15114b

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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              CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente:   

          Dr. JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

          Aprobado acta N°  22   

Santafé de Bogotá, D. C., dieciocho (18) de  febrero de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          V I S T O S   

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema  de  Justicia  procede  a  decidir  sobre  la idoneidad de la demanda de  revisión   presentada   por   el  defensor  de  los  sentenciados  JAIRO   ANTONIO   VARGAS   GÓMEZ   y   MIGUEL  ALBERTO  RODRÍGUEZ  BELTRÁN,  condenados  por  el  delito  de homicidio.   

          L A    D E M A N D A   

El  defensor promueve la acción para que se  ordene  la  revisión  del  proceso penal en el cual el Juzgado Quinto Penal del  Circuito  de  Tunja  y  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de la misma  ciudad,  mediante  sentencias  del  14  de  diciembre de 1993 y del 5 de mayo de  1994,   respectivamente,   condenaron,   entre   otros,    a  los  acusados  MIGUEL  ALBERTO  RODRÍGUEZ  BELTRÁN y JAIRO ANTONIO  VARGAS  GÓMEZ  a  la  pena principal de 25 años y 2  meses  de  prisión,  para  el  primero,  y  25  años para el restante, y a las  accesorias    de    rigor,    como   coautores   del   delito   en   precedencia  citado.   

La causal con la cual se pretende obtener la  revisión  del proceso es la tercera de las contempladas en el artículo 232 del  Código    de    Procedimiento    Penal,    fundándola    en   los   siguientes  argumentos:   

Manifiesta que los procesados Vargas Gómez y  Rodríguez  Beltrán fueron condenados, por cuanto no demostraron que el día de  los  hechos  se  encontraban  en  servicio  activo  como miembros de la Policía  Nacional  “y,  por  tal  razón  no se podían mover del lugar asignado”, por lo  cual,  las  motivaciones  de  los fallos “no corresponden a la verdad verdadera,  porque  ellos nunca estuvieron en el lugar de los hechos por estar en servicio y  por   tal   razón   dichos   señores   no   cometieron   ningún   delito   de  homicidio”.   

Considera  que  debe  reabrirse  el  debate  probatorio  por  haberse  dictado  la sentencia “con base en un típico ERROR DE  HECHO sobre la verdad histórica del acontecimiento delictual…”.   

Como  medios  de convicción solicita que se  tenga  como  prueba  nueva  la  certificación  expedida  por  el  Comandante de  Distrito  de Policía Nacional de Puerto Boyacá. Igualmente, que se confirme lo  anterior y se practiquen las demás que surjan de las anteriores.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Como lo ha sostenido la Sala la remoción de  la  cosa  juzgada sólo es posible cuando frente a la demostración de alguna de  las  causales  taxativamente  señaladas en la ley, se evidencia que se cometió  una injusticia.   

Por  tal circunstancia, la demanda habrá de  confeccionarse  de  manera  técnica,  encontrándose  entre sus requisitos, los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho en que se apoya la solicitud, para que la  Sala,  al  momento  de  estudiarla, se forme un juicio anticipado respecto de la  seriedad  y  viabilidad  de  la  acción  instaurada,  pues  de lo contrario, el  rechazó será la decisión a adoptar.   

En el presente caso, la demanda carece de tal  requisito,  previsto  en  el  numeral  3° del artículo 234 del C. P.P, pues el  actor  se  limita  a sostener, apoyado en unas fotocopias del libro de minuta de  guardia,  que  los policiales fueron condenados porque no pudieron demostrar que  el  día de los hechos se encontraban en servicio activo, pero sin que la prueba  que  tilda  de  nueva,  tenga  tal  calidad,  pues  durante  la  instrucción se  practicó  diligencia de inspección judicial a los libros de minuta de guardia,  concluyéndose,  por  parte  de  los sentenciadores, que los mismos habían sido  alterados.   

Tampoco  demostró  la  trascendencia  de la  prueba,  esto  es,  que aun aceptando que fuera nueva, cómo de haberse conocido  en  el  proceso  hubiera conducido a la absolución, frente a las indagatorias y  testimonios  que  señalan  a  los  condenados  como  los autores materiales del  homicidio,  el  cual  fue  cometido con el ánimo de apropiarse indebidamente de  unos dólares que se guardaban en la casa del hoy occiso.   

En consecuencia, lo que pretende el actor es  la  revaloración  de  la prueba y, por lo tanto, cuestionar los soportes de una  sentencia  que  ha  hecho  tránsito  a cosa juzgada, procedimiento que no es el  contemplado en la ley para derruirla.   

Al  no  reunir  la  demanda  los  requisitos  señalados en el artículo 234 del C. de P. P, se inadmitirá.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

1.    Reconocer   al  doctor  Lázaro  Hernández    Durán    como    apoderado   de   los   condenados   JAIRO   ANTONIO   VARGAS   GÓMEZ   y   MIGUEL  ALBERTO  RODRÍGUEZ  BELTRÁN.   

2.  INADMITIR  la  demanda  de revisión contra el fallo proferido el 5 de mayo de 1995, por el  Tribunal  Superior  de  Tunja,  mediante  el  cual  se  condenó, entre otros, a  JAIRO   ANTONIO   VARGAS  GÓMEZ  y  MIGUEL  ALBERTO  RODRÍGUEZ  BELTRÁN,  como  coautores  del delito de  homicidio.   

Cópiese,  notifíquese  y  cúmplase.    

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                                  RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA                          CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO   PAEZ   VELANDIA                                             NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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