15908i

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 15908  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 98  

          Santafé  de  Bogotá,  D.  C.,  seis  de  julio  de mil novecientos  noventa y nueve.   

VISTOS:  

          El  defensor  del  procesado JOSÉ FERNANDO OROZCO OSPINA propone el  recurso  extraordinario de casación discrecional en contra del fallo de segundo  grado  fechado  el  13  de  abril de 1999, proferido por el Tribunal Superior de  Manizales  en trámite especial de sentencia anticipada, por medio de la cual el  acusado,  a  quien  se  declaró  responsable  de  dos  delitos  de “Ejercicio   ilícito  de  actividad  monopolística  de  arbitrio  rentístico”   (art.  241A  C.  P.),  fue  condenado  finalmente  a  la  pena  principal  de cuarenta y cinco (45) meses de prisión y  multa  por valor de dos millones seiscientos diez mil seiscientos cinco pesos ($  2.610.605.oo)  y  la  accesoria  interdicción de derechos y funciones públicas  por un período igual al de la sanción privativa de la libertad.   

          La  sentencia  corresponde a dos causas acumuladas por delitos de la  misma naturaleza.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

          Como  quiera  que son dos los episodios examinados en esta causa, la  Sala,  dentro  de  la línea del fallo cuestionado, los resume separadamente del  siguiente modo:   

          1.   El  12  de  septiembre del año de 1995, aproximadamente a  las  9:30  horas  de  la  mañana,  la  policía  inmovilizó el vehículo marca  “Willis”,   de  placas  WEE  362,  afectado  al  servicio  público,  cuando  transitaba  por  el  paraje  “El  Carmen”  de  la  carretera que conduce del  municipio  de  Riosucio, departamento de Caldas, al corregimiento Bonafont de la  misma  población,  pues  en  dicho  automotor  se transportaba una considerable  cantidad  de  licor ilícitamente producido.  Posteriormente, practicado un  allanamiento    al    inmueble    de    residencia   del   señor   Milciades  Bañol  Largo,  situada  en  el  mencionado  corregimiento,  se  incautó  otra cantidad de licor de fabricación  clandestina,   botellas  vacías,  cajas  para  empacar  la  mercancía,  tapas,  etiquetas    y    otros    elementos   identificadores   de   la   mistificadora  actividad.   

          2.   Un  año  después  de  aquel  descubrimiento, la policía  dispuso  una  vigilancia  discreta  sobre  las actividades cumplidas en la finca  “villacruz”,  vereda “El Edén” del municipio de Riosucio, y advirtieron  la  presencia  recurrente  del individuo JOSÉ FERNANDO OROZCO OSPINA, hasta que  el  17  de  septiembre  de 1996 ingresaron a la mencionada heredad y decomisaron  cuarenta  y  una (41) cajas de ron de ilegítima fabricación.  Como de tal  fundo  había  salido  momentos antes el referido ciudadano, por radio se pidió  auxilio  y  fue retenido en la región de Irra, cuando llevaba consigo elementos  propios para la actividad ilícita investigada.   

SUSTENTACIÓN DEL RECURSO:  

          El  recurrente  entiende  que  debe proceder por la vía excepcional  del  recurso  extraordinario  de  casación,  conforme  con  el  inciso  3° del  artículo  218  del  Código  de  Procedimiento Penal, dado que la sentencia del  Tribunal   se  dictó  por  el  hecho  básico  del  delito  consistente  en  el  “ejercicio  ilícito  de  actividad monopolística de arbitrio rentístico”,  cuya  pena  privativa  de  la  libertad oscila entre 3 y 5 años de prisión, lo  cual  significa  que  no  se  cumpliría  el  requisito objetivo para optar a la  casación común, esto es, 6 o más años de prisión.   

