15269j

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 15269  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                Magistrado Ponente   

                                DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                                Aprobado Acta No.115   

Santafé de Bogotá, D.C., tres (3) de agosto  de mil novecientos noventa y nueve (1.999).   

          VISTOS:   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de casación presentada por el defensor de MARTIN ALONSO  AMAYA  LEON  contra  de la sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Cúcuta  de  fecha 3 de agosto de 1.998, mediante la cual confirmó el fallo  emitido  por  el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de esa ciudad que lo condenó  a  la  pena principal de 25 años y 2 meses de prisión, como responsable de los  delitos   de   homicidio   y   porte   ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal.   

          HECHOS:   

Los  sintetiza  el  Tribunal  Superior en la  sentencia impugnada, así:   

         “Sucedieron  el 12 de Junio de 1.994, hacia las 7:00 de la noche en  el  Barrio  Ospina  Pérez  de esta ciudad. Allí RAFAEL ALCOCER BAYONA, postrer  víctima,  transitaba  por la avenida 5a.en una bicicleta y al llegar a la calle  23   se   encontró   con   DAGOBERTO   ALSINA  LEON,  TEODOBERTO  CONTRERAS   LEON   y MARTIN  ALONSO AMAYA LEON, presentándose un  altercado  entre  RAFAEL  ALCOCER  BAYONA  y  ALSINA  LEON,interviniendo  el hoy  procesado  MARTIN  ALONSO AMAYA LEON, quien accionó el arma de fuego, revólver  calibre  38  largo,  marca  Colt, identificado con el número 49100R, resultando  herido  RAFAEL ALCOCER BAYONA, quien falleció cuando era trasladado al Hospital  ERASMO  MEOZ,  donde  se llevó a cabo la inspección judicial con levantamiento  del cadáver”.   

         DEMANDA:   

Contra  la  sentencia  impugnada,  un  cargo  propone  el  defensor  de  MARTIN  ALONSO AMAYA LEON con fundamento en el cuerpo  segundo  de  la causal primera del art. 220 del C. de P.P. “por error sustancial  indirecto de la norma”.   

Para  sustentar el reparo, comienza el actor  por  afirmar que en sana crítica habría el Tribunal errado en la valoración y  apreciación  de la prueba de cargo así como de las injuradas de los sindicados  dejando  de  lado,  igualmente,  algunos   aspectos  de importancia para el  proceso,  con  evidente  violación  de  los arts. 241, 248, 250 y 254 del C. de  P.P.,  cuyo  texto  reproduce, haciendo lo propio  con algunos extractos de  diversas  decisiones de esta Sala sobre los requisitos para condenar, la validez  de la prueba y el testigo único, que estima pertinentes al caso.   

     

Enseguida  y sobre la base de que la “prueba  reina”  para condenar a AMAYA LEON en este proceso lo habría sido el testimonio  del  menor  Sergio  Humberto  Palencia  por ser “coherente y veráz”, recuerda y  transcribe  los  argumentos  expuestos  por  la  defensa  en las instancias para  demostrar  lo contrario, pues en su criterio se trata de “simples especulaciones  sin  asidero probatorio alguno”, dentro del cual se aprecian múltiples “yerros,  vacíos  y  contradicciones”, al que se opone las ampliaciones de la injurada de  su  defenido,  como  las  declaraciones  de  los  familiares  de  éste  que  la  respaldan,  tales  como  las  de  sus primos Dagoberto Alsina León y Teodoberto  Contreras León.   

Precisa,  entonces, que ha debido creérsele  al  procesado  cuando  sostuvo  con  posterioridad  a  su primera versión, pues  también  fue  explícito  en  que  dentro  de  esta  diligencia  se  encontraba  atemorizado  por  un  hermano de la víctima, que Rafael Alcócer Bayona hizo un  ademán  de  sacar  algo del bolsillo del pantalón, siendo este hecho el que lo  motivó a accionar en su contra el revólver que portaba.   

De  esta manera, concluye el censor, si bien  la  muerte  de  Bayona es algo objetivamente incuestionable “continúa en gracia  de  discusión,  si  respecto al factor responsabilidad obra prueba en contrario  que  la desvirtúe”, lo cual en su concepto merece respuesta positiva ya que con  base  en  los  distintos  elementos  probatorios  allegados se establece el real  decurso  de  los  acontecimientos  y  por ende, la concurrencia de una causal de  inculpabilidad   (art.   40.3   del   C.P.)   o   inclusive,   de  un  homicidio  preterintencional,  tesis que recuerda tampoco fuera aceptada por los juzgadores  en las instancias.   

