14561d

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14561  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                               Magistrado Ponente   

                               DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                               Aprobado Acta No.34   

Santafé de Bogotá, D.C., diez (10) de marzo  de mil novecientos noventa y nueve (1.999).   

          VISTOS:   

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de la procesada MARIA  CRISTINA  MORALES  MUNAR, contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior  de  esta  capital  el  5  de  diciembre  de 1.997, que confirmó la impartida en  primera  instancia  por  el Juzgado 22 Penal del Circuito, que la condenó junto  con  Guillermo  Arturo  Gutiérrez  Clavijo  a  la pena principal de 48 meses de  prisión  y  al  pago  de una multa por $50.000.oo, como coautores del delito de  trata de mujeres, en concurso homogéneo.   

          HECHOS:   

La síntesis que de ellos hiciera el Tribunal  en la sentencia es del siguiente tenor:   

“Los que fueron materia de investigación se  contraen  al  descubrimiento  de  una  presunta  red  internacional encargada de  reclutar  jóvenes  afuera  del país con el fin de ejercer la prostitución. Al  respecto  la  Policía  Judicial,  luego  de recaudar elementos de juicio, entre  ellos   la  interceptación  de  llamadas  telefónicas  entre  quienes  estaban  involucrados  en  tal  actividad,  el  24  de  junio  de  1996 dio captura en el  aeropuerto  El  dorado  a  GUILLERMO  ARTURO GUTIERREZ CLAVIJO y a Jorge Eduardo  Duarte  Martínez,  cuando despedían a la joven GLORIA YANETH ARIAS CASTAÑO de  19  años  con  destino  al  Japón.  Al  cabo de la investigación de rigor, la  Fiscalía  calificó  el  mérito probatorio en forma parcial y en relación con  Gutiérrez  Clavijo,  su  compañera  permanente, MARIA CRISTINA MORALES MUNAR y  CESAR  AUGUSTO  AVILA  VARGAS,  privados  también  de  su libertad por aparecer  incriminados,  y a quienes acusó como coautores del punible de trata de mujeres  y niños” ( Cdno. Trib. Sup. fl.48).   

    

          DEMANDA:   

Un cargo propone contra el fallo recurrido la  defensora  de MARIA CRISTINA MORALES MUNAR, con apoyo en el inciso segundo de la  primera   causal   del   artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  acusándolo  de  ser  violatorio  por  vía  indirecta de la ley sustancial, por  error  de  hecho  motivado  en  falsos  juicios  de  identidad que condujeron al  sentenciador   a   tergiversar   los   siguientes   elementos  probatorios:  “la  transcripción  de  las  llamadas  telefónicas  que  fueron  interceptadas a la  línea  de  la  residencia  de  Guillermo  Arturo  Gutiérrez  Clavijo  y María  Cristina  Morales  Munar”,  “al  hecho  (sic)  de  la  captura  de  Guillermo A.  Gutiérrez  Clavijo,  Gloria  Janeth  Arias  Castaño  y  Jorge  Eduardo  Duarte  Martínez,  el  día  24  de  junio de 1.996, en el aeropuerto El Dorado de esta  capital”  y  “a  los  testimonios  vertidos  por  Gloria Janeth Arias Castaño y  Shirley Mariela Granados Parejo”.   

Acto  seguido,  dentro  del  acápite  que  intitula  como  “demostración  y  fundamentos”,  sostiene  en relación con las  transcripción  de  las  llamadas  telefónicas, que allí solamente se habla de  algunas  características  de mujeres como “bonitas. jóvenes, con buen cuerpo”,  lo  cual  debe  ser interpretado en su textual contenido pues en ningún momento  revelan  “fines  ilícitos”,  siendo que la finalidad en el tipo penal que se ha  imputado  a  la  procesada  debe  ser  inequívoca,  aspecto  que “no aparece en  ninguna  de  las  pruebas  tenidas  en  cuenta  como  fundamento de la sentencia  condenatoria”;  tampoco  la aprehensión de Arias Castaño, Gutiérrez Clavijo y  Duarte  Martínez  en  el  aeropuerto  cuando  la primera persona se disponía a  viajar    al    Japón,    indica    que    lo    fuera    para    ejercer    la  prostitución.   

Sin  mas  argumentos, afirma como vulnerados  los  artículos  29  de  la Constitución Política, 2o. del Código Penal y 225  del  Código  de  Procedimiento  Penal  y solicita a la Corte casar la sentencia  impugnada,  profiriendo  la  “de reemplazo”, donde se reconozca la atipicidad de  la  conducta  e  igualmente  que  no  obra  en  el proceso prueba suficiente que  conduzca a la certeza para condenar.   

