15475d

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 15475  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.   JORGE  E.  CÓRDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 34  

Santafé  de  Bogotá,  D.  C., diez (10) de  marzo de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          V I S T O S   

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema  de  Justicia  procede  a  decidir  sobre  la idoneidad de la demanda de  revisión    presentada   por   el   defensor   del   sentenciado   HUMBERTO  BERMÚDEZ PÉREZ, condenado por  el delito de homicidio.   

          L A    D E M A N D A   

El  citado  profesional  promueve la acción  para  que se ordene la revisión del proceso penal en el cual el Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito de Bucaramanga y el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  la misma ciudad, mediante sentencias del 30 de enero y el 4 de septiembre de  1998,     respectivamente,     condenaron    al     acusado    HUMBERTO  BERMÚDEZ  PÉREZ  a  la  pena  principal  de  25  años  y  a las accesorias de rigor, como autor del delito en  precedencia citado.   

La  causal  con  la cual pretende obtener la  revisión  del proceso es la tercera de las contempladas en el artículo 232 del  Código    de    Procedimiento    Penal,    fundándola    en   los   siguientes  argumentos:   

Asevera que con posterioridad a la sentencia  apareció  un  hecho  nuevo que señala que el autor del delito de homicidio fue  el señor Angelmiro Rodríguez.   

Tal  hecho  lo  pretende  demostrar  con  la  declaración  de  la  señora madre del occiso, rendida ante el Notario Séptimo  del Círculo de Bucaramanga.   

Sostiene  que la muerte violenta de Guerrero  Infante,  conforme  a  aquél testimonio, obedeció a que éste no tenía dinero  para colaborar con la compra de una botella de aguardiente.   

Argumenta que se trata de un hecho nuevo, en  razón  a  que el nombre del verdadero autor no se conoció “en el sumario ni en  el juicio como HECHO para controvertir”.   

Acepta  que  la madre del occiso declaró al  interior   del   proceso.   No   obstante,  dice,  del  contenido  de  su  nueva  declaración   la  deponente señala hechos “radicalmente diferentes”, como  lo  es  la  revelación  del  nombre  y  demás  circunstancias  personales  del  verdadero homicida.   

A renglón seguido afirma:  

                  “Viniendo de  quien   viene,   la   madre   del   occiso;  no  constituyendo  su  declaración  retractación  alguna  de  la  anterior  que  sugiera  la  posibilidad de previo  establecimiento  judicial  para  saber  cuando  mintió o cuando dijo la verdad,  para  hacer  viable  la  ACCIÓN  DE  REVISIÓN,  según  lo  dicho por la Corte  Suprema;   ni   permitiendo   posibilidades  de  nocivas  influencias,  temores,  coacciones,  se trata de la sangre de su hijo muerto de CINCO (5) BALAZOS por la  espalda,  ese  testimonio  adquiere  en  estos  precisos  momentos  trascendente  categoría  cuando,  no  obstante tener como en efecto tiene la señora MERCEDES  INFANTE  CANO,  conocimiento  pleno  de la condena de HUMBERTO BERMÚDEZ PÉREZ,  declarado  por  la Justicia culpable y en proceso de cumplimiento de 25 años de  prisión  por  la  muerte  de  su hijo EDISON GUERRERO INFANTE, es la primera en  manifestar    su    inconformismo    y    su    contradicción    a    la    res  iudicata…”.   

Luego   acota   que  la  sentencia  no  se  fundamentó  en  prueba  alguna, ya que de las ocho personas que declararon, las  cuales   enlista,   “nada   concretan   en   relación   con   la  autoría  del  crimen”.   

En  el acápite que denominó fundamentos de  derecho,  copia  una  porción  de  una  decisión  de  esta  Corporación, para  informar  que  la  Corte  es  la  competente  para  conocer  de  la  acción  de  revisión.   

Para  finalizar,  solicita  a  la  Corte que  ordene la revisión del proceso.   

