15778f

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 15778  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Magistrado ponente:   

                                                    Dr. DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                    Aprobado   Acta  No.  076   

Santafé de Bogotá D.C., veinticinco (25) de  mayo de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

Decide   la   Corte  el  recurso  de  hecho  interpuesto  por  el defensor suplente de LUIS EDUARDO  CASTRILLON  BEDOYA  Y  MARIO  DE  JESUS  PEREZ  BONILLA  contra  el  auto  de  fecha  8  de abril del corriente año, mediante el cual el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Antioquia, negó el extraordinario  de  casación  al que acudió el defensor principal, contra la sentencia dictada  por dicha Colegiatura en segunda instancia.   

ANTECEDENTES  

De  las copias compulsadas por el Tribunal y  remitidas  a esta Corporación para el trámite previsto en el artículo 209 del  Código  de  Procedimiento Penal, se tiene que proferida el 27 de agosto de 1998  por  parte  del  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Urrao  (Antioquia) sentencia  condenatoria  de  primer  grado  contra  CARLOS FELIPE HERNANDEZ por los delitos  previstos  en  el  inciso  2° del artículo 33 de la Ley 30 de 1986 y artículo  201  del  Código  Penal,  JUAN  MANUEL  ARCILA SANTANA, LUIS EDUARDO CASTRILLON  BEDOYA,  DANIEL  MARTINEZ  Y  MARIO  DE  JESUS  PEREZ BONILLA como coautores del  punible  de  fabricación  y tráfico de armas de fuego o municiones previsto en  el  citado  artículo  201  del  Código  Penal,  fue  impugnada por el defensor  principal,  razón  por  la cual el Tribunal Superior de Antioquia se pronunció  el  24  de  febrero  del corriente año, confirmándola en su integridad, con la  adición  de  ordenar  la  expedición de copias con destino a la Fiscalía para  investigar  el  posible delito contra la seguridad pública en que pudo incurrir  “ROIMIRO  CARVAJAL”  acorde  con  la  declaración  de  MARIO DE JESUS PEREZ  BONILLA,  decisión  recurrida  en  casación  por  el  mismo  profesional  (fl.  61).   

Como  fundamento  para  denegar  el  citado  recurso  extraordinario,  la  Sala  de  Decisión  correspondiente  advirtió la  ausencia  de  uno de los requisitos previstos en el artículo 218 del Código de  Procedimiento   Penal,   modificado  por  el  artículo  35  de  la  Ley  81  de  1993.   

Puntualizó  que  “…el citado recurso no  procede      en      relación      con      el      procesado      HERNANDEZ,   a   pesar   de  haber  sido  condenado  por  un concurso de hechos punibles de VIOLACION AL ESTATUTO NACIONAL  DE  ESTUPEFACIENTES,  sancionado  con  prisión  de  uno  a  tres  años  y  POR  FABRICACION  Y  TRAFICO DE ARMAS DE FUEGO O MUNICIONES, cuya pena oscila entre 1  y  4 años de prisión, por la potísima razón de que ninguno de dichos delitos  tiene  prevista  pena privativa de la libertad cuyo máximo sea o exceda de SEIS  AÑOS,  como tampoco es viable en lo que atañe a los demás acusados, a quienes  se  cobijó  con  fallo  de  condena solo por el último ilícito, cuya sanción  máxima, como ya se significó, es de cuatro años de prisión”.   

Agrega  que  “…si  nos  atenemos  a  las  preceptivas  del  artículo en cita y a la Circular emanada de la Presidencia de  la  Sala  de  Casación Penal de la H. Corte Suprema de Justicia, de fecha marzo  18  de  1.993,  solo  sería  viable  en  este  evento  la Casación Excepcional  prevista  en  el mismo canon, en su inciso final, pero como puede apreciarse, no  fue  interpuesta  con  esta  especial  connotación  por el Profesional del  Derecho  impugnante, y como si ello no bastase, tampoco expresó las razones por  las cuales considera procedente el recurso…” (fl. 63).   