          A   partir   de   esta   premisa,  el  impugnante  se  ocupa  de  la  justificación  de los dos motivos para decidirse por la casación excepcional y  ofrece la siguiente argumentación:   

          En  cuanto  a  la  necesidad  del desarrollo de la jurisprudencia le  parece  al  recurrente  que  es  obvia,  pues  la  pretendida  “intensidad del  injusto…  superior  al  promedio”, como fundamento esgrimido por el juzgador  para  aumentar  la  pena en un año, constituye una “manifiesta violación del  principio  de prohibición de la doble valoración”, dado que con la ley 57 de  1993,  el  legislador  valoró  muy  severamente  el  grado de injusto del hecho  punible  en  cuestión,  tras  establecer  una  pena de 3 a 5 años de prisión,  razón  por la cual, si la circunstancia ya fue tenida en cuenta en la tipicidad  para  fijar  el  marco punitivo, tal contenido de ilicitud no puede considerarse  de  nuevo  como  factor  de  medición  judicial  de la pena, so pretexto de una  presunta  mayor  “intensidad  del  injusto”  que no está reflejada en otras  “especiales   circunstancias”,   tales  como  la  concurrencia  de  factores  genéricos  de  agravación  punitiva (art., 66 C. P.) o que, por la cantidad de  licor  fraudulento  decomisado,  se  pudiera  afirmar  un daño ostensible a las  rentas departamentales.   

          De  modo  que,  según  el  criterio  del  recurrente,  la  supuesta  violación  del principio de prohibición de la doble valoración, referido a un  caso  de ejercicio ilícito de actividad monopolística de arbitrio rentístico,  merece  la  oportunidad de una casación excepcional, pues “que se conozca, no  hay antecedente jurisprudencial sobre esta específica materia”.   

          En  relación  con  el segundo motivo de procedencia de la casación  excepcional,  cual  es  el  de  la  garantía  de los derechos fundamentales, el  impugnante  sostiene que el postulado de la prohibición de la doble valoración  es  una  manifestación  del  principio  del non bis in  idem,  máxima  ésta que fue incorporada como derecho  fundamental  en el artículo 29 de la Constitución Política, según el cual la  persona  que sea sindicada tiene derecho a no ser juzgada dos veces por el mismo  hecho.   

          Así  pues,  como  le  parece  al  recurrente  que  en  el capítulo  anterior  ha  demostrado  la violación a la mencionada regla de la prohibición  de  valoración  múltiple, concluye entonces que la situación es propicia para  proteger   una   garantía   fundamental   por   la   vía   de   la   casación  excepcional.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

          Es  necesario  advertir,  previamente,  que  la  sentencia impugnada  tiene  carácter  anticipado  y,  en  razón  de  tal  naturaleza  jurídica, el  procesado  y su defensor sólo pueden impugnarla en los aspectos relacionados en  el  numeral  4°  del artículo 37B del Código de Procedimiento Penal, esto es,  la  dosificación  de  la  pena,  el  subrogado  de  la  condena  de  ejecución  condicional,  y  la  extinción  del dominio sobre bienes.  Aunque la norma  citada  se  refiere  expresamente  al  recurso  de apelación, la Sala en varias  oportunidades  ha  dicho  que  la limitación rige igualmente para la casación,  pues,  si el sentido de la restricción es evitar la retractación caprichosa de  lo  aceptado en la diligencia de sentencia anticipada, ni más faltaba que en la  impugnación  extraordinaria  se  propiciara  absurdamente el desconocimiento de  tal  propósito y, correlativamente, la violación de los principios de unidad y  coherencia del ordenamiento jurídico.   

          Así   entonces,   el   recurrente,  en  principio,  cumple  con  la  regulación   del  trámite  especial,  porque  en  realidad  sólo  discute  la  medición  judicial de la pena, descontado además que el máximo de la sanción  prevista  en  el  inciso  1°  del  artículo  241A  del Código Penal, precepto  aplicado  en el fallo impugnado, no alcanza a los 6 años de prisión.  Sin  embargo,  el  tema  de  la  dosificación  punitiva  está  regulado en la parte  general  del  mismo  estatuto,  precisamente  para  dejar  en  claro  que  dicho  procedimiento  es  común  a  todas  las  figuras  delictivas  (artículos  61 y  siguientes),  dato  que  es  bien importante para captar el correcto sentido del  invocado  desarrollo  jurisprudencial,  como  motivo habilitante de la casación  discrecional.   

