15382b

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 28  

          Santafé  de Bogotá, D. C., dos de marzo de mil novecientos noventa  y nueve.   

VISTOS:  

          En  relación con JUAN ERNESTO VÁSQUEZ CORRALES y GUILLERMO ANTONIO  DÍEZ  ALFARO,  hermano del doctor CARLOS ALBERTO OVIEDO ALFARO, Representante a  la  Cámara  por el departamento del Quindío, se adelanta proceso por el delito  de  homicidio  cometido  en  la  persona de los ciudadanos JUAN GUILLERMO ACOSTA  BOTERO  y  FERNANDO  CELIS  FRANCO,  según  hechos  ocurridos  en  la ciudad de  Armenia.   

          Correspondió  la investigación a un Fiscal Regional Especial de la  Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos,  funcionario que cerró parcialmente la  instrucción    respecto    del    sindicado    Díez  Alfaro  y  después dictó en su contra la resolución  de  acusación  del  7  de  julio de 1998, como coautor de un concurso de hechos  punibles de homicidio agravado.   

          La   Juez   Segunda   Penal  del  Circuito  de  Armenia  asumió  el  conocimiento  para  la  fase del juicio y, por medio de escrito fechado el 11 de  diciembre  del  mismo  año,  que  apoya  la  Procuradora  38 Judicial Penal, le  solicita  al  Tribunal  del  mencionado  distrito  el  cambio de radicación del  proceso, con base en las siguientes razones:   

          Los  fiscales  de  la  Unidad  de Vida de la Dirección Seccional de  Armenia  solicitaron  al  Director  Nacional  de Fiscalías la reasignación del  asunto  a  unidades  de  Fiscalía  con  asiento en otra región, en vista de la  gravedad  y  connotación social de los acontecimientos juzgados, máxime que en  el  curso  de  la  sumaria se han hecho imputaciones al congresista Oviedo  Alfaro, solicitud que dio lugar al  traslado  de  la  instrucción  a  la Unidad Nacional de Derechos Humanos.   Esta  misma realidad, agregan las peticionarias, sigue vigente para la etapa del  juzgamiento.   

          La  trascendencia de los hechos en el departamento del Quindío y el  poder  político  que despliega el parlamentario Oviedo  Alfaro en la región, le hacen pensar a la funcionaria  judicial  que puede verse comprometida la imparcialidad en la administración de  justicia,  con más veras si se tiene en cuenta que el mencionado congresista es  actualmente  investigado  por  múltiples hechos punibles “en los cuales se ha  valido   de   sicarios,   según   se   rumora   en   los  diferentes  círculos  sociales…”.   

          Para  el trámite respectivo de la solicitud, se han aportado copias  de  la  solicitud  de  cambio  hecha  por dos fiscales de la Unidad de Vida a la  Dirección   Nacional   de   Fiscalías;   al   igual   que  de  las  decisiones  calificatorias    de    primera    y    segunda    instancia    (cfr.   cuaderno  anexo).   

LOS HECHOS INVESTIGADOS:  

          De   acuerdo   con   la  resolución  acusatoria  dispuesta  por  la  Fiscalía,   los   episodios   delictivos   se  han  resumido  de  la  siguiente  manera:   

          Varias  unidades  de  la policía nacional que prestaban servicio en  el  corregimiento  de Puerto Espejo, perteneciente a la comprensión territorial  del  municipio  de  Armenia  (Quindío), descubrieron dos cadáveres en llamas a  inmediaciones  de  la  finca  “La  Brasilia”,  el  día  2 de enero de 1997,  aproximadamente  a  las  10 de la noche.  Los policiales lograron apagar el  fuego  y  después  se  identificaron a las víctimas como JUAN GUILLERMO ACOSTA  BOTERO,  ingeniero  de  profesión,  y  FERNANDO  CELIS FRANCO, conocido con los  alias “El mono” o “balazo”.   

          Según  lo  establecido  provisionalmente  en la investigación, los  dos  hombres  habían  sido llevados engañosamente a la finca “El Rocío” o  “Los  Laureles”,  distante  tres  kilómetros  de Puerto Espejo, lugar en el  cual  fueron  torturados,  maniatados  y  después eliminados por hundimiento de  arma  punzante  (lezna)  que  perforó el corazón.  En el escenario, se ha  dicho  en  la  providencia calificatoria, se encontraban GUILLERMO ANTONIO DÍEZ  ALFARO,  alias  “bambino”  o  “memo”,  su  hermano CARLOS ALBERTO OVIEDO  ALFARO,  quien  al  parecer  expresamente  dio la orden de matar a los cautivos,  JUAN  ERNESTO VÁSQUEZ CORRALES (a. “frescolo”), unido antes en vida marital  con  la  señora  MARÍA  ROSMIRA  TANGARIFE,  dueña  de  la  heredad,  y  otro  acompañante  aún  no identificado, pero que, junto con el anterior, ejecutaron  materialmente la orden de muerte impartida por el congresista.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

          La  petición  de cambio de radicación fue remitida inicialmente al  Tribunal  Superior  de  Armenia,  mas  entonces  el  Presidente de la Sala Penal  estimó  que  por  su  contenido  ella eventualmente implicaría un traslado del  expediente   a  otro  distrito  judicial,  razón  por  la  cual  devolvió  las  diligencias  al  despacho  de  origen  para  que de allí fueran enviadas a esta  Corporación.   

          En  realidad, no resulta sensato aducir que el poder político de un  personaje  de la región puede poner en vilo la independencia o imparcialidad de  los   funcionario   judiciales,   como   sentimiento   motivado   en   esa  mera  consideración,  porque  ello  equivale  a  decir  que  los  administradores  de  justicia  no  quieren  exponerse  cuando se trata de investigar a quienes están  vinculados  de una u otra manera con el poder, sin que existan razones objetivas  y  manifiestas  de  intereses,  lazos o perturbaciones generalizadas puestas por  órganos  que  institucionalmente  deben  apoyar  la administración de justicia  (corrupción  grave  de  los cuerpos de policía judicial, por ejemplo), que por  sus  dimensiones  sí  comprometerían extendidamente la capacidad de acción de  un número indeterminado de servidores judiciales.   

          Semejante  pretexto,  sí que desprestigiaría la administración de  justicia,  porque,  de un lado, le queda a la comunidad esa amarga sensación de  una  discriminación  en  el  ejercicio  del  poder  punitivo, en atención a la  posición  social,  política  o  económica  del  imputado,  y de otra parte, a  quienes  tal  privilegio  detentan, el regocijo de que, por su sola condición y  la   exteriorizada   incomodidad   de   sentirse  investigados,  bastaría  para  inhabilitar  a  los jueces, sin que por los actores se hayan desplegado acciones  claras  de  obstaculización  a la marcha de la administración de justicia, las  cuales   deben   ser   generalizadas,  porque,  en  tratándose  del  cambio  de  radicación,   no  se  trata  de  descalificar  a  funcionarios  individualmente  considerados  sino  a todos los que tienen la facultad de resolver conflictos en  la región.   

          Lo  que  sí  genera preocupación es un ambiente de inseguridad que  afecta  por  parejo  a  la  comunidad  y  a  los  funcionarios  judiciales de la  mencionada   zona,   como  consecuencia  de  encadenadas  y  sucesivas  acciones  delictivas  de  secuestro,  homicidio,  conformación  y promoción de bandas de  sicarios,  enriquecimiento ilícito, falsas denuncias y constreñimiento ilegal,  en  todo  lo  cual  de  alguna  manera  se  hacen  imputaciones  al  congresista  Carlos Alberto Oviedo Alfaro,  razón  por  la  cual,  en  atención  al  fuero,  se han enviado a la Corte las  respectivas  copias, atribuciones cuya verdad o falsedad obviamente apenas está  en proceso de verificación.   

          De  todas  maneras, el sentimiento de inseguridad generalizado entre  los  funcionarios judiciales de Armenia, que ha llevado hasta la implementación  de  las  investigaciones  por  fiscales  regionales  y  con  la colaboración de  testigos   reservados,  fundado  en  la  realidad  de  que  la  ciudad  vive  la  agudización  de  hechos violentos de grave impacto social, sin duda se proyecta  nocivamente  sobre  la  independencia  e  imparcialidad de la administración de  justicia.   Es  decir,  aunque  la  norma  del  artículo  83  sólo  habla  directamente  de  la  seguridad del procesado como factor fundante del cambio de  radicación,  lo cierto es que una afectación de tal envergadura, que repercute  en  el  ánimo  de  un  número  indeterminado de jueces, indudablemente pone en  cuestión   el   necesario   equilibrio   para  decidir,  causa  que  sí  está  expresamente   dispuesta   como   motivo   de   mutación  del  asiento  de  las  diligencias.   

          Ha  menester,  entonces, apartar este caso no sólo del municipio de  Armenia   sino   del   respectivo  distrito  judicial,  pues  esa  desafortunada  incertidumbre  de  la  judicatura  Quindiana  puede  reflejarse en actitudes que  afecten  la  imparcialidad,  bien en favor ora en contra de los procesados o del  requerimiento de justicia por parte de la sociedad.   

          Como  solución  al problema planteado, se asignará el conocimiento  de   las   diligencias  a  los  jueces  penales  del  circuito  de  Santafé  de  Bogotá.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          Declarar  fundada la solicitud de cambio de radicación hecha por la  Juez  Segunda  Penal  del  Circuito  y  la  Procuradora  38  Judicial  Penal  de  Armenia.   

          En  consecuencia,  asignar  el conocimiento del proceso a los Jueces  Penales  del  Circuito de Santafé de Bogotá, efecto para el cual la juez hasta  ahora   competente   enviará  el  expediente  al  reparto  de  los  mencionados  funcionarios.   

          Cópiese, cúmplase y devuélvase.   

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL               RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE  ENRIQUE  CÓRDOBA  POVEDA    CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                           CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                    

DÍDIMO PAEZ VELANDIA                                                                 NILSON                        PINILLA  PINILLA                          

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.     

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