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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 16062  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                               

Magistrado ponente:  

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                                     Aprobado Acta No. 137   

Santafé de Bogotá D.C., septiembre catorce  (14) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

Vistos:  

Se pronuncia la Sala sobre la concesión o no  del  recurso de casación excepcional interpuesto por el Procurador 316 Judicial  II  en  lo  Penal,  contra  la sentencia del Tribunal Superior Militar del 11 de  mayo  de  1999, mediante la cual confirmó integralmente el fallo condenatorio a  7  meses de arresto dictado por el cargo de deserción al soldado CARLOS ALBERTO  LOPEZ TORO.   

Antecedentes:  

Por hechos ocurridos el 15 de junio de 1998,  LOPEZ  TORO  fue condenado a la pena de arresto de 7 meses por el delito militar  de  deserción,  mediante  sentencia  expedida  el  5  de febrero de 1999 por el  Comandante  del Batallón de Ingenieros #3 Codazzi.   Esta providencia  fue  consultada  y  confirmada  el 11 de mayo siguiente por el Tribunal Superior  Militar,  a  través del fallo respecto del cual la Procuraduría le solicitó a  la   Sala    el  recurso  de  casación  con  fundamento  en  la  siguiente  sustentación:   

La   finalidad   del   recurso  es  la  de  garantizarle  “…a los soldados sus derechos fundamentales maltratados: de la  libertad  y el debido proceso, y una vez restablecidos sirvan para desarrollar y  unificar  la jurisprudencia con respecto a la tasación de la pena por cualquier  delito,  y  no  se  siga imponiendo más de la pena mínima sin estar demostrada  ninguna      causal      de      agravación     punitiva     específica     ni  genérica…”   

Tres de las cinco Salas del Tribunal Superior  Militar,   agrega   el  Procurador  Delegado,  aprecian  que  quien  incurre  en  deserción    “de    manera    prolongada   en   el   tiempo   …   o   cuasi  definitivamente…”,  se  hace  acreedor  a  que  se le incremente la pena por  hacer  más  nocivas  las  consecuencias del hecho punible (art. 60-11 del C. de  J.P.M.).   Dicho  lapso  será  menor  cuando  el  proceso  se  tramita con  prontitud,  caso  en  el cual no se le agrava la pena al procesado ausente. Pero  cuando  existe  mora  judicial  ese  tiempo  es  mayor  y  entonces  la  pena se  aumenta.   

El   delito   de  deserción  –dice—consiste  en  retirarse de las filas de  la  fuerza  pública  “…y  no  regresar  en  lo  posible jamás”.  Se  perfecciona  con  el  hecho  de  alejarse  5  días del lugar de prestación del  servicio  militar y si 8 días después de consumado el autor se reintegra a las  filas  la  pena  se  disminuye  en concordancia con el artículo 117 del Código  Penal  Militar.  Al realizarse la deserción se agota el tipo “…y no produce  otra consecuencia nociva”.  Concluye:   

“La  agravante aducida como cualquier otra  requiere  apreciación,  se  debe  demostrar  que  con  el  mantenimiento  de su  evasión  se  han hecho más nocivas las consecuencias de su acto.  Lo cual  no es cierto.   

“La misma trascendencia o daño se causa si  incumple  su  deber  de  uno  (1)  a  cuatro  (4) días y no comete el delito de  deserción;  o  de  cinco  (5)  a  trece  (13)  días e infringe el tipo y tiene  derecho  a  la  atenuación  punitiva;  o  regresa después de seis (6) meses, o  después   que  se  produce  la  sentencia,  o  nunca  jamás  se  le  vuelva  a  ver.   

“No  hace más nociva las consecuencias de  su   huida,  quien  se  libera  del  servicio  militar  en  forma  prolongada  o  absoluta.   

