14259b1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14259  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 191  

          Santafé  de Bogotá, D. C., treinta de noviembre de mil novecientos  noventa y nueve.   

VISTOS  

          La  Corte  examinará el cumplimiento de los requisitos de admisión  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado GUSTAVO  EMILIO  PRIETO  SERRATO,  en  relación  con  la sentencia anticipada de segundo  grado  proferida  por  el Tribunal Superior de Santafé de Bogotá, por medio de  la   cual   el   acusado   es   condenado   por   los  delitos  de  falsedad  material de particular en documento público, agravado por  el   uso,   y  falsedad  en  documento   privado,   en   concurso   homogéneo   y  heterogéneo.   

          Se  procederá  de  conformidad  con  los  artículos  220 y 225 del  Código de Procedimiento Penal.   

LOS HECHOS  

          Desde  finales  del  mes de julio del año de 1996, el personaje que  se  identificó  como  “PABLO  ENRIQUE BERNAL CLAVIJO” buscó comunicación,  primero  por  teléfono  y  después  personalmente,  con el señor RENÉ TORRES  CÁRDENAS,  representante  de la inmobiliaria “EMINCO Ltda.” de esta ciudad,  a  fin  de  solicitarle  un crédito por la suma de sesenta millones de pesos ($  60.000.000.oo),  obligación  que  sería  garantizada  con gravamen de hipoteca  sobre  una  casa  de  habitación  situada  en  la  transversal  54 N° 128A-30,  urbanización  Villas  de  Niza  de  la  capital,  cuya  propiedad supuestamente  compartía  con  su  esposa  “MYRIAM  CECILIA  PEÑUELA DE BERNAL”.  El  requerido  intermediario  trasladó  la  petición  a  los  inversionistas  LUIS  ALFONSO  GALARZA  ARÉVALO y FLOR ELINA QUIÑONEZ DE PACHÓN, quienes accedieron  a  la  negociación, previa visita al inmueble y después de revisar también la  escritura  pública  y el registro de pertenencia del inmueble, en copias que le  presentaron los presuntos dueños.   

          Pues  bien, después de varios intentos para formalizar la escritura  de  hipoteca, los interesados concurrieron a la Notaría 39 del Círculo de esta  ciudad,  el  día  21 de agosto de 1996, oficina en la cual suscribieron el acto  solemne  y,  por  parte de los acreedores, se entregaron cinco millones de pesos  ($  5.000.000.oo) en efectivo y cinco (5) cheques, uno por la suma de veintidós  millones

($  22.000.000.oo)  y  cuatro (4) más por  valor  individual  de siete millones ($ 7.000.000.oo); mientras que los deudores  firmaron   cuatro  (4)  pagarés  por  la  suma  de  quince  millones  de  pesos  

($   15.000.000.oo)   cada  uno,  como  garantía  adicional  del  préstamo,  y  once  (11)  cheques  por un total de dos millones  cuatrocientos   mil   pesos

   ($   2.400.000.oo),  correspondientes al pago de los intereses.   

          Ocurre    que    el    señor    Galarza  Arévalo,  una  vez  llegó  a  su  casa,  notó  una  inversión  en  los últimos dígitos del número de la cédula puesta en nombre  de    la   señora   Myriam   Cecilia   Peñuela   de  Bernal,  de  inmediato  llamó  a  su socia y ambos se  dirigieron  al  inmueble hipotecado, lo hallaron desocupado, pero el celador les  suministró  el  abonado  telefónico  de su propietario, con quien rápidamente  lograron  comunicación  para  establecer personalmente que todo había sido una  farsa.   

          Como       el      señor      Galarza  Arévalo  había girado los títulos valores en contra  del  Banco  Ganadero,  sucursal  Parque  Nacional, al día siguiente acudió con  agentes  del  DAS a las instalaciones de la institución bancaria y se logró la  captura  del  individuo  GUSTAVO  EMILIO  PRIETO  SERRATO, cuando se disponía a  cobrar  un  cheque por valor de siete millones de pesos ($ 7.000.000.oo) y quien  portaba   una   cédula   de  ciudadanía  falsa  a  nombre  de  “Pablo  Enrique  Bernal Clavijo”; también  privaron  de  la  libertad  a MIGUEL FERNANDO PINZÓN FANDIÑO, acompañante del  primero  y,  en  una cafetería cercana, retuvieron a GERMÁN TRUJILLO CASTILLO,  por el señalamiento que hicieron los anteriores.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          En  razón  de  los hechos antes expuestos, el fiscal Ciento Sesenta  Delegado  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito  inició  la correspondiente  investigación,  recibió  indagatoria  a los tres (3) imputados y, por medio de  resolución  del  30 de agosto de 1996, decretó la detención preventiva de los  sindicados,  sin  derecho  a  excarcelación,  como  coautores de un concurso de  delitos  de concierto para delinquir, falsedad material  de  particular en documento público, falsedad en documento privado y  estafa agravada  (fs. 21, 33, 39, 44 y 103).   

