  Nacional  para que modifique su concepto  sobre  el  marco  jurídico  en  el  que  ha  de desenvolverse el trámite de la  extradición  con  los  Estados Unidos de América, que presenta el defensor del  señor   ALBERTO  ORLANDEZ  GAMBOA,  y  para  reiterar  por  la  Corte  en  esta  oportunidad,  que  es  el  Gobierno  Colombiano  el  órgano constitucionalmente  facultado  para  establecer  la  vigencia  en  el  ordenamiento  interno  de los  instrumentos  mediante  los  cuales  la  nación  colombiana  interactúa  en el  concierto   de   las  relaciones  internacionales,  conforme  se  establece  del  artículo  189-2  de  la  Carta  Política.  En  este caso, el Gobierno Nacional  conceptuó  sobre  la ausencia de convenio alguno en materia de extradición con  el  país  solicitante  (Estados  Unidos de América), y señaló la consecuente  aplicabilidad   de  lo  previsto,  en  el  referido  tema,  por  el  Código  de  Procedimiento Penal.   

      

Lo   dicho   permite   concluir   que   el  desconocimiento,  por  una  de  las  partes  intervinientes  en  el  proceso  de  extradición,  de la facultad constitucional atribuida a la Rama Ejecutiva, para  dirigir  las  relaciones  internacionales  y  señalar  el marco jurídico a ser  seguido  en  un  particular evento por las autoridades colombianas, al sostener,  contrario  al  concepto  del  Ministerio  especializado en el campo de las   Relaciones  Exteriores,  que  otro  distinto  es  el  instrumento que habría de  regular  el  trámite  en un específico caso, no comporta eventualidad definida  en  la  ley  colombiana  que  dé  lugar  a  retrotraer  el rito a fin de que el  Gobierno  proceda  a resolver el punto de inconformidad que en tales condiciones  se  plantea  ante  la Corte, ni autoriza la definición anticipada de esta clase  de  controversias,  por  demás  ajenas  al  ámbito estrictamente jurídico -no  político-, de sus decisiones.   

Tanto  es  esto,  que  el  Concepto  que  el  Gobierno  demanda  de  la Corte, y que por disposición legal le compete emitir,  se  circunscribe a establecer la validez formal de la documentación presentada,  la  demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  el respeto por el  principio  de  la  doble  incriminación,  la correspondencia en la legislación  colombiana  de  la  providencia  proferida por las autoridades extranjeras,  y,  cuando  fuere  el  caso,  el  cumplimiento  de  lo previsto por los tratados  públicos,  dependiendo  esto,  obviamente,  del  señalamiento  por el Gobierno  Nacional  de  uno  o  varios  instrumentos  internacionales  como aplicables, su  vigencia,  y  la correspondencia con los preceptos de la Constitución Política  de  las  regulaciones  contenidas  en ellos, conforme se establece del artículo  4º      ejusdem,      aspectos     todos     de     contenido     eminentemente  jurídico.          

Estos  parámetros,  a ser tenidos en cuenta  por  el  concepto  de la Corte, son materia de consideración, obviamente,   sin  perjuicio  de  ejercer  la  facultad  oficiosa de devolver el expediente al  Gobierno  Nacional en aras de su perfeccionamiento, cuando encuentre la ausencia  de  piezas  sustanciales  en  él,  conforme  se establece de lo previsto por el  artículo  553  del Código de Procedimiento Penal;  o cuando considere que  el  Concepto  emitido  por el Ministerio de Relaciones Exteriores sobre el marco  jurídico   en  que  ha  de  desenvolverse  el  asunto,  no  corresponde  a  los  instrumentos   internacionales   vigentes   para  Colombia,  porque  los  mismos  contrarían   la  Carta  Política,  o  que  en  cumplimiento  de  las  aludidas  disposiciones  la Corte carecería de competencia para intervenir en el trámite  que  de  ella  se  demanda,  entre otras eventualidades posibles de presentarse;  ninguna  de  las  cuales  ocurre  en  el presente caso, pues, como se vio en los  precedentes  sentados  sobre el tema, la Corte participa de la tesis relacionada  con  la ausencia de convenio en materia de extradición con el país solicitante  (Estados Unidos de América)..     

Entonces, no siendo jurídicamente atendibles  la  peticiones  que  presenta  el defensor del solicitado en extradición señor  ALBERTO  ORLANDEZ  GAMBOA,  la Corte las denegará y dispondrá la continuación  del  trámite  subsiguiente  en  el rito previsto en la legislación interna, el  cual  no es otro al traslado que, para pedir pruebas, establece el artículo 556  del  Código de Procedimiento Penal.      

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

PRIMERO.  DENEGAR  las  pretensiones  expuestas  en  memorial  que  antecede,  por  el defensor del  solicitado en extradición, señor ALBERTO ORLANDEZ GAMBOA.   

SEGUNDO.  CORRER  TRASLADO  al  solicitado  en  extradición  señor ALBERTO ORLANDEZ GAMBOA, a su  defensor,  y  al  Procurador  Delegado, por el término de diez (10) días, para  que soliciten las pruebas que consideren necesarias.   

Notifíquese y cúmplase.  

Cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE             EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON               YESID RAMIREZ BASTIDAS   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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