15420b

1999

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

              CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                      Magistrado Ponente:   

                                                      DR.DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                      Aprobado Acta No.026   

                                                       Santafé  de Bogotá, D.C., veinticinco  (25) de febrero de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          Dirime  la Corte la colisión negativa de competencia surgida entre  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Bello  y  un Juzgado Regional de  Medellín  para  conocer  el  juicio  en  este  proceso  que  se adelanta contra  EDUARDO   ALONSO   PEÑARANDA   HERRERA  por  el  concurso  de  delitos  de tentativa de homicidio y porte  ilegal de arma de fuego de defensa personal.   

          A N T E C E D E N T E S   

          1.-  El  22 de mayo de 1998, en horas de  la  noche,  desde dos motocicletas de alto cilindraje en las que viajaban sendos  “parrilleros”  portando armas de fuego y uno de los cuales fue identificado como  EDUARDO   ALONSO   PEÑARANDA   HERRERA,  que aparecieron súbitamente frente al establecimiento de billar  y  expendio  de  licores denominado  “Las Sombrillitas” ubicado en la calle  42  con  carrera 85, Barrio “Machado” del municipio de  Copacabana,    el    ciudadano    Martín   Gallego  Mejía,   -quien  para  entonces  fungía  como  Presidente  de la Junta de Acción Comunal de la misma localidad-  y varios  amigos  suyos  con  los  que  departía  en  el  lugar, fueron atacados mediante  disparos,  causándoles  lesiones,  que  en  relación con éste, sobre quien de  manera  preponderante se centró la agresión, fueron de extrema gravedad y solo  cesaron porque se fingió muerto.   

          2.-   El   sindicado   Peñaranda   fue  comprometido  en  juicio  por el concurso de delitos de tentativa de homicidio y  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa  personal, según resolución de  acusación  que  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  confirmó el 13 de  noviembre  de  1998;  siendo el proceso remitido al reparto de los Juzgados  Penales del Circuito de Bello.   

        3.-  Al  avocar  conocimiento el Juzgado  3o.  de  esa  especialidad, al que correspondió el asunto, ordenó verificar si  el  ofendido  efectivamente ostentaba la investidura de Presidente de la acción  comunal,  obteniendo  informes  de  la  Secretaría de Desarrollo Comunitario de  Bello,  según  el cual, en calidad de Presidente de la Junta de Acción comunal  del  Barrio  “Machado”   de Copacabana, había suscrito el 21 de febrero de  1998   el   Pacto  de  No  agresión  con  Fontidueño.  (fls.  144  y  146  cd.  ppl.).   

          4.-   Fundado  en  esta  evidencia,  el  Juzgado,  mediante  auto  del  15  de  diciembre de 1998, optó por advertir que  carecía  de  competencia  para  tramitar  el  juicio  porque  el  atentado  fue  consecuencia  de  las  intervenciones  del  ofendido  en su calidad de dirigente  comunitario  que  por  la  época  de  los  hechos ostentaba,  propugnando,  precisa,   “por  los programas de paz entre los barrios Machado y La Mina y  según se desprende de las probanzas…”.   

    Siendo entonces, la conducta a  juzgar  la  prevista en el numeral 8o. del artículo 324 del C.P. modificado por  la  Ley 40 de 1993, respecto de la cual, según el artículo 71-5 del C. de P.P.  modificado  por  la Ley 40 de 1993, la competencia recaía en los  Juzgados  Regionales, a donde dispuso enviar la actuación.   

          5.-  Uno  de  los Juzgados Regionales de  Medellín  al  examinar  el  asunto,  con  apoyo en jurisprudencia de esta Sala,  específicamente  en el auto del 29 de julio de 1997 con ponencia del Magistrado  doctor  Arboleda  Ripoll,  declinó  la  competencia porque en su criterio no se  hallaba  probado  “que  la agresión se haya originado por causa o por motivo de  sus  cargos o dignidades o por razón del ejercicio de sus funciones”,  que  es  el presupuesto para que la competencia sea asumida por la justicia regional.   