Incorpora al libelo las sentencias de primera  y  segunda  instancia,  constancia  de  ejecutoria,  certificación  de  que  el  sentenciado   se   encuentra   “purgando”  la  pena  impuesta,  la  declaración  extraprocesal  vertida  por  la  señora  Mercedes  Infante  Cano  y el memorial  poder.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Una  vez  más debe señalar la Corte que la  remoción  de  la cosa juzgada sólo es posible cuando frente a la demostración  de  alguna  de  las causales taxativamente señaladas en la ley se evidencia que  se  cometió  una  injusticia.  Por ello la demanda habrá de confeccionarse con  apego  a  los  requisitos técnicos, para que la Sala, al momento de estudiarla,  se  forme  un  juicio  anticipado  respecto  de  la  seriedad y viabilidad de la  acción instaurada.   

Ello quiere decir que al accionante no le es  dable  otorgarle  peculiares  interpretaciones  y, mucho menos, imprimirle a las  causales   de   revisión   un   alcance   que   no   tienen,   pues  dadas  sus  características,  el  legislador fue quien delimitó el marco jurídico para su  procedencia.   

En  el  caso  que  ocupa  la atención de la  Corte,  el  actor  afirma que apareció un hecho nuevo, es decir, no conocido en  ninguna  de  las  etapas de la actuación judicial, consistente en que no fue el  sentenciado  el  autor  del  homicidio,  sino  otra  persona,  lo  que  pretende  demostrar  con  el  testimonio de la madre del occiso, quien ya había declarado  en el proceso y sindicado al ahora condenado.   

Al respecto es preciso reiterar que tanto el  hecho  nuevo  como  la  prueba  nueva  deben  tener,  en  principio, la eficacia  suficiente  para  demostrar  que se cometió una injusticia y que, por lo tanto,  se  justifica  el  adelantamiento  de  la  acción de revisión. No es cualquier  elemento  probatorio  el  que  tiene  la  virtualidad   para  derrumbar  la  declaración  de  verdad  contenida  en  un  fallo que ha hecho tránsito a cosa  juzgada,  sino  aquel  que  merece la credibilidad suficiente para demostrar los  hechos   básicos   de  la  petición,  calidad  de  que  carece  el  testimonio  anexado.   

En  efecto, estamos en presencia de una mera  retractación,  ya  que  la  declaración  que rindió la citada señora ante el  Notario,  contradice abiertamente lo expuesto por ella dentro del proceso, en la  que  acusó  al sentenciado de ser la persona que dio muerte a su hijo, versión  que  encuentra  respaldo  en  las  demás pruebas allegadas al diligenciamiento,  mientras  que  en  la  que  se adjunta con el libelo señala a otra persona, por  referencia de sus vecinos.   

Ha dicho al respecto la Sala:  

“No es dable dar trámite a la acción por  la  sola  retractación de uno o varios deponentes, pues no se sabe dónde está  la  verdad,  por  tanto el fallo permanece con la doble presunción de acierto y  legalidad.  Cuando  se  haya determinado, sin vacilaciones, quién mintió en el  proceso,  siendo  la  respectiva  declaración  sustancial  en  orden  al fallo,  entonces  sí  habría lugar al trámite de la acción” (Auto del 8 de febrero  de 1995, M.P. Carlos  Eduardo Mejía Escobar).   

Por  tal  motivo,   no  se admitirá la  demanda,  por  cuanto  que con ella no se busca remediar una injusticia, sino la  impunidad del delito por el cual fue condenado Humberto Bermúdez.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

1.-  Reconocer  al  doctor  Jorge  González  Aranda   como   apoderado   del   condenado  HUMBERTO  BERMÚDEZ PÉREZ.   

2.-  INADMITIR la  demanda  de revisión contra el fallo proferido, el 4 de septiembre de 1998, por  el Tribunal Superior de Bucaramanga.   

Cópiese,  notifíquese  y  cúmplase.    

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL               RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA                          CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO   PAEZ   VELANDIA                             NILSON  E.  PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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