15381e

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 15381  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 56   

          Santafé  de Bogotá D.C., martes veinte de abril de mil novecientos  noventa y nueve.   

VISTOS  

          Decide  la  Corte  la  colisión  de  competencia suscitada entre un  Juzgado  Regional  de  Barranquilla, Atlántico, y el Primero Penal del Circuito  de  San  Andrés  Isla,  dentro  del  proceso  seguido en contra de JESÚS   ALIRIO   MARTÍNEZ   SUÁREZ  por  presunta  violación al Estatuto Nacional de Estupefacientes -artículo 33 de la  Ley   30   de   1986,   modificado  por  el  artículo  17  de  la  Ley  365  de  1997-.   

ANTECEDENTES  

          1.-  Mediante  operativo  realizado conjuntamente por los cuerpos de  seguridad  del  Estado  -D.A.S. y Policía Nacional-, fue capturado a eso de las  10:30  de  la  mañana  del  23  de mayo de 1997 en el sector de Pueblo Viejo de  Providencia   Isla,  Silverio  Brandt  Watson,  de  quien  se  tenían  noticias  expendía  en  la  región  droga  que  produce  dependencia. Sometido a intenso  interrogatorio  decidió  colaborar  indicando  el  lugar  en  donde ocultaba el  estupefaciente,  para lo cual condujo a los gendarmes al paraje Bahía Sur Oeste  de  la  ínsula en el que efectivamente hizo entrega de un paquete contentivo de  una  sustancia  pulverulenta  con  características  macroscópicas  propias  de  alcaloide.    Además   señaló   el   nombre  de  su  proveedor,  un  tal  “Jesús”, quien desde San  Andrés Isla le remitía el producto.   

          Dentro  del mismo operativo se logró convencer a Brandt Watson para  que  contactara  a su abastecedor y establecida la correspondiente comunicación  telefónica  con  éste,  se  convino el envío de otra cantidad de narcótico a  Providencia,   lugar  en  el  que  al  día  siguiente  se  haría  presente  el  últimamente    citado    para    cobrar   el   importe   de   la   mercancía.   El 24 de mayo siguiente  fue  hallada  por  el  cuerpo  policial,  debidamente  camuflada y lista para su  remisión,  la  sustancia  sicoactiva  en  cuestión,  previo  procedimiento  de  registro  efectuado  en  la oficina de Servientrega de San Andrés, en tanto que  en  la misma fecha era aprehendido en el aeropuerto de Providencia el sujeto que  dijo     llamarse     JESÚS    ALIRIO    MARTÍNEZ  SUÁREZ,  delatado  por  el inicialmente nombrado como  quien le suministraba la droga.   

          2.-   Sometida   a   pesaje   y  experticia  técnica  la  sustancia  decomisada,  su cuantía total se estableció en 2.868,1 gramos -931.1 grs. para  la  primera remesa y 1.937 grs. para la segunda-, las cuales arrojaron, juntas y  por       separado,       resultados       positivos      para      cocaína.     

          3.-  Un  Fiscal  Regional de San Andrés asumió la investigación y  vinculó  mediante  indagatoria  a los encartados, resolviéndoles su situación  jurídica  con  medida  detentiva  sin  beneficio a la libertad provisional como  presuntos  responsables de violar el Estatuto Nacional de Estupefacientes. En el  decurso  inicial  de la fase instructiva Brandt Watson solicitó la terminación  anticipada  del  proceso conforme a lo normado en el artículo 37 del Código de  Procedimiento   Penal,  razón  por  la  cual  hubo  rompimiento  de  la  unidad  procesal;    la  averiguación  prosiguió  su  curso  normal  respecto  de  MARTÍNEZ  SUÁREZ  y cerrada  la  investigación,  se  calificó  el  sumario  profiriéndose  resolución  de  acusación  en su contra como supuesto infractor del artículo 17, inciso 3° de  la  Ley  365  de  1997, norma esta que modificó el artículo 33 de la Ley 30 de  1986.   