          Enfatizando  su razón destacó los apartes probatorios que denotan  que   los   móviles  de  la  agresión   “pueden  ser  múltiples  y   variados”,   entre ellos:  a).-  la  “operación” de que dio  cuenta   la  propia  excompañera  marital del procesado se realizaba en el  barrio  “Machado”  de Copacabana contra quienes realizaban atentados contra  el   patrimonio   económico,   como  medida  impuesta  entre   “bandas  de  delincuentes,   combos   o  milicias”   que  “luchan  por  imponerse”   violentamente;   b).-  el nacimiento de “celos pasionales”  en el  procesado  respecto  de  su  excompañera y madre del hijo que entre  ambos  habían  procreado,  quien  para  la  fecha de los hechos convivía  con un  sobrino  del  ofendido,  sumándose  a  estos  dos  posibles móviles el alegado  desconocimiento  de  los  móviles  del  delito, por parte de los testigos Oscar  Albeiro Castaño y Norman Cano.      

            Con  la reiteración de su punto de vista y la advertencia de que  de  no  ser  acogido  proponía  el  conflicto  negativo  de   competencia,  remitió el asunto al Juzgado Penal del Circuito.   

          5.-  Por  su  parte el Juzgado 3o. Penal  del  Circuito de Bello, al trabar el conflicto rebate los argumentos del Juzgado  Regional  y  a  su  vez  acude  a  otros hitos probatorios que en su opinión le  confieren la razón.     

          Describir  al ofendido como un líder dentro de la comunidad,   que  ha  ocupado  en  varias  oportunidades  el  cargo de Presidente de  la  Acción  Comunal  del  barrio  “Machado”  de Copacabana, con la función de  representar   a   la   población   de  ese  sector  frente  a  las  autoridades  gubernativas,  apreciado  en  la comunidad por esa entrega al servicio social, y  quien  para  corresponder a esa confianza integró su barrio al proceso de Paz y  Convivencia  liderado por el Alcalde de Bello entre los barrios  “Machado y  la  Mina”  y  en  tal  virtud suscribió el Pacto de No agresión entre esos dos  sectores,  luego  no  es  posible  sostener,  como  lo hace el Juez Regional que  pertenecía  a  una  posible banda de delincuentes que trataran de imponerse por  la fuerza.   

          Descarta  la  posibilidad  de  los celos pasionales como una simple  tesis  de la defensa, recordando que entre el ofendido y la excompañera marital  del  procesado  no existía lazo afectivo ninguno.  Enfatiza la posibilidad  del  móvil  por  el que propugna con remisión a las palabras del ofendido, que  en  su declaración explicó ser el Presidente de la Junta de Acción Comunal de  su  barrio  y hallarse trabajando con apoyo de la oficina de Paz y Convivencia y  lo  doctores  Carlos  Uribe  y  Rodrigo  Arango  en un proceso de pacificación,  proyecto  con  el  que  “ese  muchacho  no  estuvo de acuerdo”.   Como  respaldo   a   esta   posibilidad   menciona  el  testimonio  de  Jorge  Aurelio  Villegas.   

          Recuerda   que   las   bandas  delincuenciales  existentes  en  los  barrios   “que  se  distribuyen sus funciones sembrando el caos y el terror  entre  sus  habitantes”,  imponen  el  silencio  ante  los crímenes cometidos y  convierten  en  enemigos suyos a los líderes que surgen capaces de enfrentarlos  y  de   “crear  en  los ciudadanos el sentido  de pertenencia hacia su  comunidad”,  a  quienes entonces optan por privar de la vida, señalando que eso  fue  lo  que  aconteció  en  este  caso,  en que la víctima es una persona que  entorpecía las  actividades de la delincuencia en su barrio.   

          Retomando  sus  iniciales puntos de vista, traba el conflicto   que se somete al arbitraje de la Corte.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         Corresponde  a  la  Corte  desatar el planteado conflicto  de  competencia,  de acuerdo a lo previsto en el artículo 68-5  del C. de P.P.  por  ser  pertenecer  uno  de  los  Juzgados  involucrados  en él a la justicia  regional.   

