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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14172  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 149  

          Santafé  de Bogotá, D.C., treinta de septiembre de mil novecientos  noventa y nueve.   

VISTOS  

          Entra  la  Corte  a  decidir  sobre  la  admisibilidad  formal de la  demanda  de  casación  presentada por el representante de la parte civil dentro  del  proceso  penal  adelantado  en  contra de JAIRO ELIECER VERA GRANADOS en el  cual  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de Pamplona lo absolvió por el  delito  de  homicidio,  sentencia  posteriormente  confirmada  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de la misma localidad.   

HECHOS  

          Tuvieron  ocurrencia el 8 de diciembre de 1995 en el casco urbano de  la  población  de  Cácota,  cuando  después  de  sostener un enfrentamiento a  cuchillo  con  Bernardo  Flórez  Jaimes,  José  Clemente Duarte se retiró del  escenario  de  la  contienda recibiendo minutos después varios disparos de arma  de  fuego  de  una  persona  que por murmuraciones se llegó a decir era ELIECER  VERA GRANADOS.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          El  18  de  diciembre  de  1995  la Unidad Seccional de Fiscalía de  Pamplona  declaró formalmente abierta la investigación, vinculó en calidad de  persona  ausente  a  JAIRO  ELIECER  VERA  GRANADOS  y  le  resolvió situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  por  el delito de homicidio agravado,  injusto  por  el  cual  la Fiscalía 3ª de Vida lo acusó el 30 de diciembre de  1996.   

          De  la  etapa  del juicio conoció el Juzgado 1° Penal del Circuito  de  Pamplona  quien  profirió  sentencia  absolutoria  en  favor del procesado,  decisión  que más tarde confirmó el Tribunal Superior del respectivo Distrito  Judicial.   

LA DEMANDA  

          El  libelista  proyecta  dos  cargos  contra la sentencia impugnada,  asi:   

          En   el   primero  dice  que  “El  sentenciador  inobservó al resolver el recurso de apelación  interpuesto   contra   la   sentencia   de   la   primera  instancia  la omisión de la práctica recepción o  decreto  de  pruebas  trascendentales y cuando menos convenientes a lo largo del  debate  procesal,  en  la investigación y el juicio, violando con su actitud el  artículo 29 de la Constitución Nacional…”   

          En  su  opinión,  la  práctica  de  una  inspección judicial y la  reconstrucción  de  los  hechos  con  la  presencia  de  todas las personas que  estuvieron  presentes  en  el  lugar  del suceso, incluyendo a los sujetos cuyos  testimonios  deprecó en la investigación el padre de la víctima sin respuesta  positiva   de  parte  del  funcionario,  hubiese  permitido  entre  otras  cosas  determinar  “..con qué armas se disparó, qué hizo  BERNARDO  FLOREZ  después  de  que  fue desarpartado (sic) de la riña con JOSE  CLEMENTE  etc.  Con  todo,  hoy  el  sentenciador  estaría  confirmando  no una  absolución sino una condena.”   

          De  esta  forma  acusa  al  sentenciador  de  segundo grado de haber  violado  el debido proceso en las causales previstas por los numerales 2 y 3 del  artículo  304  del  Código de Procedimiento Penal por convalidar la equivocada  decisión  del a quo, la cual está apoyada en un grupo de pruebas insuficientes  “y  faltas  de  la  carga  probatoria necesaria para  dictar sentencia”.   

          Solicita  la  casación  del  fallo  y  se  decrete la nulidad de lo  actuado a partir de la finalización de la etapa de investigación.   

          En   el   segundo  cargo,  planteado  como  subsidiario,  asegura  que  el  Tribunal  pasó desapercibido que el fallador de  primera  instancia  había  dejado de analizar la necropsia, prueba demostrativa  de  la  cantidad de proyectiles disparados, la naturaleza de los orificios y sus  trayectorias  de  lo que “se deducen valiosimas (sic)  conclusiones para la investigación”.   

          Según  el  demandante  “Los orificios de  entrada  de  los  proyectiles  eran  ovalados  por  que (sic) estos corrieron en  dirección  oblicua  de izquierda a derecha como lo señala el punto tercero. Es  decir  si la victima que de (sic)  luego de recibir las heridas de cuchillo  fue  sentada  en en (sic) anden (sic) del costado derecho de la puerta de salida  de  la  tienda  de  FLORO  CHAPETA,  los  disparo (sic) para presentar esa (sic)  caracteristicas  tierno  (sic)  que  necesariamente  hacerse manos (sic) o menos  desde  el  frente  de  la  puerta  de  entrada  de  la tienda en donde según el  testimonio  de  CESAR VILLAMIZAR Y SILVANO DUQUE se establece que en ese momento  debían estar BERNARDO FLORE (sic) y el mismo CESAR.”   

          Y  remata:  “Habiendo  contado  con esta  prueba  el  sentenciador  hubiera desplazado la duda o cuando menos a través de  nuevas  hipótesis hubiera fundado la razón de desvirtuar el razonamiento de la  primera instancia en aras de encontrar la verdad”.   