          4.-  El  desarrollo  de  la  etapa de la causa le correspondió a un  Juez  Regional  de  Barranquilla,  funcionario que tan pronto recibió el asunto  decretó  la  nulidad  de la acusación por considerar incorrecta la adecuación  típica  que de la conducta atribuible al sindicado hizo el instructor, pues, en  su  sentir,  los  hechos  investigados  constituyen  una  pluralidad de acciones  -conservación  y  suministro de droga realizados entre el 23 y el 24 de mayo de  1997-,  comportamientos  espaciados en el tiempo que lesionan repetitivamente un  mismo  bien  jurídico,  la  salubridad pública, cuya solución debe obedecer a  las  reglas  del  concurso delictual conforme con lo establecido en el artículo  26 del Código Penal.    

Dada  la  cantidad de alcaloide incautado en  cada  una de las fechas citadas, la justicia regional carece de competencia para  conocer  del  negocio,  se  razona  en el proveído de Fls. 281 a 283,  por  consiguiente,  la  calificación  del   sumario debió realizarla un Fiscal  Delegado  ante los Jueces Penales del Circuito de la susodicha Isla, concluye el  funcionario que conoció del proceso.   

          4.-  En  el  término  de  reenvío  del  proceso a la Fiscalía, el  sindicado  solicitó  su  libertad  provisional  e igualmente impetró sentencia  anticipada;  concedida  la primera, se accedió a la segunda y, mediante acta de  formulación  y aceptación de cargos el Fiscal 26 Delegado para ante los Jueces  Penales  del  Circuito  de San Andrés Isla, acusó al procesado “de  ser  el  AUTOR  de  haber  infringido,  en dos oportunidades, es  decir,  en  concurso  homogéneo,  el  artículo  33 de la Ley 30 de 1986, en el  sentido  de  suministrar,  a título de venta, sustancias alucinógenas, en este  caso COCAINA”.   

No  obstante  lo  anterior,  el Juez Primero  Penal  del  Circuito de la citada localidad a quien por reparto le correspondió  asumir  el  conocimiento  del asunto se abstuvo de proferir el respectivo fallo,  al  estimar  que  la competencia para el efecto radicaba en la Justicia Regional  de   Barranquilla,  a  cuyos  funcionarios  le  propuso  colisión  negativa  de  competencia con base en las siguientes motivaciones:   

          a).-  Que  la  actividad  ilícita  de  suministro  de sustancia que  produce  dependencia  “por  su  misma  naturaleza se  realiza  por partes y en momentos distintos, los cuales, están determinados por  las  necesidades  que  tenga la persona a quien se dirige el suministro, en este  caso,      el      expendedor      de      la     droga     ilícita”.   

          b).-  Que  la actividad del proveedor en el caso examinado obedeció  a  un  único designio criminoso, no existiendo en su actuar finalidad diversa a  la  del susodicho suministro como cabe inferirse del contacto telefónico habido  entre  aquél  y  el  distribuidor,  para que el primero enviara “el     resto”    de    la    sustancia  estupefaciente.   

          c).-  Por  lo  tanto,  resulta  jurídicamente  impropio  hablar  de  conductas  constitutivas  de  un  concurso  de  hechos  punibles  cuando  de  su  ejecución    no    se    avizora    “independencia  estructural”     alguna.     “Existe  un  solo  hecho criminal ejecutado en dos momentos separados  por  un  corto  espacio  de tiempo, referido al suministro de sustancia ilícita  (cocaína)   en   cantidad   superior   a  dos  mil  (2.000)  gramos”,  comportamiento  punible  que de acuerdo con las circunstancias  reseñadas  con  antelación  -propósito  criminal  único  y cantidad de droga  incautada-,   son  aspectos  que  tuvo  en  cuenta  el  Legislador  como  factor  determinante  de  competencia  para  atribuir  su  conocimiento  a jurisdicción  especializada,  a  voces  del  artículo  71 del Código de Procedimiento Penal,  razona el funcionario colisionante.   

