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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14479  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente   

          Dr. JORGE E. CORDOBA POVEDA   

          Aprobado acta N° 133   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  siete (7) de  septiembre de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

         V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JULIO CÉSAR OSPINA RUÍZ.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-   El Juzgador de segunda instancia  sintetizó los hechos así:   

         “El  once de septiembre del año anterior (1996), aproximadamente a  las  8  y  30 p.m. Sneider Restrepo Gómez en compañía de Wilfer David García  transitaba  por  el sector conocido como el Punto del barrio El Salvador, cuando  de  repente  hizo  su  aparición  un taxi ocupado por varios sujetos dos de los  cuales:  Oscar  Lotero,  menor  de  17  años  y  conocido por los remoquetes de  “Oskitar”  o  “El  Lotero”  y  el  identificado como El “Ñato”, se apearon para  luego  el  primero  disparar  contra  Sneíder  causándole  lesiones  que  poco  después  le  ocasionaron la muerte en un centro asistencial. En el vehículo se  quedaron  el  conductor,  más  conocido  por el apelativo de “El Indio” y Julio  César  Ospina  Ruíz  (a.  Julito),  quien  azuzaba  a  su  compañera para que  disparara     también    contra    Wilfer,    quien    no    obstante    logró  escapar”.   

    

2.-  El Juzgado Doce Penal del Circuito  de  Medellín,  mediante  sentencia  del  24  de  octubre  de  1997, condenó al  procesado  Julio César Ospina Ruíz a la pena principal de 40 años de prisión  y  a  las accesorias de rigor, como autor del delito de homicidio agravado. Así  mismo,  lo  absolvió  del  cargo  de  concierto  para  delinquir  que  le fuera  formulado en la resolución de acusación.   

Inconforme  con  la  anterior decisión, el  defensor  del  citado  procesado  interpuso el recurso de apelación, el cual al  ser  desatado por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de la misma ciudad,  el  15  de  diciembre  siguiente,  la confirmó en lo fundamental, por cuanto lo  condenó  en  calidad  de  cómplice  y le puso la pena principal de 21 años de  prisión,  fallo  contra  el  cual  se  interpuso  el  recurso extraordinario de  casación   y   dentro   del   término   de  ley  se  presentó  la  respectiva  demanda.   

         LA DEMANDA DE CASACIÓN   

Al amparo de la causal primera de casación,  el  defensor  del  procesado  presenta  un  único  cargo contra la sentencia de  segunda   instancia,   por   cuanto   considera   que   la   misma  transgredió  indirectamente la ley sustancial.   

Advierte que el sentenciador distorsionó el  testimonio  de  Wilfer  David García y la indagatoria del procesado, “ya que es  incorrecta  la  valoración  de estos medios de prueba siempre que no demuestran  que  mi  asistido  …haya  actuado  en la noche del once de septiembre de 1.996  como cómplice del homicidio…”   

En el acápite que denominó “FUNDAMENTOS”,  dice  que  el  yerro  cometido por el Tribunal respecto al testimonio de Wilfred  David  García  fue  el de no haberle restado “aptitud suasoria”, no obstante de  que  en  el proceso “hay suficientes elementos lógico probatorios para no darle  credibilidad.”.   

Sostiene   que   la   afirmación   del  sentenciador,  según la cual “no puede tenerse per se como motivo de sospecha”,  por  hechos  ocurridos  con  anterioridad  a  su  declaración, existieron otras  “situaciones  trascendentales  que  afectaban sensiblemente el ánimo de WILFRED  DAVID GARCIA y, consecuencialmente, su percepción de la realidad”.   

Luego  de  reseñar  algunas circunstancias  sucedidas  con este declarante, afirma que el mismo es sospechoso, “toda vez que  existían  motivos  suficientes  para  involucrar  al  procesado  en  los hechos  materia de investigación.”.   

Posteriormente  transcribe  apartes  de  la  providencia  del Tribunal, respecto a la valoración del testimonio de García y  asevera  que el mismo no podía avizorar lo que sucedía al interior del taxi, y  si reconoció al procesado fue por la voz.   

A  renglón seguido, procede, nuevamente, a  criticar  las  motivaciones  del  fallador  sobre la credibilidad del mencionado  testigo.   

Pasa  luego  a  oponerse  al mérito que le  negó  el  Tribunal  a  la  indagatoria  de procesado, afirmando que la misma es  sincera,  ya  que  “siempre  reconoció que perteneció a la banda, da cuenta de  sus  miembros  por  sus apodos y, especialmente, en su primera versión, detalla  las  actividades delictivas a que se dedicaban y, señalando que guardaba cierta  independencia…”   

Como   normas   transgredidas   cita  los  artículos  24,  323  y  324 del Código Penal “y la falta de aplicación del 2,  254,  247  y 445 del Código de Procedimiento Penal y del 2, 3 y 6 de la primera  de las obras citadas.   

Por lo expuesto solicita a la Corte casar la  sentencia  recurrida  y,  en  su  lugar,  absolver  al  procesado  de los cargos  formulados en la resolución de acusación.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Surge  evidente que la demanda de casación  que  a  nombre  del  procesado  presentó  su defensor, no reúne los requisitos  formales  de  claridad  y  precisión  que exige el artículo 225 del Código de  Procedimiento Penal.   

Cierto  que  el  libelista  funda el único  cargo  formulado  contra  la  sentencia  del Tribunal en el cuerpo segundo de la  causal  primera  de casación, para a renglón seguido aseverar que se presentó  una  tergiversación  de  las  pruebas  allegadas  al  proceso,  lo  que,  en su  criterio,  conllevó  a  que  al  sindicado  se  le  condenara  por el delito de  homicidio agravado.   

No  obstante,  el  cargo  así  presentado  adolece  de  notorios  y  contundentes yerros técnicos que la Corte, por virtud  del  principio  de limitación, no puede enmendar y, en consecuencia, imponen el  rechazo del libelo.   

En   efecto,  si  el  actor  denuncia  la  tergiversación  de  los  medios  de  convicción, lo que impone entender que se  trata  de  un  error  de hecho generado por un falso juicio de identidad, le era  menester  precisar  en  qué  consistieron  las  distorsiones  objetivas  de  la  indagatoria  del procesado y del testimonio de Wilfer David García y enseñarle  a  la  Corte,  dentro  de  un  marco  lógico  y  jurídico, cómo de no haberse  cometido  los  citados  desatinos, su defendido no habría sido condenado por el  delito    de    homicidio    agravado    imputado    en    la   resolución   de  acusación.   

Por  el  contrario,  lejos de concretar los  anteriores  aspectos  técnicos,  la labor demostrativa de la censura la centró  en  criticar  y  oponerse  a  las  razones  que  tuvo  el  Tribunal  para  darle  credibilidad  al testimonio de García y restársela a la indagatoria, olvidando  que  en  sede de casación la simple disparidad de criterios no es generadora de  error alguno.   

Frente a los anotados yerros de la demanda,  se  impone  su  rechazo y, consecuencialmente, se declarará desierto el recurso  extraordinario de casación.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado JULIO    CÉSAR    OSPINA   RUÍZ.   En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno  (art.  197  del  C.  de  P.P.).  Devuélvase  el  proceso al Tribunal de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

NO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                            JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE                EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZON                          NILSON  E.  PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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