         CONSIDERACIONES:   

1.  Apenas  en  apariencia  cumple  la  demandante  con  la  correcta formulación del cargo que  propone  contra  la  sentencia  de segundo grado recurrida, pues aduce de manera  ajustada  a  la  técnica  casacional la causal en que se basa, el sentido de la  vulneración  a  la  ley, la clase de yerro concurrente y el falso juicio que le  da origen.   

No  obstante,  esto  es todo, pues en manera  alguna   articula   este   sentado  presupuesto  de  su  enunciación,  con  los  fundamentos  que  deberían servir al propósito de demostrarla y mucho menos se  acierta  en  la  cita  de  los  preceptos  de  orden  sustantivo  que se estiman  infringidos.   

2.  En efecto, es  propio  del error de hecho por falso juicio de identidad, dentro de los linderos  de  la  primera  causal  de  casación,  que  el  actor  establezca un necesario  parangón  entre lo que la prueba dice en su objetiva significación y lo que el  fallador ha tomado equivocadamente como su contenido.   

Esta característica ha impuesto tanto desde  el  punto  de vista de su conceptualización teórica como en la dinámica de su  alcance  práctico,  separar el análisis valorativo que sobre la prueba hace el  juez,  en  relación  con el cual impera una necesaria sujeción a las reglas de  la  sana  crítica,  la  experiencia  y la lógica, con la percepción del medio  suasorio  en  su  revelación objetiva, pues si la disparidad emerge simplemente  del  juicio  de convicción que el juez tiene, en modo alguno puede admitirse un  reparo fundamentador del error de hecho.   

3. En el caso que  se  valora,  no  existe  ningún  nexo  entre  el  afirmado  yerro  fáctico por  tergiversación  probatoria  y  las  razones que se dicen lo sustentan, toda vez  que  la  demandante  muestra su inconformidad con el fallo pero en relación con  el   alcance  probatorio  que  en  el  mismo  se  diera  a  las  grabaciones  de  comunicaciones  telefónicas  rastreadas a los procesados, que estima deben “ser  objeto  de  -una-  interpretación diferente a la que realmente presentan”, o el  haberse  capturado  en  el  aeropuerto  El  Dorado  al procesado junto con Jorge  Eduardo  Duarte  Martínez, en momento en que acompañaban a Gloria Janeth Arias  Castaño   quien   se   disponía   a   abandonar   el   país  con  destino  al  Japón.   

El cuestionamiento, pues, sobre estas pruebas  no  se  plantea  en  razón  a que las mismas hubiesen sido alteradas en su real  sentido  y  de este modo falsedadas, sino en cuanto al valor que les fuera dado,  siendo  este  un  aspecto  claramente  diverso  al  error  que  se  ha  afirmado  concurrente.      

En relación con la sostenida tergiversación  de  los  testimonios rendidos por Gloria Janeth Arias Castaño y Shirley Mariela  Granados Parejo, la demanda no contiene ningún fundamento.   

Finalmente, tampoco se acierta en la mención  de  las  normas vulneradas ni la petición que se hace a la Sala. Lo primero por  cuanto  impertinentemente se alude al artículo 29 de la Carta Política sin que  aún  bajo  una  muy  amplia  concepción  pueda incluirse el tema por el que se  repara  dentro  del ámbito del debido proceso y lo segundo, por cuanto en forma  contradictoria  se  espera  el  reconocimiento  de  la  duda, a pesar de haberse  omitido  cualquier esfuerzo por demostrar su existencia, y sin embargo al propio  tiempo  para  mayor  desconcierto,  se  solicita  un  reconocimiento  de  que la  conducta  imputada  es atípica, razones que refuerzan el criterio de la Sala de  conformidad  con  el  cual,  como  en  efecto  procederá, se impone rechazar la  demanda   sustentatoria   y   a  declarar  desierto  el  recurso  impetrado,  de  conformidad con lo dispuesto por el art. 226 del C. de P.P..   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, en SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

1.-  RECHAZAR  IN LIMINE la demanda presentada  por  la  defensora  de  la  procesada  MARIA  CRISTINA  MORALES MUNAR, contra la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de esta capital el 5 de diciembre  de 1.997.   

2.- DECLARAR, como  consecuencia  DESIERTO el recurso extraordinario de casación interpuesto contra  el fallo referido en el numeral anterior.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno, de conformidad con el art. 197 del C. de P.P.   

Cópiese,  devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

           JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL      RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE  ENRIQUE  CORDOBA POVEDA  CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                       CARLOS  EDUARDO  MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                               NILSON     PINILLA  PINILLA       

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria     

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