          Examinada   la   resolución  de  situación  jurídica  en  segunda  instancia,  dado  el recurso de apelación interpuesto por la defensa, la Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante los Tribunales Superiores de Santafé de Bogotá y  Cundinamarca  determinó  que era procedente la medida de aseguramiento adoptada  en  relación  con  los  tres  (3)  procesados,  mas  aclaró que la imputación  comprendía  los  hechos  punibles de falsedad material  de   particular   en   documento   público,  agravada  por  el  uso   (C.   Penal,   arts.   220   y  222,  inciso  2°),  falsedad  en  documento  privado  (art. 221  idem)   y   estafa  agravada  en razón de la cuantía  (arts.     356     y     372-1    ibidem).   Excluyó  el  delito de concierto  para delinquir.   

          El   procesado   Gustavo   Emilio  Prieto  Serrato,  en el curso de la investigación, se acogió  al  procedimiento  especial  de  sentencia  anticipada  y, según acta del 17 de  enero    de   1997,   aceptó   cargos   por   los   delitos   de   falsedad  material de particular en documento público, agravada por  el  uso,  falsedad en documento privado y estafa.   El  primero,  de  acuerdo  con  los  artículos 220 y 222 inciso 2° del Código  Penal,  por cuanto el sindicado intervino en la falsificación de una cédula de  ciudadanía   a  nombre  de  “Pablo  Enrique  Bernal  Clavijo”  y  de la escritura pública que otorgó la  supuesta  hipoteca;  el  segundo,  conforme  con  el  artículo  221  del  mismo  estatuto,  dado  que  elaboró  pagarés  y  cheques  falsos  para  respaldar la  obligación;  y  el  tercero,  según  los artículos 356 y 372, numeral 2° del  mismo  ordenamiento, porque se valió de medios engañosos para inducir en error  a   los   afectados   y   obtener   un   ilícito   provecho   económico   (fs.  329).   

          El   Juzgado  Treinta  y  Siete  Penal  del  Circuito  dictó  fallo  anticipado   el   15   de  julio  de  1997,  por  los  delitos  de  falsedad  material de particular en documento público, agravado por  el  uso,  y  falsedad en documento privado, en concurso  homogéneo  y  heterogéneo,  conforme  con  los  cargos  aceptados  en  el acta  respectiva,  y  le  impuso al procesado la pena principal de treinta y ocho (38)  meses  de prisión.  En la misma decisión, la juez cesó procedimiento por  el  delito de estafa agravada,  en  razón  de  la  indemnización  integral  de  los perjuicios; situó la pena  accesoria  en  un  tiempo  igual  al  señalado  para  la  principal  y negó el  subrogado de la condena de ejecución condicional (fs. 366).   

          Por  medio de sentencia fechada el 8 de octubre de 1997, el Tribunal  confirmó  integralmente  el  fallo  apelado por el defensor (Cuaderno Tribunal,  fs. 21).   

CONTENIDO DE LA DEMANDA:  

          El  censor  expone que la sentencia del Tribunal viola varias normas  de  derecho  sustancial,  unas  por falta de aplicación y otras por aplicación  indebida.  En su orden dice:   

          1.   El  fallador  dejó de aplicar el artículo 64 del Código  Penal,  en  lo  que  se  refiere  a las circunstancias genéricas de atenuación  punitiva  consistentes  en  la  buena  conducta  anterior del procesado (numeral  1°);  procurar  voluntariamente,  después  de  cometido  el  hecho,  anular  o  disminuir  sus consecuencias (numeral 6°); y resarcir voluntariamente el daño,  aunque sea en forma parcial (numeral 7°).   

