14260j

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14260  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE  E.  CORDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 115  

Santafé de Bogotá, D.C., tres  (3) de  agosto de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  PABLO ANTONIO ACUÑA TARAZONA.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-  El Tribunal Superior de Santafé de  Bogotá sintetizó los hechos así:   

         “Ocurrieron  a  eso  de  las  ocho  (8)  de  la noche del cuatro de  diciembre  de  1.993, cuando al llegar al paradero de buses del barrio Villas de  Granada  de  esta ciudad (carrera 112 con calle 76), JOSE SANTOS CUPITRE GARCIA,  quien  conducía  desde  la  calle  13  (centro  de la ciudad) un bus que había  iniciado  su  recorrido  en  el barrio La Estrella, fue herido con arma de fuego  por  el  pasajero  PABLO  ANTONIO  ACUÑA  TARAZONA, dejando aquel de existir el  siete (7) de enero de 1.994.”.   

2.-  El Juzgado Sesenta y Seis Penal del  Circuito  de  Santafé  de  Bogotá, mediante sentencia del 30 de abril de 1997,  condenó  a  Pablo  Antonio  Acuña  Tarazona a la pena principal de 40 años de  prisión  y  a  las  accesorias  de  rigor,  como  autor del delito de homicidio  agravado.   

3.-          Apelado  el  fallo  por el defensor del  procesado,  el Tribunal Superior de la misma ciudad, mediante sentencia del 6 de  octubre del mismo año, la confirmó en su integridad.   

Contra  esta sentencia el defensor interpuso  el recurso extraordinario de casación.   

         LA DEMANDA DE CASACION   

Al amparo de la causal primera casación, el  defensor  del procesado formula dos cargos contra la sentencia del Tribunal, por  haber   violado  directamente  la  ley  sustancial.  Sus  argumentos  se  pueden  sintetizar así:   

Cargo primero  

Sostiene  que  la  sentencia transgredió el  numeral  4°  del  artículo 29 del Código Penal, por falta de aplicación, “al  no  reconocerle  al  procesado  el instituto jurídico de la legítima defensa”.   

Luego  de  hacer  un recuento de los hechos,  manifiesta  que  el  Tribunal  concluyó  que  la  legítima  defensa  no estaba  acreditada  en  el proceso, “como consecuencia de una errada apreciación de los  hechos;  desconociendo  el  verdadero  hecho  que  originó la muerte de CUPITRE  GARCIA;  no  obstante  aparece  demostrado en el proceso, con apoyo de la prueba  testimonial,  y  por  ignorarlo que existe en el proceso (sic); constituyéndose  en un error de hecho por falso juicio de existencia”.   

Dice que para demostrar el cargo, sólo basta  recurrir  al  testimonio rendido por el agente Carlos Alberto Nova Matíz, quien  manifestó  que  el  procesado  había  lesionado  al hoy occiso porque éste le  había pegado “un varillazo”.   

Posteriormente transcribe algunos apartes de  la  declaración  de  Efraín González García, para luego criticar la versión  rendida por la víctima antes de su fallecimiento.   

Por tales razones, solicita a la Corte casar  la  sentencia  para  que  en  su  lugar  absuelva  al  procesado  del  delito de  homicidio.   

Cargo segundo  

Manifiesta  igualmente que el fallo vulneró  directamente  el  artículo  30  del  Código  Penal,  ya que “mi defendido pudo  haberse  excedido  en  la defensa, debido a la desproporción al ocasionarle dos  disparos con arma de fuego”.   

Luego  de  reseñar  los  hechos  desde  su  personal óptica, sostuvo:   

         “Analizándolas   en  conjunto  y  como  lo  adujo  el  sr.  EFRAIN  GONZALEZ,   en  su  declaración,  percibió  que  el  sindicado  se quejaba de un brazo, lo que conduce a la  afirmación  de  que realmente fue agredido físicamente por el occiso; lo mismo  lo refiere el policía CARLOS ALBERTO NOVA MATIZ”.   

Finaliza  solicitándole a la Corte casar la  sentencia  para que en su lugar reconozca que su defendido actuó bajo exceso de  legítima defensa.    

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Se  advierte  con  claridad  el  desacierto  técnico  en  que  incurre  el impugnante al acusar violación directa de la ley  sustancial,  para  desviarse,  en  el  desarrollo  del  reproche,  hacia la vía  indirecta.   

Reiteradamente ha sostenido la jurisprudencia  que  en  tratándose  de  la violación directa de la ley sustancial, resulta de  exigencia  lógica aceptar, en su integridad, los hechos que declara demostrados  el  fallo  impugnado,  para  construir  sobre  ellos la censura. Hay conformidad  absoluta  del  demandante con la declaración de los hechos y la apreciación de  las  pruebas  realizadas  por  el  fallador, siendo el cuestionamiento puramente  jurídico.   

En  el  presente  caso,  el  censor no sólo  contradice  el  anterior  postulado, sino que no demuestra ninguna equivocación  del  sentenciador,  limitándose a oponerse al mérito otorgado a unos elementos  de  convicción y negado a otros, desconociendo que cuando se trata de medios no  sometidos  al  método  de  la  tarifa  legal  sino  al  de la sana crítica, el  fallador  goza  de  libertad para apreciarlos, sólo limitada por la ciencia, la  lógica y la experiencia.   

Así  mismo,  en  ninguno  de  los  2 cargos  indicó  cuál  fue la norma de la parte especial del Código Penal que se dejó  de aplicar o que se aplicó indebidamente.   

Expuestas  así  las cosas, no cabe duda que  ninguno  de  los  cargos  formulados  por  el libelista reúne los requisitos de  claridad  y  precisión  que exige el artículo 225 del Código de Procedimiento  Penal,  pues  aunque  acusó  la  violación directa de la ley sustancial, en el  desarrollo  ataca  las  pruebas  que  fundamentaron  las  sentencias,  pero  sin  demostrar  ningún  yerro  por  parte  del  fallador, desatinos técnicos que la  Corte  no  puede  enmendar  en  virtud  del principio de limitación que rige el  extraordinario recurso.   

De  acuerdo con lo dispuesto en el artículo  226   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  Sala  rechazará  el  libelo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado PABLO   ANTONIO   ACUÑA  TARAZONA.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso   (art.   197   del   C.   de   P.P.).   Devuélvase   al   Tribunal  de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL                           JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE              EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZON                         NILSON  E.  PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALZAR CUELLAR  

Secretaria    

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