         

          Con  fundamento  en  los  mismos  argumentos  esgrimidos por el Juez  Regional  que  anuló  la primigenia resolución de acusación, el funcionario a  quien  se  le propuso la mentada colisión de competencia la aceptó como quiera  que,  reflexiona,  las  conductas  juzgadas  material  y  jurídicamente  pueden  escindirse   habida   consideración   que  la  negociación  y  suministro  del  estupefaciente   en  cuestión  “se  dio  de  manera  fraccionada   dependiendo   de   la   oferta”.  Tal  situación   que   pudiera   constituir   un   delito  continuado,  por  no  tener  regulación  expresa  en  nuestra  ley penal sustantiva vigente halla solución en las reglas establecidas  para  el  concurso  de  hechos  punibles  en  el artículo 26 del Código Penal,  puesto  que,  en  el evento en examen, realmente con varias acciones se vulneró  de manera iterada la misma disposición penal.    

En consecuencia, considerada por separado la  cuantía  de  la  sustancia  alcaloide incautada, la justicia regional carece de  competencia  para  conocer del proceso correspondiéndole decidir lo pertinente,  por     “el     factor    territorial”,  al  Juez  que  propuso  la colisión, arguye en últimas dicho  funcionario.   

CONSIDERACIONES  

          Conforme   a  lo  normado  en  el  artículo  68-5  del  Código  de  Procedimiento  Penal, a esta Corporación le corresponde resolver los conflictos  de  competencia  que  se  susciten  entre “un juzgado  regional      y      cualquier     juez     de     la     República”.   

          Sentada  la  anterior  premisa,  resulta imprescindible advertir que  existen  factores  que permiten radicar el conocimiento de un específico asunto  a  determinado  funcionario  judicial  como  lo son, la naturaleza del hecho, el  lugar  de su ocurrencia, el ámbito funcional, el objeto material, la existencia  de  fuero  y  en  algunos  eventos,  la cuantía o, como en el caso a examen, la  cantidad de droga que produce dependencia decomisada al agente.   

          Pues  bien,  en  el  asunto  que  ocupa  la  atención de la Sala la  renuencia  de  los  funcionarios trabados en el conflicto para conocer del mismo  estriba  en  si es posible, dada las circunstancias modales y temporo-espaciales  en  que  se  perpetró  el  hecho,  escindir  el  comportamiento  punible que se  atribuye  al  procesado,  vale decir, si se trata de un hecho único o de varias  conductas  cobijadas  por  un  mismo designio criminal que lesionan tantas veces  idéntica disposición penal cuantas acciones se desplegaron.   

          En  tratándose  de  un  tipo  penal  que  como  el  descrito  en el  dispositivo   que  reprime  el  tráfico  de  drogas  que  producen  dependencia  -artículo  33  de  la  ley 30 de 1986, modificado por el artículo 17 de la ley  365  de  1997-,  apareja  un  registro de conductas alternativas de realización  instantánea  o  de ejecución permanente, el tema en discusión halla solución  en  la  medida  en  que  se  pueda  determinar si el comportamiento atribuido al  agente obedece a una cualquiera de aquellas eventualidades.   

          En   el   asunto   sub   lite   el   acervo   probatorio   tiende   a   señalar  a  JESÚS  ALIRIO MARTÍNEZ SUÁREZ como quien  abastecía a Silverio Brandt  Watson  de  droga  estupefaciente -cocaína-, para lo cual enviaba desde la Isla  de   San   Andrés   determinada   cantidad   del   alcaloide,  que  el  segundo  comercializaba  o  trataba  de hacerlo para el  instante de su aprehensión  en la Isla de Providencia.   