          Agrega  que  dichas  circunstancias han debido ser analizadas por el  juzgador  en  la  decisión,  pues  los  beneficios  por sentencia anticipada no  excluyen su aplicación.   

          2.   Se  refiere,  en  segundo lugar, a la supuesta aplicación  indebida  del artículo 220 del Código Penal, porque, si se pretende agregar al  delito  allí  previsto  la agravación por el uso del documento público, ha de  mirarse  preferencialmente  el  artículo  222 del mismo estatuto, que regula de  manera integral la conducta cometida por el procesado.   

          En  efecto,  el tipo penal del artículo 220 consagra exclusivamente  la  conducta  del  particular que falsifica materialmente un documento público;  en  cambio, el artículo 222, por su estructura compleja y más plena, comprende  no  sólo  dicha  falsificación  material  sino  también  el uso del documento  falso.   

          La  pena  que  se  aumenta  “hasta en la mitad”, conforme con el  inciso  2° del artículo 222, debe ser la prevista en el inciso 1° de la misma  norma  y  no  en otra, porque aquel precepto no remite a ningún otro tipo penal  del  catálogo  de  falsedades  dispuesto en el capítulo tercero del título VI  del Código Penal.   

          De  acuerdo  con  el  criterio  del  censor, se presenta entonces un  conflicto  aparente de normas, que el Tribunal resolvió mediante la aplicación  indebida  del  artículo  220  del  Código  Penal,  agravada la conducta por la  previsión  del  inciso  2° del artículo 222, que es precisamente en lo que ha  consistido el error reprochado.   

          En  apoyo  de  sus apreciaciones, el actor cita doctrina de la Corte  sobre  el  principio  de  consunción en materia de concurso aparente de tipos y  también  en  relación con la figura del delito complejo (sentencias 4 de julio  de  1986,  M.  P.,  Edgar  Saavedra  Rojas  y  15  de  diciembre  de 1983, M. P. Luis  Enrique Aldana Rozo).   

          Si  se  reconocen  los  yerros  judiciales señalados, el demandante  sostiene  que  la pena puede tasarse en un número de meses inferior al adoptado  en  los  fallos  de  instancia,  porque  así  lo facilita la aplicación de las  normas  pertinentes  y,  en consecuencia, podría otorgársele a su defendido el  beneficio de la condena de ejecución condicional.   

EXAMEN DE LA CORTE  

          1.    Falta   de   aplicación   del  artículo   64   del   Código  Penal.   Dice  el  demandante  que  el sentenciador, al momento de medir la pena, no tuvo en cuenta  las  circunstancias  genéricas  de  atenuación previstas en los numerales 1°,  6° y 7° del precepto mencionado.   

          Como  el  actor  no  entra  en  controversias  de  orden fáctico ni  probatorio,  bien puede entenderse que objeta al fallo una violación directa de  la   ley   sustancial,   por   falta   de   aplicación   de  las  disposiciones  referenciadas.   Sin  embargo, la demanda no indica cuál sería el agravio  ocasionado   por   la   sentencia   con   la   exclusión   evidente   de  tales  normas.   

          Es  decir,  no  señala  el  demandante de qué manera mejoraría la  situación  del  procesado,  si es que el fallador tiene en cuenta los preceptos  despreciados.    No  ha  dicho  si  la  consideración  positiva  de  tales  atenuantes  daría  lugar  a  una reducción de la pena o a la imposición de la  mínima.   

          La  argumentación  jurídica  del cargo es notoriamente incompleta,  porque,  la  demanda  no  explicita  si  en  el  fallo  se consideraron factores  agravantes  genéricos;  o  si  era posible afirmar que concurrían exclusivamente     circunstancias    de  atenuación  punitiva,  pues  sólo  en  este  último  caso se justificaría la  imposición  del  mínimo  de  la pena prevista en las respectivas disposiciones  penales,  de  conformidad  con  el  artículo  67 del Código Penal.  Si el  censor  hubiera  señalado  que  en  la  sentencia  se  evidenciaba la presencia  única  de  atenuantes  y, a  pesar  de  ello,  demuestra  también  que el sentenciador desbordó la sanción  mínima  que  por  fuerza era imponible, hipotéticamente serían discutibles en  casación  supuestos  errores  in iudicando en la medición judicial de la pena.   