          Es  así como exora se case el fallo impugnado y sea proferido el de  remplazo.   

            CONSIDERACIONES      DE      LA  CORTE   

          El  cúmulo  de  defectos  de  forma  que exhibe la demanda puesta a  consideración  de  la  Corte,  imposibilita  un pronunciamiento de fondo con la  inmediata  consecuencia  de  su rechazo de plano y la declaratoria de deserción  del recurso, al tenor del artículo 226 del C.P.P.   

          En  efecto,  el  primer  reproche  desdibuja  las  pautas  que, aún  tratándose  de  nulidad,  requiere  el planteamiento y desarrollo de los cargos  promovidos  en  procura  de la casación de un fallo, pues si bien el recurrente  funda  el reparo en la inadvertencia del Tribunal de que no se había practicado  una  prueba  de vital importancia para el proceso, es lo cierto que la finalidad  del  impugnante  no  es  otra  que  la  de  destacar  cómo tal prueba era la de  inspección judicial.   

          No  obstante, el discurso se convierte en conjetural en la medida en  que  el censor no deja ver cuál o cuáles fueron las incidencias de su reproche  sobre  la  legalidad  del fallo proferido en favor del procesado sino que tuerce  el  sentido  de  su  reclamación  para plantear la hipótesis de que de haberse  practicado  la  citada  prueba  se hubiera podido saber por ejemplo qué hizo el  inicial  contrincante  de  la  víctima,  dejando  con  ello  al  descubierto su  insatisfacción  por  el  resultado  de  la  investigación  pero  sin  entregar  elementos  claros  y  contundentes  que  hagan ver a la Corte la necesidad de la  prueba    para    restaurar   un   proceso   en   el   que   se   absolvió   al  procesado.   

          Adicionalmente  obsérvese  que  en  ningún renglón del escrito el  impugnante  propone  la  íntima  relación  entre la práctica de la prueba que  echa  de menos con la responsabilidad del procesado, lo cual muestra la carencia  de  objeto  en  la  gestión del demandante; situación que no puede ser suplida  por  la  Corte en atención del principio de limitación que gobierna el recurso  extraordinario,  así  se  trate de la causal de nulidad pues es el censor quien  la  propone  y a quien compete acreditar sin titubeos su incidencia irregular en  el  fallo, bien porque afecta garantías de los sujetos procesales o bien porque  desconoce    las    bases    fundamentales    de    la    instrucción    y   el  juzgamiento.   

En punto del segundo cargo, el libelo guarda  la  misma  inidoneidad  formal  habida  consideración de que allí el censor se  limita  a  comentar  unas  posibles  deducciones en caso de haberse analizado la  prueba  de  necropsia  sobre  la  cual  funda  el falso juicio de existencia que  reprocha.   

Lánguido  planteamiento  que  esconde  las  razones  de  cómo  tal prueba en el hipotético caso de no haber sido evaluada,  hubiese  sin  duda alguna variado la decisión de absolución esgrimida en favor  del  procesado.  Insuperable  falla  que deja a la Corte la sensación de que se  pretendía  un  embate  en  contra  de  la  ineficacia  investigativa en pro del  descubrimiento  del  autor  o  autores  de  los  hechos  pero  sin  atinar  a la  confección  de  una  demanda  que  en mínima parte cumpliera los requisitos de  claridad  y  precisión señalados en el artículo 225 del C.P.P. para propiciar  el  estudio  de  fondo  de  la  situación  en  aras  de determinar el juicio de  legalidad de la sentencia.   

Nada  más  revelador  de la ineptitud de la  demanda  que  las  siguientes  expresiones  con  las  que  el censor en un plano  puramente  especulativo,  cree  haber satisfecho los requerimientos técnicos de  la casación:   

“Con  todo  lo anterior surgía una nueva  hipótesis  cual  sería  que BERNARDO mismo disparó el arma o CESAR VILLAMIZAR  fue  quien  lo  hizo, proferida una medida de aseguramiento sobre ellos con base  en  este indicio gravísimo  de  origen  científico,  o  se  perfecciona  el  cargo sobre ellos o finalmente  terminan  señalando al autor que en todo caso debió estar al lado de ellos dos  o aún de SILVANO DUQUE”.   

          Colofón  de lo anterior, el soslayo de las precisas pautas trazadas  en  el  artículo 225 del Código de Procedimiento Penal, imposibles de remediar  por  la  Corte, lo que no permite alternativa distinta al rechazo de plano de la  demanda,  por  su reconocida ineptitud para permitir un ulterior pronunciamiento  de fondo.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL   

RESUELVE:  

          RECHAZAR  IN LIMINE la demanda de casación  presentada  por  el  representante  de  la  parte civil dentro del proceso penal  adelantado en contra de JAIRO ELIECER VERA.   

          Se    declara    DESIERTO   el recurso.   

          De  acuerdo  con  los  artículos  197  y 226 del C.P.P. contra esta  providencia no cabe recurso alguno.   

          Cópiese,   comuníquese   y   devuélvase  a la oficina de origen.   

CUMPLASE  

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                              EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                                           

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS  E.  MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                         NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria  

    

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