“Y   no   negamos   que   produce   unas  consecuencias  momentáneas:   en  el orden organizacional y jerárquico de  la  institución,  pero nunca por el transcurso y permanencia de su ausencia: se  alargan las consecuencias…   

“No está probado en que consistió; hacer  más  nocivas  las  consecuencias:  cuales  fueron?  Donde  están?,  son  meras  elucubraciones,   fantasías,   irrealidad  y  el  derecho  debe  basarse  sobre  hechos… (sic)   

“Si se retiran en masa, dos (2), Generales  del  Ejército:  más  del cinco (5%) por ciento: existen menos de cuarenta (40)  Generales,  y  no  sucede  nada.   Por qué va a suceder algo cada día mas  grave  cuando  deserta:  un  humilde  cuasi  analfabeta ciudadano: un soldado”  (sic).   Señala el solicitante del recurso, finalmente, como consecuencias  de su petición las siguientes:   

“Se garantizará el derecho fundamental de  la  libertad,  el  cual  no debe recortarse más de lo estrictamente indicado en  las normas penales.   

“Se  recuperará  el debido proceso, al no  existir  bases fácticas para aseverar que se da tal circunstancia agravante, lo  cual produce una violación directa de la ley.   

“Al  prosperar esta solicitud, se logrará  unificar  la  jurisprudencia  en la Justicia Penal Militar en el sentido que las  circunstancias  tanto genéricas de agravación punitiva como las específicas y  el  mismo  tipo  deben  estar  demostrados  procesalmente,  lo  cual debe ser la  interpretación  lógica  y  armónica  de  las normas militares que presiden el  Derecho Penal Militar”.   

Consideraciones de la Sala:  

Según  el  último inciso del artículo 218  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  de  manera  excepcional  la Corte puede  aceptar  un  recurso  de  casación  en  los  casos  donde  no procede de manera  ordinaria,   cuando   lo   considere   necesario   para   el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la garantía de derechos fundamentales.  La concesión o  no  del  recurso,  como  lo  tiene  definido  la Sala, está supeditada a que lo  solicite  dentro  del término de ejecutoria del fallo cualquiera de los sujetos  procesales  autorizados  por  la  ley.  E igualmente a que dentro del mismo  lapso  sustente  la  petición,  demostrándole  a  la  Corte  en  el  grado  de  probabilidad  que  se  violaron  derechos  fundamentales  y/o  que  el  caso  es  necesario para el desarrollo de la jurisprudencia.   

La Procuraduría cuenta con legitimidad para  solicitar  el recurso de casación excepcional y en el caso examinado lo hizo en  tiempo,    presentando    también   de   manera   oportuna   la   sustentación  respectiva.   Esta,  sin  embargo,  no probó ninguna de las circunstancias  que  en  desarrollo  de  su  discrecionalidad  reglada  le  imponen  a  la Corte  concederlo.   Las  mismas es obvio que deben estar relacionadas con el caso  concreto,  por  lo  que  lo  primero  que debe cuestionarse a la solicitud de la  Procuraduría   es   que   en   ningún  momento  se  refiere  a  circunstancias  específicas del proceso o a los términos de la sentencia.   

Su discurso es general y en esa medida da la  sensación  de  estarle  planteando  a la Sala, a manera de consulta, que dirima  cierta  diferencia de criterios que se presenta en la Justicia Penal Militar, en  relación con la tasación punitiva del delito de deserción.   

El    fin   del   recurso   –dice    el    solicitante—es  “garantizarle  a los soldados sus  derechos   fundamentales  maltratados”.   No  obstante,  frente  al  caso  concreto  no  demostró en el grado de probabilidad exigido, la conculcación de  ninguna  garantía.   Lo  único  del  escrito  de sustentación que parece  referirse  al  proceso  es  su  afirmación  de  que  no  se probó la agravante  punitiva  prevista  en  el  numeral  11  del  artículo  60  del  Código  Penal  Militar   (punto 5.4.).  Pero aún admitiendo lo anterior como cierto,  es  evidente  que  aparte  de  dicha aseveración y de preguntar qué fue lo que  hizo  más  nocivas  las  consecuencias  del  hecho  punible,  no  hizo  ninguna  relación  al  trámite  procesal ni a la sentencia, lo cual traduce que ante la  ausencia  de  demostración  de  la violación de una garantía en el proceso es  improcedente la concesión del recurso.   