          2.     Aplicación   indebida   del  artículo  220  del  Código  Penal.  Le parece al  censor  que  la  sentencia  se  equivocó  al  aplicar  el  precepto citado, que  contempla  el delito de falsedad material de particular  en  documento  público, pues si se pretendía deducir  la  agravante  del inciso 2° del artículo 222, en razón del uso del documento  público  falso,  ello  sólo  podría  hacerse  en  relación con la hipótesis  prevista  en  el  inciso  1°  del  mismo  precepto,  esto  es,  el uso  del documento público falso por quien  no  participó  en  la  falsificación,  pues  la  agravación no remite a otras  modalidades de la falsedad.   

          Aunque  en  últimas  el actor pretende una reducción de la pena, y  también  el  camino  sería expedito para lograrlo, lo cierto es que la demanda  directamente  encara  un  cambio  sustancial  en  los hechos punibles que fueron  objeto  de  la  acusación,  definidos  en el acta de sentencia anticipada, acto  según  el  cual el procesado aceptó responsabilidad por un concurso homogéneo  de  delitos  de  falsedad  material  de  particular en  documento  público, agravados por el uso, con mención  expresa  de la pena prevista en el artículo 220 del Código Penal, en relación  con el inciso 2° del artículo 222 del mismo ordenamiento.   

          Significa  entonces  que,  más allá de un error en la tasación de  la   pena,   el   demandante  reivindica  una  equivocación  sustantiva  en  la  adecuación típica de los comportamientos.   

          Ocurre  que,  de  acuerdo  con  el  artículo  37B  del  Código  de  Procedimiento  Penal, la sentencia dictada por la vía de los artículos 37 y 3A  del  mismo  estatuto, es apelable por el procesado y su defensor sólo en lo que  se  refiere  a  la  dosificación  de  la  pena,  el  subrogado de la condena de  ejecución condicional, y la extinción de dominio sobre bienes.   

          No   podrían   los   mencionados  sujetos  procesales  discutir  en  apelación  asuntos  relacionados  con  los  cargos  formulados  en  el  acta de  sentencia  anticipada,  pues,  salvo  los  casos  de  nulidad  que  no impliquen  retractación  sobre  lo  aceptado,  es obvio que tal tolerancia le abriría las  puertas   a   un   retraimiento  tardío  respecto  del  procedimiento  especial  voluntariamente  asumido  por  el procesado y su defensor; y, además, avalaría  la  manipulación  y deslealtad en el ejercicio de la defensa, que de tal manera  sorprende  a  la  Fiscalía que de todas maneras seguiría atada a lo aceptado o  acordado.   

          Pues  bien,  si  tal conducta de retractación no puede aceptarse en  el  ejercicio  del  recurso  de  apelación,  tampoco  puede  ocurrir en sede de  casación.   En  efecto,  el  fallo de segunda instancia, de antemano y por  expresa  prohibición legal, no puede ocuparse de proposiciones relacionadas con  la  carga  acusatoria, razón por la cual, si lo demandado en casación es dicha  sentencia  de  segundo grado (art. 218 C. P. P.), la defensa carecería entonces  de  interés  sustancial  serio  para recurrir y demandar en sede extraordinaria  con  base  en  temas  que  no podrían hacer parte del contenido de la decisión  impugnada, precisamente por veda de la ley.   

          No  puede  la Corte pronunciarse ahora sobre la razón o equivocidad  del  planteamiento  relativo  a  la  adecuación típica de los comportamientos,  simplemente  declara que, en vista de que el objeto de reproche es una sentencia  anticipada,  el  impugnante carece de interés sustancial para recurrir sobre la  materia  indicada,  y  ello,  al  igual  que  el defecto señalado en la censura  anterior,  ha  lugar  a  rechazo  de  la demanda por falta de requisitos para su  admisión.    En   consecuencia,  se  declarará  desierto  el  recurso  de  casación   concedido   por   el   Tribunal   (C.   P.  P.,  arts.  196,  197  y  226).   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          Rechazar      in     limine  la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado  GUSTAVO  EMILIO  PRIETO  SERRATO.   En consecuencia, se declara desierto el  recurso  extraordinario  interpuesto  en contra de la sentencia de segunda grado  proferida por el Tribunal Superior de Santafé de Bogotá.   

         En     relación     con     esta     providencia,    no    proceden  recursos.   

         Cópiese, cúmplase y devuélvase.   

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CÓRDOBA   POVEDA                

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.     

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