14162j

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14162  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                           Magistrado Ponente   

                                                                  Dr.    EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

                                                                   Aprobado    por    Acta  No.124   

                                                        Santafé   de   Bogotá,  D.C.,   veinticuatro   (24)   de   agosto   de   mil   novecientos   noventa   y   nueve  (1999).   

          V I S T O S   

                    Mediante el  presente  auto  la Sala inadmitirá la demanda de casación presentada por   el  representante  de  la  parte  civil  en  contra  del  fallo proferido por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Medellín el 23 de septiembre de  1997,   mediante    el   cual,   tras   revocar  la  condena  impuesta al procesado LUIS CARLOS   

HERNANDEZ ALZATE por el Juzgado Veinticuatro  Penal   de   ese   Circuito,   lo   absuelve   por  el  delito  de  falsedad  en  documen­to  privado  que  había motivado la resolución de acusación.   

          A N T E C E D E N T E S   

          1.-   Los  hechos  los  narra  suscintamente  el  Tribunal  en  los  términos que siguen:   

         “El  señor  Bernardo  Augusto Molina Atehortúa denunció el 31 de  enero  de  1996 a LUIS CARLOS HERNANDEZ ALZATE por cuanto éste, según afirmó,  presentó  para su cobro y llenó sin autorización por la suma de doce millones  de  pesos  ($12.000.000.oo)  los  espacios  dejados en blanco del cheque número  E3410214  de su cuenta corriente 630-02566-6 del Banco del Estado, que le había  entregado,  junto  con  otros, con el fin de pagar materiales de construcción y  gastos    de    una    obra   civil   que   le   adjudicó   el   Municipio   de  Medellín.   

         El  cheque  sin  embargo,  fue devuelto por el Banco del Estado por  fondos insuficientes.”   

          2.-  Luego  de  practicarse  algunos diligencias previas, entre las  cuales figura la   

versión  libre  rendida  por el incriminado  (fl.22), en donde niega los hechos imputados   

por Berardo Augusto Molina, expresando que el  mismo  “está haciendo unas denuncias temerarias sin ningún tipo de argumento  o  prueba”  (fl.25  supra.),  la  Fiscalía Seccional 45 abrió investigación  (fl.34)y  amplió  la  denuncia  del  mencionado  Molina  (fl.37),  en  la  cual  ratificó los cargos de falsedad.   

          En  su  indagatoria  (fl.70)  dijo  el encartado que el denunciante  venía  incumpliéndole con algunos pagos, por lo cual acordaron terminar con la  obra  y  hacer  la  liquidación respectiva, saliéndole a deber el quejoso doce  millones  de pesos que finalmente garantizó con un cheque, el cual él a su vez  endosó a Bernardo Cano por suma igual que la adeudada.   

                  -Practicadas  otras  pruebas, mediante resolución de abril 30 de 1996 (fl.109) de decidió la  detención  preventiva  del  ingeniero  sindicado, la que recibió confirmación  (fl.124).   

–  El  denunciante  se constituyó en parte  civil,  la  investigación  fue  clausurada y calificada mediante resolución de  enero  13  de  1997  (fl.259),  por  medio  de la cual la citada fiscalía 45 de  Medellín  acusó  a  Hernández  Alzate  por el delito de falsedad en documento  privado previsto en el artículo 221 del Código Penal.   

          3.-  El Juzgado Veinticuatro Penal del Circuito de Medellín dio el  traslado  contemplado  en  el  artículo  446 de Código de Procedimiento Penal,  celebró  audiencia  pública  (fl.288) y dictó sentencia el 29 de mayo de 1997  (fl.302),  condenando  al acusado a 12 meses de prisión, fallo que, apelado por  el  defensor,  fue  revocado  por  el  que  ahora  es  objeto de la impugnación  extraordinaria, (fl.347) absolviéndose al procesado.   

L A  D E M A N D A:  

         Tras  una presentación abreviada de los hechos y un resumen de la  actuación  en  donde inserta algunas opiniones críticas sobre la prueba que le  llevan  a  afirmar su inconformidad con la sentencia, el casacionista afirma que  el  hecho  denunciado  sí  resultaba típico de falsedad en documento privado y  además  atribui­ble al  acusado.  A  continuación concreta un único cargo “con fundamento en la causal  estableci­da   en  el  numeral  1  del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal como quiera que  el  comportamiento  asumido,  desplegado  por  el  señor  LUIS CARLOS HERNANDEZ  ALZATE,  transgredió  la norma penal cometiendo con ello el delito de “FALSEDAD  DE  DOCUMENTO  PRIVADO” en detrimento del patrimonio del señor BERNARDO AUGUSTO  MOLINA…”.   

         Sobre  este  enunciado  el  desarrollo  del capítulo único de la  demanda trae por todo fundamento lo que sigue:   

        “Es  claro  que  nuestra  ley  procesal  penal  le  establece unos  parámetros     tanto     al     investigador    como    al    jusga­dor  (sic)  en  el  momento procesal  predeterminado  para  que  con base en lo allegado al proceso y así poder tomar  una decisión conforme a la ley.   

        Pero  es claro que al momento de tomar una decisión de fondo como  lo  es  en  la  sentencia  como  último  paso de la secuencia en el proceso, es  necesario  oscultar  (sic)  en  las  entrañas  del  mundo  probatorio, las más  infimas  raices  que  en un momento procesal determinado sale a flote la certeza  de  la  verdad  verdadera  que  nos ayuda a desentrañar el mérito de la prueba  aportada  y  el conjunto probatorio allegado a la investigación para efectos de  la  obtención  de  la  CERTEZA DE LA VERDAD, y la única verdad existente en la  presente  investigación  es  la  existencia  del  hecho  punible  (delito) y el  establecimiento    de   la   responsa­bilidad penal del sindicado.   

