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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 13917  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 111  

          Santafé  de  Bogotá,  D.C,  julio  veintisiete  de mil novecientos  noventa y nueve.   

VISTOS  

          En  orden  a  establecer  si es o no pertinente disponer el trámite  legalmente  establecido,  la  Corte  somete  a  estudio  el aspecto formal de la  demanda  de  casación  presentada  por la defensora del procesado LUIS FERNANDO  CASTRO  CASTAÑO  como sustento del recurso extraordinario interpuesto en contra  de  la  sentencia  condenatoria del Tribunal Superior de Cali que el 24 de julio  de  1997  impuso  al  acusado  la  pena de 25 años de prisión por el delito de  homicidio.   

ANTECEDENTES Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Por  declaraciones  de testigos fue conocido por la autoridad que el  22  de  agosto  de  1994  en el sitio “La Panalera”  del     barrio         “Brisas         de  Mayo”   de  la  ciudad de Cali, con arma blanca  fue  mortalmente  herido  Ricardo  Emilio Tuberquia por acción de LUIS FERNANDO  CASTRO   CASTAÑO,   quien   tan   pronto   perpetró   el   hecho   huyó   del  lugar.   

          La  Fiscalía  18  Seccional  de  Cali  dispuso  la  apertura  de la  instrucción  y la vinculación de LUIS FERNANDO CASTRO CASTAÑO, a quien por su  contumacia    declaró   sindicado   ausente   y   le   designó   defensor   de  oficio.   

          Definida  la  situación  jurídica  del  procesado  con  detención  preventiva  por  el  delito  de  homicidio,  el 24 de junio fue acusado y previo  adelantamiento  de la etapa del juicio el Juzgado 5° Penal del Circuito de Cali  lo  condenó a la pena de 25 años de prisión como autor responsable del reato,  en   decisión   que   refrendó   el  Tribunal  del  mismo  Distrito  Judicial.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          Mediante  dos  cargos, la censora propone la ruptura de la sentencia  del Tribunal, así:   

    

1. CAUSAL DE NULIDAD.     

          Dice  la  recurrente  que  el  incumplimiento por parte del defensor  oficioso    del    sentenciado   de   actividades   tales   como:   “verificar  conforme  al  resumen  de  la  historia  clínica  las  circunstancias  que rodearon la muerte del Señor Ricardo Emilio Tuberquia..”,  establecer  si  la  complicación  en  la  salud de la  víctima  pudo  ser   inevitable,  y  solicitar  las  declaraciones  de las  enfermeras  y  los médicos que atendieron al paciente así como insistir en las  que  ordenó  el  Juzgado  15  Penal del Circuito, demuestran que el sentenciado  careció  de defensa técnica pues el abogado “debió  solicitar  ampliación  de  la necropsia, controvertir la misma, en virtud a que  no  fue  muy  clara”,  lo que requería “verificar  en  qué  condiciones  llego  (sic)  el señor Ricardo  Emilio  y  la  evolución  que  tubo  (sic) la herida, ya que en la necropsia se  habla  de  retroperitoneo,  así  como también cuál fue la causa de neumonía,  por  cuanto  no  se sabe qué tanto interesó el pulmón, téngase en cuenta que  en  diligencia  de  necropsia  en  relación a los pulmones se dice ‘pulmones  contusos  y consolidados con  pus’.”      

          Duda  la  censora que el paciente haya recibido la atención médica  adecuada  dada  su  precariedad  económica,  de  donde  puede  colegir  que  la  sentencia  censurada  está  basada en pruebas deficientes por la negligencia de  defensor   y  Ministerio  Público,  afectándose  por  ende  la  investigación  integral.   

          Es  así  como convencida de la superficialidad de la investigación  sin  aclaración  de  las  dudas  originadas dentro de ella, pide la nulidad del  trámite a partir del auto de cierre de la investigación.   

         2. VIOLACIÓN INDIRECTA.   

          En  esta  oportunidad,  con  fundamento  en  la  causal  primera, la  libelista  ataca la sentencia por un supuesto falso juicio de identidad cometido  sobre  los  testimonios  de  Genaro  Paz,  José Nevardo Tuberquia, Gloria Rocio  Pineda  y  Diego  Bedoya,  a  quienes  el Tribunal dio valor de plena prueba sin  tener  en  cuenta  que  eran  de  oídas  y fueron apreciados sin consideración  alguna  de las condiciones síquicas y físicas del hoy occiso cuando comentó a  los    deponentes    lo    acontecido    en   fecha   desconocida   dentro   del  proceso.   

Asegura  que en el fallo de segundo grado no  se  analizó  la  causalidad,  el posible nexo entre arma – herida y entre ésta  con  la  muerte, por lo que trasluce violado el artículo 254 del C.P.P., de tal  manera  que  con  las  pocas  pruebas recaudadas durante el proceso no se logró  “la  certeza  o el convencimiento subjetivo sobre la  responsabilidad  del  sindicado”  y  sin  embargo se  condenó con meros indicios.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

No  es  necesario  avanzar  demasiado  para  percatarse  de  las  mayúsculas  incorrecciones  de  la  censora al elaborar el  escrito  que  a  manera de demanda de casación presenta, lo que inevitablemente  conduce a esta Corte a su prematuro rechazo. Veamos:   

1. CAUSAL DE NULIDAD.  

Cuando el ataque en casación consista en la  supuesta  violación  del  debido  proceso por falta del ejercicio de la llamada  defensa  técnica,  debe el demandante poner en claro por qué resultó afectada  esta  garantía  y cómo a partir de allí el procesado no gozó de las ventajas  con    que   hubiera   contado   de   no   haberse   producido   la   denunciada  conculcación.   