El   Defensor   suplente   en  escrito  de  sustentación  del  recurso  de  hecho  presentado  el 20 de abril del corriente  año,  manifiesta  que  “Con  respecto  a  Mario  de Jesús Pérez Bonilla, el  Recurso  de  Casación está dirigido a lograr desarrollos jurisprudenciales que  permitan  la  aplicación de la justicia material, por cuanto resulta extraño a  ella  que  se  suspenda  la ejecución de un fallo en lo que dice relación a la  pena  principal,  más no así en cuanto a la pena accesoria, cuando en estricto  rigor  jurídico la condena de ejecución condicional pretende darle oportunidad  a  la persona, de llevar una vida familiar y social normal, de la que hace parte  esencial  la  posibilidad  de  ocupación  laboral,  pues  sin ella se dificulta  enormemente  la  subsistencia  familiar,  máxime  cuando  en  el caso de Pérez  Bonilla  se  trata  de  una persona que es cabeza de familia y debe atender a la  subsistencia  del  grupo  familiar.  Por  otra  parte, el delito por el cual fue  condenado  no  tiene relación alguna, ni directa ni indirecta, con el ejercicio  del  cargo  público  que  ha  desempeñado,  es  decir,  no existe relación de  casualidad  entre  su  actividad  laboral  en  el  sector  público  y el delito  cometido”.   

“En  lo  que dice relación a Luis Eduardo  Castrillón  Bedoya,  es  importante  precisar que el concepto de personalidad a  que  hace  referencia  el artículo 68 del C. P. requiere de algunos parámetros  objetivos,  sin  que  sea  suficiente  afirmar  que  una  sentencia condenatoria  anterior  es  indicativa  de  una  proclividad  a  la  delincuencia” (fl. 68 y  69).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE :  

Según  el  artículo  218  del  Código  de  Procedimiento   Penal   (artículo   35  de  la  Ley  81  de  1993)  el  recurso  extraordinario   de   casación  resulta  procedente  “contra  las  sentencias  proferidas  por  el  Tribunal  Nacional,  los  Tribunales Superiores de Distrito  Judicial  y el Tribunal Penal Militar, en segunda instancia, por los delitos que  tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo  máximo  sea  o exceda de seis (6) años aún cuando la  sanción impuesta haya sido una medida de seguridad”.   

“El  recurso  se  extiende  a  los delitos  conexos,  aunque  la pena prevista para éstos sea inferior a la señalada en el  inciso anterior”   

“De   manera  excepcional  la  Sala  Penal  de  la  Corte Suprema de  Justicia, discrecionalmente,  puede  aceptar  un  recurso  de  casación  en  casos  distintos  de  los arriba  mencionados,  a solicitud del Procurador, su delegado, o del Defensor, cuando lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de  los derechos fundamentales” (destaca la Sala).   

Tal  posibilidad  de  recurrir en casación,  debe  hacerse  durante  del término previsto en el artículo 223 del Código de  Procedimiento  Penal,  es decir, dentro de los quince (15) días siguientes a la  última  notificación  de  la sentencia de segundo grado, por cualquiera de los  sujetos   procesales   con  legitimación  para recurrir, pues de lo contrario el fallo se torna definitivo y  por lo mismo con fuerza de cosa juzgada.   

El  recurso  extraordinario  de  Casación,  igualmente  debe ser interpuesto por escrito dentro del término ya indicado con  la  sola  manifestación  de  inconformidad,  desde luego en los casos en que la  impugnación  sea viable conforme a los requisitos exigidos en el inciso primero  del  ya  mencionado  artículo  218 del Código de Procedimiento Penal, pues los  motivos  de  discrepancia  con  el  fallo,  serán precisados por el actor en la  correspondiente  demanda,  la  que  debe cumplir estrictamente con un mínimo de  exigencias   (artículo   225   ibídem),   las  que  esta  Sala  en  reiterados  pronunciamientos ha precisado en extenso.   

Con relación al recurso excepcional a que se  refiere  el  inciso  final  de  la norma en cita, no puede quien aspira a que la  Corte  le  acepte  la  impugnación,  simplemente  manifestar  que  interpone el  recurso,  como  lo  hizo  en  este  caso  el defensor principal, pues ante dicha  postura  no  le  queda  al  juzgador  de  segundo grado alternativa distinta que  rechazarlo por improcedente.   