          Luego  entonces,  esa conducta de abastecimiento indica a las claras  que       el       procesado       necesariamente       debía      conservar   y   mantener  disponible  la  sustancia  en  cuestión para poder proveer al distribuidor, en este caso Brandt  Watson,  inferencia  lógica  a  la  que  se  arriba  de  lo que la misma prueba  demuestra,  esto  es,  el  hecho  de  que  el  citado en último lugar obtuviera  mediante  comunicación  telefónica  y  en  la  misma  fecha de su captura, que  MARTÍNEZ    SUÁREZ   le  remitiera  por correo la cantidad precisa de droga por él solicitada -2 kilos-,  la  cual  efectivamente  se  decomisó  sin  que  aún  hubiera  salido  para su  destinatario.   

          Ese   acto  de  conservación   descrito   en   el   tipo   penal  relacionado  con  antelación,  ineluctablemente   se   halla   conectado  finalísticamente  con  las  diversas  actividades   desplegadas   por   los  presuntos  infractores  tendientes  a  la  comercialización  del  material  incautado  y,  en  ese  orden  de ideas, dicha  conducta   es  de  ejecución  permanente  en  el  entendido  de  que  los actos que la configuran tienen por  objeto   mantener  el  estado  consumativo  del hecho imputado. Es en estos  términos  como  la  Jurisprudencia  de  la  Sala  ha  concebido la unidad   de  acción  en  eventos  de  la  naturaleza como el que aquí se debate.   

          Ahora,  si  a  lo que viene de exponerse se aúna el hecho de que el  operativo  policial que dio con la captura de los encartados y el decomiso de la  sustancia  alcaloide  en  referencia no tuvo solución  de  continuidad,  puesto que obedeció a la estrategia  única  trazada  por  quienes  montaron  el  correspondiente  dispositivo con la  aquiescencia  del  declarado  confeso de infringir la ley de estupefacientes y a  su  vez  delator de la persona que lo surtía del producto de ilícito comercio,  razón  le  asiste  al  Juez  Primero  Penal del Circuito de San Andrés Isla en  declinar  la  competencia  para  conocer del asunto, como quiera que la conducta  penalmente  reprochable  que se imputa al procesado no se consumó en dos fases,  y   menos  constituyen  actos  distintos  al  de  conservar,  se  insiste,  como  erradamente aduce el Juez Regional de Barranquilla.    

          Así  las  cosas, como el decomiso de la susodicha sustancia provino  del  mismo  operativo  policial, la cuantificación de la materia incautada debe  hacerse  de  manera  global,  no  empece a que su práctica se hiciera en fechas  distintas  pero  no distantes -dos días seguidos- y en lugares diferentes, pues  lo      que      aquí      importa      destacar     es     la     permanencia   de   la  conducta  punible  desplegada,  como  acertadamente  lo  concibió  el funcionario que inicialmente  calificó el mérito probatorio del sumario.   

          Por  modo que, si el total de la droga objeto de decomiso supera los  dos  mil  (2.000)  gramos  de  cocaína, indubitablemente la  competencia  para  conocer  del  presente asunto reside en la justicia regional,  conforme  con  lo  normado  en  el  artículo  9°-1  de  la  Ley 81 de 1993 que  modificó   el  artículo  71  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   En  consecuencia,  se  remitirá el proceso al Juez Regional de Barranquilla para lo  de  su  incumbencia, y de lo aquí resuelto se comunicará al Juez Primero Penal  del               Circuito              de              San              Andrés  Isla.            

       

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE  

DIRIMIR la presente  colisión,  señalando  como  juez competente para conocer del proceso al Señor  Juez  Regional  de  Barranquilla  (Atlántico),  a  quien  se  le  remitirá  el  expediente.  Comuníquese  esta  decisión  al  Señor  Juez  Primero  Penal del  Circuito de San Andrés Isla.   

         

CÚMPLASE  

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                             RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE   E.   CÓRDOBA  POVEDA                                CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                CARLOS  E. MEJÍA ESCOBAR   

DÍDIMO    PAEZ    VELANDIA                                                 NILSON  PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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