De otra parte, aunque el Procurador Delegado  hace  relación  al desarrollo de la jurisprudencia, tampoco logra convencer del  por  qué  es  necesario  que  el  caso  sea  conocido por  la Corte.    

Dicha  primera circunstancia que hace viable  la  casación  por  vía extraordinaria, supone la precisión del punto sobre el  cual  se  espera  el  pronunciamento  de la Sala y las razones por las cuales se  estima necesario que se produzca.     

Si se tiene en cuenta que la jurisprudencia a  que  se refiere la norma es la de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de  Justicia,  resulta  claro  que la hipótesis de desarrollarla puede darse en  las  perspectivas  de  unificarla  cuando  existan  pronunciamientos encontrados  sobre  un  punto,  o  de  examinar  alguno al cual no haya tenido oportunidad de  referirse.   En  los  dos  casos  el peticionario del recurso de casación,  aparte  del deber que tiene de demostrar la diferencia de dictados sobre un tema  o   de   señalar  la  importancia  de  puntualizar  sobre  alguno  todavía  no  considerado,   no  puede  desvincular  de  su  propuesta  los  términos  de  la  sentencia,  ya  que  son éstos los que finalmente se deben confrontar a través  de   la   demanda   de   casación,   en   el  evento  de  que  el  recurso  sea  concedido.   

En  el  caso  examinado  la  pretensión del  peticionario  es que se logre “unificar la jurisprudencia de la Justicia Penal  Militar  en  el  sentido  que las circunstancias tanto genéricas de agravación  punitiva  como  las  específicas  y  el  mismo  tipo  deben  estar  demostradas  procesalmente,  lo  cual  debe ser la interpretación lógica y armónica de las  normas judiciales que presiden el Derecho Penal Militar”.    

La  casación  excepcional  no  tiene  como  finalidad  la de solucionar las diferencias de pensamiento que puedan suscitarse  entre  las  Salas  de  Decisión  de  los  Tribunales, como parece entenderlo el  Agente  del Ministerio Público.  Lo que el mismo permite son oportunidades  para   que  la Corte desarrolle su jurisprudencia, la cual obviamente sirve  al  propósito  de  unificar  la  interpretación  de  la ley, en atención a la  función  que  presta  como criterio auxiliar de la actividad judicial (art. 230  de la C.N.).   

Así las cosas, resulta improcedente conceder  el  recurso  de casación solicitado.  La procuraduría no demostró que en  el  proceso se haya transgredido un derecho fundamental y tampoco la importancia  del   caso   para   el   desarrollo   de   la  jurisprudencia.   De  hecho,  independientemente  de  que  a  su  juicio  las  Salas de Decisión del Tribunal  Superior  Militar  no sean unánimes en los criterios de tasación punitiva, eso  en  forma  alguna significa que el caso –así       no      más—amerite  un pronunciamiento de la Corte, en especial cuando el punto  que  inquieta  al  solicitante  ha sido tratado por la Corporación en numerosos  pronunciamientos1   

.  

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

No  conceder  el  recurso  de  casación  que  por  la  vía  excepcional  solicitó el Agente del  Ministerio Público.   

Devolver   el  expediente a la oficina de origen.   

Notifíquese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                                                                    JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                   EDGAR     LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                                                                     CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                        NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

1  .  Cfr.,  entre  otras,  las siguientes providencias: de agosto 24 y noviembre 9 de  1994,  radicación  8485  y 8830, M.P. Dr. Dídimo Páez Velandia. De 6 de abril  de  1995,  radicación  9919, M.P. Dr. Dídimo Páez Velandia. Del 18 de octubre  de 1995, radicación 9130, M.P. Dr. Ricardo Calvete Rangel.     

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