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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 16088  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 137  

Santafé  de Bogotá D. C., catorce (14) de  septiembre de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  del  recurso  de  hecho  interpuesto por el defensor de los procesados  LUIS  FERNANDO  MEJIA  SALDARRIAGA y WILLINGTON LOPEZ TABARES, condenados por el  delito de homicidio agravado.   

ANTECEDENTES  

El  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de  Bello,  mediante  sentencia  del  11 de febrero de 1999, condenó a los señores  LUIS  FERNANDO MEJIA SALDARRIAGA y WILLINGTON LOPEZ TABARES, a la pena principal  de  cuarenta  y  cuatro  (44)  años  de  prisión,  en calidad de coautores del  homicidio agravado, cometido en la persona que pretendían atracar.   

Notificado el fallo por edicto, el defensor  de  los  procesados interpuso el recurso de apelación dentro del término legal  y  allegó  escrito argumentando los motivos de la alzada varios días después,  de  tal  manera  que  la Secretaría de dicho Juzgado, ingresó el expediente al  Despacho haciendo constar la extemporaneidad de la sustentación.   

Tras  verificar  lo  anterior  el  Juzgado  Primero   Penal   del  Circuito  de  Bello,  declaró  desierto  el  recurso  de  apelación,  mediante  auto del 12 de marzo de 1999, decisión que fue impugnada  en reposición por el señor defensor.   

Luego  de  explicar las razones por las que  pudo  haber incurrido en algún error, el Juez de primera instancia profirió el  auto del 8 de   

abril del año en curso, en el que accedió  a la revocatoria del anterior y concedió el recurso de apelación.   

El Tribunal Superior de Medellín, encontró  que   efectivamente  el  defensor  había  sustentado  la  apelación  en  forma  extemporánea  y  nuevamente  declaró  desierto  el recurso, determinación que  adoptó en auto del 2 de junio de 1999.   

En  nueva manifestación de descontento, el  defensor  interpuso  el  recurso  de  apelación  y “subsidiariamente” el de  hecho, en contra del auto de segunda instancia.   

Dicha  Corporación,  luego  de examinar la  apelación  contra su propio auto, en decisión de Sala del 24 de junio de 1999,  “NIEGA  el  recurso de apelación interpuesto contra el auto interlocutorio de  segunda  instancia  y  DECLARA  IMPROCEDENTE,  en el actual estadio procesal, el  recurso de hecho subsidiariamente interpuesto.”   

Para  arribar  a  estas  conclusiones  el  Tribunal  sostuvo  que  el  auto  del  2  de junio de 1999, por el cual declaró  desierta  la  apelación,  era  una  decisión  que  se había tomado en sede de  segunda  instancia  y  por  tanto, no era susceptible del recurso de apelación,  puesto   que   de  admitirse  se  estaría   convirtiendo,   por   fuera   de   la   legalidad,   a   la  Corte   Suprema   de   

Justicia,   en  una  especie  de  tercera  instancia;  y  con  relación  al recurso de hecho ofreció varias ilustraciones  destinadas    a    aclarar    por    qué    no    podía    interponerse   como  subsidiario.   

El devenir procesal que se ha reseñado dio  pie  para que el señor defensor entendiera que estaba facultado para interponer  nuevamente  y en forma separada el recurso de hecho, y así lo hizo, de modo que  el  Tribunal  Superior  de  Medellín, remitió las copias de rigor a la Sala de  Casación Penal, con el fin de que se dirima el incidente.   

En  Secretaría  de  la  Sala  de Casación  Penal,   se  surtió  el  término  para  sustentar  el  recurso  de  hecho,  de  conformidad  con lo establecido en el artículo 209 del Código de Procedimiento  Penal.   

No  obstante,  el  interesado  no  allegó  escrito  en  que  expusiera  a  la  Corte  las  razones  en  que  basaba aquella  excepcional  forma  de  impugnación  vertical,  de  manera  que  en  constancia  secretarial se anotó que “el término venció en silencio”   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Aparentemente,  con arreglo a lo estipulado  en  el  artículo  209  del Código de Procedimiento Penal, lo pertinente sería  desechar  el  recurso  de  hecho   objeto  de  decisión,  puesto  que  no  fue  sustentado  dentro  de  la  oportunidad legal.   

Sin  embargo, la posibilidad de desechar el  recurso  de  hecho únicamente es válida cuando tal forma de impugnación fuere  procedente;  en otras palabras, sólo puede desecharse el recurso de hecho si no  hubiere  sido  sustentado  a  tiempo,  a  pesar  de  reunir  las  condiciones de  procedibilidad, por haber sido interpuesto correctamente.   

En  este  orden  de ideas, corresponde a la  Sala  determinar  desde el comienzo, si era factible que el Tribunal Superior de  Medellín,  concediera  el  recurso  de  hecho  “ante  la  oportuna  y  debida  formulación”.   

Estipula  el  artículo 207 ibídem, que el  recurso  de  hecho  es  procedente  cuando  el  funcionario de primera instancia  deniegue  el recurso de apelación y deberá ser interpuesto dentro del término  de ejecutoria del auto que deniega el recurso.   

Tres   son,   pues,   los  requisitos  de  procedibilidad  para  el  recurso  de hecho, entendiendo, claro está, que no se  trate de abogar por el recurso extraordinario de casación:   

-.      que     se     deniegue      el      recurso     de  apelación;   

-.  que  la  denegación  provenga  de  un  funcionario    de    primera   instancia; y,   

-.   que   se   interponga   dentro  del  término  de  ejecutoria del  auto que deniega el recurso de apelación.   