Es  la  claridad y precisión exigida por el  recurso  extraordinario,  el  cual  por  no  estar  caracterizado  por las notas  inherentes  a  una  instancia  adicional  del  debate  sino a la revisión de la  legalidad  de las sentencias de segundo grado, pone de manifiesto el desatino de  quienes  a  él  acuden  so  pretexto  de la violación del derecho a la defensa  cuando  en  realidad  lo  que  tratan es de recomponer estrategias defensivas en  franco  desacuerdo  con  la  gestión  desarrollada  por  el defensor dentro del  trámite de las instancias.   

Lo  que  se  advierte en la formulación del  cargo  es la intención de la demandante de oponerse a la dinámica desarrollada  en  el  proceso por el defensor de oficio, de quien reconoce que actuó en favor  de su procurado pero no en la forma como ella lo hubiera hecho.   

Es así como la casacionista en el empeño de  criticar   la   labor  de  la  defensa  en  el  proceso  desenfocó  la  censura  inicialmente  propuesta para sumergirse en otros reproches al interior del mismo  cargo,  como  cuando  aduce  que  el resultado de “no  aclararse  las dudas originadas” en la investigación  fue  la  razón  para  la condena del acusado, falencia esta que transgrede otro  principio  de  la  casación  cual  es  el  de autonomía de las causales, en la  medida  en  que  si  la pretensión de la actora era la de resaltar un estado de  duda,  a  este  propósito la causal tercera no era la adecuada sino la primera,  bien  por violación indirecta de la ley sustancial demostrando los yerros en el  examen   probatorio   suficientes  para  dejar  al  sentenciador  en  estado  de  perplejidad,  o  bien  por  violación  directa  por  falta  de  aplicación del  artículo  445  del  C.  de  P.  P. en el supuesto de que en el fallo se hubiera  aceptado  la  duda  pero sin el correlato de la absolución, como corresponde al  mandato de dicha norma de carácter sustancial.   

Son estos graves yerros de orden técnico los  que  impiden  a  la Corte dar vía libre al estudio de fondo del asunto, el que,  se  reitera,  lejos  de constituir una censura coherente con el cargo, se diluye  en  un  sinnúmero de observaciones propias a lo sumo de un alegato de instancia  y por consiguiente inocuas en sede de casación.   

2. VIOLACIÓN INDIRECTA.  

En  ningún sentido mejora la confección de  la  demanda  en  este  acápite  donde  la  libelista, después de proponer como  fundamento  de  la  censura un error por falso juicio de identidad sobre algunas  pruebas  testimoniales,  olvidó  el  recto  camino de desarrollo del cargo como  que,   contrario   a   mostrarle   a   la  Corte  cuál  o  cuáles  fueron  las  desfiguraciones  hechas  por  el Juzgador al contenido material de los medios de  convicción  que  cita  y  su  incidencia  en  la sentencia condenatoria, lo que  reprocha  del  funcionario  es  que les dio “valor de  plena  prueba”,  sin  percatarse  de  que  el juicio  valorativo   de  éste  depende  de  la  apreciación  en  conjunto  del  acervo  probatorio  según  las  reglas  que  impone  la sana crítica y sin sujeción a  tarifas  o  valores  preestablecidos  que permitan señalar cuándo la prueba se  considera “plena”.   

Acusa también informalidad en la demanda el  que  la  actora  finalice  su  escrito  afirmando  que  el  fallo  se  sustentó  “en meros indicios” y que  “las  pocas  pruebas recogidas no crean la certeza o  el   convencimiento   subjetivo   sobre  la  responsabilidad  del  sindicado”,  sin siquiera tomarse la molestia de informar a cuáles  pruebas  se refiere o cuáles vicios impedían que el sentenciador las tomara en  cuenta para fundar en ella la condena.   

Es  pues  evidente  la  transgresión  a los  requisitos  de  forma  que exige esta sede extraordinaria, por lo que el escrito  que  de  ellos  se  duele  habrá  de  rechazarse  y  declararse la subsiguiente  deserción del recurso.   

En  tal  virtud, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   RECHAZAR   IN   LIMINE   la  demanda  de casación presentada            por la  defensora del procesado LUIS FERNANDO CASTRO CASTAÑO.   

2.    DECLARAR   DESIERTO   el  recurso de casación concedido por el Tribunal  Superior de  Cali en este asunto.   

    

1. DEVOLVER  el  expediente  a  su  lugar  de  origen.     

Por  disposición de los artículos197 y 226  del C. de P. P. contra este auto no cabe ningún recurso.   

Comuníquese y cúmplase  

   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA                                       

CARLOS    A.GALVEZ   ARGOTE                                          EDGAR      LOMBANA     TRUJILLO                                             

MARIO   MANTILLA   NOUGUES                                             CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria    

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