         Necesario  resulta recordar que esta Sala, en guarda del principio  de  prevalencia  del derecho sustancial sobre la forma y por economía procesal,  cambió,  mediante auto del 18 de noviembre de 1998, con ponencia del Magistrado  Dr.Lombana  Trujillo  (Rad.  14968),   el  criterio que venía asumiendo al  desatar  los  conflictos  de  competencia  en  casos  como  el que se examina, y  terminó  decantando  como  única  posición  sobre  el  particular  que,   “cuando  existe  error  en la calificación jurídica provisional, que varíe la  competencia   de   la   justicia   ordinaria  a  la  regional,  debe  proponerse  inmediatamente   la   colisión   de   competencia,   pudiendo  la  Corporación  pronunciarse   sobre   la  adecuación  típica  del  hecho  frente  al  recaudo  probatorio,   facultad  de  la  que  carece  para  hacer  reflexiones  sobre  la  materialidad  del  hecho  y responsabilidad del procesado, porque de así actuar  invadiría   la   órbita   de   competencia  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación”.   De  esta  suerte, se abandonó la rigidez del pensamiento   frente  a  la  intangibiliad  de  la  resolución  de acusación que imponía la  adjudicación   de   la   competencia  al  Juez  competente  por  razón  de  la  calificación  contenida en el acto acusatorio dejándole como única opción la  de  anular la actuación surtida por el funcionario carente de competencia, y se  abrió  paso  a  una  solución  más  expedita  dentro de la legalidad del rito  procesal sin desconocer el principio del Juez natural.   

         El  conflicto  de  competencia   que  se  dirime  fue trabado  correctamente,  como  que  los  participantes se allanaron a las previsiones del  artículo 99 del C. de P.P. manifestando sus respectivas razones.   

         Estas  tienen  un  denominador  común:   la  naturaleza  del  delito  a  juzgar,  de la cual depende la competencia en diferendo;  y para  establecerla,  de  acuerdo  a  lo  que  se  viene  diciendo,  debe examinarse la  calificación   contenida  en  la  resolución  de  acusación  emitida  por  la  Fiscalía,  dejando de lado los aspectos que de la misma son vedados al Juez que  dirime la colisión.   

         El  ofendido  declaró  que  como Presidente de la Acción Comunal  del  barrio   “Machado”  de Copacabana estaba trabajando en asocio con  la  oficina  de  Paz  y Convivencia de Bello en un programa de pacificación que  estaba  dando  buenos  resultados, pero que tenía opositores, entre ellos   “ese  muchacho”,   es decir, el procesado; también manifestó haber sabido  que  éste  había  manifestado  ante una mujer, presumiblemente su exconcubina,  satisfacción  por  haber  atentado contra el Presidente de la acción comunal y  estar  dispuesto  a   “apoderarse  del barrio”  (fl. 2v.).    Esta  joven  a  su  vez  declaró  no  haber  tenido  conocimiento  de  que a su  excompañero  se  le hubiera prohibido volver al barrio  “Machado”  al  salir  de  la  cárcel,   pero   que   imaginaba   que   no   había  vuelto  debido al  “… miedo por la operación  que estaban haciendo en el barrio” (fl. 92).   

         Por   las   propias   palabras   del   procesado   y   las  de  su  exconcubina   Caren  Sorel  Quintero,  se sabe que cuando fue privado de la  libertad,  acusado y condenado por un delito de hurto, convivía   con  ésta,  quien  ya  siendo  madre  de  un  hijo  común de ambos, se separó y se  convirtió en compañera marital del sobrino del ofendido.   