Contrastando  dichos  parámetros,  que por  demás  son imperativos y deben concurrir a cabalidad, de fuerza es concluir que  el  impulso  impartido  al  recurso  de hecho interpuesto por el defensor de los  señores   MEJIA   y   LOPEZ,   contra   el   auto   que  declaró  desierto  el recurso de apelación de la  sentencia   condenatoria,   no   se   ajusta   a  las  previsiones  que  la  ley  contempla.   

Recuérdese  que  en  el presente asunto el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  de Bello, funcionario de primera instancia,  finalmente   concedió  el  recurso  de  apelación,  mediante auto del 8 de abril de 1999. Suerte distinta,  con  diferentes  connotaciones  jurídicas,  ocurrió  posteriormente, cuando el  Tribunal  Superior  de  Medellín,  ejerciendo  una  de sus funciones de segunda  instancia,      declaró     desierto  el  recurso  de  apelación,  en auto del 2 de junio de 1999, por  sustentación extemporánea.   

Puede advertirse, entonces, que en este caso  ni  se denegó el recurso de  apelación,  ni  la  determinación de declararlo desierto se adoptó en primera  instancia,  sino  en  sede  superior.  Ausentes estos requisitos toda actuación  posterior    enderezada    a    gestionar   el   recurso   de   hecho   era   ya  innecesaria.   

No    es    lo    mismo    denegar  el  recurso  de  apelación que  declararlo    desierto,  distinción  que  luce  más diáfana en el caso que ocupa a la Sala, puesto que  por  haber  intervenido  las  dos  instancias se deslinda con mayor facilidad la  actuación que cada una llevó a cabo.   

El Diccionario de la Lengua Española de la  Real           Academia          Española1,    define    denegar     así:    “No    conceder    lo    que   se   pide   o   solicita”,  sentido  natural  y  obvio  de aquella palabra según su uso  general,  al  que  se  debe  acudir,  puesto  que el vocablo no ha sido definido  expresamente       por      el      legislador2.   

La    declaratoria   de   desierto  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  sentencia,  en cambio, es una expresión con claros matices  jurídicos,  pues de acuerdo con el artículo 196 B del Código de Procedimiento  Penal,  “Cuando  no  se  sustente  el  recurso  se  declarará  desierto.”.  Lo mismo ocurre frente al  recurso  extraordinario  de  casación,  en las voces del artículo 224 ibídem:  “Si  ninguno lo sustenta, el magistrado de segunda  instancia,        declarará        desierto       el       recurso.”   

Las  diferencias entre las dos decisiones,  denegar  el  recurso  y  declararlo desierto, no son exclusivamente semánticas,  sino,  básicamente  jurídicas,  como se desprende del análisis del Código de  Procedimiento Penal:   

El   artículo   186,  al  enunciar  las  providencias  que deben notificarse se refiere separadamente a “la que declara  desierto  el  recurso  de apelación”, y a “las que deniegan los recursos de  apelación y casación”   

Si  se deniega el recurso de apelación en  primera  instancia,  tal  pronunciamiento  en  algunos  casos  debería tener el  carácter  de  interlocutorio,  y  en su contra podrían intentarse los recursos  ordinarios.  (artículos  195 y 202). Constituye ejemplo de esta eventualidad la  denegación  del  recurso  de  apelación cuando el funcionario judicial asegura  que  el  impugnante no tiene interés jurídico, verbi gracia si el apoderado de  la  parte  civil  apela la sentencia condenatoria exclusivamente en busca de una  sanción mas severa.   

Por el contrario, para declarar desierto el  recurso   de  apelación  de  autos  o  sentencias,  el  funcionario  emite  una  providencia  que  siempre es de sustanciación, contra la cual procede solamente  el recurso de reposición. (artículo 215)   

Los asertos precedentes conllevan a inferir  que  no  fueron  atinados  los  trámites que el Tribunal Superior de Medellín,  impartió  al  recurso  de  hecho  incoado por el señor defensor, puesto que se  trataba  de  una pretensión improcedente, y generan como corolario para la Sala  de  Casación  Penal,  la  posibilidad  única  frente al asunto, consistente en  abstenerse de desatarlo.   

Se   habría   evitado  esta  cadena  de  actuaciones  si el Tribunal Superior de Medellín, no hubiera accedido a conocer  de  un recurso a todas luces desfasado contra su auto del 2 de junio de 1999, en  el que declaró desierto el recurso de apelación.   

Tratándose  de  una  decisión de segunda  instancia  era  elemental  comprender que no cabía en su contra recurso alguno,  pues  quedaba  ejecutoriada  con  la firma de los Magistrados que conformaron la  Sala  de Decisión, de donde se mostraba necia la postura de la defensa y por lo  mismo   no  ameritaba  una  nueva  sesión  en  Sala  para  negar  tan  extraña  impugnación,  como  desafortunadamente  se hizo y cristalizó en el auto del 24  de junio del año que transcurre.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

                                   ABSTENERSE   de  desatar el recurso de hecho interpuesto por el defensor de los  procesados  LUIS  FERNANDO  MEJIA  SALDARRIAGA  y  WILLINGTON  LOPEZ TABARES, de  conformidad  con  la  parte  motiva  de  esta  providencia.  En consecuencia, se  dispone la devolución de estas actuaciones al Tribunal de origen.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ  ARGOTE                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUES                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                        NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

1  REAL  ACADEMIA  ESPAÑOLA, Diccionario de la Lengua Española, Vigésima Primera  Edición, Tomo I. Madrid, 1992   

2  CODIGO CIVIL, artículo 28     

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