        Dentro    de   la   investigación   se   ha   de   determinar   y  esclare­cer lo que se ha  denominado      “TEMA     PROBATORIO”,  que  es  todo  aquello  que necesita ser probado para tomar una  decisión  judicial,  y  ello con base en el sistema de convencimiento que es la  operación   mental  que  corresponde  hacerla  al  funcionario  jurisdiccional,  conforme  a  unos  parámetros  preestablecidos  por  la  ley,  y  que tiene una  finalidad,   cual   es   la   de   desentrañar   el   mérito   de   la  prueba  aportada.   

        Este  sistema  tiene  un  objeto  cual  es  la  prueba,  tiene una  finalidad  cual  es  desentrañar el mérito de esa prueba, y la finalidad de la  prueba  es  convencer,  que  a  criterio  profesional  honorables magistrados el  acervo   probatorio  aportado  al  proceso  nos  ilustra  de  una  forma  clara,  conducente  y  pertinentes  al  establecimiento de una responsabilidad penal por  parte   del   sindicado   LUIS   CARLOS   HERNANDEZ  ALZATE.”   

        C  O  N  S I D E R A C I O N E S  D E  L A  C O R T  E:   

         Es  evidente  el  error  en  que el censor incurre al redactar los  términos  de  la  demanda,  pues  mientras  que el artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal  le  exige el señalamiento de la causal que aduzca, con la  indicación  clara  y precisa de sus fundamentos y cita de las normas que estime  infringidas,  de  espaldas  a  esa  exigencia  el escrito se limita a invocar el  numeral  primero  del  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, sin que  de  allí en adelante indique cual es la vía del ataque, ni mucho menos intente  un  desarrollo definido y coherente de la argumentación que identifique y trate  de acreditar el error que se acusa.   

         Si  bien  podría  pensarse en un inicio que la censura se orienta  hacia  la  violación  directa  de  la  ley,  es  de  advertir que la demanda no  identifica  cuál fue esa norma de derecho sustancial que resultó transgredida,  ni  mucho  menos  deja  saber de qué manera ocurrió tal violación, pues no se  dice  si  se trató de una falta de aplicación, de una interpretación errónea  o de una aplicación indebida.   

         Peor  aún: desde el comienzo insinúa el actor que la falsedad en  documento  privado  se  daba  por haber sido lesionado el patrimonio de Bernardo  Molina,  pero deja tal aserto en el simple enunciado, además ciertos apartes de  la  crítica  parecen  proponer  una violación indirecta de la ley, cuando dice  que  la  sentencia debe fundarse en la prueba recaudada y en el grado de certeza  que de ésta aflore como verdad verdadera.   

         Sin  embargo,  sin  que  se  indique  tampoco,  cuáles fueron las  normas  medio  y  las  normas fin que resultaron conculcadas, ni dar alguna idea  sobre  esa  violación,  el  libelista  limita su intervención a afirmar que la  única  verdad  existente  en  el  proceso  es  la existencia del delito y de la  responsabilidad  penal  del  acusado,  con  lo que a  la    postre    nada  dice,  pues  no  concreta  ni  sobre  cuáles medios  probatorios  pudo  cometerse  el   error  de juicio, ni mucho menos en qué  llegó  a  consistir  tal falla, no precisando, pues, si fue que algunas pruebas  se  ignoraron,  se  supusieron  o  resultaron deformadas (errores de hecho) o si  otras  se asumieron y recibieron valor pese a su ilegal aducción al expediente.  La  alegación  termina entonces sin que se haya intentado un esfuerzo por hacer  conocer   el   verdadero   motivo   del   reparo,   más   allá  de    la    expresión    genérica   de   inconformidad con la decisión absolutoria.   

         Siendo,  como es, el de casación un recurso rogado, claro resulta  que  por  la  absoluta  ausencia  de  precisión  del cargo, de argumentación y  desarrollo,  no  le  es  posible  a  la  Corte ni identificar los errores que el  censor  pudo  tener  en  mente  enunciar,  ni  puede  la Corte dar de oficio una  respuesta  de  fondo,   como no fuese sustituyendo al impugnante, lo que le  está  vedado  al  tenor  del  principio  de  limitación,  en los términos del  artículo 228 del Código de Procedimiento Penal.   

         En  consecuencia  y  con fundamento en el artículo 226 el Código  de  Procedimiento  Penal, rechazará la Corte in límine el insuficiente escrito  de  demanda,  y  en  su lugar declarará desierto el recurso extraordinario, sin  que  en contra de su decisión pueda operar algún recurso (artículo 197 del C.  de   P.P.).                             

         En  mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación Penal,   

        R E S U E L V E   

1o.           RECHAZAR  IN  LIMINE  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  LUIS  CARLOS  HERNANDEZ ALZATE  y,   

2o. Declarar como consecuencia la deserción  del recurso extraordinario interpuesto.   

3º Contra esta decisión no procede recurso  alguno,  atendiendo los artículos 197 y 226 del Código de Procedimiento Penal.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

         Cópiese, comuníquese y cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

         

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                        JORGE   ENRIQUE  CORDOBA     POVEDA                         

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                             EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                       

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

                    

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON            NILSON  PINILLA PINILLA           

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

    

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