          En   efecto,   si   uno   de  los  fines  primordiales  del  recurso  extraordinario   de   casación   es   el   de  buscar  la  unificación  de  la  jurisprudencia  nacional (art. 219 C. P. P.), entendida ella como la posibilidad  de  generalizar  argumentos o soluciones frente a rasgos comunes inducidos en el  examen  de  casos concretos que se asimilan entre sí, sería paradójico que se  usara  la  casación discrecional para hacer declaraciones particulares de cómo  debe  ser  el  método  de  determinación punitiva en relación con cada figura  delictiva, por más novedosa que ella sea.   

          Lo  evidente  es  la  existencia  de una considerable jurisprudencia  sobre  el  tema  de  los  criterios para fijar la pena, y ella, al igual que las  normas  generales  interpretadas  en  esas  múltiples  ocasiones,  rige para la  operación  concreta  que  haga  el juez en cada caso, así se trate de la nueva  regulación  típica  del  delito de ejercicio ilícito  de     actividad     monopolística    de    arbitrio    rentístico.   Bastante  ha  dicho la jurisprudencia de esta Sala sobre lo  que  debe  entenderse  por  “la  gravedad  y  modalidades del hecho punible”  (denominado  también  “magnitud  o intensidad del injusto”), “el grado de  culpabilidad”  y “la personalidad del agente”, como elementos mensuradores  de  la  sanción,  baremo  que  no  ha  sido  exceptuado  en  parte alguna de la  legislación punitiva.   

          De  modo  que si está al día la jurisprudencia sobre el sentido de  las  normas aplicables en materia de medición judicial de la pena (interpretación),  y  también  de  alguna  manera    en    lo    relacionado    con    los    problemas   de   calificación   o   de   las   distintas  manifestaciones  existenciales  que  caben  dentro del campo de los conceptos   que   involucran   las   respectivas  disposiciones  (“grado de injusto”, “grado de culpabilidad”  y  “personalidad”),  lo  que  seguiría  entonces  es  un  mero  problema de  relevancia, esto es, de saber  cuál  es la norma o jurisprudencia aplicable al caso, tema sobre lo cual existe  completa  soberanía  judicial  y  mal podría entonces ser objeto de desarrollo  jurisprudencial unificado.   

          De  otra  parte, el impugnante sostiene que la prohibición de doble  valoración  de  circunstancias  en  la determinación de la pena hace parte del  más  amplio  principio del non bis in idem,  directriz ésta que ha sido erigida en derecho fundamental.   Sin  embargo,  lo que plantea el impugnante no es una ostensible violación a la  garantía  fundamental  de  la veda de múltiple persecución penal por el mismo  hecho,  porque  tal  vulneración  dependería de la aceptación de la tesis del  recurrente,  según  la  cual en el delito de ejercicio  ilícito   de  actividad  monopolística  de  arbitrio  rentístico,  la  gravedad  del injusto, en cualquier caso, ya fue presupuestada  en la conminación penal del artículo 241A del Código Penal.   

          La  transgresión  de  garantías fundamentales que justificaría el  ejercicio  de  la  casación discrecional, por lo excepcional del recurso, ha de  ser  tan  ostensible  que no puede estar condicionada a discusiones como las que  plantea  el  impugnante,  máxime  que  éste  se  propone  mostrar  por vía de  interpretación  alguna  salvedad en la aplicación de las reglas de dosimetría  penal  que  trae el artículo 61 del Código Penal, que entre otras cosas están  dispuestas para cualquier hecho punible.   

          Por  ninguno de los dos motivos procede el ejercicio de la casación  discrecional,  razón  por la cual no se aceptará la impugnación intentada por  el defensor.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No  conceder  el  recurso  extraordinario  de casación discrecional  propuesto    por    la    defensa    del   procesado   JOSÉ   FERNANDO   OROZCO  OSPINA.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE  ENRIQUE  CÓRDOBA  POVEDA            CARLOS A.  GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                                          MARIO MANTILLA NOUGUES   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                                          NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.    

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