Ahora  bien:  el  interesado en que la Corte  conozca   por   dicha   vía   de   un   proceso  para  efectos  del  desarrollo  jurisprudencial  o para la garantía de los derechos fundamentales, es decir, de  manera  excepcional,  por  no  cumplirse  uno  cualquiera  de los requisitos del  inciso  primero  del  artículo  218 del Código de Procedimiento Penal para que  proceda  el  recurso  extraordinario  de casación, deberá así manifestarlo de  manera  expresa,  dentro del término legal y con indicación de los motivos que  lo  impulsan para tal aspiración, ya que ante el juzgador que profiere el fallo  no  se  cumple  ningún  traslado  para sustentar la pretensión, sino que, debe  remitir  el  proceso  a  la  Sala de Casación Penal para que en ejercicio de la  facultad  discrecional  que  le  otorga  la norma, conceda o deniegue el recurso  excepcional así interpuesto.   

Precisado lo anterior, en el presente caso se  observa  que  el  defensor  principal,  en escrito presentado el 17 de marzo del  corriente   año  manifestó  sin  argumentación  de  ninguna  naturaleza,  que  “interpongo  el  recurso  extraordinario  de  casación contra la sentencia de  segunda  instancia”  como  si  se tratara de un asunto susceptible del recurso  extraordinario  de  casación  en los términos del inciso primero del artículo  218  del  estatuto  procesal  penal  (FL.  61),  con  lo  cual  dejó vencer los  términos  para  expresar  como  ya  se  dijo,  que  se acogía a la posibilidad  excepcional  de  que  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia  declarara  la  viabilidad  de  la  impugnación  extraordinaria  así concebida,  consignando  de  manera  clara  los  motivos  que  le  impulsaban  a recurrir el  fallo.   

Olvida  el  aquí  impugnante  que  el mejor  método  para interpretar la ley es el sistemático, para que de conformidad con  lo  previsto  en  el  artículo 228 de la Carta Política, las decisiones de los  jueces  atiendan  la  prevalencia  del derecho sustancial y correspondan solo al  imperio  de  la  ley  (artículo  230  ibídem), luego no puede pretender que su  escrito  presentado  el  7  de abril ante el Tribunal Superior de Antioquia (fl.  65),  supuestamente  aclaratorio  en  lo que tiene que ver con la naturaleza del  recurso,  tanga  la  virtualidad  de enmienda del yerro cometido por el Defensor  Principal  ya  que bien miradas las cosas, no hace cosa distinta que puntualizar  que  la  impugnación fue interpuesta contra la sentencia condenatoria proferida  contra  los  procesados Luis Eduardo Castrillón Bedoya y Mario de Jesús Pérez  Bonilla.   

Tan  cierto  es  lo  anterior,  que en el ya  citado  escrito de sustentación del recurso de hecho, se refiere exclusivamente  a  los  mencionados  procesados,  presentando  tan solo en dicha oportunidad, es  decir,  el  20  del  mismo  mes  y año, los argumentos que estima conducen a la  viabilidad del recurso previsto por el legislador como excepcional.   

Tal  actuación  de  la  defensa,  resulta  francamente   equivocada  y  extemporánea,  razón  por  la  cual  y  sin  más  consideraciones,  habrá  de  declararse bien denegado el recurso pretendido, de  acuerdo  con  los  principios  de  lealtad  procesal,  preclusión  y  seguridad  jurídica.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA PENAL,   

R  E S U E L V E :   

1°           DECLARAR   bien   denegado   el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de los procesados  CARLOS  FELIPE HERNANDEZ, JUAN MANUEL ARCILA SANTANA,  LUIS    EDUARDO   CASTRILLON   BEDOYA,   DANIEL   MARTINEZ  Y  MARIO  DE  JESUS  PEREZ  BONILLA,  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior de Antioquia de fecha 24 de febrero del corriente año.   

2°  De  conformidad  con  lo previsto en el  inciso  1°  del  artículo  210  del  Código de Procedimiento Penal, vuelva la  actuación  al Tribunal de origen para que forme parte del expediente respectivo  y cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL                                          

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                        CARLOS            A.           GALVEZ  ARGOTE                  

                  

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                         CARLOS                           E.                           MEJIA  ESCOBAR                    

DIDIMO            PAEZ  VELANDIA                                     NILSON PINILLA  PINILLA                                                   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

Secretaria    

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