Solicita,  en  consecuencia,  se  case  la  sentencia  impugnada  y  “en  su  defecto se profiera la que deba reemplazarla”.   

         CONSIDERACIONES:   

1.  Postulado  el  ataque  que  a  la  sentencia  de  segunda  instancia  objeto de la impugnación  extraordinaria  ha  propuesto  el  defensor  de  MARTIN  ALONSO AMAYA LEON en el  único  cargo  esgrimido,  bajo  el supuesto de la primera causal, cuerpo segundo, del artículo 220 del C.  de  P.P.  acusando  la  existencia  de errores de hecho, con miras a deslindar a  cuál   de   las   distintas  alternativas  que  el  error  sustancial  fáctico  teóricamente  admite,  ha  debido  el  demandante  esclarecer  con precisión y  claridad  si el fallador para sustentar la condena ignoró, tergiversó o supuso  algún   medio   probatorio,   siendo   imperativo  en  cada  caso  el  concreto  señalamiento  del  mismo, así como también evidenciar la trascendencia que la  falencia  acusada  representa  con  miras  a  una  decisión  más  favorable al  procesado.   

2. Sin embargo, no  ha   orientado  la  censura  el  demandante  bajo  ninguno  de  los  denominados  técnicamente  falsos  juicios  de  existencia  e  identidad  a  que se ha hecho  referencia  o  una equivalente o de igual significación que permitiera entender  el  verdadero  enfoque  del  ataque  pretendido  contra  el fallo, pues salvo el  calificativo  que  confusamente  al  mismo da de constituir un “error sustancial  indirecto  de  la  norma”,  en  forma  concreta  los  reparos  se han dirigido a  cuestionar  la  credibilidad  que para los sentenciadores mereció el testimonio  del  menor  Sergio Humberto Palencia por cuanto en su criterio en el análisis y  valoración  del  mismo  no  habría  acertado  el Tribunal, pues contrariamente  merecían  respaldo  las  afirmaciones  injuradas  del  inculpado  y el grupo de  familiares que lo apoyaban en su dicho.   

3.  Siendo  ello  así,  se  torna  verdaderamente  injustificada y gratuita la mención que de la  causal  primera de casación en su segundo supuesto hace el actor, visto como se  deja  que  en  el  fondo  el  alegato  realmente esgrimido no dice referencia al  sentido  objetivo  de  la  prueba  que  en  alguna de las indicadas alternativas  tendría  que  haberse  presentado como vicio atacable en esta sede, sino con el  valor  que  a  la misma le diera el fallador, cuando este es un aspecto sobre el  cual  mientras  no se atente contra los principios de la sana crítica, no puede  recaer     ningún    reparo    a    través    de    la    impugnación    extr  saordinaria.   

4. Pero además, la  ineptitud  formal  de  la  demanda  se  ve  reflejada  con mayor evidencia en la  abierta  oposición  que  expresa  el  actor  entre la credibilidad que para él  merecen  las  exculpaciones  del procesado y el grado de convicción que a ellas  otorgara   el   sentenciador,   con  la  inesperada,  confusa  y  contradictoria  proposición  jurídica  de  que podrían concurrir una causal de inculpabilidad  (art.  40.3  del  C.P.)  o  inclusive,  el  delito  contra  la vida e integridad  personal  pero bajo una imputación preterintencional, cuando en ningún momento  se   emplearon   esfuerzos   en   la   demostración  de  alguna  de  estas  dos  figuras.   

En  estas  condiciones  y  al  no cumplir la  demanda  de  casación  presentada a nombre de MARTIN ALONSO AMAYA LEON, con los  requisitos  exigidos  por  el  art. 225 del C. de P.P., la misma será rechazada  in  límine, declarando, en  consecuencia, desierto el recurso.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, en SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

1.  RECHAZAR  IN LIMINE la demanda presentada  por el defensor del procesado MARTIN ALONSO AMAYA LEON.   

2.  DECLARAR  como consecuencia DESIERTO   el   recurso  extraordinario  interpuesto    ante    el   Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Cúcuta.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno, de conformidad con el art. 197 del C. de P.P.   

Cópiese,   cúmplase  y  devuélvase  el  expediente al Tribunal de orígen.   

          JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL      JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE  EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON    NILSON PINILLA PINILLA       

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria     

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