         En  su indagatoria el sindicado refirió haber estado detenido por  razón  de  un proceso por hurto y admitió saber que el ofendido era miembro de  la  acción  comunal (fl. 33), y preguntado sobre el motivo que se decía había  determinado la agresión a éste  respondió:   

                     “Que yo  sepa  se que él es de la acción comunal, de (sic) pero de tratado de paz no se  de  eso,  se  que hicieron una reunión con el alcalde Bello, para un tratado de  paz  que  porque tenían muchos problemas con el barrio la Mina, no más de eso”  (fl.33v.).   

         Interrogado  sobre  si  su  familia se había visto involucrada en  problemas en el barrio, replicó:   

                    “Yo caí  encanado  entonces  dijeron   que  yo  no  podía  volver  al  barrio   entonces   tienen una cosa toda la gente de allá, que no dejan robar en el  barrio,   entonces  ellos  dijeron  que  yo salía y que de pronto me iba a  robar  al barrio … los días que yo estuve encanado  era  un  infierno y  mi mamá al ver eso alquiló la casa y a los días que  ya  iba  a  salir  yo, alquiló la casa en Robledo,  o sea se fue a vivir a  Robledo …”, negrillas fuera de texto. (fl. 34).   

         Estas  pruebas, muy dicientes, señalan la relación de causalidad  entre  el  atentado  y  la investidura de dirigente comunitario que ostentaba la  víctima  al  momento  del  ataque, porque estorbaba con su actividad, la de los  delincuentes  del  barrio  “Machado”,   que  el  presidente  de  la Acción  Comunal  había  incluido en el proyecto de pacificación y convivencia frente a  otro  barrio  el  21  de  febrero  de  1998  bajo  el  auspicio de la oficina de  Asesoría  de  Paz  y  Convivencia  de  Bello según lo refiere la comunicación  aportada al folio 485 del proceso.   

         Este   motivo  determinante  del  hecho  punible  no  descarta  la  coexistencia  de  un  móvil  de otra clase, pero de todas formas no prevalente,  como  el de la venganza a través de un tercero, no de los celos que señaló el  Juzgado  Regional,  debido  a que un sobrino del líder comunitario ofendido era  justamente  la  persona  con  quien ahora convivía la otrora compañera marital  del procesado y madre del hijo que juntos habían procreado.   

         Razón   de   más,   confirmatoria   de  lo  que  se  afirma,  es  que    ninguno  de los deponentes da cuenta de que entre la víctima y  el  procesado  existieran  problemas  personales o de cualquiera otra índole, y  mientras  el  ofendido  es  mostrado  como  persona  de  bien,  dedicada al  servicio  comunitario,  varias  veces  elegido  Presidente   de la Junta de  Acción  comunal  de  su  barrio  (fl.  22 v.), el delito  se atribuye a un  joven  cuyos  antecedentes  y  forma  de  vida,  por  contraste,  hablan  de  su  agresividad  y  desadaptación  social  como  impulsoras  de  su  proclividad  a  actividades al margen de la ley.     

         Así  pues,  palmar la relación de causalidad entre el imperfecto  atentado  al  supremo  bien jurídico de la vida de que el procesado hizo blanco  al  ofendido  y  la  investidura  de  líder  comunitario ostentada por éste al  momento  de  los hechos, tiénese como estructurada la causal de agravación que  prevé  el  numeral 8� del  artículo  324  del  C.P.  para el delito de homicidio -sea tentado como en este  caso,  o consumado-, siendo por consiguiente, al tenor del artículo 71, numeral  5�  del  C.  de  P.P.,  competente  la  justicia  regional  para conocer del hecho punible, como así se  declarará al resolver el conflicto.   

         En   mérito,   la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

         DECLARAR  COMPETENTE  para  conocer de  este  proceso  al  Juzgado  Regional  de  Medellín  trabado  en la colisión de  competencia     que     se     define.     Por     lo     tanto,    ENVÍESELE  el expediente, y con copia  de     este     proveído    INFORMESE al Juzgado 3o. Penal del Circuito de Bello.   

         COPIESE, NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.   

                                           JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

                                                              NO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                               RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                        CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON PINILLA PINILLA   

                                        PATRICIA      SALAZAR  CUELLAR    

                         Secretaria     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *